Inventar el futuro con mis propias manos

«No sé qué inventaré mañana. Pero sí sé que, con todo lo que he vivido hasta ahora, nunca dudaré de que las ideas grandes también caben en cuerpos pequeños. Y que el mundo necesita más chicas que crean en sí mismas, que se atrevan a construir cosas nuevas.«

A veces, cuando pienso en lo que ha pasado en los últimos meses, tengo la sensación de haber vivido tres vidas en una. Supongo que eso pasa cuando te lanzas a construir un robot, inventas un accesorio para ayudar a la ciencia y terminas presentando tu idea delante de jueces internacionales. Pero no quiero empezar por los premios. Quiero empezar por la curiosidad.

Siempre he sido de hacer preguntas. De imaginar cómo se podrían mejorar. Y de ahí, tuve mi mejor oportunidad cuando me uní a un equipo de robótica de chicas que, como yo, querían inventar soluciones que importan.

Nos llamamos Jatta Printi, que significa dejando huella en finlandés. Y eso es exactamente lo que quisimos hacer. Pero no con discursos bonitos, sino con innovación real. Creamos un proyecto llamado T-Bubble, un sistema autoinflable para ayudar a recuperar dispositivos de rastreo marino (tags), contribuyendo de manera directa a la innovación científica. A pesar de estar localizados mediante GPS y radiofrecuencia, son muy difíciles de recuperar en las condiciones del mar abierto, como el oleaje. Esto implica horas de búsqueda, pérdida de valiosa información científica y una gran inversión económica debido a su elevado coste. Una solución que parece pequeña, pero que puede tener un gran impacto si se lleva a escala real.

Nuestra idea ganó el Primer Premio de Proyecto de Innovación en el Open África de la FIRST LEGO League. Pero lo más importante no fue el trofeo, sino todo lo que aprendimos en el proceso: a trabajar en equipo, a escuchar con atención, a mejorar sin rendirse y a creer que nuestras ideas, por locas que parezcan al principio, pueden cambiar cosas de verdad.

También aprendimos a confiar en nosotras mismas. Porque cuando eres joven, y chica, en un mundo tan técnico, a veces sientes que tienes que demostrar el doble. Pero en lugar de echarnos atrás, decidimos que nuestra voz también cuenta. Que sabíamos lo que hacíamos. Y que podíamos hacerlo bien.

Para mí, la tecnología ya no es solo una herramienta. Es una forma de expresar lo que sueñas. Y la innovación no es algo reservado para adultos en oficinas con cristales. Es algo que nace en una libreta, en un «¿y si…?», en una conversación con amigas, en una maqueta mal hecha que un día funciona.

Si algo he aprendido es que no necesitas esperar a tener 30 años para innovar. Lo importante es tener una idea, confiar en ella y rodearte de personas que también crean que el mundo puede mejorar. Porque aunque a veces nos llamen «la generación de las pantallas», también somos la generación que programa, que investiga, que diseña, que inventa.

Y no lo hacemos por reconocimiento. Lo hacemos porque sentimos que hay cosas que se pueden hacer mejor. Porque cuando ves un problema sin solución, no puedes simplemente mirar hacia otro lado. Tienes que hacer algo. Aunque empiece con un boceto mal hecho.

No sé qué inventaré mañana. Pero sí sé que, con todo lo que he vivido hasta ahora, nunca dudaré de que las ideas grandes también caben en cuerpos pequeños. Y que el mundo necesita más chicas que crean en sí mismas, que se atrevan a construir cosas nuevas.

Porque el futuro no se adivina. Se inventa.

Nota sobre las fotos: Fotos enviadas por Carla Monte a Visionarias Business

¡Soy Carla! Nací en 2010, el mismo año en que se lanzó el iPad, se descubrió agua en la Luna y la ciencia empezó a sonar más fuerte que nunca en mi cabeza. Desde entonces, no he parado de hacer preguntas, desmontar ideas y buscar formas de entender (y mejorar) el mundo que me rodea.

Me apasionan la tecnología, la robótica, los idiomas y cualquier reto que active mi mente. Si algo me define, es que no me conformo con lo fácil: prefiero perderme entre cables, códigos o conceptos difíciles antes que quedarme quieta. Siempre estoy buscando la siguiente gran idea, el siguiente proyecto que me obligue a pensar más allá

Soy miembro de Jatta Printi, un equipo donde la innovación, el trabajo en equipo y las ganas de cambiar el mundo son nuestro motor. He participado en HP CodeWars, donde puse a prueba mi pasión por la programación, y gané el Primer Premio del concurso Ciència Oberta, una experiencia que me enseñó que la ciencia también se tiene que saber transmitir.

Porque sí, no tengo ningún talento especial… solo soy apasionadamente curiosa.

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