De la oficina al Tribunal: La arquitectura del silencio en el acoso laboral

«El acoso sexual laboral, tal como se muestra en Bombshell, es una forma de violencia estructural porque: El cuerpo de la mujer se convierte en una moneda de cambio para el ascenso profesional. La voz y el talento solo son «válidos» si se subordinan a las exigencias sexuales del jefe, lo cual niega la dignidad y la capacidad de decidir de manera autónoma. Por tanto, la empresa opera con un conocimiento implícito del acoso. La cúpula directiva gestiona el riesgo reputacional (el escándalo) antes que el riesgo ético (el daño a las víctimas). Esto es un fracaso de la gobernanza en su sentido más fundamental..»

He dedicado mi trabajo como feminista, autora, y Consultora y Voz Visionaria a desmantelar las estructuras de poder que permiten la violencia contra la mujer. Este compromiso me obliga a centrar la atención en narrativas que exponen la misoginia sistémica, y por ello, he elegido la película «Bombshell, la voz del escándalo» (2019) para el Mes de la No Violencia.

Esta película, protagonizada por un elenco de mujeres extraordinarias que arriesgan sus carreras para exponer la cultura laboral tóxica, no es simplemente un drama; es una radiografía del acoso sexual como violencia estructural y de cómo las organizaciones construyen la arquitectura del silencio. En mi experiencia en Compliance y gestión de riesgos, sé que la corrupción más profunda no es la financiera, sino la ética, aquella que legitima la violación de la dignidad humana.

Mi tesis central es que Bombshell ilustra cómo el acoso laboral no es un incidente aislado, sino un riesgo sistémico tolerado por la cúpula directiva para mantener el statu quo de poder masculino. Al abordar este film en el Mes de la No Violencia, busco usar el escándalo visible para exponer la opresión invisible que sufren miles de mujeres en sus lugares de trabajo, donde el miedo a perder la agencia y la voz es la herramienta de control definitiva.

 Un riesgo sistémico legitimado

La película se centra en un importante canal de televisión estadounidense, donde tres mujeres arriesgan sus carreras para denunciar la cultura tóxica perpetuada por su jefe. Desde mi óptica como especialista en Compliance y riesgos, la trama no es sobre un depredador sexual, sino sobre una estructura corporativa que le otorga la inmunidad para operar.

El acoso sexual laboral, tal como se muestra en Bombshell, es una forma de violencia estructural porque:  El cuerpo de la mujer se convierte en una moneda de cambio para el ascenso profesional. La voz y el talento solo son «válidos» si se subordinan a las exigencias sexuales del jefe, lo cual niega la dignidad y la capacidad de decidir de manera autónoma. Por tanto, la empresa opera con un conocimiento implícito del acoso. La cúpula directiva gestiona el riesgo reputacional (el escándalo) antes que el riesgo ético (el daño a las víctimas). Esto es un fracaso de la gobernanza en su sentido más fundamental.

De allí que el acosador no necesita amenazar a todas. Basta con que una o dos víctimas clave sean silenciadas o destruidas para que el resto de las empleadas entienda el riesgo de hablar. La película muestra el miedo a la pérdida total de la carrera, una forma de aniquilación profesional.

La arquitectura del silencio es, por tanto, una estrategia de legitimación de capitales que, en lugar de manejar dinero sucio, maneja el statu quo patriarcal, asegurando que el poder no se cuestione.

La voz como acto radical: Rompiendo el velo del miedo

El título en español, «La voz del escándalo», subraya el acto revolucionario de hablar. Como autora feminista, sé que la voz es el primer indicador de la ciudadanía y la agencia. Históricamente, a las mujeres se les ha limitado su voz en la esfera pública de la decisión. Cuando las protagonistas deciden hablar, están haciendo un acto de soberanía personal que tiene un costo monumental, donde las víctimas internalizan que, al denunciar, pierden no solo su trabajo, sino la credibilidad, la reputación y la posibilidad de seguir ejerciendo su oficio. El sistema de acoso está diseñado para asegurar que la carga de la prueba recaiga sobre la mujer, convirtiéndola de víctima en acusada.

Ahora bien, en la película se demuestra que el cambio real no viene de la normativa corporativa, sino de la solidaridad horizontal. Es el acto de fe de una mujer en otra lo que finalmente rompe la estructura. Esta alianza entre mujeres es el control interno ético más efectivo contra la violencia estructural. Al igual que en Frankenstein, donde la voz femenina limitada es el barómetro de la alianza entre saber y poder, en Bombshell, la voz que se alza es la medida de la salud ética de la corporación. Cuando se silencia el acoso, se legitima la corrupción.

Abordar el acoso laboral en el Mes de la No Violencia es un imperativo. La violencia de género ocurre en los hogares, en las calles y, de manera insidiosa, en los lugares donde se supone que las mujeres deben ejercer su potencial y su talento.

Como Consultora y Voz Visionaria, mi llamada es a la acción a nivel de diseño institucional: Invertir la Carga de la Protección: Las políticas de acoso deben priorizar la protección de la denunciante por encima de la reputación de la empresa o del ejecutivo. Esto requiere suspensión inmediata y anonimización de la denuncia en las etapas iniciales, eliminando el riesgo a la carrera.

Por tanto, es crucial que las juntas directivas y los de Gestión Humana dejen de estar ciegos ante la violencia. La inclusión de la mujer en los espacios de decisión y el entrenamiento en sesgos inconscientes es vital para desmantelar la cultura tóxica.

Es que la verdadera métrica de éxito de una empresa no es solo la rentabilidad, sino la integridad de su cultura. La tolerancia cero no puede ser solo un slogan, sino una métrica de riesgo auditada anualmente.

El Eco de las Voces para la Reparación «Bombshell, la voz del escándalo» nos confronta con la realidad de que la lucha contra la violencia no es solo legal, sino cultural y corporativa. La valentía de las mujeres que arriesgan todo para hablar es la chispa que enciende el cambio.

En este Mes de la No Violencia, mi mensaje final es claro: la ética de la creación y la ciudadanía que exige descanso y reparación para las voces excluidas no puede limitarse a la literatura; debe aplicarse en cada oficina, en cada sala de juntas, y en cada tribunal. Al nombrar el acoso como violencia estructural, y al escuchar y proteger la voz del escándalo, garantizamos que la dignidad no sea solo un ideal, sino un principio de Compliance y un derecho humano no negociable.

María Alejandra Mancebo es Consultora Visionaria. Visita su espacio haciendo click aquí ⇒⇒

María Alejandra Mancebo

Con experiencia en la Administración de Justicia por 25 años como Juez, Defensora Pública de Responsabilidad Penal del Adolescente y Fiscal Nacional y Regional (Legitimación de capitales y Delitos financieros, Anti-Extorsión y Secuestro, Drogas, Violencia de Genero, Fase intermedia y juicio y Corrupción) y por tres años Directora de Postgrado de la Universidad Yacambu
Área Académica.

Docente de pre y postgrado desde hace 24 años en Universidades Nacionales. Conferencista Nacional e Internacional, Articulista nacional e internacional, miembro invitado de LEXCRIM (España), miembro invitado de Unversitas y Catedra Jorge Rosell, miembro activo de Académica Multijurídica Miembro del Consejo Consultivo de la Revista LEXITUM e integrante y una de las creadoras de Cata Jurídica con tacones con la Dra. Esther Alfonzo Rivera. Articulista y Conferencista Nacional e Internacional

Actualmente
Defensora de los Derechos de la Mujer
Consultora en el área penal de Destilerías Unidas (Empresa Trasnacional)
Asesora externa de la Universidad Yacambú
Feminista y cofundadora de Cata Jurídica con Tacones
Vicepresidenta de Capitulo Venezuela del Colegio Internacional de Estudios Jurídicos de Excelencia Ejecutiva / CIDEJ
Directora de la Revista Igualdad de Género en Venezuela
Consultora Visionaria

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