Estudiar y trabajar en Latinoamérica: la doble carga que nadie quiere ver

«Hay que decirlo claramente: la romantización de la meritocracia nos está enfermando. La narrativa del “si querés, podés” no contempla las condiciones materiales, emocionales y estructurales en las que vivimos.”
En un mundo que exige productividad constante, muchos jóvenes en Latinoamérica llevan una vida partida en dos: trabajar para sobrevivir y estudiar para construir un futuro. Una doble jornada que, lejos de ser celebrada como ejemplo de resiliencia, es invisibilizada por quienes creen que se trata solo de “organizarse mejor”. Pero, ¿alguien se detuvo realmente a pensar en lo que implica vivir así?
Estudiar y trabajar al mismo tiempo no es un privilegio, es una necesidad. Y en este contexto, hablar de estrés y burnout no es una exageración: es una urgencia. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el burnout es una afección resultante de un estrés crónico en el lugar de trabajo que no fue gestionado con éxito. Aunque suele asociarse al ámbito laboral, cada vez más estudios lo vinculan también al entorno educativo, especialmente cuando ambas cargas conviven.
Desde mi experiencia personal y compartida con decenas de compañer@s, puedo afirmar que cumplir con las demandas laborales y académicas es sumamente difícil. Hay un agotamiento físico evidente, sí, pero también hay un desgaste mental y emocional que muchas veces pasa desapercibido. No es raro terminar una jornada entre lágrimas, sin energía para comer o dormir bien. A veces, hasta el cuerpo se expresa: contracturas, problemas gastrointestinales, insomnio, irritabilidad. Y, sin embargo, seguimos.
Hay que decirlo claramente: la romantización de la meritocracia nos está enfermando. La narrativa del “si querés, podés” no contempla las condiciones materiales, emocionales y estructurales en las que vivimos.
Estudiar es un derecho, pero muchas veces se convierte en un privilegio que se paga con salud física y mental.
La Red de Psicólogos de Universidades Públicas de Argentina ha advertido en varias oportunidades que uno de los principales motivos de consulta entre estudiantes es la ansiedad relacionada con la sobrecarga de actividades. Un informe del Observatorio de la Juventud del Minsiterio de Desarrollo Social de la Nación (2021) indicaba que más del 60% de lxs jóvenes que estudian también trabajan, y que el 45% manifestó sentir un nivel de agotamiento “muy alto” o “extremo”.
¿Y qué pasa con las instituciones? ¿Qué apoyo ofrecen? ¿Qué lugar se le da al descanso real, a la salud mental, al acompañamiento emocional? Todavía muy poco. No hay suficientes becas, los horarios son inflexibles, las exigencias aumentan y los espacios para contener a lxs estudiantes escasean. Mientras tanto, seguimos rindiendo parciales después de ocho horas de trabajo, viajando en colectivos abarrotados, comiendo lo que se puede, durmiendo mal y llegando a clase con la cabeza a punto de estallar.
Trabajar ya implica adaptarse a los jefes, cumplir horarios, lidiar con compañeros, sostener responsabilidades. Ahora sumémosle cuatro, cinco o hasta seis horas más de estudio. ¿Es sostenible? ¿Es justo? ¿Quién puede estar “al cien por ciento” en ambas tareas sin pagar un precio alto?
No se trata de quejas, se trata de poner en palabras lo que muchxs estamos viviendo. Porque visibilizar también es una forma de cuidar. Necesitamos políticas públicas que acompañen, instituciones más humanas, redes de apoyo reales. Pero, sobre todo, necesitamos que dejen de decirnos que estamos exagerando.
Estudiar y trabajar al mismo tiempo en América Latina no debería ser una hazaña. Debería ser una posibilidad digna, saludable y contenida. Porque no solo queremos sobrevivir: también merecemos vivir bien mientras lo intentamos.
Bibliografia
Comunicadora social y Psicóloga Social.
Creadora del proyecto Mente y Comunicación, el cual también cuenta con un podcast en el que promueve todo lo relacionado a la salud mental y comunicación, especialmente.
Su foco es el emprendimiento femenino en el deporte y en los ámbitos de poder que ocupan las mujeres en este siglo.
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