Libertad estética en la madurez: entre el abandono y la decisión

«La tendencia Silver es poderosa cuando deja de ser una moda y se convierte en una ética. No valida la edad como etiqueta; valida la posibilidad de apropiarse del propio proceso vital sin pedir permiso..»
La tendencia Silver abrió una conversación que va mucho más allá del cabello gris. No se trata únicamente de dejar crecer las canas ni de adoptar una estética determinada. Se trata de algo más profundo: la soberanía sobre la propia imagen en una etapa de la vida que, durante siglos, fue narrada como declive.
Sin embargo, cuando hablamos de libertad estética en la madurez, aparece una pregunta incómoda que rara vez se formula de manera directa: ¿dónde termina la libertad y dónde comienza el abandono?
La respuesta no es simple, porque el problema no está en el gesto visible, sino en la interpretación cultural que lo rodea.
El cuerpo femenino ha sido históricamente un territorio regulado. Cada decisión estética —teñirse o no, maquillarse o no, depilarse o no— se convierte con facilidad en un mensaje que otros leen, interpretan y juzgan.
En los hombres, el paso del tiempo suele asociarse con experiencia, carácter o prestigio. En las mujeres, en cambio, el envejecimiento ha sido vinculado con pérdida: de belleza, de valor simbólico, de visibilidad. Por eso, cuando una mujer madura decide dejar sus canas, el gesto no es neutro. Puede ser celebrado como autenticidad o criticado como dejadez. Puede leerse como valentía o como resignación.
Lo mismo ocurre con decisiones más pequeñas, pero igualmente cargadas de sentido, como la depilación. Unas axilas sin depilar en un hombre rara vez provocan comentarios. En una mujer, todavía generan interpretaciones. La acción es la misma. La lectura no.
En este punto conviene hacer una distinción que suele perderse en la discusión pública: la diferencia entre preferencia y mandato.
A mí, personalmente, me gustan las mujeres depiladas. Es una preferencia estética. Pero esa preferencia no implica que considere que quien no se depila esté haciendo un acto de rebeldía ni, mucho menos, que esté abandonándose.
No toda depilación es sumisión. No toda axila sin depilar es revolución.
En la cultura contemporánea existe una tendencia a convertir toda elección estética femenina en una declaración ideológica. Como si el cuerpo estuviera siempre pronunciando un discurso político. Sin embargo, muchas decisiones no responden a un manifiesto, sino a la comodidad, al hábito o al gusto.
La libertad estética no consiste en hacer lo contrario de la norma. Consiste en poder elegir sin que el valor personal dependa de esa elección: Tinte o no tinte depilación o no, es Nuestro derecho y no lo asocio para nada a propuestas de infantilización de la mujer.
Me parece muy patológico pensar que la decisión de depilarse una axila o teñirse el Cabello tenga algo que ver con un deseo de volverse niña, o parecer una niña.
Cumplir una norma por deseo no es lo mismo que cumplirla por miedo. Y romper una norma por presión externa tampoco es necesariamente libertad.
La palabra abandono suele utilizarse con ligereza. Se asocia rápidamente con la falta de ciertos cuidados visibles: el cabello sin teñir, el maquillaje ausente, el vello corporal natural. Pero el abandono no es un estado estético; es un estado relacional.
El abandono comienza cuando se pierde la conexión con el propio deseo. Cuando el cuerpo deja de ser un espacio habitado con conciencia y se transforma en un territorio indiferente. Cuando ya no hay intención.
En el caso de las mujeres mayores hay que cuidar mucho esa renuncia a lo venusino, a la coquetería y al auto amor, en cualquiera de sus propuestas vitales.
En cambio, la libertad estética aparece cuando existe decisión, aunque esa decisión coincida con la norma social. Una mujer madura puede elegir teñirse cada tres semanas, depilarse con regularidad y vestir de manera clásica, y estar ejerciendo una libertad genuina si esa imagen responde a su identidad y no a una exigencia impuesta.
Del mismo modo, otra mujer puede optar por dejar sus canas, no depilarse y adoptar una estética minimalista o natural, y hacerlo sin ninguna intención de desafiar al sistema. Simplemente porque así se siente cómoda.
Existe un riesgo en la cultura actual: reemplazar un mandato por otro. Durante décadas, el mandato fue sostener una juventud permanente. Hoy, en algunos círculos, parecería que el mandato es “aceptarse naturalmente” de una manera determinada.
Pero la libertad no puede convertirse en una nueva obligación.
La madurez ofrece una oportunidad singular: revisar qué elecciones siguen siendo propias y cuáles eran simples automatismos culturales.
La tendencia Silver es poderosa cuando deja de ser una moda y se convierte en una ética. No valida la edad como etiqueta; valida la posibilidad de apropiarse del propio proceso vital sin pedir permiso.
La validación apreciativa de la imagen madura no consiste en aplaudir toda expresión sin reflexión. Consiste en reconocer la dignidad estética de la madurez, sin reducirla a juventud prolongada ni a descuido resignado.
Tal vez la pregunta no sea si unas axilas sin depilar representan libertad o abandono. Tal vez la pregunta sea por qué seguimos necesitando que el cuerpo femenino signifique algo más que la voluntad de quien lo habita.
La verdadera libertad estética en la madurez no tiene una forma única. No se define por la presencia o ausencia de canas, de maquillaje o de vello. Se define por la capacidad de evidenciar lo que esa decisión representa y pesa como valor simbólico de la persona.
No se trata de dejar de cuidarse. Se trata de redefinir qué significa cuidado.
No se trata de abandonar la imagen. Se trata de habitarla con intención. No se trata de expulsar lo venusino por definición, entendiendo esto desde la eliminación de un lipstick rojo por considerarlo inapropiado por la edad, hasta reflexiones más profundas vinculadas a la definición y entendimiento de nuestra sensualidad.
Observo muchas historias de mujeres en redes sociales las cuales después de los 60 años, comienzan a vestirse de colores estridentes, asumiendo propuestas contrarias a las esperadas socialmente. Buscan estar sumamente elegantes y diseñan su propio estilo de vestuario, buscan auto expresarse con valentía y temeridad, siempre fashionistas.
La oportunidad entonces está en que la madurez puede ser el momento en que la estética deja de ser una respuesta al afuera y se convierte, por fin, en una expresión del adentro.
Soy consultora estratégica y coach, después de haber trabajado en corporaciones en el área de planificación estratégica y gerencia, principalmente en Venezuela y México.
Nací en Caracas, Venezuela en 1956, donde crecí y me desarrollé personal y profesionalmente.
Viví en México del 2008 al 2012, regresé a Venezuela y retorné en el 2017. Celebro ambas nacionalidades.
Soy Psicóloga (UCAB), Magister en Psicología Social ( UCV) Planificadora estratégica de negocios (IESA) y Business y Life coach ( Universidad Iberoamericana, México).
Participo con pasión en conferencias y actividades dedicadas a visibilizar el edadismo y oportunidades de negocio de la Silver Economy.
En mis presentaciones y redes, busco darles valor a mis queridos plateados, mostrando sus potencialidades.
A nivel individual, ayudo a personas a definir sus nuevas rutas de expansión, sustituyendo los «ya no» por «ahora sí». Creo que no existen cambios vitales sino personales.
Como consultora estratégica, me siento orgullosa de haber contribuido a que emprendedores, agencias de comunicación y startups hayan descubierto oportunidades de crecimiento.
Entre mis logros en estos últimos años están: el haber superado dificultades migratorias, pérdidas de familiares en la pandemia, una estafa financiera y sobreponerme a un cáncer de mama en el año 2020. Apoyo en lo que puedo.
Practico yoga y camino diariamente como ritual de meditación activa. Estudio astrología y tarot.
Adoro a mis dos hijas y a mis 5 nietos. Soy estudiosa de C.G. Jung y estoy dispuesta a aprender siempre.
Disfruto ser invitada a participar en equipos inter generacionales donde se requiera pensamiento estratégico y sabiduría.

Irene Aguilera forma parte de nuestra Red de Expertas Visionarias. Visita su perfil haciendo click aquí ⇒⇒

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