FE-minismo: Creer y Luchar

El liderazgo femenino atraviesa una etapa de profundas transformaciones. Las mujeres ocupan espacios de decisión en empresas, universidades, organizaciones sociales y gobiernos, mientras buscan construir proyectos de vida coherentes con sus valores. Esa coherencia también incluye la dimensión espiritual, aunque pocas veces encuentre un lugar legítimo dentro de las conversaciones sobre liderazgo, diversidad o equidad.

Durante décadas, el feminismo y la fe han sido presentados como dos caminos destinados a separarse. En muchos espacios académicos, políticos e incluso religiosos, la conversación suele plantearse como una confrontación inevitable: de un lado, la defensa de los derechos de las mujeres; del otro, las tradiciones espirituales que han acompañado a millones de personas durante siglos. Esa narrativa ha dejado fuera a un grupo numeroso de mujeres que nunca sintieron la necesidad de renunciar a una parte de sí mismas para abrazar la otra.

Mi nuevo libro, FE-minismo: Creer y Luchar, nace precisamente de esa conversación pendiente.

La idea comenzó a tomar forma cuando entendí que muchas mujeres vivían una tensión silenciosa. Algunas encontraban en su fe la fuerza para atravesar las dificultades más profundas de su vida y, al mismo tiempo, experimentaban incomodidad frente a discursos religiosos que parecían justificar la subordinación femenina. Otras habían decidido alejarse de sus comunidades de fe después de años de sentirse invisibles o juzgadas. También conocí mujeres que, sin identificarse con ninguna religión, reconocían el valor de la dimensión espiritual como parte de la experiencia humana y del ejercicio del liderazgo.

Todas ellas compartían una inquietud común: ¿es posible creer y, al mismo tiempo, defender la igualdad entre mujeres y hombres?

Vivimos una época marcada por la polarización. Cada vez resulta más frecuente que los debates se organicen alrededor de posiciones irreconciliables, donde las personas terminan clasificadas por etiquetas antes que por sus ideas. En ese contexto, la conversación sobre la espiritualidad y los derechos de las mujeres ha quedado atrapada entre dos extremos que pocas veces se escuchan. El resultado ha sido una pérdida de matices y una enorme dificultad para construir puentes.

Sin embargo, la historia demuestra que las grandes transformaciones sociales rara vez nacen de la uniformidad. Han sido posibles gracias a personas que se atrevieron a revisar críticamente las tradiciones que heredaron, conservar aquello que fortalecía la dignidad humana y cuestionar aquello que perpetuaba la injusticia. Ese proceso también ha ocurrido dentro de las comunidades religiosas, donde numerosas mujeres han impulsado cambios profundos desde la reflexión, el estudio y el compromiso con sus propias creencias.

La espiritualidad ha sido, para millones de personas, una fuente de resiliencia, esperanza y sentido. También ha inspirado movimientos sociales, iniciativas de solidaridad y luchas por la justicia. Reducir esa experiencia a un instrumento de opresión sería tan simplista como ignorar que, en distintos momentos de la historia, ciertos discursos religiosos también han servido para legitimar desigualdades que hoy resultan inaceptables.

Precisamente por esa complejidad vale la pena abrir la conversación.

El liderazgo femenino atraviesa una etapa de profundas transformaciones. Las mujeres ocupan espacios de decisión en empresas, universidades, organizaciones sociales y gobiernos, mientras buscan construir proyectos de vida coherentes con sus valores. Esa coherencia también incluye la dimensión espiritual, aunque pocas veces encuentre un lugar legítimo dentro de las conversaciones sobre liderazgo, diversidad o equidad.

He aprendido que la espiritualidad puede fortalecer la capacidad de servir, desarrollar empatía, sostener la esperanza en momentos difíciles y actuar con integridad cuando las circunstancias invitan a hacer lo contrario. Ninguna de esas cualidades es ajena al liderazgo; por el contrario, constituyen algunos de sus pilares más sólidos.

Escribir FE-minismo: Creer y Luchar significó revisar mi propia historia, mis dudas, mis aprendizajes y los testimonios de muchas mujeres que han recorrido caminos muy distintos. Algunas permanecieron dentro de sus comunidades religiosas; otras las transformaron desde adentro; otras decidieron marcharse. Todas enriquecieron una reflexión que busca comprender antes que juzgar y dialogar antes que imponer. Estoy convencida de que las conversaciones más valiosas son aquellas que nos permiten descubrir que la complejidad humana siempre supera los prejuicios.

Si este tema ha despertado tu curiosidad, te invito a leer mi libro con una actitud abierta y crítica y explorar una fe que inspire libertad, fortalezca el liderazgo de las mujeres y contribuya a la construcción de una sociedad donde creer y luchar formen parte del mismo compromiso con la dignidad humana.

Susana Reina es Feminista venezolana, Psicóloga con Máster en Administración de Empresas y Mercadeo. Coach Ontológico Empresarial. Especialista en Políticas Públicas con Enfoque de Género.

Fundadora de FeminismoINC  y cofundadora de FemData Consultoría.

Actual Vicepresidenta de Desarrollo Corporativo del Grupo Multinacional de Seguros en Panamá, Curacao y Puerto Rico. Apoya a mujeres a alcanzar posiciones directivas y asesora a empresas para desarrollar planes de inclusión y diversidad en América Latina y el Caribe.

Autora de «Incomodar para Transformar. Reflexiones en torno al movimiento feminista» y  «Atrevidas: Manual de trabajo personal para el activismo feminista».

Susana Reina ha obtenido el reconocimiento de la Embajada de los Países Bajos en Venezuela, como una de Las 100 protagonistas que promueven la igualdad de género el país latinoamericano. Y recientemente en la Séptima Cumbre Mundial del Conocimiento 2024 de Dubai, ha sido elegida para formar parte del «Primer Cuadro de Honor de 50 importantes Mujeres seleccionadas de los 5 continentes».

Es Columnista en diferentes medios como Efecto Cocuyo (Venezuela), Visionarias Business (España) y The Ohio Press (EEUU) y Docente en América Latina y España. 

 

Perspectiva Feminista

Un análisis crítico sobre temas sociales, políticos y culturales desde una óptica que promueve la igualdad entre mujeres y hombres y fomenta la reflexión sobre cómo los estereotipos de género y las estructuras de poder afectan a la sociedad en su conjunto.

Susana Reina es Consultora Visionaria. Visita su espacio haciendo click aquí ⇒⇒

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