Desmitificando el equilibrio: Cómo crear un ciclo de energía personalizado

«Es fácil caer en la trampa de juzgarnos por no ser productivas todo el tiempo, por “no hacer nada” o no cumplir con expectativas nada realistas. Sin embargo, entender que nuestros niveles de energía fluctúan y que necesitamos descansar, es una parte esencial de la productividad sostenible y del autocuidado..”
El “equilibrio perfecto” entre la vida personal y profesional es un ideal que, para muchas mujeres, genera más frustración que satisfacción. En tiempos donde se nos alienta a “tenerlo todo” y “lograrlo todo”, el equilibrio parece inalcanzable, un delicado acto de malabarismo donde cualquier desviación se percibe como un fallo. Sin embargo, ¿y si el equilibrio perfecto no fuera el objetivo? ¿Y si, en cambio, el secreto radicara en reconocer y respetar nuestros propios ritmos de energía?
Cada persona tiene un flujo energético único, que varía de acuerdo con factores personales, biológicos y ambientales. En lugar de perseguir el equilibrio “perfecto”, sería más óptimo enfocarnos en aprovechar nuestros ciclos naturales para crear una rutina alineada con ellos. Esto no solo reduce el estrés, sino que también nos permite ser más productivas, creativas y saludables en todos los aspectos de nuestra vida. Aquí exploraremos cómo desarrollar un ciclo de energía personalizado utilizando principios de neurociencia y gestión del tiempo, con el fin de construir una rutina adaptada a nuestras necesidades individuales.
El mito del equilibrio perfecto
La idea de un equilibrio perfecto sugiere que deberíamos dedicar el mismo nivel de atención y energía a todas las áreas de nuestra vida, de manera constante y sin fluctuaciones. En la práctica, este enfoque es insostenible. A lo largo de un día, de una semana o incluso un mes, nuestras prioridades y demandas cambian; algunas tareas requieren más de nuestra atención y energía, mientras que otras pueden gestionarse con menos esfuerzo.
Intentar dividir nuestra energía de manera uniforme en todas las áreas de nuestra vida es poco rentable en la práctica. La clave no es tanto “balancear” como “ciclar” nuestra energía: adaptarnos a los picos y valles naturales y priorizar lo que necesita más enfoque en cada momento. La neurociencia muestra que la energía cerebral y física fluctúa en ciclos diarios llamados ritmos ultradianos, que afectan tanto a nuestro rendimiento como a nuestra capacidad de recuperación.
Comprender los ritmos ultradianos
Los ritmos ultradianos son ciclos naturales de energía y recuperación que se repiten cada 90 a 120 minutos. Durante estos ciclos, nuestro cuerpo alterna entre periodos de alta actividad y energía y momentos de baja energía o descanso. Al trabajar con estos ciclos (en lugar de en contra de ellos), podemos ser más productivas y evitar el agotamiento.
Durante un ciclo de alta energía, nuestro cerebro está en modo enfoque, listo para asumir tareas cognitivas exigentes o creativas. En un ciclo de baja energía, el cerebro necesita un descanso o un cambio de actividad. Esto es esencial para la consolidación de la memoria y la restauración de recursos energéticos.
Ignorar estos ritmos y tratar de mantenernos en un estado de máxima productividad puede llevarnos a experimentar fatiga, ansiedad, irritabilidad y una disminución en el rendimiento general.
Identificar tus picos y valles de energía
Para desarrollar un ciclo de energía personalizado, es fundamental conocer en qué momentos del día tienes más energía y en cuáles tiendes a decaer. Muchas personas experimentan un aumento de energía por la mañana y una disminución por la tarde, aunque esto es muy variable. Para descubrir tus propios ciclos, lleva un registro de tu energía durante una o dos semanas. Observa y anota cuándo te sientes más alerta, motivada y creativa, y cuándo prefieres realizar tareas que requieren menos esfuerzo mental.
Una vez que hayas identificado tus patrones de energía, puedes organizar tus tareas diarias de acuerdo con ellos. Los periodos de mayor energía son ideales para abordar tareas importantes o que requieran concentración, como reuniones clave, trabajo estratégico o proyectos creativos. Los periodos de menor energía son perfectos para realizar tareas rutinarias, como responder correos electrónicos o descansar.
Planificar en bloques de energía
Una vez que entiendes tus ritmos de energía, puedes aplicar la técnica de los «bloques de energía». Este enfoque implica agrupar tareas similares en función de tus niveles de energía. Esto no solo aumenta la eficiencia, sino que también evita el agotamiento mental que puede resultar de saltar de una tarea a otra.
Por ejemplo, si tus mañanas son tus horas de mayor energía, destina ese bloque a proyectos importantes, a la planificación estratégica o a actividades creativas. En la tarde, cuando la energía suele decaer, utiliza este tiempo para tareas más mecánicas o administrativas. Si tienes un pico de energía en la noche, quizás este es el momento de realizar actividades personales que también requieren tu atención.
Incorporar microdescansos
A lo largo del día, nuestro cerebro necesita intervalos de descanso para consolidar el aprendizaje y recuperar la energía. Incorporar pausas de 5 a 15 minutos cada 90 minutos de trabajo te ayudará a mantenerte productiva sin desgastarte. Estos microdescansos pueden ser estiramientos, un paseo corto, una meditación breve o simplemente estar sin hacer ni ver nada. A estos los llamo “minivacaciones cerebrales”.
Incluir estas pausas en tu día evita que tu energía se agote completamente. Además, estudios demuestran que estas pausas favorecen la creatividad, la capacidad de resolución de problemas y la memoria a largo plazo.
Conoce tu ciclo menstrual
Una vez consigas integrar todo lo anterior, súmale el ciclo menstrual. Cada fase del ciclo (menstrual, folicular, ovulatoria y lútea) afecta a la energía, concentración y estado emocional de distinta manera. Por ejemplo, durante la fase folicular y la ovulación, suelen experimentarse picos de energía y claridad mental, ideales para tareas de alto enfoque o actividades creativas. En contraste, durante la fase lútea y menstrual, es común sentirse menos energética y más introspectiva, lo cual invita a un ritmo más pausado, ideal para la planificación o el trabajo individual.
Sé flexible
La vida no siempre sigue el mismo ritmo y es necesario hacer ajustes. Durante momentos de alta demanda —como un proyecto importante o un evento familiar—, tu ciclo de energía puede variar y deberás adaptarte (y volver a tu ritmo natural cuando te sea posible). La flexibilidad es clave para mantener el bienestar sin renunciar a tus metas profesionales y personales.
Practicar la autocompasión
En el proceso de crear y adaptar un ciclo de energía personalizado, la autocompasión es fundamental. Es fácil caer en la trampa de juzgarnos por no ser productivas todo el tiempo, por “no hacer nada” o no cumplir con expectativas nada realistas. Sin embargo, entender que nuestros niveles de energía fluctúan y que necesitamos descansar, es una parte esencial de la productividad sostenible y del autocuidado.
Estar alineada con tus propios ritmos es un acto de autocuidado y de respeto a tu cuerpo y mente.
Conclusión
La idea del “equilibrio perfecto” es un mito. En su lugar, alinear nuestra vida profesional y personal con nuestros ciclos de energía naturales nos permite trabajar de manera más inteligente y sostenible.
Cada mujer tiene un flujo energético único, y respetarlo es una muestra de autocompasión y de liderazgo personal. Crear un ciclo de energía personalizado es una estrategia poderosa para avanzar en nuestros objetivos sin perder la conexión con nuestro bienestar y, con ello, podemos redefinir el éxito como algo más que alcanzar metas: es disfrutar del camino en el que estamos y respetar los ritmos que nos impulsan.
Neuropsicóloga, consultora, coach creativa y de inteligencia positiva, cuenta con más de 18 años de experiencia en distintos ámbitos de la psicología y del desarrollo personal, tanto en contextos clínicos, como académicos y empresariales. Experta en psicometría y evaluación psicológica, también es autora y adaptadora de varias pruebas de prestigio internacional. Ha sido y sigue siendo docente de diversas universidades de España, México y EE.UU.
Ha desempeñado distintos roles en capacitación y e-learning en distintas consultoras españolas líderes en el sector, como Telefónica Learning Services y Bizpills. Desde entonces, ha continuado colaborando con diversas organizaciones públicas y privadas en México y España, entre las que destacan instituciones como el Ministerio de Justicia de Querétaro, el Municipio San Pedro Garza García (Nuevo León) y empresas como Telefónica, BBVA, SANTANDER, Universidad Europea, IBERIA, EY, EVO Payments, FEMSA y DLL.
Autora, speaker, docente y facilitadora internacional, su misión es inspirar a más personas a salir de sus cajas para vivir una vida con propósito y en balance. En su podcast “Lo que callan las flores” comparte secretos de florecimiento de la mano de otras mujeres, los cuales aborda también desde la neurociencia y la inteligencia positiva. Apuesta por la autenticidad, la creatividad y el bienestar como bases del poder personal, el autoliderazgo, el talento y el éxito en las distintas áreas de nuestra vida.



