Aprender inglés como adulto: la fuerza de nuestras fortalezas

«Los adultos no comenzamos desde cero. Traemos una historia, una identidad y un conjunto de habilidades desarrolladas a lo largo de los años. Aprender un idioma también es aprender a comunicar en otra lengua quién ya somos..«

Hace 27 años, cuando comencé a aprender inglés, estaba convencida de que para poder hablar y entender una conversación debía dominar toda la gramática, conjugar los verbos correctamente y construir oraciones sin errores. Pensaba que sólo cuando alcanzara ese nivel de perfección estaría realmente lista para comunicarme. Con el tiempo descubrí que esa creencia era uno de los mitos más comunes en el aprendizaje de un segundo idioma.

Muchos adultos que desean aprender inglés siguen atrapados en esa idea. Creen que primero deben saberlo todo para después empezar a hablar. El problema es que estos mitos no sólo frenan nuestra capacidad de comunicarnos. También nos distraen de algo mucho más valioso que ya tenemos: nuestras fortalezas, nuestra experiencia y nuestras habilidades personales y profesionales. Cuando aprendemos a reconocerlas y a utilizarlas de forma estratégica, pueden convertirse en una herramienta poderosa para alcanzar esta meta, como tantas otras que ya hemos logrado a lo largo de la vida.

Mi deseo de aprender inglés comenzó en 1997, cuando el mundo se preparaba para entrar al año 2000. La tecnología avanzaba rápidamente y el universo de las computadoras empezaba a expandirse con fuerza. En Venezuela, sin embargo, todavía estábamos (como decimos los venezolanos) “en pañales”. En aquellos años se hablaba constantemente del famoso Y2K, la posibilidad de que las computadoras colapsarían cuando el calendario cambiará al año 2000.

Yo no entendía del todo ese fenómeno, pero sí tenía algo muy claro. Quería aprender inglés y computación para poder guiar mejor a mis estudiantes, conectarnos con el mundo y estar a la altura del siglo XXI. Pensé entonces algo que se me quedó grabado: una educadora sin inglés y sin computación corría el riesgo de quedarse desconectada del mundo.

Ese deseo era más grande que yo. Sentía una energía y una motivación tan poderosa que nunca dudé de que lo lograría, incluso sin tener los recursos económicos ni conocer aún los retos que enfrentaría al aprender inglés como adulta. Esa seguridad nacía de una de mis mayores fortalezas: la confianza en mi capacidad para alcanzar metas y resolver problemas.

Siempre fui buena estudiante y disfruto profundamente aprender. Además, desde muy joven el deporte formó parte de mi vida. Practiqué natación, karate y triatlón, disciplinas que me enseñaron el valor de la disciplina, la constancia y el progreso gradual. En el deporte aprendes que una habilidad no aparece de un día para otro. Se construye paso a paso, con práctica continua. Sin darme cuenta, esas mismas lecciones se convirtieron en mis mejores aliadas cuando comencé mis estudios intensivos de inglés.

Después de cuatro meses de estudio intensivo obtenía las mejores calificaciones en listening, speaking, reading y grammar. Me sentía segura de mis avances, así que decidí poner a prueba mi capacidad para comunicarme en la vida real. Elegí un escenario sencillo: pedir comida en McDonald’s. Allí descubrí algo inesperado. A pesar de mis buenas notas, me daba terror hablar. Y cuando las personas respondían, me costaba entender lo que decían si no decían las frases que había memorizado. Ese momento fue revelador. Comprendí que estudiar intensivamente y obtener buenas calificaciones no era suficiente para comunicarme con hablantes nativos ni para perder el miedo a hablar.

Así que decidí cambiar de estrategia. Busqué orientación con mis profesores y comencé a exponerme a conversaciones reales al menos una hora a la semana, siempre sobre temas que me interesaban. Fue entonces cuando conocí a una mujer estadounidense interesada en aprender español. Decidimos hacer un intercambio sencillo: hablábamos treinta minutos en inglés y treinta minutos en español. Un verdadero ganar–ganar que me permitió practicar en un ambiente seguro y, al mismo tiempo, ayudar a otra persona a aprender.

Fue un cambio de enfoque. Tomé las riendas de mi aprendizaje y comprendí que comunicar, incluso con errores, era parte esencial del proceso. Valorar nuestras fortalezas y utilizarlas para resolver un problema no fue algo que aprendí en un curso de inglés. Fue el resultado de una reflexión personal, de ser honesta conmigo misma y de enfrentar el reto con los recursos que ya tenía.

Y esa es una de las grandes ventajas de aprender un idioma en la adultez. Los adultos no comenzamos desde cero. Traemos una historia, una identidad y un conjunto de habilidades desarrolladas a lo largo de los años. Aprender un idioma también es aprender a comunicar en otra lengua quién ya somos.

Comprendí esta idea con mayor profundidad durante mi segunda maestría en Lingüística Aplicada en la Universidad de Massachusetts en Boston cuando el profesor Pepi Leitsina (que en paz descanse) nos habló del enorme valor de las fortalezas que los adultos traen consigo al aprender un segundo idioma. Desde entonces he tenido la oportunidad de enseñar como profesora bilingüe en ciudades como Margarita, Caracas, Dublín, Bangkok y Boston, trabajando con estudiantes de distintas edades y contextos, y el valor de las fortalezas aplicada a la enseñanza de adultos ha está siempre presente.

Hoy esa misma idea forma parte central de la metodología que hemos desarrollado en nuestra compañía English for Life. Lo hemos visto repetirse en más de cien profesionales latinoamericanos que han pasado por nuestros programas inmersivos.

Si hoy el inglés sigue siendo una barrera en tu vida personal o profesional, te invito a leer mi historia y la de quince expertas más en el libro Tendencias 2026. Tal vez allí encuentres nuevas perspectivas que te ayuden a avanzar en un mundo que no deja de cambiar.

Leonela González - Fogarty

Soy una venezolana-estadounidense que reside en Boston. En 1997, con 27 años y sin saber nada de inglés viajé a Estados Unidos para realizar un postgrado en Educación Computacional y Tecnología. Ese viaje fue el primer paso de lo que sería una extensa conexión con la cultura americana, con mi desafío de aprender inglés como adulta y mi carrera profesional como educadora.

Durante los siguientes 25 años me convertí en profesora bilingüe(español-inglés), y gracias a mis habilidades lingüísticas, me desempeñe como profesora en ambientes multiculturales para niveles primarios, secundarios y profesionales en Estados Unidos, Venezuela, Tailandia e Irlanda.

Mi pasión por educar me trajo de vuelta a Boston en  2015. Ahí comencé a desarrollar un método de aprendizaje de inglés conversacional inmersivo único, para adultos, basado en mi propia experiencia de haber derribado y transformado los mitos asociados a aprender inglés como adulto, en una oportunidad personal y profesional. El inglés no sólo me conectó con el mundo de Educación Bilingue y Multilingual que aprendí en mis estudios de postgrado sino también con el mundo del emprendimiento y negocios.

En 2019, fundé English 4 Life Network y hoy, nuestra metodología con una efectividad del 80% ha enseñado a decenas de Latin@s profesionales dentro y fuera de Estados Unidos a expresarse en inglés con confianza maximizando sus oportunidades personales y profesionales siendo ellos mismos en inglés. 

1 Comentario

  1. Pablo Andrés González

    Espectacular articulo y muy oportuno para la diaspora venezolana y sus padres. Que sigan los exitos Sis. LOVE U

    Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


+ Sobre tratamiento de datos de los comentarios

RESPONSABLE TRATAMIENTO: VISIONARIAS, S.C.

FINALIDAD:  Publicar el comentario en relación a la noticia.

LEGITIMACIÓN: Consentimiento del interesado.

CESIONES: No se prevén cesiones, excepto por obligación legal o requerimiento judicial.

DERECHOS: Acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación, portabilidad, revocación del consentimiento. Si considera que el tratamiento de sus datos no se ajusta a la normativa, puede acudir a la Autoridad de Control (www.aepd.es).

INFORMACIÓN ADICIONAL: política de privacidad