El líder con esencia de mujer: semblantes del actuar del ser humano

Este mes, me gustaría compartir con ustedes una aproximación de quién y cómo debería ser el líder con esencia de mujer, aseveración que desde ya se debe entender como el reconocimiento de quienes somos, la aceptación de muestras antecesoras y la voluntad de vivir en el postmodernismo sin ser su cómplice. Por lo tanto, hay que ser valientes de enfrentar el hastio que las personas tienen de sí mismas, para volver a creer en lo que nos permitirá estar, la esencia de la personas.

La esencia tiene mucho que ver con la figura del líder, ese líder que impacta y cambia vidas, esa persona que se emociona y se apasiona, el ser humano que ve a las organizaciones como un todo, pero como nada…un líder que sea humano.

Sí, personas que vislumbran el liderazgo y el líder y el jefe, varía y es relativa según la posición donde nos encontremos; no obstante, existen nociones que los acerca y en este punto es lo que cada uno anhela. El líder con esencia de mujer se asemeja a semblantes del actuar del ser humano; de allí que se distinguen, el líder y el jefe como el que ejecuta.

Cavilando en función de los descrito y con base en la disquisición de la época, irrumpe un vínculo inaugural concerniente al Liderazgo con esencia de mujer, entendiendo que el hacer se caracteriza por la integridad en las dimensiones humanas, sustentadas en el compromiso y entrega que cada persona realiza, perfilado en los valores que reflejan virtudes; todo bajo su experiencia y sentir

Lo arriba descrito me permite aducir desde mi vivencia gerencial que la integridad en las dimensiones humanas y compromiso y entrega desde los valores y virtudes, es la esencia del alma de la mujer.

En correspondencia con la integridad en las dimensiones humanas es pertinente mencionar el significado de integridad e íntegro según el Diccionario de la Real Academia Española:

«Integridad (del latín integristas): “cualidad de integro” e “Integro” (del latín interger): dícese de la persona recta, proba, intachable» (pág. 1177). Dicho de otro modo, radica en el hacer de una persona con cualidades. Por ello, se le considera como un valor que resuelve por sí mismo actuar con ética, autenticidad y claridad.

«Para liderar con esencia de mujer se requiere equilibrio de lo que se dice y se hace, incluso en concordancia con el sentir.«

De acuerdo a lo explorado y la necesidad de rescatar lo humano, el liderazgo con esencia de mujer se orienta en una perspectiva de condiciones de la persona mas no en una definición. De este modo debe poseer templanza, fidelidad, compromiso, lealtad y una naturaleza moral que aflore en el contacto con todos y cada, cargada de humildad, que le permita reconocer la verdad y ello se evidencia en el accionar de las personas; es decir, se conjugan cuando la persona es íntegra, avenencia que se logra desde nuestra identidad.

Ahora bien, conforme a un hacer conforme a las dimensiones humanas, debemos preguntarnos, pero ¿qué implican éstas?, y el caos e incertidumbre dan la respuesta ante lo que se necesita la esencia de la persona íntegra con base en el humanismo. Parafraseando a Viana y otros (2006), esas dimensiones gravitan en la vida humana, libertad de actuar, la convivencia social, el conocimiento, el lenguaje, la cultura y el hacer que al ser armónicos logran la integridad que permea el liderar.

Ello es así pues que “ser digno”, es un líder con moral que impacta en su accionar. Y resulta adecuado hacer mención a la concepción que sobre la dignidad hiciera Bobbio (1991) al puntear que “no es la descripción de un hecho, sino la descripción de un deber ´´ (p.40), por lo tanto, se interpreta desde la voz del autor, que ser digno está en correspondencia con el actuar entre el ser y el deber ser en base a los valores del líder; es decir, es valor que representa la existencia del hombre.

«No se nace mujer, sino que se llega a serlo»

Simone de Beauvoir

Conforme a lo indicado, logro interpretar que se funda en las palabras de Kant (1989), cuando explicó el vocablo «la humanidad misma es dignidad: porque el hombre no puede ser utilizado únicamente como medio por ningún hombre (ni por otros, ni siquiera por sí mismo), sino siempre a la vez como fin, y en esto consiste precisamente su dignidad (la personalidad) en virtud de la cual se eleva sobre todas las cosas (p.335).

Por lo tanto, el ser humano manifiesta desde esa emoción llamada amor, su liderazgo en su función ante las derivaciones en las conductas intersubjetivas entre él y los otros, él y el colectivo. Conforme a ello se desentraña al relacionarlo con la empatía que Moreno (1914) representa de la siguiente forma: «un encuentro de dos frente a frente; y cuando tú estés cerca, yo tomaré tus ojos y en su lugar colocaré los míos, y tu tomarás mis ojos, en su lugar pondrás los tuyos; entonces yo miraré en ti con tus ojos y tú mirarás en mí con los míos (p 232)».

Dicho de otro modo, radica en la facultad cognoscitiva de divisar las emociones de otros como nuestras, versa en suponer el contexto que cada uno sintiera si fuera ese lugar. Es sin duda una pericia de la persona para predecir a las parquedades del otro, es sentir al otro. Lo vislumbrado permite indicar que la responsabilidad, pasión por lo que se hace, que no solo es el hacer íntegro y armónico de manera empática fundado en valores con efectos en la sociedad, esta noción también versa en la gerencia que la distingue la vocación de servir que refleja el cumplir su rol con apego a las normas de manera humana.

Se presenta dos visiones de distintos ángulos a un mismo fenómeno y me permite hacer mención a Luypen (1975), cuando señaló, «en el amor me destino al otro, pero comprendo vagamente que también avanzo hacia mi propio destino …. Siento que con el amor estoy en camino para alcanzar la humanidad» (p.213).

Como se puede ver, el amor es en función de las relaciones con uno y con el otro; de allí que tenga relación con el servicio por el otro, por lo tanto, se lidera desde cuando nos abocamos al otro con amor sin perder la identidad, lo cual comparto y se sustenta en la teoría biológica de Maturana en que recurrimos al otro y por el otro en el respeto de quien es, pues como lo deja entre ver Luypen ( ob, cit) el amor es «la tendencia activa hacia el otro» ( p.213), a lo que agrego que el amor también es un logro del hombre y del humanismo,.

Es así que entiendo que para liderar con esencia de mujer se requiere equilibrio de lo que se dice y se hace, incluso en concordancia con el sentir, esto es lo que permite actuar en beneficio del otro, ello concuerda con lo que apunta Pin Lu (2008): «Un líder integral es capaz de acoger todas las áreas con las que el ser humano interactúa, sean estás internas y externas, individuales y colectivas, permitiéndole generar consciencia, motivación y pasión a los miembros de su grupo, interconectando e interrelacionando…»(p. 4).

En consonancia con lo que emerge, resulta apropiado para el lector hacer mención a la noción de liderazgo integral explanada por Wilber (1997) que adujo que los individuos «comprenden cuatro dimensiones básicas: interior-individual, exterior-individual, interior-colectivo y exterior-colectivo» (p.221), siendo así que el ser humano está conformado de la masa, el cuerpo, la mente, el alma y el espíritu; y cada uno debe concordarse para el actuar en función de mostrarse de acuerdo en un todo, en pro de la relación de cada aspecto.

Y con ello otra visión del líder como es ser, una referencia para otros, que inspire, que escuche, que piense lo que bien se sustenta en lo que describe Koontz y Weihrich (ob.cit) que al comentarlo se aduce que ser líder es saber influenciar, visto por ello como «el arte o proceso de influir en las personas para que se esfuercen voluntaria y entusiastamente en el cumplimiento de metas grupales”. (p.667)

En otra línea, pero en justa correspondencia para finalizar la hermenéusis de la idea sobre el liderazgo con esencia de mujer, es el líder como Ser Humano, donde la única forma de hacer un buen trabajo es mediante internalización no solo de los formalismos, sino de lo más profundo del ser humano, comprender el por qué se cruzan los caminos para cumplir un rol como un acto voluntario, como un compromiso que permita que las personas que son lideradas quieran seguirlos.

Este relato aporta a mi visión como investigadora cómo el liderazgo guarda relación con el hombre y cómo otorga una esencia desde su experiencia en rol de éste basado en el Humanismo. Conforme a ello, recordamos a Nieto (ob. Cit) que señala que el humanismo, «es considerado como un movimiento de pensamiento que se centra en la acción humana y en la capacidad del ser humano para transformar y desarrollar su realidad, por medio del pensamiento y la acción” (p-119),

Sin duda, este liderazgo se trabaja, se forma… y al aceptar su necesidad, se requiere deslastrarse de sesgos y, por lo tanto, va más allá de una etiqueta, pues el liderazgo, es el ser humano, capaz de mirar lo simple y lo complejo , el todo y lo poco…Ver y sentir la esencia

María Alejandra tiene una experiencia de 25 años en la Administración de Justicia de Venezuela como Juez, Defensora Pública de Responsabilidad Penal del Adolescente y Fiscal Nacional y Regional (Legitimación de capitales y Delitos financieros, Anti-Extorsión y Secuestro, Drogas, Violencia de Genero, Fase intermedia y juicio y Corrupción) y por tres años Directora de Postgrado de la Universidad Yacambu (Venezuela) Área Académica.

Docente de pre y postgrado desde hace 24 años en universidades nacionales y docente invitada de la Universidad de las Palmas de la Gran Canaria (España) en un programa formativo de género.

Conferencista y articulista nacional e internacional, articulista, miembro invitado de LEXCRIM (España), miembro invitado de Universitas y Catedra Jorge Rosell, miembro activo de Académica Multijurídica, Miembro del Consejo Consultivo de la Revista LEXITUM.

Es defensora de los Derechos de la Mujer. Consultora en el área penal de Destilerías Unidas (Empresa Trasnacional). Asesora externa de la Universidad Yacambú. Abogada Feminista y cofundadora de Cata Jurídica con Tacones
Vicepresidenta del Capitulo Venezuela del Colegio Internacional de Estudios Jurídicos de Excelencia Ejecutiva / CIDEJ. PH en Gerencia Transcompleja.

Las mujeres que somos

Esta columna es un espacio donde contaré historias de mujeres: unas veces me iré a la historia, otras las narro y otras las entrevisto. Historias de mujeres reales, las mujeres que somos, lo que hacemos y hacia dónde vamos. 

María Alejandra Mancebo es Consultora Visionaria. Visita su espacio haciendo click aquí ⇒⇒

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