La maternidad como opción sigue siendo un tabú

Nota de la autora: «Antes de leer este artículo, me gustaría señalar que el siguiente contenido aborda un tema delicado relativo a las opciones y estilos de vida individuales. Respeto la diversidad de trayectorias vitales y elecciones que hacen las personas y fomento la comprensión de las distintas perspectivas. Me gustaría señalar que la información aquí presentada pretende promover una mejor comprensión y no emitir juicios».

Querida lectora,

Probablemente te preguntes por qué el coaching puede ayudar a las mujeres a decidir si quieren o no tener hijos, o por qué ayuda a las mujeres sin hijos a aceptar su decisión de manera consciente.

Las mujeres toman una decisión más consciente a favor o en contra de tener hijos

Mi experiencia como coach, que coincide con los resultados de varios estudios actuales sobre maternidad y sobre la libertad de tener o no hijos, me ha demostrado que las mujeres occidentales toman la decisión de ser o no madres de forma mucho más consciente que sus predecesoras, y hacen depender dicha decisión de numerosos factores.

Las mujeres actuales sopesan si quieren ser madres y, en caso afirmativo, cuándo y cómo. Consideran las implicaciones que esta decisión tiene en ellas, en su carrera profesional y en su pareja; se preguntan qué apoyo pueden recibir del Estado y de la familia para conciliar la vida laboral y la privada; qué opciones pueden plantearse para tener hijos (e. g. tecnologías reproductivas, la adopción, etc.) y qué quieren dejar atrás.

«Es interesante observar que el aumento de la emancipación y de las oportunidades profesionales de las mujeres no es la única razón del incremento de las mujeres sin hijos».

Hasta un 22% de las mujeres europeas no tienen hijos (1)

Aunque muchas mujeres siguen optando por tener hijos y se sienten realizadas en su papel de madres, también hay cada vez más mujeres que se preguntan: ¿Qué buenos motivos tengo para ser madre? En los países de habla alemana, por ejemplo, el porcentaje de mujeres sin hijos ha ido aumentando desde la recuperación económica de Europa tras la Segunda Guerra Mundial y la «edad de oro» del matrimonio. En la actualidad, se ha estabilizado en torno al 20% para las mujeres nacidas entre los años 60 y 70 del siglo pasado. En cambio, en la mayoría de los países escandinavos y en Francia y Bélgica, la tasa de mujeres sin hijos varía entre el 13 y el 15%. En los países del sur de Europa, como España, Grecia e Italia, las cifras son cercanas a las que se dan en Alemania. (2)

Sin embargo, cuestionar abiertamente el deseo de ser madres o decidirse conscientemente por una vida sin hijos, aunque no haya «buenos» motivos para ello como la infertilidad, enfermedades genéticas que no se quieren transmitir o crisis graves, sigue considerándose un tabú. Una de las razones es que todos crecemos con modelos de conducta y expectativas muy marcadas y específicas de cada sexo, que interiorizamos de manera inconsciente. 

Gráfico: Porcentaje de mujeres sin hijos (cohorte 1965) en países europeos seleccionados (en %). Fuente: Kreyenfeld, M. (2016). Childlessness. What’s Old, What’s New, What’s Innovative. Berlin: Population Europe (2)

La contradicción entre las expectativas sociales y el deseo individual intrínseco

Las expectativas de rol del tipo «toda mujer debería querer ser madre» pueden llevar a las mujeres a cuestionarse a sí mismas y a sentir una presión extremadamente fuerte para convertirse en madres con el fin de cumplir un ideal social y alcanzar un determinado estatus social. Las mujeres en esta situación se sienten culpables por no tener «instinto maternal»(3) o no sentirse especialmente atraídas por los niños, o desarrollan miedo a no poder ser felices sin hijos, a sentirse solas o a ser juzgadas.

Por lo tanto, el hecho de que muchas mujeres se cuestionen a sí mismas a la hora de decidir si quieren tener hijos no se debe tanto a la incompetencia para tomar decisiones adecuadas por sí mismas, sino más bien a la discrepancia entre las expectativas de rol que han aprendido y sus deseos personales.

Los prejuicios contra las mujeres sin hijos influyen en las expectativas de rol

Un estudio de 2017 (The Justification of of Prejudice Toward Childfree Women) analizó los prejuicios a los que están expuestas las mujeres sin hijos (intencionados o no) y, en particular, por qué se producen. La autora, Annalucia Bays,  llega a la conclusión de que son varias las creencias alimentadas por los numerosos prejuicios, entre ellas:

  • El apego físico de las mujeres a la descendencia, que justifica «una división desigual y sexista del trabajo, la opresión de las mujeres y la ‘naturalización’ de las responsabilidades de cuidado de las mujeres dentro de una esfera privada y doméstica».
  • Para «regular la sexualidad de las mujeres dentro de un sistema heteropatriarcal y mantener un orden social que prescribe la heteronormatividad y la reproducción».
  • La justificación del sistema de género, que asigna a hombres y mujeres roles sociales para los que aparentemente son más adecuados, incluida la opinión de que las desigualdades y la división del trabajo son justas y naturales.
  • La ideología de la feminidad, es decir, la aprobación de las normas y creencias femeninas tradicionales relativas a la apariencia y el comportamiento esperados de las mujeres.

Estas creencias describen lo que ocurre realmente a gran escala, pero también a pequeña escala.

A gran escala, por ejemplo, las mujeres se enfrentan a la declaración del actual Papa y líder de la Iglesia Católica, Francisco, que califica la ausencia de descendencia como egoísmo y predice un futuro solitario y amargo para las parejas sin hijos (4). Estas declaraciones, por supuesto, pueden tener un profundo impacto en la población creyente.

A pequeña escala, las creencias mencionadas se expresan en el hecho de que a menudo damos por sentado que nuestras hijas, hermanas, amigas y compañeras de trabajo quieren (y pueden) tener hijos y nos comportamos en consecuencia.

Planteamos a las mujeres de nuestro entorno la pregunta (muy personal) de si quieren tener hijos. Les manifestamos la sensación de que no están completas porque no tienen pareja. Compadecemos a las mujeres que deciden conscientemente no tener hijos porque pensamos que les falta algo. Es más, desarrollamos prejuicios como que no son cariñosas, no tienen nada más en la vida que su carrera o que son egoístas. Es obvio que esto es especialmente doloroso para las mujeres que quieren ser madres, pero que no pueden debido a circunstancias de diversa índole.

Es interesante observar que el aumento de la emancipación y de las oportunidades profesionales de las mujeres no es la única razón del incremento de las mujeres sin hijos. A principios de siglo se suponía que la educación superior conduciría a la independencia económica y repercutiría en la fecundidad. Sin embargo, los datos demuestran lo contrario.

En Alemania del Este, las mujeres con el nivel educativo más bajo eran las que tenían menos hijos. Se observan tendencias similares en Finlandia, donde el aumento de mujeres sin hijos está relacionado con un nivel educativo más bajo que alto. Las dos razones principales que aducen las mujeres sin hijos nacidas en 1970 para justificar su decisión son, sencillamente, que nunca quisieron tener hijos y la falta de la pareja adecuada(2).

No obstante, los factores mencionados influyen en los modelos válidos de mujeres dentro de nuestra sociedad, familia y pareja y, en última instancia, controlan cómo nos socializamos y construimos nuestra identidad como mujeres. Definen los límites dentro de los cuales debemos sentirnos cómodas y en qué momento debemos pensar más detenidamente si queremos dar prioridad a nuestras necesidades e ideas de una vida feliz y exitosa por encima de los estereotipos, porque esto implica obstáculos como enfrentamientos, pérdidas, inseguridades, autodescubrimiento, etc., que tenemos que superar.

Bibliografía

(1) Nota de la autora: Investigaciones recientes distinguen entre dos tipos de mujeres sin hijos: sin hijos por circunstancias (childfree by circumstance) y sin hijos por elección (childfree by choice). Nos referimos a las mujeres “sin hijos” en función de la fuente de datos, pero está claro por la información de la fuente que también incluye a las mujeres que son deliberadamente sin hijos.

(2) Kreyenfeld, M. (2016): Childlessness. What’s Old, What’s New, What’s Innovative. Berlin: Population Europe.

(3) Gillian Ragsdale, 2013: The Maternal Myth. Why motherhood can be such a tough decision. 

(4) The Guardian, 2015: Pope Francis: not having children is selfish

    El coaching especializado ayuda a las mujeres a encontrarse a sí mismas

    En el momento en que nos damos cuenta de que un modelo de conducta que hemos aprendido no nos conviene (o ya no nos conviene), pueden surgir diversos retos e incluso una crisis de identidad. Aquí es exactamente donde entra en juego mi coaching. Puede aportar claridad sobre las propias emociones contradictorias, así como sobre los valores y necesidades propias y, a veces, ocultas; ayuda a la coachee a definir unas expectativas de rol que coincidan con sus creencias y, de este modo, la acompaña en su camino hacia la búsqueda de sí misma y de sus respuestas y la fortalece para seguir su propio y satisfactorio camino.

    Charlotte siempre ha estado muy interesada en el crecimiento interior y en liberar este potencial. Al mismo tiempo, le han fascinado las pequeñas empresas y las oportunidades que ofrece este entorno dentro de la transformación hacia una gran organización.

    Tras completar sus estudios de filología francesa, gestión empresarial y marketing en universidades de Alemania y Francia, comienza su carrera en la industria farmacéutica y de servicios sanitarios, donde pasa más de 10 años conociendo diferentes culturas y áreas corporativas, fundando su propia consultoría de estrategia de contenidos y, más recientemente, trabajando para una startup de SaaS en un doble papel en la gestión de las relaciones con los clientes y como responsable de marketing, donde lleva a cabo coachings grupales e individuales y facilita talleres corporativos.

    Ha sido defensora de las cuestiones feministas durante muchos años y ha experimentado de primera mano lo difícil que es responder a la cuestión de la maternidad en un entorno pronatalista. Por lo tanto, la decisión de convertirse en coach para este tema en particular fue un asunto muy cercano y el siguiente paso lógico en su trayectoria profesional.

    Charlotte es licenciada por el Centro de Formación de Profesiones Terapéuticas de Alemania y ha realizado cursos de formación complementaria, entre otros sobre intervenciones sistémicas, gestión ágil y liderazgo en institutos de renombre.

    Web: www.speakwithcharlotte.com

    Charlotte Jaeger forma parte de nuestra #RedDeExpertas. Es Consultora Visionaria. Visita su espacio haciendo click aquí ⇒⇒

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