Salud mental y comunicación: Dos lenguajes para sanar

«Elegir bien las palabras, construir narrativas que no revictimicen, invitar al diálogo, habilitar otras formas de contar lo que nos duele, es también una forma de cuidar. Cuando alguien escucha un testimonio con el que se identifica, cuando alguien pone nombre a lo que le pasa, cuando una historia compartida ilumina una experiencia propia que parecía única, se abre una posibilidad de transformación.”
Durante mucho tiempo, la salud mental fue un tema silenciado, incluso vergonzante. Se evitaba, se barría bajo la alfombra, se estigmatizaba. Pero algo cambió, sobre todo en los últimos cinco años. De pronto, hablar de ansiedad, depresión, estrés, ataques de pánico, duelos, trastornos alimentarios o ideación suicida dejó de ser un escándalo para volverse necesario.
Las redes sociales, los medios de comunicación, la pandemia, y también el hartazgo colectivo ante el sufrimiento emocional sin nombre, empujaron esa transformación. Hoy, la salud mental forma parte del debate público global. Sin embargo, eso no significa que entendamos de qué estamos hablando.
¿Qué es salud mental? ¿A qué nos referimos cuando usamos esa expresión? ¿Por qué es tan importante y a la vez tan difícil de definir?
Desde mi formación en psicología social y mi experiencia al frente del podcast Mente y Comunicación, me interesa poner en palabras algo que parece obvio, pero que aún necesita ser dicho con claridad: la salud mental no es simplemente “no estar loco” o “no sentirse mal”. Tampoco se reduce a un diagnóstico clínico. Es una dimensión integral del bienestar humano, atravesada por múltiples factores. Desde la psicología social, hablamos de una perspectiva biopsicosocial, que contempla no solo el cuerpo y la mente, sino también el entorno social, las relaciones, el contexto económico, la historia personal y colectiva.
Esa mirada más amplia permite entender por qué no todos sufrimos igual, ni por las mismas causas, ni con las mismas herramientas. Por ejemplo, según la Organización Mundial de la Salud, la pandemia de COVID-19 generó un aumento del 25% en los casos de ansiedad y depresión a nivel mundial. Pero el impacto no fue homogéneo: afectó especialmente a jóvenes, personas con escasos recursos y mujeres en situación de vulnerabilidad
La salud mental, además, tiene género. Y eso no es un detalle menor. Un informe reciente de la Sociedad Castellano-Manchega de Medicina Familiar y Comunitaria señala que las mujeres presentan mayores niveles de ansiedad y depresión, en parte por las exigencias de cuidado, la sobrecarga laboral y doméstica, y las violencias cotidianas que enfrentan. (Socalemfyc, 2023).
Por otro lado, los varones, muchas veces socializados para no expresar emociones, suelen canalizar su malestar en conductas autodestructivas o violentas, lo que se refleja en las tasas de suicidio: en Argentina, es la cuarta causa de muerte entre jóvenes varones de 15 a 29 años.
Entonces, ¿cómo se habla de todo esto? ¿Cómo se comunica el dolor sin caer en el morbo, el juicio o la banalización? ¿Cómo podemos nombrar lo que a veces ni siquiera sabemos que nos pasa? Comunicar salud mental no es solo difundir estadísticas o contar experiencias. Es, sobre todo, abrir un espacio de escucha, empatía y comprensión. Es usar las palabras como puentes, no como muros. En Mente y Comunicación entendemos que la forma en que se hablan estos temas puede marcar la diferencia entre que alguien se sienta acompañado o completamente solo.
La UNESCO afirma en uno de sus últimos informes que los medios de comunicación tienen un rol clave en la manera en que las sociedades entienden la salud mental: una cobertura responsable puede reducir el estigma, fomentar el diálogo y alentar a quienes sufren a buscar ayuda. Pero también advierte que los discursos mal abordados pueden reforzar estereotipos dañinos o provocar desinformación
Por eso, la comunicación no es un accesorio: es parte del problema o parte de la solución. Elegir bien las palabras, construir narrativas que no revictimicen, invitar al diálogo, habilitar otras formas de contar lo que nos duele, es también una forma de cuidar. Cuando alguien escucha un testimonio con el que se identifica, cuando alguien pone nombre a lo que le pasa, cuando una historia compartida ilumina una experiencia propia que parecía única, se abre una posibilidad de transformación.
Hablar de salud mental, entonces, es hablar de vínculos, de lenguaje, de cultura, de política, de género, de economía, de derechos humanos. Y sobre todo, es hablar de comunicación. Porque no se trata solo de sentir, sino de poder expresar, compartir, resignificar. Lo que no se nombra, no existe. Lo que se dice mal, hiere. Pero lo que se comunica con respeto y sensibilidad, puede sanar.
Desde mi espacio, sigo creyendo que hablar bien salva. Que decir las cosas con el corazón y con información es una forma de militancia amorosa. Que cada palabra importa. Y que la salud mental y la comunicación no son dos temas separados: son parte de una misma lucha, una misma esperanza.
Bibliografia
- La pandemia de COVID-19 aumenta en un 25% la prevalencia de la ansiedad y la depresión en todo el mundo. Organización Mundial de la Salud. https://www.who.int/es/news/item/02-03-2022-covid-19-pandemic-triggers-25-increase-in-prevalence-of-anxiety-and-depression-worldwide?utm_source=chatgpt.com
- Salud mental y género. Observatorio de Salud y Género. https://www.socalemfyc.org/wp-content/uploads/2023/10/6-SALUD-MENTAL-Y-GENERO.pdf?utm_source=chatgpt.com
- Boletín Oficial República de Argentina. Ministerio de Salud. Resolución 4012/2023. https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/299606/20231201
- Implementation of the United Nations Decade of Ocean Science for Sustainable Development (2021–2030) – UNESCO Biblioteca Digital. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000379465
Comunicadora social y Psicóloga Social.
Creadora del proyecto Mente y Comunicación, el cual también cuenta con un podcast en el que promueve todo lo relacionado a la salud mental y comunicación, especialmente.
Su foco es el emprendimiento femenino en el deporte y en los ámbitos de poder que ocupan las mujeres en este siglo.
+ Sobre tratamiento de datos de los comentarios
RESPONSABLE TRATAMIENTO: VISIONARIAS, S.C.
FINALIDAD: Publicar el comentario en relación a la noticia.
LEGITIMACIÓN: Consentimiento del interesado.
CESIONES: No se prevén cesiones, excepto por obligación legal o requerimiento judicial.
DERECHOS: Acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación, portabilidad, revocación del consentimiento. Si considera que el tratamiento de sus datos no se ajusta a la normativa, puede acudir a la Autoridad de Control (www.aepd.es).
INFORMACIÓN ADICIONAL: política de privacidad



0 comentarios