¿El vendedor nace o se hace? (Y por qué esta pregunta nos ha hecho más daño que bien)

«Sí, es cierto: si eres una persona a la que le gusta la gente, que conecta con facilidad y que disfruta conversando, tienes parte del camino avanzado. No vamos a negarlo. Pero eso no es suficiente. Porque vender no va (o no debería ir) de hablar mucho. Va de entender mejor.”
Hay una frase que escucho mucho cuando hablo de ventas: “Yo no sirvo para vender”.
Y casi siempre viene acompañada de una explicación que suena más o menos así:
“No soy extrovertida”
“No me gusta insistir”
“No sé convencer a la gente”
Como si vender fuera cosa de unos pocos elegidos. Como si hubiera personas que “nacen con ese don” y otras que, simplemente, se quedan fuera.
Pero… ¿y si el problema no fuera la persona, sino la idea que tenemos sobre lo que significa vender?
Durante años, el imaginario colectivo nos ha vendido (nunca mejor dicho 😉) un tipo muy concreto de vendedor:
Alguien extrovertido, seguro de sí mismo, con facilidad de palabra, capaz de convencer a cualquiera de cualquier cosa…
Y claro, si tú no encajas en ese perfil, lo tienes fácil para pensar: “esto no es para mí”.
Pero hay un pequeño problema con este modelo, y es que no solo es limitado… sino que , además, es incompleto.
Sí, es cierto: si eres una persona a la que le gusta la gente, que conecta con facilidad y que disfruta conversando, tienes parte del camino avanzado.
No vamos a negarlo.
Pero eso no es suficiente.
Porque vender no va (o no debería ir) de hablar mucho.
Va de entender mejor.
La venta es una habilidad y como cualquier habilidad:
Se entrena
Se mejora
Se sistematiza
No se trata de cambiar quién eres.
Se trata de desarrollar competencias que probablemente nadie te ha enseñado.
Por ejemplo:
- Saber hacer buenas preguntas
- Escuchar de verdad (no solo esperar tu turno para hablar)
- Detectar necesidades más allá de lo evidente
- Explicar tu propuesta de valor con claridad
- Gestionar objeciones sin sentirte atacado
- Cerrar acuerdos desde la confianza, no desde la presión
Nada de esto tiene que ver con ser más o menos extrovertido.
Tiene que ver con método, práctica y enfoque.
De hecho, te diré algo que a veces sorprende:
He visto a personas muy extrovertidas… vender poco.
Y a personas más introvertidas… construir relaciones comerciales sólidas y sostenibles en el tiempo.
¿Por qué?
Porque vender bien no va de brillar tú, va de hacer que el otro se sienta visto, entendido y acompañado.
Y eso, muchas veces, lo hacen mejor las personas que saben escuchar que las que necesitan hablar constantemente.
Aquí es donde, para mí, está el punto clave.
Cuando entendemos que vender no es convencer, sino comprender, todo cambia.
Dejas de sentir que tienes que “forzar” la situación, dejas de pensar en “qué digo para cerrar” y empiezas a centrarte en algo mucho más potente:
👉 Entender si realmente puedes ayudar.
Y esto tiene dos consecuencias muy interesantes:
- Vendes mejor, porque generas más confianza.
- Vendes con más tranquilidad, porque no estás intentando encajar (o colocar) tu solución a cualquier precio.
Entonces, el vendedor ¿nace o se hace?
Si tengo que posicionarme, lo tengo claro: Hay personas que parten con ventaja.
Pero vender se hace. Y se entrena.
Y aquí viene lo importante:
No necesitas convertirte en alguien que no eres para vender bien, necesitas aprender a vender desde quién ya eres: con tus fortalezas, con tu estilo, con tu manera de comunicar.
Porque cuando alineas eso con una buena metodología… es cuando empiezan a “pasar cosas”.
Quizás la pregunta no sea si el vendedor nace o se hace.
Quizás la pregunta sea: ¿estás dispuesto a aprender a vender de una forma que encaje contigo?
Porque cuando cambias el enfoque, dejas de rechazar la venta y empiezas a verla como lo que realmente es: una herramienta para ayudar mejor.
Y, si me apuras, también para vivir mejor de lo que sabes hacer.
Judit Sorribes es consultora, mentora y formadora especializada en LinkedIn y ventas, con más de 25 años de experiencia en el ámbito comercial. Desde hace más de cuatro años, se dedica a ayudar a emprendedores, autónomos y pymes, especialmente aquellos en los sectores de consultoría, formación y servicios, a utilizar LinkedIn como su principal canal de ventas.
Su enfoque se centra en optimizar perfiles, crear publicaciones que atraigan a potenciales clientes, realizar prospección efectiva y abrir conversaciones que conviertan contactos en clientes. Además, te ayuda a potenciar la construcción de una marca personal sólida que inspire confianza y autoridad. Una de sus propuestas de valor es enseñar a utilizar LinkedIn de manera efectiva sin necesidad de suscripciones Premium o Sales Navigator, aprovechando al máximo las funcionalidades gratuitas de la plataforma.
Además, si no tienes tiempo (o no tienes ganas) de aprender, ella se ocupa de tu estrategia en LinkedIn (perfil, publicaciones y prospección) gracias a su servicio “llave en mano”.
Su trabajo (así lo expresan sus clientes) refleja una pasión innata por la formación y el desarrollo profesional de sus clientes.
Judit se autodefine como una apasionada de la vida con una clara vocación de servicio.
Web: juditsorribes.com

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