Antes de pedir ayuda, pregúntame si estoy bien

Porque las relaciones sanas no se construyen solo alrededor de todo lo que somos capaces de dar. También se construyen cuando el otro puede escuchar un “hoy no” sin convertirlo en reclamo.

Sobre disponibilidad, empatía y esa costumbre de mirar a las mujeres fuertes como si no necesitaran cuidado
Tuve un choque el mes pasado. Nada poético ni cinematográfico: un accidente real, de esos que alteran el cuerpo, la agenda, el ánimo y la paciencia. De esos que dejan algo más que un trámite pendiente con el seguro: una especie de contractura emocional que no aparece en las radiografías.
Y entonces ocurrió algo curioso.
Mensajes para preguntar cómo estaba: tres.
Mensajes para pedirme ayuda: quince.
Mensajes para reclamar por no preocuparme por alguien más: dos.
La cuenta no importa por exacta, sino por reveladora.
Hay momentos en que una descubre que algunas personas han dejado de verla como alguien que también se cansa, se golpea, se asusta o necesita silencio. La ven como una fuente de soluciones. Como esa mujer que responde, orienta, contiene, explica y encuentra la manera.
El problema no está en pedir ayuda. Todas la necesitamos. El problema empieza cuando olvidamos que la persona a la que acudimos también puede estar atravesando algo.
La fortaleza ajena nos vuelve torpes cuando la confundimos con disponibilidad permanente.
A muchas mujeres nos pasa. Como llevamos años resolviendo, otros empiezan a asumir que siempre podremos escuchar, ayudar, revisar, acompañar o encontrar la palabra correcta, incluso cuando por dentro estamos buscando dónde dejar tantito el alma.
Qué peligroso es parecer fuerte ante personas que nunca preguntan si esa fuerza también se cansa.
También hay que reconocer nuestra parte. A veces hemos enseñado a los demás que siempre pueden encontrarnos disponibles. Respondimos cansadas. Dijimos “no te preocupes” cuando sí nos preocupaba. Contestamos mensajes que debimos dejar para mañana y llamamos generosidad a nuestra dificultad para poner límites.
La disponibilidad también se educa.
A veces creemos que poner un límite es decepcionar a alguien, cuando en realidad también es una forma de cuidar la relación.
Decir “ahora no puedo” no es desinterés; es reconocer hasta dónde llegamos.
Decir “necesito descansar” no es egoísmo; es escuchar al cuerpo antes de que nos obligue a parar.
Decir “hoy no tengo espacio para esto” no es frialdad; es honestidad.
Porque las relaciones sanas no se construyen solo alrededor de todo lo que somos capaces de dar. También se construyen cuando el otro puede escuchar un “hoy no” sin convertirlo en reclamo.
Quien de verdad valora tu presencia también aprende a respetar tus pausas.
Por eso la empatía debería comenzar antes de que alguien se rompa. En esa pequeña pausa antes de pedir algo.
Antes de escribir “¿me ayudas?”, podríamos preguntar: “¿Cómo estás?”.
Antes de asumir disponibilidad: “¿Puedes ahora?”.
Antes de juzgar una ausencia, recordar que desconocemos buena parte de la historia.
Porque ser una persona capaz no cancela el derecho a recibir cuidado. Tener criterio no significa estar siempre disponible. Haber ayudado muchas veces no convierte nuestra energía en patrimonio colectivo.
A veces quien sostiene también necesita una silla.
Y quizá tres mensajes preguntando “¿cómo estás?” digan mucho más de una relación que quince preguntando “¿me ayudas?”.
La próxima vez, antes de pedir algo, podríamos empezar por una pregunta sencilla y profundamente humana: ¿Cómo estás tú?

Betty Palmeros
Soy Betty Palmeros, estratega en imagen pública y fundadora de Betty Palmeros Consultora. Desde hace más de 15 años acompaño a líderes y equipos en industrias críticas (como construcción, energía e hidrocarburos) a transformar el cumplimiento normativo en liderazgo vivo.
Integro comunicación clara, branding y sistemas ISO 9001, 14001, 45001 y 50001 con un enfoque profundamente humano: uno que cuida tanto a las personas como a los resultados. Este año celebro 25 años trabajando en Sistemas de Gestión.
Creé la metodología BettyStyle® para convertir la capacitación técnica en experiencias memorables. Trabajo con storytelling, prácticas en piso y liderazgo mentor, para que cada requisito se entienda, se sienta y se viva.
Me mueven los cambios que se notan en la operación: menos simulación, más reportes proactivos, mejores hábitos de seguridad y una reputación que se fortalece día a día.
Escribo el newsletter Café con Betty, y creo en el poder de las redes. Porque sí: #SiempreEsPosible, incluso en los sectores más técnicos.
Mi propósito es sencillo y poderoso: que la norma se convierta en un puente hacia culturas más humanas, seguras y sostenibles… y que cada persona vuelva a casa segura y orgullosa de lo que hizo y de cómo lo hizo.
Aprender también es una forma de no quedarse pequeña
A cierta edad una ya no estudia solamente para aprobar. Estudia para decidir mejor. Para entender una conversación sin depender de que alguien la traduzca. Para entrar a una reunión y comprender el lenguaje financiero, digital, jurídico o estratégico. Para mirar el...
No todo lo que brilla tiene que estar disponible
"Muchas mujeres fuimos educadas para responder, estar, resolver y no incomodar con un “no”. Para agradecer que nos busquen, aunque nos busquen sin considerar nuestra agenda, nuestro cansancio o nuestro derecho a no estar disponibles emocionalmente.."[the_ad...
Betty Palmeros es ExpertaVisionaria. Visita su espacio haciendo click aquí ⇒⇒
+ Sobre tratamiento de datos de los comentarios
RESPONSABLE TRATAMIENTO: VISIONARIAS, S.C.
FINALIDAD: Publicar el comentario en relación a la noticia.
LEGITIMACIÓN: Consentimiento del interesado.
CESIONES: No se prevén cesiones, excepto por obligación legal o requerimiento judicial.
DERECHOS: Acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación, portabilidad, revocación del consentimiento. Si considera que el tratamiento de sus datos no se ajusta a la normativa, puede acudir a la Autoridad de Control (www.aepd.es).
INFORMACIÓN ADICIONAL: política de privacidad

0 comentarios