Compras 2025: De la negociación al valor estratégico

«Cuando alguien me pregunta cuál es el valor real de compras, no hablo solo de ahorro, sino de cómo ayudamos a la empresa a ser más ágil, más sostenible y más competitiva. Y eso, sinceramente, es mucho más gratificante que cualquier descuento puntual..«

Cuando pienso en el viaje que hemos hecho en el área de compras, no puedo evitar sorprenderme de lo mucho que ha cambiado nuestro rol en tan poco tiempo. Recuerdo perfectamente cuando mi día a día se reducía a negociar precios, comparar cotizaciones y tratar de conseguir el mejor descuento posible. Era una especie de “cazadora de gangas” corporativa, y aunque esa adrenalina de cerrar un buen trato sigue gustándome, hoy sé que el verdadero impacto de mi trabajo va mucho más allá de ahorrar unos euros.

En 2025, las compras ya no se ven como un simple centro de coste. Ahora, somos un área estratégica, un puente entre la visión de la empresa y la realidad del mercado, entre lo que queremos ser y lo que realmente podemos construir con nuestros proveedores y aliados. Este cambio de paradigma no ha sido fácil ni rápido, pero ha sido absolutamente necesario. La pandemia, la digitalización acelerada y la presión por la sostenibilidad nos han obligado a replantearnos todo: desde cómo elegimos a nuestros proveedores hasta cómo medimos nuestro propio éxito.

Lo primero que tuve que desaprender fue la obsesión por el ahorro inmediato. No me malinterpretes: optimizar costes sigue siendo importante, pero descubrí que el verdadero valor de compras está en la capacidad de anticipar necesidades, construir relaciones de confianza y aportar soluciones que generen ventajas competitivas sostenibles. Por ejemplo, hace poco trabajé en un proyecto donde la clave no era conseguir el precio más bajo, sino encontrar un proveedor capaz de innovar junto a nosotros, adaptarse a cambios rápidos y, sobre todo, compartir nuestros valores de sostenibilidad. El resultado fue un acuerdo a largo plazo que nos permitió lanzar un producto nuevo al mercado antes que la competencia y con un impacto ambiental mucho menor.

La tecnología ha sido mi gran aliada en esta evolución. La inteligencia artificial y la automatización me han liberado de tareas repetitivas y me han dado tiempo para analizar tendencias, anticipar riesgos y dedicarme a la estrategia. Ahora puedo acceder en tiempo real a datos de consumo, inventario, desempeño de proveedores y hasta simulaciones de escenarios futuros. Recuerdo cuando tenía que esperar días para recibir un informe de compras; hoy, con un par de clics, tengo toda la información que necesito para tomar decisiones rápidas y fundamentadas. Pero no todo es tecnología: la clave está en combinar la potencia de los datos con la intuición y la experiencia que solo los años en el oficio te dan.

Otra lección fundamental ha sido la importancia de la colaboración. Ya no trabajo en una burbuja, aislada del resto de la organización. Ahora, mis proyectos de compras involucran a equipos de I+D, marketing, logística y, por supuesto, sostenibilidad. He aprendido que los mejores resultados llegan cuando rompemos silos y trabajamos juntos desde el principio. Por ejemplo, en una reciente licitación internacional, involucré al equipo de calidad desde el primer momento y eso nos permitió evitar problemas en la homologación de materiales que, en el pasado, habrían retrasado el proyecto meses. La comunicación constante y la transparencia han sido mis mejores herramientas para construir confianza, tanto dentro como fuera de la empresa.

La sostenibilidad, sin duda, es el gran reto y la gran oportunidad de nuestra era. Hace unos años, muchos proveedores veían las exigencias medioambientales como un obstáculo, algo que encarecía los procesos y complicaba las entregas. Hoy, los mejores aliados son aquellos que entienden que la sostenibilidad es una inversión a largo plazo. He tenido conversaciones fascinantes con proveedores que han transformado su modelo de negocio para reducir emisiones, optimizar embalajes y apostar por la economía circular. Y lo más interesante es que, en muchos casos, estas mejoras han traído también ahorros de costes y una mayor resiliencia ante las crisis logísticas.

No todo han sido éxitos, por supuesto. También he cometido errores y he aprendido a base de tropiezos. La resistencia al cambio es real, tanto en los equipos internos como en los proveedores. Implementar nuevas herramientas digitales, cambiar procesos y convencer a otros departamentos de la importancia de involucrarse en las decisiones de compras requiere paciencia, empatía y, sobre todo, mucha comunicación. He tenido que escuchar, explicar, negociar y, a veces, ceder para lograr avances. Pero cada pequeño paso ha valido la pena, porque hoy veo cómo la función de compras es reconocida y valorada como nunca antes.

Me siento especialmente orgullosa de haber contribuido a crear una cultura de compras basada en la transparencia, la colaboración y la innovación. Ahora, cuando alguien me pregunta cuál es el valor real de compras, no hablo solo de ahorro, sino de cómo ayudamos a la empresa a ser más ágil, más sostenible y más competitiva. Y eso, sinceramente, es mucho más gratificante que cualquier descuento puntual.

Mirando hacia el futuro, sé que el reto será seguir evolucionando. La tecnología avanza a un ritmo vertiginoso, el mercado es cada vez más incierto y las expectativas de clientes y consumidores no dejan de crecer. Pero también sé que las compras están mejor preparadas que nunca para liderar este cambio. Somos el nexo entre la estrategia y la ejecución, entre la visión y la realidad. Y si algo he aprendido en estos años es que, cuando compras se convierte en un socio estratégico, toda la empresa gana.

Si tuviera que dar un consejo a quienes empiezan ahora en este mundo, sería que no se conformen con ser “negociadores de precios”. Atrévanse a pensar en grande, a construir relaciones de confianza, a aprender de la tecnología y, sobre todo, a buscar siempre el valor más allá del coste. Porque el futuro de compras es, sin duda, estratégico. Y quienes sepan verlo y liderarlo serán las verdaderas visionarias de su organización.

Soy Olga Catena, una mujer española de 53 años, nacida en la vibrante ciudad de Barcelona. Desde pequeña, he sido una persona curiosa y aventurera, siempre buscando nuevos desafíos y experiencias. Mis primeros años estuvieron llenos de momentos felices en familia, explorando los rincones de Cataluña y disfrutando de la rica cultura catalana.

Mi formación académica se desarrolló en las escuelas privadas de Barcelona, donde mis profesores me inculcaron el amor por el conocimiento y la importancia de trabajar duro para alcanzar mis metas.

Decidí estudiar Relaciones Públicas porque me apasionaba la idea de comunicar ideas, construir relaciones y crear impacto en el mundo. Aunque mis primeras experiencias profesionales no estaban relacionadas con mi campo, disfruté desarrollando mi creatividad y habilidades de comunicación. Sin embargo, después de un tiempo, sentí la necesidad de un nuevo desafío.

Fue entonces cuando decidí adentrarme en el mundo de las compras, atraída por el reto de optimizar recursos y encontrar soluciones eficientes para las empresas. Comencé trabajando como administrativa en una empresa química, donde aprendí sobre los procesos de compra y la negociación con proveedores.

Después de unos años, decidí mudarme a Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades y para aprender un nuevo idioma. Esta experiencia enriquecedora me permitió conocer la cultura estadounidense y relacionarme con personas de todo el mundo. Después de dos años en Estados Unidos, regresé a Europa y me instalé en Malta, donde trabajé como Responsable de compras para una empresa de logística, desarrollando e implementando estrategias de compra.

De vuelta en Barcelona, actualmente resido y me dedico a ser consultora de compras independiente. Mi trabajo se basa en una profunda comprensión de las necesidades del cliente, una amplia experiencia en el mundo de las compras y una habilidad innata para encontrar soluciones creativas y eficientes. A través de un trato cercano y personalizado, ayudo a mis clientes a identificar áreas de mejora, negociar mejores condiciones con sus proveedores y optimizar sus procesos de compra.

Además de mi éxito profesional, soy una persona alegre, extrovertida y con un gran sentido del humor. Disfruto de la compañía de los demás y siempre estoy buscando nuevas aventuras. Soy una apasionada de la cocina, la música y los viajes. Resiliente y adaptable, he superado desafíos en diferentes países y sectores, creyendo en el poder del trabajo duro y la perseverancia.

Mi historia es un ejemplo de que nunca es demasiado tarde para reinventarse y perseguir los sueños. Espero inspirar a otros con mi historia y estoy lista para seguir creciendo como consultora de compras, ayudando a más empresas a alcanzar sus objetivos y contribuyendo al desarrollo del sector. Si estás buscando optimizar tus procesos de compra y reducir costos, ¡estoy lista para ayudarte!

Correo: info@catenaconsulting.es

 

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