De “así trabajo yo” a “mi método”. Eleva el valor de tus servicios

Trabajar bajo la premisa de que “no tengo un paso a paso”, te muestra como si te faltara seguridad, causando el efecto contrario al deseado: que te vean como un experto. En cambio, si ordenas tu forma de hacerlo e, incluso, le das un nombre, resuelves tres grandes problemas:
—Renée, hoy nos vamos a dedicar a plasmar tu método de trabajo— le dije en su sesión de mentoría.
Ya habíamos escrito su historia (de cómo había llegado a ser la profesional que es) y de qué trata su trabajo, los conocimientos teóricos que ella quería transmitir.
Había llegado el momento de poner la cereza en el pastel: hablar de su método de trabajo.
—Débora, todo bien pero… ¡Yo no tengo un método de trabajo!—.
—¿Cómo que no tienes un método de trabajo?— le dije y continué —En realidad, sí lo tienes aunque no te hayas dado cuenta. Ya verás que lo reconoces en tus acciones a medida que lo desarrollemos juntas—.
A través de la pantalla, vi sus ojos abrirse como nunca lo habían hecho, con una expresión entre asombrada y desconcertada. Estaba seria, como queriendo descubrir qué había detrás de lo que yo le había dicho.
La realidad es que no tener un método de trabajo es un mito, porque para todo lo que hacemos, creamos una forma propia y particular de ejecutarlo. Lo que sucede, es que, cuanto más expertos somos, más automatizado está nuestro paso a paso, al punto de que ni siquiera nos damos cuenta de que tenemos un método.
El gran descubrimiento
—Cuando nos reunimos por primera vez, Renée, me contaste cada uno de tus rituales al recibir a un paciente nuevo y cómo eran las sesiones posteriores con él. Eso es lo que se traduce en tu Método de Trabajo—.
Reflexionó por unos segundos. Le di su tiempo, porque sabía de la importancia de hacerse esa sesión imaginaria en su cabeza, para darse cuenta de cuál era su paso a paso.
Lentamente, fue llegando ese punto de quiebre, ese despertar a que su forma de trabajo, sí tenía un método.
¡Para ella fue totalmente revelador!
Hasta entonces, no había caído en la cuenta de que siempre cumplía con los mismos rituales y fue ese, el momento ideal, para comenzar a darle vuelta a cuáles eran los patrones repetidos.
Cuando trabajamos con nuestros clientes, pacientes o como cada quien les llame, hay un esquema igual para todos que vamos siguiendo, más allá de las particularidades de cada caso.
Es como cuando ya tenemos muchos años manejando un automóvil y, en especial, cuando lo hacemos por la misma ruta. Tenemos tan automatizados todos los movimientos, que pareciera que nuestro vehículo nos llevara a destino por sí solo, como los de conducción autónoma o como si hubiéramos hecho todo por pura intuición.
Sin embargo, cuando hablamos del terreno profesional, esa sensación no es suficiente, ya que podemos pagar un alto precio al que conviene darle un vistazo.
El costo de no tener un método
Trabajar bajo la premisa de que “no tengo un paso a paso”, te muestra como si te faltara seguridad, causando el efecto contrario al deseado: que te vean como un experto. En cambio, si ordenas tu forma de hacerlo e, incluso, le das un nombre, resuelves tres grandes problemas:
Agotamiento cognitivo
Cuando tienes que rediseñar tu forma de trabajo con cada uno de tus clientes, la exigencia de energía que te impones es totalmente desproporcionada. En cambio, cuando tienes tu propio formato y solo debes ser flexible para adaptarlo a las particularidades de cada quien, es muy sencillo improvisar.
Diferenciarte
Hay cientos de profesionales que hacen lo mismo que tú, que estudiaron lo mismo que tú, que leen los mismos libros que tú. Por lo tanto, ser diferente no está en tus conocimientos sino en cómo los pones en práctica, en tu paso a paso que, de seguro, es distinto al de los demás y tiene algún ingrediente único.
Pérdida de clientes
Sin un mapa claro, defender el valor de tu trabajo se vuelve una batalla perdida ya que, muy probablemente, el interesado no entiende la ruta por la que va a transitar, asumiendo que pagará por las horas de tu tiempo en lugar de hacerlo por la transformación que logrará al final del camino.
4 pasos para desarrollar tu método
Aclarando que estos 4 pasos también constituyen un método, con el fin de darle un sentido al tuyo, no debes inventarte nada, simplemente tienes que prestar atención a cómo, de manera natural, sistematizar tu trabajo, observando cuál es el paso a paso que realizas cada vez que estás frente a tu cliente, dependiendo de las etapas del proceso que estés completando con él.
Entonces, para pasar del caos a la claridad, sigue esta secuencia:
Primero.
Elige tres clientes con los que hayas trabajado el proceso completo y que hayan logrado el resultado deseado. Analiza todas las notas que tengas de tu trabajo con ellos y respóndete qué hiciste en cada uno de los encuentros:
- ¿Cuál fue el objetivo a lograr en cada una de las sesiones?
- ¿Qué hice primero y qué después?
- ¿Qué pregunté para obtener los datos necesarios para trabajar juntos?
Segundo.
Analizando cada uno de los casos prácticos, presta atención a cuáles son los patrones que se repiten en las sesiones:
- ¿Qué hice primero y qué después, en la sesión?
- ¿Qué pregunté?
- ¿Cuáles fueron las dificultades que tuvieron en común y que trabajé con cada uno de ellos?
Tercero.
Tomando todos esos datos de patrones que se repiten y haciendo uso de tu intuición como experto en el tema, agrupa los patrones repetitivos por etapas, en el sentido de armar una secuencia lógica, para ir llegando de unos a otros.
- ¿Cómo fue la primera sesión?
- ¿Cómo fue la segunda?
- ¿Cómo fue la tercera?
Y así sucesivamente, hasta lograr el camino completo del proceso que tú acompañas a realizar.
Cuarto.
Dale un nombre a ese proceso. Lo puedes armar como una sigla o acróstico de los pasos que vas dando con tu cliente.
Por ejemplo, mi Método DIPEC, en que cada letra indica una etapa del proceso de escritura de un libro de no ficción o autobiografía:
D | DEFINIR |
I | INVESTIGAR |
P | PLANIFICAR |
E | ESCRIBIR |
C | CORREGIR |
Cuando le das un nombre a tu método, que en realidad es la columna vertebral de tu trabajo, la percepción de tu propuesta cambia.
No le puedo decir a mi cliente:
—Genial, nos vamos a reunir una vez por semana y veremos qué pasa con tu libro—.
¡¡¡No!!!
Le tengo que decir:
—Nos vamos a reunir una vez por semana, para ir avanzando en el proceso de escritura de tu libro, aplicando mi Método DIPEC que consiste en…—.
Esto, al escritor, le da la seguridad de dos cosas:
- Que, al final del camino, tendrá su libro terminado.
- Que estará trabajando con una profesional que sabe exactamente cómo ayudarlo a obtener el resultado deseado.
Conclusión
Aunque, como experta, puedas sentir un poquito de miedo al crear tu método, por considerar que es darle una estructura rígida a tu trabajo, en realidad es todo lo contrario.
Lo que estás haciendo es darle un marco, un orden claro y preciso a cada paso que seguirás con tu cliente, desde el primero hasta el último día del proceso que recorran juntos.
Y, es muy importante que, si bien los pasos a seguir son consecutivos, dentro de cada uno puedes hacer las modificaciones necesarias para que ese método se adapte a las necesidades especiales de tu cliente, rompiendo así, definitivamente, la sensación de rigidez.
Tu método cristaliza, todos los conocimientos, horas de práctica y lecciones aprendidas mientras ibas corrigiendo tus propios errores, pr eso es el activo más valioso de tu marca y tu mayor diferenciador de todos los expertos que hacen lo mismo que tú.
Entonces… ¿Ya tienes tu método o debes desarrollarlo?
Diagnóstico de Libro Express
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CreBiendo…para Crear escriBiendo
La escritura es mucho más que plasmar ideas en un papel, es una fuente inagotable de beneficios derivados de su práctica constante.
Amo la escritura, porque el escribir un libro, para mí es el método perfecto con el cual compartir conocimientos y vivencias, explorar mundos diversos, construir puentes que me conecten con otros y dejar huella.
Plasmando mis palabras en cada hoja en blanco, transformo el caos en claridad, convirtiendo la duda en certeza y los pensamientos en realidad, porque la escritura es una poderosa y liberadora herramienta que me da energía, me ayuda a sanar y me inspira, dándome los elementos necesarios para motivar a otros a lograr sus objetivos.
Disfruto de todos estos beneficios, especialmente al escribir mis libros autobiográficos y aquellos que potencian mi marca, ya que en ambos vuelco mis vivencias y conocimientos, para ponerlos al servicio de quienes los utilizarán a su favor.
Si anhelas escribir tu libro, encontrando tu propio estilo de escritura, para compartir tus vivencias y conocimientos con el fin de potenciar tu marca y ayudar a los demás, acompáñame a descubrir el poder y la magia que reside en cada palabra escrita.

Débora Weller
Soy Débora Weller, Escritora, Coach de Escritura y Coach de Vida y de Negocios, ambos con Programación Neurolingüística.
Después de reinventarme, desde el año 2014, he dejado de trabajar, porque hago lo que amo: la escritura siempre fue un pilar fundamental en mi vida y hoy se ha transformado en mi forma de ayudar a los demás.
Me dedico a la escritura de libros en los cuales los escritores comparten sus conocimientos, sus vivencias y su método único de trabajo, con el objetivo de posicionarse como referentes en su área de experticia y, de esa manera, potenciar su marca. También acompaño a transitar el complicado proceso de escritura de quienes desean dejar un legado contando su historia a través de una AutoBiografía, la que a su vez les ayuda a sanar su alma.
Soy co-creadora de CreBiendo en Movimiento, una comunidad cuyos miembros aman compartir sus ideas, mover su cuerpo y sus emociones y escribir MiniRelatos espontáneos.
Soy creadora del Taller CoEscritura CreBiendo, un lugar ideal para quienes dicen no tener tiempo para escribir su libro o no saber cómo empezar. En este espacio vienen a compartir dudas, aclararlas, concentrarse y enfocarse en la escritura de su libro, bajo mi guía y en la mejor en compañía.
Gracias a mi trabajo, estoy cumpliendo dos sueños: haberme convertido en escritora y disfrutar trabajando con personas de habla hispana que viven en diversos rincones del mundo.
Débora Weller es Consultora Visionaria. Visita su espacio haciendo click aquí ⇒⇒
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