Ese miedo a la palabra

«Es hora de romper con el miedo y dar el paso. Porque no es miedo a no saber. Es miedo a no saber expresarnos. Y ese miedo, lo sabemos ya, no es individual: es estructural, está documentado. Pero también sabemos cómo se rompe: escribiendo. «
Hace un tiempo entrevisté a una mujer muy conocida en el ámbito en el que se desarrollaba. Inspiradora. Una mujer muy bien informada. Investiga y se prepara muy bien antes de cada entrevista.
Disfruté muchísimo esa entrevista, llena de titulares que a cualquier medio podría interesarle.
Evidentemente, había indagado sobre ella. Vital para mi acometida. Me encontré con varias entrevistas que le habían hecho, participación en algunos foros, pero nada, absolutamente nada, escrito por ella. Ni siquiera está en LinkedIn. Que para mí, con su perfil, me parece obligado. Pero cada quien tiene su estrategia…
Le pregunté por qué nunca había escrito en ningún medio. Pensé que simplemente no le interesaba. Y de hecho, la invité a que escribiera en el mío.
Sorpresa. ¡Quería escribir!
Inseguridad. Me lo confesó: ese miedo que tenemos a «no dar la talla», a no demostrar lo que sabemos, a no saber expresarlo.
Me he encontrado esa misma escena muchas veces. Mujeres con una gran trayectoria, con muchísimo que decir. Y un freno que no tiene que ver con la falta de conocimiento, sino con la duda de si merecen ocupar ese espacio. Un espacio que merecemos y debemos ocupar.
Escribió. Y hoy, sigue escribiendo.
Escribir nos da poder. Nos permite dejar una huella necesaria. Porque como dice otra entrevistada, Ethel Krauze, «la historia nace cuando el papelito habla. Y las mujeres hemos estado fuera de la historia oficial porque no la hemos contado nosotras». Por lo tanto, escribir también es una responsabilidad, un legado obligado para quienes vienen detrás. Las mujeres debemos estar presentes en nuestras historias, nuestros libros. Debemos alzar la voz. Y escribiendo, la alzamos.
La brecha existe. Y los datos hablan.
Y no es una sensación mía, ni una colección de casos sueltos que me he ido topando por casualidad. Lo confirma el segundo informe ColumnistAs (2019), elaborado por la consultora Planner Media con el respaldo de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España. Tras analizar miles de columnas y tribunas en las principales cabeceras del país, el 79% de las firmas de opinión son masculinas, frente a un 21% femeninas. Los artículos de opinión firmados por mujeres no llegan al 30% en los principales diarios de España. En América Latina las cifras no se alejan mucho: la proporción ronda entre el 14% y el 30%.
No se trata solo de cuántas escribimos, sino de sobre qué.
Las secciones con mayor presencia femenina son sociedad, estilo de vida y salud, mientras que en ciencia, deporte y economía la opinión masculina supera el 88%. Y aunque estas cifras que os dejo vienen de 2018, sabemos que no ha cambiado mucho. Basta con ojear las páginas de los principales medios.
Soledad Gallego-Díaz, de El País, lo dijo sin rodeos: «la opinión es un espacio de poder y si las mujeres no entramos en la opinión, es porque tenemos menos poder».
Quiero traerte también a Emilia Landaluce, columnista de El Mundo, porque lo que dijo en la presentación de ese informe en 2019, cierra el círculo con la historia que abre este artículo: «en muchos aspectos es responsabilidad de las propias mujeres, a las que nos cuesta dar el paso y debemos tener más seguridad en nosotras mismas».
Y aquí debemos recordar que el cambio también empieza en esa duda que nos paraliza antes del primer párrafo (e incluso, antes de decidir tomar un lápiz). La misma que confesó mi entrevistada. La misma que he visto en tantas mujeres brillantes que revisan veinte veces un texto antes de mandarlo, mientras muchos colegas hombres lo publican y, si se equivocan, lo corrigen después.
Es hora de romper con el miedo y dar el paso. Porque no es miedo a no saber. Es miedo a no saber expresarnos. Y ese miedo, lo sabemos ya, no es individual: es estructural, está documentado. Pero también sabemos cómo se rompe: escribiendo. Como mi entrevistada, que escribió una vez y hoy sigue escribiendo. Si las mujeres no escriben, no es porque no tengan nada que decir. Es porque durante demasiado tiempo se les hizo creer que su palabra escrita pesa menos.
No es así. Nunca lo fue. Solo falta atravesar el primer párrafo.
***
Fuentes
- Neus Navarro i Gómez. Tesis Doctoral. El papel de la mujer en la sección de opinión en los principales diarios digitales españoles. 2021. CLICK
- Las mujeres latinoamericanas ocupan solo un 30% de los roles editoriales y periodísticos. Ambito.com. Abril 2022. CLICK
- El II informe ColumnistAs muestra que la presencia de mujeres en los artículos de opinión se mantiene en el 21%. Periodistas de Aragon. 6 marzo 2019. CLICK
Periodista con Perspectiva de Género y Editora de medios digitales e impresos. Experta en Comunicaciones y Visibilidad.
Escribe para hacer visible lo invisible, sobre igualdad de género, sobre mujeres referentes, sobre la mujer en el mundo de los negocios y sobre el emprendimiento liderado, «por supuesto», por mujeres.
Ha dirigido los departamentos de Comunicaciones de organizaciones relacionadas con el sector de los negocios e inversiones. Fue Directora de Comunicaciones de la Cámara de Industria y Comercio de EEUU y Venezuela, Gerente de Comunicaciones del Consejo Nacional de Promoción de Inversiones (Caracas) y Editora de la revista sobre economía y negocios Business Venezuela.
En 2014 creó su propio blog, Voces Visibles, para escribir sobre los derechos de mujeres y niñas en el mundo. Publicó en Amazon La Mujer. Una Voz que se extiende. Ha escrito para Womenalia, FeminismoINC y otros medios y comunidades.
Es Consultora Comunicacional y apoya y asesora a mujeres que están en proceso de visibilizarse.
Marita es fundadora de Visionarias y su Directora Ejecutiva y Editorial. Es también Consultora Visionaria.
Su lema: Atrévete, visibilízate, Cree en ti…
Puedes conseguir su libro aquí: click aquí
Marita Seara es Experta Visionaria. Visita su espacio. CLICK AQUÍ
Comunicación y Visibilidad

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