De Génesis a María Alejandra: La vulnerabilidad de la mujer como fuente de fortaleza

“Cada vez que una mujer se levanta por sí misma, se levanta por todas las mujeres.”

Maya Angelou

Lo que haces marca una diferencia.  Solo tienes que decidir qué tipo de diferencia quieres marcar.

 Jane Goodall

Un nuevo mes, una nueva esperanza. En mi columna «Las Mujeres que somos», en la entrega pasada, me atreví a hacer una confesión: mostré mi vulnerabilidad, que, aunque temida, es parte de mi transformación. No pretendo ser un ejemplo ante tantas mujeres que dejan huella, pero esta parte de mi historia, que aún sigue en cambio, ha transformado mi esencia y mi forma de ver la vida.

 

Queridas lectoras, Génesis comenzó siendo una víctima malograda, una mujer a la que preferiría no ver. Luego, se convirtió en una voz de sanación; hoy, es un símbolo de dolor y fuerza que transforma desde la vulnerabilidad, no solo de María Alejandra, sino de todas…

La vulnerabilidad es un concepto complejo, que durante mucho tiempo confundí erróneamente con debilidad. La fragilidad puede manifestarse de diversas formas, desde contextos de violencia de género hasta roles y comportamientos que nos asignan y que no creemos. Sin embargo, a través de estas experiencias de vulnerabilidad y las heridas que brotan de ellas, muchas mujeres encontramos una nueva forma de ver y vivir la vida. Esa es mi transición, llena de miedo y valentía, que, aunque parezcan antagónicas, se abrazan y recuerdan que la capacidad de transformación está presente en cada una de nosotras.

Desde siempre y hoy más que nunca, en esta era postmoderna, las mujeres desafían diversas formas de vulnerabilidad que dejan cicatrices profundas, tanto físicas como emocionales. Sin embargo, estas heridas, que brotan de situaciones hostiles como las que he vivido, han sido el catalizador de mi transformación. No pretendo que crean que esto me ha hecho perfecta; al contrario, me ha permitido ver mis imperfecciones y aprender a aceptarme y vivir.

Los traumas y mi fragilidad, cargados de dolor, han sido una oportunidad para redefinir mi identidad y su propósito. Ha sido un proceso de sanación nada fácil, lleno de rabia, odio y miedo, donde el dolor y la tristeza fueron mi rostro y, de manera ilógica, mi escudo. De ese dolor, de estar hecha pedazos y de no querer seguir, nació una lucha interna donde descubrí una fortaleza impensada.

«De ese dolor, de estar hecha pedazos y de no querer seguir, nació una lucha interna donde descubrí una fortaleza impensada..«

La historia de Génesis es la de una mujer que ha superado adversidades y que sigue enfrentándolas, convirtiéndose en una fuente de inspiración. Soy una sobreviviente de distintas formas de violencia que ha encontrado un nuevo significado en la vida, lo que me permite reconocerme como valiente.

Ser valiente no significa dejar de sentir sobresaltos; mis heridas me enseñaron que es posible desafiar la narrativa de victimización que se adueñó de mi esencia.

Decidí cambiar como un acto de valentía, reconociendo mis heridas hoy como parte de vivir y ser humana. Me lo repito, porque a veces surgen dudas: soy valiente. He continuado muchas veces sola, pero sigo adelante, dejando atrás el papel de víctima y gritando: ¡Soy quien sobrevive para vivir! El dolor y mi firme fe me están permitiendo transmutar mi vulnerabilidad en una fuerza palpable, que demuestra que el cambio es viable, siempre que provenga del interior.

A mis cincuenta y tres años, me redescubrí después de un periodo de angustia que, les confieso, aún se hace presente, pero que he logrado acallar para ver la vida con otra visión. La injusticia expuesta en marcas dolorosas dejó de ser mi debilidad y se transformó en fortaleza. Hace un tiempo, le comenté a Marita, cuando ella me señaló: «Te veo muy activa, me alegra». Yo le respondí: «Estoy aprendiendo a disfrutar lo que hago, no como un deber o una forma de evadir, sino como el reflejo de estar viva».

Mi vulnerabilidad, lejos de ser un signo de debilidad, es una parte íntima de mi experiencia humana. Me enseñó que ser valiente no significa no sentir miedo, sino que al aceptarme puedo transformarme, seguir y vivir con cicatrices, pero con la fortaleza que solo surge de quienes no se rinden, se perdonan, perdonan a otros y comprenden que aceptar quienes somos, sin dejar de crecer, nos completa.

El valor de cambiar y seguir adelante es un camino que elegí emprender con Génesis y María Alejandra, donde cada paso es parte de la sanación, de resistir a pesar de los golpes, y no invisibilizar a Génesis, pues ella es quien me mantuvo viva.

Reconocer y abrazar mi vulnerabilidad es un paso hacia la autenticidad, donde las cicatrices no solo narran historias de dolor, sino que también son un recordatorio de mi fortaleza, un renacer; un develamiento de la valentía que desconocía. Esa es la María Alejandra que les escribe: una mujer que no dejará que la violencia me defina, sino que convertirá esa violencia en el catalizador para ser un mejor ser humano.

María Alejandra tiene una experiencia de 25 años en la Administración de Justicia de Venezuela como Juez, Defensora Pública de Responsabilidad Penal del Adolescente y Fiscal Nacional y Regional (Legitimación de capitales y Delitos financieros, Anti-Extorsión y Secuestro, Drogas, Violencia de Genero, Fase intermedia y juicio y Corrupción) y por tres años Directora de Postgrado de la Universidad Yacambu (Venezuela) Área Académica.

Docente de pre y postgrado desde hace 24 años en universidades nacionales y docente invitada de la Universidad de las Palmas de la Gran Canaria (España) en un programa formativo de género.

Conferencista y articulista nacional e internacional, articulista, miembro invitado de LEXCRIM (España), miembro invitado de Universitas y Catedra Jorge Rosell, miembro activo de Académica Multijurídica, Miembro del Consejo Consultivo de la Revista LEXITUM.

Es defensora de los Derechos de la Mujer. Consultora en el área penal de Destilerías Unidas (Empresa Trasnacional). Asesora externa de la Universidad Yacambú. Abogada Feminista y cofundadora de Cata Jurídica con Tacones
Vicepresidenta del Capitulo Venezuela del Colegio Internacional de Estudios Jurídicos de Excelencia Ejecutiva / CIDEJ. PH en Gerencia Transcompleja.

Las mujeres que somos

Esta columna es un espacio donde contaré historias de mujeres: unas veces me iré a la historia, otras las narro y otras las entrevisto. Historias de mujeres reales, las mujeres que somos, lo que hacemos y hacia dónde vamos. 

María Alejandra Mancebo es Consultora Visionaria. Visita su espacio haciendo click aquí ⇒⇒

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