El arte de renunciar: Liberarse para encontrar lo esencial

«La realidad es que tenemos miedo a perder porque aún creemos que eso que vamos a dejar ir o dejar de hacer aún satisface una necesidad, y podemos valorar más la sensación de lo que estamos perdiendo que lo que vamos a ganar. Entonces, ¿qué está detrás de definir prioridades? Desde mi punto de vista, las necesidades, las creencias y los valores que cada persona tiene.”

Seguramente has experimentado lo que se siente al darse cuenta de que algo que te has planteado no es posible realizarlo y con pesar sientes que la realidad es más fuerte que tus sueños y toca preguntarte: ¿Persisto o abandono? Persistir es, por lo general, un valor en nuestra cultura y renunciar o abandonar no es muy bien visto. Qué difícil es dejar de hacer algo que quieres o te gusta porque, sencillamente, la realidad no te lo permite o no es viable, y te toca negociar contigo misma.

Cuando la realidad es más aplastante que tus sueños y te das cuenta que por el camino que vas no lo podrás lograr y corresponde tomar una decisión: Cambiar el rumbo, modificar la meta o los medios, dejar ir algo para poder abrazar lo nuevo…

Hablemos hoy de eso, de soltar, dejar ir, renunciar.

Actualmente, estamos bombardeados con mensajes como  «no hay límites», «todo se puede», pero ¿qué costo pagamos por abarcar tanto?

En el artículo pasado escribí acerca del establecimiento de prioridades como una estrategia para lograr el equilibrio entre la vida personal y el trabajo. Profundicemos en esto. Priorizar puede materializarse, por ejemplo, a través de la realización de un ejercicio de listar los proyectos o actividades pendientes, colocando los más importantes en los primeros lugares y descendiendo en la jerarquía hasta los menos relevantes pero, ¿qué pasa cuando te das cuenta que tus necesidades y entorno te van indicando el orden de las prioridades  y descubres que lo que más te gusta o apasiona está ubicado en el último lugar? Puede ser atender una relación, un trabajo, un hobby, una ciudad. En nuestro intento por no soltar nada y abarcarlo todo, aparece el estrés, la ineficiencia, los incumplimientos, el desgaste y el sufrimiento y te das cuenta que algo debes dejar ir.

La cuestión es decidir a qué renuncias. Saber seleccionar de qué te desprendes o dejas de hacer es crítico.

2025: Como el burro. ¿Por el mismo camino?

Estamos aproximándonos al fin del año 2024, y es momento de reflexionar sobre cómo estamos y a dónde nos queremos dirigir. Este cuestionamiento nos lo podemos hacer en cualquier momento del año; sin embargo, cuando estamos cerca de iniciar una nueva etapa, usualmente llega el momento de hacer balances. Seguir por el mismo camino y mantener todas las opciones abiertas puede llevarnos a un sendero de frustraciones. Ya sabemos lo desagradable que se sienten los reveses, sin contar el desgaste físico y emocional que suponen.

Buscar mayor satisfacción personal y felicidad es propio del ser humano y para obtenerla, a veces tenemos que elegir y dejar ir algo. Duele mucho más cuando debes renunciar a algo o a alguien que te apasiona. En este proceso, muchas veces podemos caer en el sesgo de la negatividad y pensar que es más lo que perdemos que lo que ganamos.

¿Por qué nos cuesta tanto soltar?

Miedo a la incertidumbre: No saber qué vendrá después puede ser paralizante.

Apego a la comodidad: A veces, nos aferramos a situaciones conocidas, aunque no nos hagan felices, simplemente porque nos brindan una sensación de seguridad.

Miedo al fracaso: Creemos que si soltamos algo, estaremos fracasando o renunciando a nuestros sueños.

Creencia de que los recursos son limitados: A menudo pensamos que si dejamos ir algo, perderemos una oportunidad de tener más en el futuro.

¿Por qué es importante soltar?

Porque permite:

Crear espacio para lo nuevo: Al soltar lo que ya no nos sirve, creamos espacio para nuevas experiencias, oportunidades y relaciones.

Reducir el estrés:Aferrarnos a cosas que ya no podemos controlar genera estrés y ansiedad.

Aumentar la felicidad: Al enfocarnos en lo que realmente valoramos, podemos experimentar una mayor sensación de satisfacción y bienestar.

Alcanzar nuestras metas: A veces, para avanzar hacia nuestros objetivos, es necesario dejar ir ciertas cosas.

¿Cómo podemos aprender a soltar?

Identifica tus miedos: Reconoce qué es lo que te está impidiendo soltar.

Agradece lo que has tenido: Reconoce todo lo bueno que te ha brindado esa situación. Visualiza el futuro: Imagina cómo sería tu vida si soltaras lo que te está reteniendo.

Celebra tus logros: Reconoce tus éxitos y fortalezas para aumentar tu confianza.

Busca apoyo: Habla con amigos, familiares o un terapeuta sobre tus sentimientos.

Aquí tienes algunas preguntas que pueden ayudarte a reflexionar:

  • ¿Qué beneficios te aporta aferrarte a esta situación?
  • ¿Qué perderías realmente si lo soltaras?
  • ¿Qué ganarías si pudieras dejarlo ir?
  • ¿Qué pasos concretos puedes dar para comenzar a soltar?

Estoy aquí para acompañarte en este proceso.

Nos aferramos al pasado, a experiencias vividas, a soluciones ensayadas, a caminos conocidos que nos hacen sentirnos seguros. La economía y la psicología han realizado estudios sobre la propensión al riesgo que tienen las personas, y han encontrado que hay individuos con más temor al riesgo que otros. Esto puede deberse a la educación que han recibido. Algunas personas son más arriesgadas que otras.

La realidad es que tenemos miedo a perder porque aún creemos que eso que vamos a dejar ir o dejar de hacer aún satisface una necesidad, y podemos valorar más la sensación de lo que estamos perdiendo que lo que vamos a ganar.

Entonces, ¿qué está detrás de definir prioridades? Desde mi punto de vista, las necesidades, las creencias y los valores que cada persona tiene.

Las necesidades

Lon los requisitos fundamentales para el bienestar físico y emocional de una persona. Estas necesidades pueden ser básicas, como la alimentación, el agua y el refugio, o más complejas, como la necesidad de pertenencia, afecto y autorrealización.

Las creencias

Son convicciones que una persona tiene sobre el mundo y sobre sí misma. Se forman a través de experiencias, educación, cultura y otros factores externos. Pueden ser conscientes o inconscientes y afectan cómo una persona percibe la realidad y toma decisiones. Algunos ejemplos:

Creencias limitantes: «No soy capaz de lograrlo.»

Creencias potenciadoras: «Tengo la capacidad de superar los retos.»

Los valores

Los valores son principios o normas de conducta que una persona considera importantes y que guían su comportamiento y decisiones. Los valores son más estables y duraderos que las creencias y reflejan lo que una persona considera esencial para una vida plena y satisfactoria.

Con nuestras necesidades, creencias y valores claros e identificados, podremos establecer mejor a qué le dedicamos más tiempo, a cuáles menos o qué cosas inclusive sacamos de nuestra vida.

Para determinar nuestras necesidades, creencias y valores, pregúntate a ti misma:

  1. ¿Cuáles son tus valores más profundos?
  2. ¿Qué te da energía y satisfacción?
  3. ¿Cuáles son tus metas a largo plazo?
  4. ¿Qué impacta tu bienestar y felicidad?
  5. ¿Qué es lo que te preocupa más?
  6. ¿Qué hábito o conducta no me está sirviendo? ¿Cómo puedo abandonarlo?

Responder a estas preguntas y analizar los patrones de respuesta te puede dar una perspectiva clara.

Este artículo busca llamar a la reflexión acerca de la importancia de aprender a renunciar. Esto deberían enseñarlo en la escuela y en las familias. Mientras tanto, el coaching, la mentoría, y la terapia son de gran ayuda para descubrir el camino (o reafirmar lo que ya sabemos), a qué o a quiénes tenemos que decir adiós, cómo fortalecer la seguridad en nosotros mismos, descubrir nuestro propósito personal y acercarnos a nuestros sueños.

Ahora bien, establecer prioridades no es suficiente. Eso no basta para tener una excelente calidad de vida. Falta desarrollar otra habilidad que es la resiliencia y la capacidad para generar recursos tanto internos como externos, sabiéndolos utilizar eficientemente y superar obstáculos.

    Algunas recomendaciones:

     

    • Renunciar como un acto de empoderamiento: En lugar de verlo como una pérdida, veamos la renuncia como una oportunidad para enfocarse en lo que realmente importa y crecer.
    • Dialoga con tus miedos: Explora el temor que puede aparecer cuando decides dejar ir algo, incluso si es algo que no te satisface plenamente y dialoga con tu miedo. Pregúntale: ¿de qué me quieres alertar? ¿qué me quieres decir?
    • La importancia de la aceptación: Aceptar la realidad y dejar ir lo que no nos sirve es un paso fundamental para encontrar la paz interior.
    • Tipos de recursos: Explora diferentes tipos de recursos que puedes aprovechar para alcanzar tus objetivos, como recursos internos (fortalezas, habilidades) y externos (apoyo social, herramientas).
    • Establecer metas alcanzables: Fijar metas realistas y alcanzables es una estrategia efectiva para fortalecer la autoestima y proporcionar un sentido de logro y confianza en sí mismo. Es importante celebrar sus éxitos y recordarles que el proceso de aprendizaje implica tanto los éxitos como los fracasos.
    • Fomentar actividades de autorreflexión y autocomprensión: Fomentar la exploración de las emociones propias, valores y fortalezas ayuda a desarrollar una imagen positiva de sí mismos. Promover la escritura de diarios, la meditación o la participación en grupos de discusión donde puedan reflexionar sobre sus experiencias y fortalecer su autoconocimiento.

    Recuerda: soltar no significa renunciar a tus sueños, sino más bien hacer espacio para que florezcan de una manera diferente. A veces, lo que creemos que es una pérdida, en realidad es una oportunidad para crecer y encontrar algo mucho mejor.

    Psicóloga Industrial, Coach Internacional, Experta en Desarrollo Organizacional

    Impulso el crecimiento organizacional a través del desarrollo del talento y la transformación cultural.

    Me apasiona potenciar el talento humano, liderar el cambio organizacional y fomentar culturas de alto rendimiento.

    Con más de 15 años de experiencia en Recursos Humanos y en el Desarrollo de soluciones para el fortalecimiento del talento en la empresa, soy Coach Internacional certificado egresada de la International Coaching Community  y facilitador profesional en la metodología del Aprendizaje Acelerado, para entornos presenciales y virtuales, formada de la mano de PCO`S International. Especialista en SAP SuccessFactors, desarrollo ejecutivo, gestión de desempeño y transformación cultural. He liderado proyectos de gran envergadura y he optimizado procesos de Recursos Humanos en diversas empresas.

    Egresé como Licenciada en Psicología, mención Industrial, en la Universidad Central de Venezuela en el año 2002 y posteriormente cursé estudios de Postgrado en la Universidad Católica Andrés Bello en el año 2006. 

    He ayudado a mejorar el desempeño organizacional, creado ambientes de trabajos positivos, promotores de la seguridad psicológica y he desarrollado programas de desarrollo para cientos de colaboradores.

    Comprometida con el desarrollo organizacional y la transformación cultural para crear empresas más eficientes y humanas en pro de una mayor equidad de género.

    Mail: rosalbarodriguezcruz@gmail.com

     

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