De nuevo, al punto de partida

«Ya llevaba un tiempo con ese sabor (a veces seco, otra veces ácido) de la incomodidad, de la insatisfacción por saber que estás en un lugar en donde no perteneces. Así que no me sorprendí cuando en las mañanas empezó a aparecer el pensamiento de huir, dejar todo atrás y volver a lo que hacía antes.”
En el ideal, al momento de planificar nuestra vida, pensamos que esta es una secuencia de eventos, un camino cuesta arriba, que siempre va enfocado al progreso. Y que en algún momento llegaremos a la cima, ese punto en donde obtendremos todo lo que deseamos y que seremos felices.
Pero no siempre es así.
Hay momentos o decisiones que nos llevan a una encrucijada, a continuar nuestra vida (tal y como la llevamos viviendo) o tomar una pausa para pensar y reencaminar nuestro camino.
Eso me pasó hace unos meses.
Ya llevaba un tiempo con ese sabor (a veces seco, otra veces ácido) de la incomodidad, de la insatisfacción por saber que estás en un lugar en donde no perteneces. Así que no me sorprendí cuando en las mañanas empezó a aparecer el pensamiento de huir, dejar todo atrás y volver a lo que hacía antes.
Pero luego me detenía en seco y aparecían preguntas.
¿Pero que dirán de mí?
¿Será desechar una buena oportunidad?
¿Se verá afectado mi futuro?
Después empezaron a manifestarse algunas molestias físicas: migraña, insomnio y dolor en la mandíbula, justo cuando me acababa de despertar durante las mañanas.
Hice lo rutinario; fui al doctor y recurrí a varios medicamentos.
Sentía que no me quedaba de otra, más que nada porque había mucho trabajo y me sentía con la obligación y el compromiso de cumplir con las labores y expectativas de mi área.
El cansancio crónico apareció.
Las mañanas se empezaron a sentir pesadas, y los fines de semana cada vez más pequeños y escasos para descansar.
No sé si fue porque en algún momento pensé que ese era mi destino o fue el cansancio, pero sin decidirlo de forma consciente, empecé a no dar la cara a lo que sucedía en mi contexto y con mi bienestar.
Tal vez había un atisbo de esperanza de que algo cambiara.
Pero un día de noviembre, todo cambió. En un momento estaba entrando a una junta y al otro iba rumbo al hospital.
Diagnóstico: parálisis.
Un fallo neurológico que cambia vidas.
Para mi, fue como frenar en seco y darme un duro golpe con mi realidad.
Como a muchas personas les pasa, yo no sabia que hacer. La energía y la vitalidad se habían ido.
Por momentos, solo tenía la certeza de que me tenía que mover. Fui con varios especialistas y comencé el tratamiento lo más rápido posible.
Y claro, en este punto, tuve que tomar descansos.
Hoy lo agradezco, el estar más descansada y poder tomar distancia de las situaciones que estaba viviendo me hizo darme cuenta de lo que siempre nos dicen: nadie es indispensable en un trabajo; y que siempre esta la oportunidad de comenzar de nuevo.
Claro que no fue sencillo. Tenía planes, metas y deudas. Y durante tres días estuve cavilando sobre las posibles consecuencias de las decisiones que determinara. Pero en ese momento la idea de volver a empezar y poder estar en una situación con bienestar me llevó a tomar las decisiones que ya estaba aplazando.
Y de nuevo, al punto de partida.
A sentarse a hacer cuentas y ver hasta cuando puedes vivir de tus ahorros, y volver a comenzar la búsqueda laboral, o tal vez comenzar en emprender.
La verdad es que hay muchas posibilidades.
Pero como dicen, lo mejor en estas épocas es ir preguntando poco a poco sobre lo que tengas curiosidad, experimentar, centrarte hacia dónde te quieres dirigir.
¿Ser tu propia jefa o volver a ser empleada?
Que dilema.
Y no, no es fácil. En este camino me he encontrado a muchas como yo. A finales de sus 20, con insatisfacción y desempleados.
Y saben que.
No pasa nada.
Aunque siempre hay que sortear a los tios que te dicen: A tu edad yo ya tenía hijos, casa y todo eso.
O aquellos otros que te dicen que ya estás lo suficiente grandecita como para andar huyendo de los trabajos.
Pero uno sabe sus propios procesos. Y no tenemos que andar dando explicaciones o justificaciones.
Y en mi caso, no me arrepiento de mi decisión. Ojo, no voy a decir que me agrada la situación en la que me encuentro, porque es falso. A nadie le gusta estar desempleada, haciendo chambitas por aquí y por allá. Pero ahora soy lo suficientemente consciente para darme cuenta de lo valiosa que es la salud y la paz.
Poder dormir tranquila y tener este espacio para planificar, hacer ejercicio y seguir luchando como todas en la vida.
Y si has llegado hasta acá, agradezco tu atención.
Esto solo es un pequeño testimonio de una personas que de nuevo esta en el punto de partida, con sus incertidumbres y fallos; pero con la esperanza de que se puede comenzar de nuevo hasta lograr encontrar un espacio en donde uno pueda desarrollarse y respirar en paz.

Alma Delia Miranda Flores
Licenciada en Estudios e Historia de las Artes, con orientación en Gestión Cultural, por parte de la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ).
Ha formado parte del voluntariado del Antiguo Colegio de San Ildefonso (museo) como mediadora y co-creadora del estudio de públicos en la misma área (2018- 2019).También, se ha desempeñado como asistente de curaduría e investigación, en la exposición Devoción (2018) de Katia Mandoki, realizada en la Celda de Sor Juana.
De igual manera, y por iniciativa propia, desarrolló un pequeño programa de radio titulado Tengo una pregunta (2019), en Radio C.
En 2020, colaboró con Mercarte como auxiliar e investigadora de Branding Art; al mismo tiempo que escribió la Guía de Reapertura para su espacio de exhibición.
Posteriormente se desarrolló en el área de redacción en Corima Online (webzine de arte y cultura) entre el 2020 y el 2022. De igual manera que como networker con Mirada Be (un espacio de difusión para artistas emergentes de América Latina).
Ha incursionado en la docencia con Art change makers y mediación cultural en el Museo Nacional de la Vivienda (Munavi).
Actualmente se desempeña como colaboradora en el área de edición de Antidogma. Revista de Arte y Cultura; así como Agente de captación de vacantes de Gestora (plataforma de servicios de empleabilidad para profesionales culturales y creativos en Latinoamérica, ubicada en Linkedin).

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