Cuando lo más difícil de tu trabajo no es hacerlo bien, sino explicar por qué es tan valioso

«Un perfil puede estar bien escrito, bien diseñado y lleno de formación…y aun así no comunicar valor. No generar confianza. No acompañar a la venta.”
Hay una parte silenciosa de nuestro trabajo que casi nunca se ve desde fuera.No aparece en el porfolio.No se refleja en el número de clientes.No se mide en facturación.
Y, sin embargo, es una de las más complejas: explicar con claridad y honestidad los beneficios reales de trabajar con nosotras.
Especialmente cuando vendemos servicios.Especialmente cuando lo que hacemos no es tangible.Especialmente cuando ayudamos a otras personas a mirarse, a posicionarse y a cambiar la forma en la que se muestran al mundo.
A mí me pasa. Y mucho.
Trabajo con LinkedIn y con ventas. Dos palabras que, juntas, generan entusiasmo… y resistencia a partes iguales. Porque LinkedIn es visible. Y vender implica exponerse. Y exponerse incomoda.
“Mi perfil está perfecto”
Es una frase que escucho a menudo.Dicha con seguridad.Con convencimiento.A veces incluso con orgullo.
“Mi perfil está perfecto.”
Y lo entiendo. De verdad.Porque ese perfil lo han hecho con cariño.Con esfuerzo.Con la mejor intención.
El problema es que perfecto no significa eficaz.
Un perfil puede estar bien escrito, bien diseñado y lleno de formación…y aun así no comunicar valor. No generar confianza. No acompañar a la venta.
Cuando empiezo a auditar ese perfil, no desde el juicio sino desde el análisis, suele producirse un pequeño terremoto interno. Empiezan a aparecer preguntas que antes no estaban:
— “¿Esto no se entiende?”— “¿De verdad parece que hago tantas cosas?”— “¿No queda claro a quién ayudo?”
Y entonces pasa algo muy humano.
Cuando ver duele más que no ver
Tomar conciencia no siempre es liberador. Porque a veces duele, incomoda, incluso remueve.
Porque ver implica aceptar que hay cosas que se pueden mejorar.Que quizá llevamos tiempo comunicando desde un lugar que ya no nos representa.Que quizá no estamos mostrando todo nuestro valor.
Y aquí es donde muchas personas se quedan bloqueadas.
No porque no lo entiendan.No porque no vean el potencial.Sino porque no están preparadas para sostener lo que acaban de descubrir.
Aparece la vergüenza.El “cómo no me he dado cuenta antes”.El “igual no soy tan buena como pensaba”.O, justo lo contrario: la defensa automática.
Y entonces no pasa nada: no hay decisión, no hay acción, no hay cambio.
El verdadero bloqueo no es LinkedIn (ni las ventas)
Durante mucho tiempo se ha puesto el foco en la herramienta: el algoritmo, el alcance, el formato, la frecuencia.
Pero después de muchos años acompañando a profesionales, tengo claro algo: el bloqueo casi nunca es técnico.
Es emocional.
Es miedo a exponerse, a destacar. Miedo a decir “esto es lo que hago y esto es lo que valgo”. Miedo a no gustar, a elegir un posicionamiento y renunciar a otros.
Porque posicionarte implica perder posibilidades para ganar claridad.
Y eso no siempre es cómodo.
Por eso, cuando hablamos de explicar los beneficios de trabajar con nosotras, el reto no está solo en encontrar las palabras adecuadas. Está en atrevernos a sostener el mensaje.
No nos contratan solo por lo que sabemos
Esta es una de las grandes trampas del emprendimiento profesional: pensar que nos contratan solo por nuestra formación, nuestra metodología o nuestra experiencia.
La realidad es otra.
Nos contratan por cómo escuchamos. Por cómo hacemos preguntas. Por cómo ayudamos a ver lo que no se ve. Por cómo acompañamos procesos incómodos sin juzgar.
Y esto es especialmente evidente en trabajos como el mío.
No ayudo solo a “mejorar perfiles de LinkedIn”. Ayudo a ordenar el discurso profesional. A alinear lo que alguien hace con lo que comunica. A conectar su propuesta con la venta sin sentirse impostora ni agresiva.
Y eso implica tocar fibras sensibles.
Y ahora te propongo un ejercicio práctico. Empiezo yo y seguirás tú, desde tu propio negocio.
Tres razones por las que trabajar conmigo
1.-
Porque no maquillo perfiles: los alineo con la venta
No creo en los perfiles bonitos que no dicen nada. Creo en los perfiles claros, coherentes y estratégicos.
Un perfil de LinkedIn no es un CV digital. Es una conversación abierta. Es el primer filtro comercial. Es, muchas veces, el motivo por el que alguien decide escribirte… o no.
Mi trabajo no consiste en poner palabras bonitas, sino en hacer que tu perfil diga exactamente lo que necesitas que diga para atraer a la persona adecuada.
2.-
Porque vengo del mundo de las ventas (y sigo en él)
Antes de dedicarme a la formación y la mentoría, vendía (y sigo haciéndolo. Creo que no podría vivir sin vender). He vendido productos, servicios, proyectos, ideas…He negociado, he cerrado, he perdido y he ganado.
Pero, sobre todo, he aprendido.
Y eso cambia completamente la mirada.
Cuando analizo un perfil, un mensaje o una estrategia, lo hago desde la pregunta clave: ¿esto ayuda a vender o lo dificulta?
No desde la moda. No desde el “esto se lleva ahora”. Sino desde la realidad comercial.
3.-
Porque digo lo que necesitas oír (aunque a veces duela), no solo lo que te tranquiliza
Con respeto. Con cuidado. Con empatía.
Pero con honestidad.
Porque si todo está “perfecto”, no hay crecimiento. Y si no hay incomodidad, no hay transformación.
Mi papel no es decirte que todo está bien, sino ayudarte a que esté mejor. Y eso, a veces, implica atravesar momentos incómodos.
El mayor valor, a veces, es el espejo
Trabajar con alguien que te muestra lo que no ves no siempre es fácil. Pero suele ser profundamente transformador.
Porque no se trata solo de LinkedIn. Ni solo de ventas. Se trata de atreverte a ocupar tu lugar profesional con más claridad y menos ruido.
Y quizá, lo más difícil de nuestro trabajo como profesionales no sea hacerlo bien, sino acompañar a otras personas a estar preparadas para ver todo lo que pueden mejorar…y decidir qué hacen con ello.
Ahí es donde empieza el cambio, el compromiso y el verdadero trabajo.
¿Te atreves a hacer este ejercicio con tu propio negocio? Seguro será muy revelador.
Judit Sorribes es consultora, mentora y formadora especializada en LinkedIn y ventas, con más de 25 años de experiencia en el ámbito comercial. Desde hace más de cuatro años, se dedica a ayudar a emprendedores, autónomos y pymes, especialmente aquellos en los sectores de consultoría, formación y servicios, a utilizar LinkedIn como su principal canal de ventas.
Su enfoque se centra en optimizar perfiles, crear publicaciones que atraigan a potenciales clientes, realizar prospección efectiva y abrir conversaciones que conviertan contactos en clientes. Además, te ayuda a potenciar la construcción de una marca personal sólida que inspire confianza y autoridad. Una de sus propuestas de valor es enseñar a utilizar LinkedIn de manera efectiva sin necesidad de suscripciones Premium o Sales Navigator, aprovechando al máximo las funcionalidades gratuitas de la plataforma.
Además, si no tienes tiempo (o no tienes ganas) de aprender, ella se ocupa de tu estrategia en LinkedIn (perfil, publicaciones y prospección) gracias a su servicio “llave en mano”.
Su trabajo (así lo expresan sus clientes) refleja una pasión innata por la formación y el desarrollo profesional de sus clientes.
Judit se autodefine como una apasionada de la vida con una clara vocación de servicio.
Web: juditsorribes.com

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