El mundo necesita mujeres y punto

Algún día le contaré a mi hija que la he traído a un mundo peligroso. Le hablaré de violaciones, secuestros, tráfico sexual, de actos lascivos, estupros y del miedo que da caminar sola por la calle. Tendré que educarla para reconocer el abuso emocional y psicológico, y repetirle las veces que sea necesario que calladita no se ve más bonita.
La dejaré salir, aunque tenga el corazón en la mano y le recordaré todo el tiempo: “No aceptes bebidas de extraños y nunca descuides lo que estás tomando. No te separes del grupo, todas juntas hasta para ir al baño.” Algún día tendré que explicarle que eso que siente cuando va caminando y pasa delante de un grupo de hombres que la miran y quizás dicen comentarios innecesarios es algo que nos pasa a todas.
Con el dolor de mi alma algún día le diré que a nivel mundial una de cada tres mujeres ha sido víctima de algún tipo de violencia; es decir, que no haber experimentado ningún abuso es la excepción y no la regla; y aceptaré cuando me reclame el haberla parido sabiendo que el mundo era así.
Algún día abrazaré a mi hija porque estará temblando de miedo porque al volver a casa algún tipo extraño la siguió, o le dijo un “piropo” no deseado o la miró de una forma en la que ella no quería ser mirada. Y rezaré cada noche para que el día nunca llegue, pero quizás, algún día, le pediré perdón a mi hija víctima de violencia por este mundo peligroso que no he podido cambiar para ella.
«Algún día estaré despierta toda la noche esperando que mi hija se reporte y ella irá a bailar con un vestido corto y le irá bien, llegará a la casa para encontrarme sentada sobre su cama y me dirá “mamá, pero podías dormir tranquila, nada iba a pasarme” y yo respiraré aliviada, porque una vez más habremos escapado de lo que otras no escapan.”
La mayoría de los días, sin embargo, le hablaré a mi hija de la fuerza de las mujeres. Le contaré de Juana de Arco, de la Reina Isabel, de Marie Curie y de mi abuela. Ella me reclamará, seguramente, por el hecho de que para las mujeres todo sea más difícil y yo le contaré las historias de las mujeres que lucharon por nuestro derecho al voto hace no tantos años y de cómo en el 2018 las mujeres en Arabia Saudita lograron que se les permitiera conducir.
No, no podré hacerle la historia más bonita y, aunque quisiera, no podré hacer que se asimile a aquella de los hombres, pero algún día, aún con tanto miedo, ella también sentirá orgullo.
Si, algún día, mi hija entenderá que ser mujer da mucho miedo y requiere mucha valentía. Prometo hablarle de las mujeres en Irán que bailaron en la calle para apoyar a las otras 5 mujeres que fueron detenidas por lo mismo, de cómo Malala Yousafzai fue disparada por gritarle al mundo que merecía poder continuar su educación y de todas las mujeres que crían, se ocupan y educan a sus hijos. Le hablaré de mi mamá, que desafía los estereotipos de una “típica madre” porque no sabe cocinar y trabaja más duro y mejor que cualquier hombre en su rubro y le confesaré cómo mi realización más personal y más feminista ha sido el deseo de tener una familia.
Foto: Ciudad de México (México). EFE/ Sáshenka Gutiérrez Efeminismo
Algún día estaré despierta toda la noche esperando que mi hija se reporte y ella irá a bailar con un vestido corto y le irá bien, llegará a la casa para encontrarme sentada sobre su cama y me dirá “mamá, pero podías dormir tranquila, nada iba a pasarme” y yo respiraré aliviada, porque una vez más habremos escapado de lo que otras no escapan.
Llegará ese día en el que me diga que habría preferido ser un chico, que todo sería más sencillo, que no tendría la menstruación ni la sensibilidad maravillosa que tanto sufre y yo, sonriendo, me acordaré que yo también solía decirlo y tendré que responderle que los hombres también son complejos y sensibles y que en nuestras diferencias está nuestro mayor regalo. Que no hace falta ser igual que ellos, ni funcionar tal como ellos, aunque este mundo diseñado para ellos nos quiera hacer creer que es así.
Algún día le leeré los libros de Jane Austen, las hermanas Brönte y Virginia Woolf; veremos “Mujercitas” juntas y escucharemos toda la discografía de Beyoncé y de Taylor Swift y nos brillaran los ojos por una felicidad que sólo otras mujeres pueden darnos. Y le enseñaré sobre la sororidad, sobre la solidaridad entre mujeres, sobre la importancia y la bendición de hacer buenas amigas y algún día ella también va a celebrar a >>sus mujeres<<.
Algún día se dará cuenta que es la suma de toda una historia de mujeres en un mundo hecho por y para hombres y ella sentirá orgullo. Algún día llegará a casa triste porque alguien la habrá llamado nombres como “mandona” o “intensa” y yo estaré ahí para ayudarle a entender que lo que quisieron decirle fue “determinada” o “apasionada” y que el mundo necesita de mujeres como ella con esas virtudes.
Le diré que no necesita cambiar nada de ella, que no tiene que hacer nada “como un hombre” para ser suficiente porque el mundo necesita justo lo que las mujeres somos. El mundo necesita mujeres y punto. Algún día le diré a mi hija que la he traído a un mundo maravilloso. Peligroso, atemorizante, lleno de retos y cosas feas, pero también maravilloso, lleno de gente y de cosas que valen la pena.
Y quizás algún día cuando mi hija tenga que hablarle a su hija pueda empezar diciéndole “te he traído a un mundo maravilloso” y los relatos del miedo sean cosa del pasado.

María Alejandra Mancebo
Soy María Alejandra Mancebo Antúnez, Abogada desde hace 29 años y feminista venezolana. Directora de Postgrado de Universidad Yacambu en Venezuela desde hace tres años y cofundadora de cata jurídica con tacones del Grupo.
Doctora en Gerencia. Master en Educación Abierta y a Distancia. Especialista en Derecho Mercantil, Procesal, Procesal Penal, Ciencias Penales y Criminológicas entre otras Diplomada en Femicidio y Feminicidio acredita por la Asociación de Fiscales de Iberoamérica y Diplomada en Legitimación de Capitales acreditada por el GAFI.
Diplomada en Animación Socio cultural de la Mujer. Servidora Pública por 25 años como Defensora Publica de Responsabilidad Penal del Adolecente, Juez y Fiscal destacando con competencia en Defensa para la Mujer. Docente de Postgrado por más 26 años
Articulista y conferencista Amante de la Justicia

La grieta que nos devolvió el reflejo
La muerte y la devastación nos reencontraron con lo que somos en nuestra esencia más desprotegida, obligándonos a ser, irremediablemente, mejores humanos. No porque el sufrimiento tenga un propósito romántico, sino porque nos arrancó la arrogancia de cuajo y nos...
Las mujeres que somos: Un café con Virginia frente a la grieta
" Levanto la vista del café. En la butaca de cuero al otro lado de mi estudio, iluminada por la luz oblicua de la tarde larense, está sentada Virginia Woolf. No me sorprende su presencia. He recurrido tantas veces a sus textos para buscar refugio y entender el peso de...
1 Comentario
Enviar un comentario
+ Sobre tratamiento de datos de los comentarios
RESPONSABLE TRATAMIENTO: VISIONARIAS, S.C.
FINALIDAD: Publicar el comentario en relación a la noticia.
LEGITIMACIÓN: Consentimiento del interesado.
CESIONES: No se prevén cesiones, excepto por obligación legal o requerimiento judicial.
DERECHOS: Acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación, portabilidad, revocación del consentimiento. Si considera que el tratamiento de sus datos no se ajusta a la normativa, puede acudir a la Autoridad de Control (www.aepd.es).
INFORMACIÓN ADICIONAL: política de privacidad


Este relato, lo he vivido línea a línea con mi hija Urielys, y es el reflejo de la sororidad y Valentía de las mujeres de este hermoso país llamado Venezuela