«Hace falta un compromiso más allá de acciones aisladas»

Por Daniela Oropeza y Marita Seara

Susana Reina es presidenta de la Alianza Venezolana de Empresas por el Liderazgo de las Mujeres (AVEM) y fundadora de Feminismo Inc, una Organización No Gubernamental, sin fines de lucro.

Una de las cosas que llevó a Susana a fundar Feminismo Inc. fue el darse cuenta y constatar que muchas mujeres talentosas no alcanzan altos niveles en las organizaciones. Es así cuando en 2015 creó esta organización con la finalidad de hacer evidente esta realidad y al mismo tiempo proporcionar herramientas prácticas a las mujeres para romper las barreras y los techos de cristal.

Susana es una experta en igualdad y es una de las primeras que se atrevió a incursionar en estos temas cuando en Venezuela aún no se hablaba tan abiertamente del feminismo. Lejos de las controversias que para algunas personas pueda traer la connotación de «Feminismo», hay que resaltar que es un movimiento que lucha por la situación de mujeres y niñas, un movimiento que comenzó a dar pasos siglos atrás cuando se hacía evidente injusticias como, por ejemplo, el no tener las mujeres derecho al voto.

Es así, que conversamos con la fundadora de Feminismo Inc, psicóloga de profesión, sobre algunos de los resultados obtenidos en nuestro primer estudio «La Mujer Profesional en la Empresa en Venezuela».

MÁS MUJERES CEO O LA «METÁFORA DEL PRECIPICIO DE CRISTAL»

VISIONARIAS: Entre los resultados obtenidos del estudio realizado por Visionarias y Business Venezuela, en la empresa venezolana, en casi todos los sectores tienen menos del 20% de mujeres en sus cargos directivos. Entre los sectores, destacan Transporte y Logística, Alimentos, Banca y Finanzas, Sector Industrial y Manufacturero entre otros. Por otro lado, el 24% de las empresas no cuenta con mujeres en sus en sus Juntas Directivas, pero el 30% cuenta con una mujer CEO actualmente. Por un lado, la cifra de las mujeres en las juntas directivas va de acuerdo a estándar general a nivel mundial, pero en cuando a las CEO es una cifra muy elevada, ¿qué opinas al respecto?

SUSANA REINA: Sí, la situación de la subrepresentación de la mujer en los puestos de alta dirección es un problema mundial, muchas causas explican por qué se da este fenómeno. Particularmente, en el caso Venezuela y con estos resultados que obtuvieron, probablemente estamos hablando e empresas medianas y grandes y muchas de ellas multinacionales o transnacionales.

Lo que hemos visto es que cuando una empresa tiene su casa matriz en otro país, usualmente más desarrollado, pues esto viene como una política que las empresas nacionales copian y se contagian un poco de la idea de que esto es importante y empieza a mover el discurso y el tema en espacios donde usualmente no se hablaba. De hecho, es por esto que nace AVEM, para poner en la agenda del sector privado la importancia de la igualdad de género dentro de las organizaciones. Tema que tiene no poca resistencia, porque al hablar de igualdad muchos piensan que se va a subvertir el orden desde todo punto de vista y usualmente no te ven con buenos ojos, pero cuando logramos conversar sobre ello, la cosa cambia.

¿30% de mujeres CEO en Venezuela? Yo lo dudo, porque estamos hablando de CEO como dueñas de empresas. En 2017 hicimos un estudio desde Feminismo INC y (7:12 no entiendo el nombre de la organización), donde, con data del Instituto Nacional de Estadística (INE) en la encuesta de hogares, veíamos qué proporción de empleadores o empresarios por sexo había en Venezuela, y la proporción era de 99% a 1% inclinándose a los hombres.

Es decir, los empleadores en Venezuela son hombres, los dueños de las empresas son hombres y si hay un incremento de mujeres en estas posiciones, ya entendiendo CEO como gerencia general o directora ejecutiva, no dejo de pensar en la metáfora del precipicio de cristal, que así como existe el fenómeno de techo de cristal que indica que hay barreras para ascender a estos puestos gerenciales, también se ha documentado, sobre todo en Reino Unido, de acuerdo a un estudio viendo el caso de Teresa May en el Brexit y Marissa Mayer en Xerox, que cuando hay crisis, las mujeres tienen un espacio para actuar, sobre todo por este estereotipo sexista que supone que las mujeres son buenas para resolver, son prácticas, pueden con todo al mismo tiempo y además de eso, pueden resolver, y solucionar en momentos extremos. Pero, cuando, hay períodos de bonanza económica, emergen los liderazgos masculinos. Es algo así como, si piensas en crisis, piensa en mujeres, y una vez superada la crisis vuelve la hegemonía masculina de siempre.

No puedo dejar de asociar la situación política, económica y social que vive Venezuela, con esta emigración forzada de muchos talentos quedando espacios disponibles muchos de los cuales fueron ocupados con las mujeres que quedaron acá. Ojalá me equivoque y sea práctica habitual que el talento, los méritos de las mujeres y sus capacidades sean tomados en cuenta para estas posiciones.

Creo que estamos a tiempo de revertir esa tendencia. Nos critican a las feministas que lo cuestionamos todo; pero de eso se trata, de cuestionar lo que estamos observando para que no sea parte de la cultura. Sino que tomemos los correctivos necesarios para que muchos talentos de las mujeres no se desperdicien o sean subestimados, sino que ganemos todos.

«HACE FALTA UN COMPROMISO MÁS ALLÁ DE ACCIONES AISLADAS»

VISIONARIAS: ¿Qué es lo que se debería hacer, o qué deberían hacer las empresas en materia de política de género? ¿Qué ves que hace falta en la empresa en Venezuela?

SUSANA REINA:  Hace falta un compromiso más allá de acciones aisladas. Veo empresas que lanzan un programa de empoderamiento para las mujeres, pero, sin que haya un plan coherente que aborde distintas áreas de la vida organizacional no va a hacer mella.

De hecho, a veces esto es hasta contraproducente, porque hay mujeres que luego de pasar por un programa de empoderamiento, luego, al reclamar diferentes cosas, entonces las tildan de desadaptadas, conflictivas. Por eso, la organización tiene que moverse y transformarse en conjunto. Y eso parte por un compromiso y una definición de política de igualdad desde la alta posición gerencial, que sea difundida y que tenga referentes concretos y conductas sobre qué es lo que vamos a hacer. Y la primera gran acción es medir.

La mayoría de las empresas no tiene data desagregada por sexo, no sabemos cómo impactan las distintas políticas a los 2 grupos (hombres y mujeres) y, además, ¿cómo defines algunas acciones o tomas medidas que equitativamente nivelen la balanza?

Creo que lo primero es una buena política de igualdad, además de mediciones para fortalecer esas políticas y fijar metas e indicadores de desempeño; y, por otro lado, Recursos Humanos es un buen elemento para empezar a trabajar desde estereotipos y sesgos de género (porque en los procesos de selección, reclutamiento, evaluación de desempeño nuestros sesgos por supuesto influyen, y si no tomamos medidas para mitigarlos, incurrimos en errores de decisión perjudiciales para la empresa).

También revisar las normas, políticas, ver si existe o no brecha salarial. Velar por un lenguaje inclusivo, revisar si la publicidad interna y externa usa imágenes sexistas, ver los micro machismos y las violencias que ocurren en la organización, porque no solo es acoso laboral; eso es la punta del iceberg. Debajo de eso hay chistes, memes, descalificaciones, interrupciones, omisiones, exclusiones a las mujeres que pasan todo el tiempo, y que pareciera que quien se queja no es un ser normal.

Entonces, tiene que haber un compromiso y una transformación cultural que ponga por delante la idea de que mujeres y hombres tienen derecho a las mismas oportunidades y que, además, todas las políticas de la organización estén dirigidas a que eso se respete.

Hay organizaciones de avanzada que han nombrado líderes en gender balance o que están pendientes de que estas cosas se hagan, pero cuando una organización es pequeña o no tiene los recursos como para invertir en esto, igual puede generar una conciencia en su población laboral de que eso de discriminar a las mujeres y de no cederles espacio no es normal.

Fuente: Freepick

VISIONARIAS: En América Latina hay algunos pasos similares a los  que se están dando en España, donde los planes de igualdad son obligatorios por ley. ¿Cómo ves ese panorama?

SUSANA REINA: De los más avanzados en América Latina, México, Argentina, Colombia y Chile, son algunos países de los que se puede mirar para aprender.

Específicamente el caso colombiano tiene muy buenos programas desde el sector privado e, incluso, hacen rankings de las empresas más comprometidas con la igualdad; es bien inspirador observar todas las posibilidades que existen para que esto sea posible.

A mí me tocó levantar un banco de datos, disponible en la página del IESA con las mejores prácticas empresariales para lograr la igualdad de género, y recuerdo que España era el líder, pero Colombia tenía muy buenos referentes con distintos sectores sensibilizados y haciendo distintas cosas. Claro, uno ve a la Vicepresidenta de Colombia y ella es una mujer abanderada y tiene un tema y slogan bien planteado que además lo transversaliza en todas las áreas de políticas gubernamentales.

Entonces cuando tienes al sector privado, al gobierno y sociedad civil, todo marcha mucho más rápido. Pero cuando tienes a los sectores trabajando de manera aislada no se llega a ningún lado. Creo que en Venezuela hace mucha falta la autodisciplina y autoimposición de muchos empresarios de hacer este trabajo, pero si lo hacemos en red, tenemos muchos más dividendos.

«La  brecha salarial es un fenómeno que existe a nivel mundial. Ni en los países donde existe mayores indicadores de equidad de género se ha conseguido cerrar la brecha salarial, por lo que puedes imaginar Venezuela, un país machista y conservador, donde a la mujer le ha costado mucho más surgir y tener posiciones en las altas esferas empresariales, obviamente es que existe»

BRECHA SALARIAL

VISIONARIAS: El 75% de los encuestados dice que no hay brecha salarial en sus organizaciones, algo que no se entiende muy bien si vemos las cifras a nivel mundial.

SUSANA REINA: Todo depende de quienes llenaron la encuesta. En Venezuela hay una opacidad importante. El tema de cuánto devenga cada trabajador es un tema que solo lo maneja administración y recursos humanos y es un secreto bien guardado. A menos que cada trabajador diga su sueldo, no hay una obligación como en otros países donde tienen que consignar esos salarios y que son públicos.

Entonces, cualquiera puede decir que no hay brecha salarial, pero cuando le metes la lupa probablemente sí lo haya. Hay razones que explican por qué las mujeres generan sistemáticamente menos ingresos que los hombres, y tiene que ver con las limitaciones típicas que define el techo de cristal en términos de mayor tiempo dedicado a la conciliación de la carga doméstica y laboral, más tiempo para la maternidad, o de esa segmentación horizontal de esos sectores que no están bien remunerados.

Pero, si no tienes data desagregada por sexo, es más difícil precisar si el conjunto de salario de mujeres o el conjunto de mujeres que están en posiciones donde los salarios son inferiores es mayor que la de los hombres; probablemente, cuando lo veas así te das cuenta de que sí, porque si los hombres están en Tecnología, Transporte, Finanzas, en las Juntas Directivas, obviamente generan mucho más ingresos que las mujeres que están en Recursos Humanos, Administración, en la parte legal, etc.

La  brecha salarial es un fenómeno que existe a nivel mundial. Ni en los países donde existe mayores indicadores de equidad de género se ha conseguido cerrar la brecha salarial, por lo que puedes imaginar Venezuela, un país machista y conservador, donde a la mujer le ha costado mucho más surgir y tener posiciones en las altas esferas empresariales, obviamente es que existe.

LA 4X4 QUE TODO LO PUEDE

VISIONARIAS: ¿Por qué le ha costado más a la mujer escalar posiciones y, en el caso de la mujer venezolana, ¿Cuáles son esas barreras ?

SUSANA REINA: Si ves la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI) del año pasado, el 60% de las jefaturas del hogar corresponden a mujeres, y mujeres sin una pareja donde ellas tienen que trabajar y cuidar a los niños, y ahora con la pandemia peor porque los roles se incrementan. Ese rol cuidador, que estudia, que trabaja, que hace todo sin una infraestructura que brinde el Estado para guarderías  gratuitas o geriátricos de buena calidad para que ella pueda dedicarse al trabajo. No existe como en el pasado con los hogares de cuidado diario que recuerdo fueron una tremenda política pública que  ayudaron a muchas mujeres a poder mantener sus trabajos estables sabiendo que sus hijos estaban bien cuidados.

Entonces tienes la migración forzada, que según ENCOVI ha sido mayoritariamente de hombres. Y las mujeres se ven muy complicadas para poder asumir el compromiso laboral, pero además las empresas asumen que compromiso es trabajo extra, disposición 24 horas (y con la pandemia peor porque no hay un límite entre casa y trabajo, vida privada y vida laboral). Son organizaciones donde se premia mucho el tema de la competitividad, la asertividad, la agresividad,  que cuando un hombre lo ejerce está bien evaluado, pero  no correlaciona de igual manera cuando lo hace una mujer; cuando una lo hace, es tildada de problemática o neurótica.

Hay reglas no escritas en las organizaciones que impiden a las mujeres avanzar, y que además se vende como si tú no puedes con eso, es que tú no tienes con qué, el puesto te quedó grande. Y se vende la idea de la multitasking, de la multifacética, de la 4×4 como un ideal social, de la resiliencia, de esa aspiración positiva de poder con todo sin quejarse, y esto no es poca cosa, porque esto atenta contra tu familia, tu salud mental, el estrés, y eso probablemente pase factura más adelante.

Muchas mujeres que conozco dicen “no acepto eso, si ese es el sacrificio que debo hacer, prefiero quedarme en casa o me dedico a algo de menor nivel, o dejo la carrera gerencial”, y es triste porque la empresa pierde ese talento y la mujer y su familia pierden la posibilidad de tener un mejor ingreso y la posibilidad de hacer sus sueños realidad.

Yo creo que hay un conjunto de elementos que impiden que nosotras podamos ascender, y además de todo eso, en el caso venezolano, la poca garantía a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres que tienen dificultades para conseguir cualquier método anticonceptivo a menos que pagues en el mercado negro o que pagues en dólares, lo que impide que puedas espaciar tus embarazos.

Melinda Gates en sus investigaciones ha dicho que el espaciar los embarazos por lo menos 2 años puede ser razón suficiente para que puedas con todo, o casi todo, pero tener un hijo detrás del otro porque no tengas métodos anticonceptivos o porque no puedas consecuentemente cuidarte hace que los indicadores de pobreza se ensañen contra ti.

Ella dice que lo mejor que una madre puede hacer por un hijo es no tener más hijos o tener pocos más, porque de alguna ,manera eso la va a complicar, y si no se tiene un apoyo que no se involucra en los cuidados, es muy duro exigirle a una mujer compromiso y responsabilidad  bajo esas circunstancias. Por ejemplo, que digan que hay una reunión a las 6:00pm o en la noche, o que hay que viajar y el lunes hay que estar en el aeropuerto, con todas esas otras responsabilidades, ¿cómo exiges a cambio una respuesta?.

En los hombres no pasa eso, están listos para viajar, para tomar un trago a la hora que sea sin que eso tenga repercusiones familiares, y pues ahí empiezan a marcarse las diferencias y vamos perdiendo posibilidades y espacios, y los estándares de belleza también ocurren muchísimo en las organizaciones, la idea de la mujer Fit pelo liso y además, que esté todo el tiempo de punta en blanco (a lo cual hay que invertir dinero, dinero que a veces no tienes) y que además si no cubres ciertos estándares de belleza no te consideran.

Yo he escuchado, por ejemplo, “ella es buena para gerente de finanzas pero se viste muy mal… si alguien la asesorara», o el típico mito de la mujer florero, bonita sentada en recepción. Mujer que no calce con eso en los estándares pues entonces tiene como que más complicaciones.

Por último, el tema del acoso laboral que es una realidad innegable. Yo digo que ser joven, bonita y pobre es sacarse una lotería terrible porque le llueven los moscardones y además de eso si se niega a ciertas consideraciones especiales, pues está en juego su trabajo, su promoción y posibilidades de carrera. Y es una realidad que se viven muchísimas empresas en el país.

Aquí hay que aplicar el pensamiento global sistémico estratégico y tomar acción por cada una de esas aristas y hacer auditoría de cómo está la empresa en cada uno de esos aspectos y tomas los correctivos adecuados en un plan de 2 o 3 años y yo creo que avanzamos bastante bien.

Melinda Gates en sus investigaciones ha dicho que el espaciar los embarazos por lo menos 2 años puede ser razón suficiente para que puedas con todo, o casi todo, pero tener un hijo detrás del otro porque no tengas métodos anticonceptivos o porque no puedas consecuentemente cuidarte hace que los indicadores de pobreza se ensañen contra ti.

ESCUELA PARA ATREVIDAS

¿VISIONARIAS: Para finalizar Susana, tú tienes una Escuela para Atrevidas donde trabajas todo ese tema de liderazgo para mujeres. Por qué creaste esa escuela y qué perfil tiene esa mujer

SUSANA REINA: Eso surgió porque me di cuenta de que existen un montón de mujeres entrampadas en esa idea de la Wonder Woman, de la que tiene que poder con todo, que no da un paso porque siente que tiene que tener todo encima para poder avanzar, la que tiene que ser perfecta, la ideal ejecutiva, la buena madre y además la esposa dispuesta, la hija abnegada, ese tipo de etiquetas que nos ponen desde que nacemos.

Atreverse es hacer lo que quieres hacer con lo que tienes y con lo que eres, que además va en contra de estos programas de empoderamiento que venden como esta cosa liberadora que en realidad no lo es, que en la realidad lo que intenta es encajar en un patrón y que a las empresas les interesa mucho.

A mi muchas veces me dicen «no alborotes a esta» porque abrir consciencia y ponerte a pensar es alborotar, y ese “alborotamiento” hace falta porque no es justo para muchas mujeres tener que rendir al 100% en absolutamente todo…Y además, es imposible, hablando en términos de capacidades humanas.

La escuela lo que busca es apropiarte de competencias conversacionales importantes desde tu lenguaje, desde tu corporalidad y desde tu emocionalidad para que te atrevas a hacer aquello que tanto quieres hacer, pero de una manera que no fatigue o que no genere malestar, y que no busque complacer a nada ni a nadie, solo a ti.

Es un programa de 6 semanas que empezamos haciéndolo por WhatsApp, y después de 23 grupos que armamos (que cada grupo tenía entre 20-25 mujeres), decidí ponerlo en una plataforma online y ahí está disponible.

Fuente: Feminismo Inc

Tiene que ver mucho con el trabajo propio, pero también con  conciencia de género (por ejemplo, por qué a las mujeres nos cuesta pedir, por qué cuándo reclamamos somos rechazadas, por qué no negociamos bien para nosotras mismas, por qué me cuesta expresar mis emociones).

Es decir, cuando vemos las razones, van más allá de ser buena o mala gente, sino que tiene rapuces estructurales, que son condicionamientos culturales, que históricamente nos lo han enseñado; ya el compromiso de romper con esos mandatos es mucho más sólido.

No es una escuela para dar tips y consejos porque no soy amiga de eso, ni de cómo hacer de todo sin que se te mueva el pelo. Aquí la idea es despeinarte, ser lo que se es y con eso obtengo y logro resultados.

 

DANIELA OROPEZA

Licenciada en Estudios Internacionales de la UCV, interesada en temas de sostenibilidad, triple impacto desde el punto de vista ambiental, así como en temas de perspectiva de género. Articulista de la revista Business Venezuela y Feminismo Inc. Actualmente se desempeño como Coordinadora Sectorial Senior de VenAmcham

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MARITA SEARA

Marita es Socia Fundadora y Directora Editorial de Visionarias. Es Periodista, Editora y Consultora Comunicacional con Perspectiva de Género con una experiencia de más de 25 años. Fue Directora de Comunicaciones de VenAmCham, Gerente de Comunicaciones de Conapri y Editora de Business Venezuela. Hace años creó su propio blog, Voces Visibles, para escribir sobre los derechos de mujeres y niñas en el mundo. Ama hacer entrevistas y escribir sobre Emprendimiento Rural, sobre Viajes y, sobre la situación de las mujeres en diferentes ámbitos. De hecho, publicó en Amazon La Mujer. Una Voz que se extiende , además de realizar una serie de entrevistas a mujeres líderes en diferentes sectores y cuyo resultado se puede ver en su EBook: 6 Mujeres por la Igualdad.  Marita apoya y asesora a mujeres +50 a visibilizar sus emprendimientos.

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