El Edadismo en nuestra cultura latina: Una barrera silenciosa que debemos romper

«Para las mujeres, el Edadismo es doblemente cruel. No solo enfrentamos discriminación por género; también, con el paso de los años, se nos exige juventud eterna. En el trabajo, en las redes sociales, en las relaciones, se espera que sigamos siendo «relevantes», «atractivas», «modernas», «energéticas»… como si el valor de una mujer estuviera directamente ligado a su apariencia o su edad cronológica..”
En variadas culturas, en especial la latina, honramos a nuestras abuelas, hablamos con cariño de las generaciones que nos preceden y decimos que «la edad es solo un número». Pero al mirar más de cerca, hay una contradicción dolorosa: seguimos siendo una sociedad profundamente edadista. El edadismo, (la discriminación por edad) está tan normalizado, tan enraizado en nuestras conversaciones cotidianas, en nuestras decisiones laborales, en la publicidad y hasta en nuestros propios pensamientos, que muchas veces ni lo notamos.
Y no es un problema menor. Tristemente, es una de las formas de discriminación más extendidas y menos reconocidas a nivel mundial. Hoy, más que nunca, necesitamos hablar del edadismo con claridad, valentía y con datos. Porque si no nombramos lo que nos daña, no podremos transformarlo.
El impacto global y cultural del edadismo.
Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada dos personas en el mundo tiene prejuicios por edad. El estudio global más reciente sobre edadismo, realizado en 2021, reveló que el edadismo está presente en todas las culturas y afecta tanto a jóvenes como a personas mayores. Sin embargo, el daño más profundo lo viven quienes tienen más de 50 años, especialmente en el mundo laboral.
Un análisis de AARP – Asociación estadounidense que ayuda a las personas mayores de 50 años a mejorar la calidad de sus vidas- estima que en Estados Unidos, el Edadismo le cuesta a la economía cerca de 850 mil millones de dólares al año, debido a la pérdida de productividad y la exclusión de personas mayores con experiencia. En Europa, el 47% de las personas mayores de 55 años asegura haber sentido discriminación en procesos de selección laboral. Y en América Latina, aunque hay menos estudios formales, el fenómeno no es menor. En países como México, Colombia, Argentina y Perú, las personas mayores de 45 años ya enfrentan barreras para acceder a nuevos empleos, formaciones o ascensos.
Esto no ocurre solo en las empresas. El Edadismo está presente en los medios, en el lenguaje coloquial («pareces una vieja», «ese look te envejece»), en la medicina (donde muchas veces se subestiman los síntomas de personas mayores) y en las políticas públicas. Está tan infiltrado en la cultura que lo ejercemos incluso sin querer, también entre mujeres.
Segunda Parte: Edadismo y mujeres — una doble discriminación
Para las mujeres, el Edadismo es doblemente cruel. No solo enfrentamos discriminación por género; también, con el paso de los años, se nos exige juventud eterna. En el trabajo, en las redes sociales, en las relaciones, se espera que sigamos siendo «relevantes», «atractivas», «modernas», «energéticas»… como si el valor de una mujer estuviera directamente ligado a su apariencia o su edad cronológica.
Un estudio de Deloitte de 2023 reveló que las mujeres mayores de 45 años tienen 50% menos probabilidades de ser promovidas a roles de liderazgo en comparación con sus pares masculinos. Y otro informe de la ONU Mujeres subraya cómo los estereotipos de género y edad se entrecruzan para limitar las oportunidades, el acceso a servicios y la representación de las mujeres mayores en los espacios de poder.
Lo vemos todos los días. Mujeres brillantes, con décadas de experiencia, son descartadas en entrevistas laborales por considerarse «muy caras», «poco actualizadas» o «difíciles de moldear». En redes sociales, hay presión constante por lucir jóvenes, usar filtros, teñirse las canas, vestirse de cierta forma. Hasta nosotras mismas caemos en esa trampa: nos autocensuramos, nos bajamos el perfil, sentimos culpa por «ocupar espacio» cuando cruzamos cierta edad.
Y esto no es solo un problema personal. Es una pérdida social. Porque cuando excluimos a las mujeres por su edad, estamos perdiendo sabiduría, liderazgo, sensibilidad y talento valiosísimo. Estamos debilitando el tejido de nuestras organizaciones, nuestras comunidades y nuestras familias.
Tercera Parte: ¿Qué podemos hacer? Romper la narrativa, desde lo cotidiano
Cambiar esta realidad comienza por un acto sencillo pero profundo: tomar conciencia.
Primero, reconociendo nuestros propios sesgos inconscientes. ¿Qué pienso realmente cuando escucho que una mujer tiene más de 50 años y busca trabajo? ¿Qué me digo a mí misma cuando veo mis primeras canas o arrugas? ¿Qué comentarios hago (o dejo pasar) en una conversación cuando alguien habla de “verse joven para su edad”?
La transformación empieza desde adentro. Aquí algunas acciones concretas que todas podemos comenzar a implementar:
– Cuestiona tus pensamientos automáticos. Si te descubres pensando que una persona mayor ya no puede aprender algo nuevo, pregúntate: ¿es realmente así o estoy repitiendo un prejuicio?
– Revisa tu lenguaje. Palabras como «ya estás muy grande para eso», «eso es para jóvenes», o «a tu edad, deberías…» cargan con juicios que excluyen.
– Visibiliza. Comparte, celebra y da voz a mujeres mayores que lideran, crean, emprenden, inspiran. Lo que se ve, se cree posible.
– Apoya políticas de diversidad etaria en las empresas. Así como hablamos de género, raza o discapacidad, la edad también debe formar parte de una cultura verdaderamente inclusiva.
– No te invisibilices. Si eres una mujer de más de 40, 50 o 60, no te hagas a un lado. Tu presencia es necesaria. Tu historia importa. Tu liderazgo es urgente.
Romper con el Edadismo no significa negar el paso del tiempo. Significa honrarlo. Reconocer que cada etapa de la vida tiene valor, tiene fuerza, tiene belleza. Y que como mujeres, no estamos obligadas a encajar en ningún molde: ni el de la juventud eterna, ni el de la “abuela dulce”, ni el de la “jefa dura”. Podemos ser todo eso o nada de eso. Podemos ser simplemente nosotras.
Cierre: Una invitación
Este no es solo un artículo. Es una invitación. A ti, lectora de Visionaria, que tal vez ya sentiste esa mirada que te hizo sentir “demasiado joven” o “demasiado mayor” para algo. Que tal vez te estás reinventando a los 40, a los 50, o a los 60, y sientes que el mundo va demasiado rápido para ti.
Te invito a que te reconectes con tu valor. A que no te compres la idea de que ya es tarde. A que seas parte activa del cambio de narrativa. Porque cuando una mujer rompe el ciclo del edadismo, abre camino para todas las que vienen detrás.
Porque sí, en nuestra cultura hay Edadismo. Pero también hay mujeres como tú y como yo, que ya no estamos dispuestas a callar ni a encogernos frente al paso del tiempo.
Y si tú —como mujer, emprendedora, líder o profesional— sientes que es momento de romper con el edadismo en tu entorno, en tu negocio o en ti misma, estoy aquí para acompañarte. Escríbeme. Juntas podemos desafiar los estereotipos, reconstruir narrativas y liderar con autenticidad en cada etapa de la vida.
Ivett Casanova es Consultora Visionaria. Visita su espacio haciendo click aquí ⇒⇒
Soy una Experta en Desarrollo de Liderazgo, Facilitadora, Coach de Liderazgo Certificada y Mentora de Carrera, comprometida a empoderar a personas y organizaciones de alto desempeño a alcanzar sus resultados más rápido a través de definir una estrategia clara y remover sus barreras internas para que lleguen al éxito personal y de negocios que desean.
Mi misión es potenciar su éxito y confianza como líderes auténticos, fomentando una mayor autoconciencia y autoaceptación para que logren resultados extraordinarios. Mi trabajo con mis clientes lo hago en inglés, español y portugués.
Mi carrera abarca más de dos décadas en el ámbito corporativo como Ejecutiva de Recursos Humanos para América Latina y el Caribe en diversas empresas Fortune 500, donde he acumulado una amplia experiencia apoyando y asesorando a niveles ejecutivos y de alta dirección en el desarrollo de estrategias de talento que optimizan los resultados empresariales.
Me formé como Licenciada en Relaciones Industriales y soy una apasionada por el aprendizaje contínuo, lo que me ha llevado a lograr además de un MBA en Gerencia General, una certificación de Associated Certified Coach (ACC) por la ICF, una certificación de Change Management Practitioner, Certificación como Instructora de Yoga Terapéutico y Restaurativo y Coach Ontológico.
Soy una “nerd” por el crecimiento y por eso mi pasión se extiende más allá de mi vida profesional, disfrutando de otras actividades que nutren mi Ser como hacer ejercicio, practicar yoga, meditar, viajar, leer, y hacer pasatiempos que fomenten mi autoconciencia y desarrollo personal.
Página web: Ivett Casanova
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