El pegajoso rol de las cuidadoras

Escrito por Luisa Laya

Chin-Ning Chu utilizó una expresión que incluiré para siempre en mi vida: “Erradique el Síndrome del Parásito”. Es decir, todos tienen que hacer, que ser útiles, que cumplir deberes de manera equitativa, y esa es la primera invitación.

Fuente: Andrea Piacquadio (Pexels)

Uno de los pantanos más peligrosos que existe en el mundo, que funciona como una arena movediza cultural, que se traga un montón de sueños e ilusiones, dejando encima una especie de alfombrado especial que disimula su voracidad ante los ojos de los estereotipos sociales, es el pegajoso rol de “las cuidadoras”, así mismo, en femenino.

¿Por qué cuidadoras y no cuidadores? ¿Por qué el suelo succiona más a las mujeres y no les deja apuntar alto sin remordimientos, cuando aparece un asunto doméstico para atender? ¿Por qué los niños, los ancianos, los enfermos, las personas con alguna discapacidad, son más responsabilidad femenina?

¿Acaso en una familia donde la biología haya decidido que la tasa de nacimientos se incline hacia el sexo masculino, estarán todos destinados a morir temprano por falta de cuidador, o a ser muy acaudalados para poder pagar enfermeras, auxiliares, damas de compañía?

La orientación para trabajar estas interrogantes es de corte más histórica acerca del papel que ha jugado la mujer, quien a pulso ha ido abriéndose paso en la vida pública. Podemos, desde ese mundo privado, considerar que siempre hemos tenido las habilidades para hacer frente, y con altos niveles de efectividad, mucho más de lo que se ha llevado a planos analíticos gerenciales.

Chin-Ning Chu, autora de “El arte de la guerra para la mujer en el trabajo”, además de ser una reconocida empresaria en los Estados Unidos, en un capítulo de este libro, elabora una interesante comparación entre “las cualidades de una madre y de un líder”.

Más allá de que algunos de sus planteamientos generales no son del todo afines con mi estructura de pensamiento, esta similitud que resume en cinco características, me resultó muy adecuada para trabajar este tema de “las cuidadoras y el trabajo” y romper el mito de que por ser quien se encarga (en este caso) de los hijos, el suelo debe ser pegajoso para la mujer y la escalada hacia el liderazgo, un imposible.

La primera cualidad que menciona es “la Sabiduría”. Esa que permite que la madre tenga la capacidad de educar a sus hijos, transmitirle valores, guía e historia ancestral. La misma que la hace conducir las múltiples exigencias de un hogar, tener lucidez para las soluciones, y se traduce en habilidad para dirigir, claridad para visionar, y el ímpetu para buscar la excelencia.

Le sigue la importancia de “Ser Digna de Confianza”, igual que un líder con sus colaboradores, “cuando no pueden beneficiarse de la experiencia de la madre, los hijos se sienten confusos y no logran salir adelante en este mundo tan complejo”.

“La Benevolencia” es el tercer eslabón y está asociada a lo que llamamos empatía, y olvidemos el clásico “ponerse en los zapatos del otro”, es mucho más que eso. Es entender, sentir, latir, tal como lo hace la otra persona, para poder llegar cerca de sus significados, de sus emociones, de sus razones, y entonces, sólo entonces puedes comprender y hasta aceptar las opiniones y acciones diferentes a la propia.

En cuarto lugar nos encontramos con “el Coraje”, esto supone estar dispuesta a asumir riesgos, con toda la incertidumbre que trae asociada cada decisión, todas las nuevas tareas, aprendizajes y “desaprendizajes” que implica cada cambio. Con los hijos, con las parejas, con los padres, con las mudanzas, con las pérdidas, con los cambios hormonales, con cada etapa, y también con cada cargo, proyecto, nuevo equipo, paradigmas generacionales, tecnologías, y me detengo antes de tener que medicarme para la ansiedad.

Y como quinto elemento, Chin-Ning Chu, nos guarda la joya de “la Severidad”, porque todo no es color de rosa, y debe existir un conjunto de reglas, con sus sanciones y recompensas. Algunas más sujetas a negociación. Otras escritas con tinta indeleble.

En Venezuela, y probablemente lo han escuchado decir en muchos otros lugares del mundo, es común escuchar “es que aquí no hay leyes”, cuando suceden absurdos cotidianos. Y créanme, sí que hay leyes, muchas más de las que cualquier ser normal podría guardar en su mente, hasta dificulto que en su biblioteca, lo que no hay es quien las haga cumplir. Ese es el rol de la severidad en el líder de una oficina, de una sociedad o de la casa, es igual, son núcleos de gente que requieren ser normados.

Fuente: Gustavo Fring (Pexels)

Con estos cinco elementos muy claros, y un divino trío de recomendaciones, la reflexión de este libro, me deja el dulce sabor de que este estereotipo de las “Cuidadoras” puede ser desplazado de los pantanos del suelo femenino.

Chin-Ning Chu utilizó una expresión que incluiré para siempre en mi vida: “Erradique el Síndrome del Parásito”. Es decir, todos tienen que hacer, que ser útiles, que cumplir deberes de manera equitativa, y esa es la primera invitación.

Después, organízate y delega. Y con esto ya garantizas que tu tiempo tendrá más rendimiento, también tu energía, tu creatividad y hasta tu auto-confianza y auto-estima.

Y tercero, el más sutil, hermoso, y quizá el que realmente apunte hacia un cambio cultural trascendente: ayuda a abrir espacio para que el hombre se vincule emocionalmente con aquello que siempre has velado tú. Deja que conecte su alma con el niño, con el anciano, con el enfermo.

Hazle sentir confianza, que lo hará bien, que ser sensible es un poder, que sienta que esa conexión es valiosa para sus emociones, para su propio desarrollo como ser humano.

No es sólo demostrar lo que podemos hacer como líderes, eso lo sabemos, nos toca enseñarle a él, amorosamente, a ser cuidador.

LUISA LAYA

Es Socióloga, Conferencista e Instructora de Dale Carnegie y Practitioner de PNL con especialización en Recursos Humanos en Venezuela, Colombia, Chile, Perú y otros países. Los programas que dicta como instructora son “Presentaciones de Alto Impacto” (oratoria), “Habilidades Esenciales para el Éxito” (Relaciones Interpersonales y Comunicación), “Liderazgo”, “Train The Trainers” (Formación de Instructores), “Escuela de Ventas y Negocios”; “Coaching”, Gestión del Estrés”, Oratoria Juvenil; entre otros. Luisa es la Visionaria Líder de la sección de Liderazgo.

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