Liderar donde nadie te esperaba. El desafío y la oportunidad de las mujeres en empresas hiper masculinizadas.

«Con frecuencia, el verdadero reto consiste en ganar legitimidad en entornos donde todavía existen sesgos conscientes e inconscientes sobre quién está preparado para liderar. La necesidad de demostrar constantemente las propias capacidades, la vigilancia desproporcionada sobre los errores o el cuestionamiento recurrente de la autoridad son obstáculos que muchas profesionales siguen encontrando en su trayectoria.»
“Recuerdo mi primera reunión como directora de operaciones. Entré a la sala y uno de los proveedores me preguntó quién era la asistente que tomaría notas. Cuando expliqué que yo presidía la reunión, el silencio fue incómodo para todos. Ese día entendí que parte de mi trabajo consistiría en demostrar una y otra vez algo que a mis colegas hombres se les presuponía desde el primer minuto”.
La experiencia de Ana, ejecutiva del sector industrial, no es una excepción. Muchas mujeres que alcanzan posiciones de liderazgo en entornos tradicionalmente masculinos descubren que el ascenso no elimina los prejuicios. En ocasiones, incluso los hace más visibles.
“Durante años fui la única mujer en las reuniones de dirección. Había momentos en los que presentaba una propuesta y nadie reaccionaba. Diez minutos después, un compañero repetía exactamente la misma idea y recibía reconocimiento inmediato. Aprendí que no podía permitir que eso afectara mi confianza ni mi capacidad para defender mis proyectos”.
El testimonio de Laura, directiva en una empresa de logística internacional, refleja una realidad que todavía persiste en numerosos sectores económicos. La construcción, la minería, la energía, la manufactura pesada, el transporte o determinadas áreas tecnológicas continúan siendo espacios donde las mujeres ocupan una minoría de los puestos de decisión y donde los modelos tradicionales de liderazgo siguen teniendo una fuerte influencia cultural.
Durante décadas, estos sectores fueron construidos sobre una idea muy específica del liderazgo. La autoridad se asociaba a estilos de dirección rígidos, estructuras jerárquicas marcadas y formas de comunicación que premiaban la confrontación antes que la colaboración. Las mujeres que acceden a posiciones ejecutivas suelen enfrentarse al desafío de liderar dentro de sistemas diseñados históricamente sin tenerlas en cuenta.
La complejidad no radica únicamente en dirigir equipos o alcanzar objetivos de negocio. Con frecuencia, el verdadero reto consiste en ganar legitimidad en entornos donde todavía existen sesgos conscientes e inconscientes sobre quién está preparado para liderar. La necesidad de demostrar constantemente las propias capacidades, la vigilancia desproporcionada sobre los errores o el cuestionamiento recurrente de la autoridad son obstáculos que muchas profesionales siguen encontrando en su trayectoria.
Sin embargo, cada vez son más las mujeres que están transformando estas organizaciones desde dentro. Lo hacen aportando nuevas perspectivas sobre la gestión de personas, la toma de decisiones y la construcción de culturas empresariales más competitivas. Su éxito demuestra que el liderazgo efectivo no responde a un único modelo y que las organizaciones más sólidas son aquellas capaces de integrar diferentes formas de ejercer la influencia.
Romper las barreras comienza por abandonar la necesidad de buscar validación permanente. Muchas profesionales han sido educadas para alcanzar niveles de excelencia antes de sentirse preparadas para asumir nuevos desafíos. En entornos hiper masculinizados, esta exigencia puede convertirse en una carga adicional. Las líderes que avanzan con mayor solidez suelen comprender que la confianza profesional no nace de la perfección, sino de la experiencia acumulada, la preparación constante y la capacidad de tomar decisiones incluso en escenarios de incertidumbre.
También resulta esencial construir redes de apoyo estratégicas. Durante años, gran parte de las oportunidades de crecimiento profesional se generaron en espacios informales donde las mujeres tenían una participación limitada. Hoy, las directivas que logran consolidar su liderazgo entienden la importancia de crear relaciones de confianza, identificar alianzas dentro de la organización y participar activamente en entornos que favorezcan el intercambio de conocimiento y oportunidades.
Otro aprendizaje fundamental consiste en gestionar la resistencia sin permitir que esta defina la propia agenda. Los cambios culturales suelen generar tensiones, especialmente cuando cuestionan estructuras históricas de poder. Una mujer que ocupa por primera vez una posición directiva dentro de una organización puede encontrar actitudes defensivas o intentos de poner a prueba su autoridad. Frente a estas situaciones, la combinación de firmeza, profesionalidad y consistencia suele ofrecer mejores resultados que la confrontación permanente.
La comunicación representa igualmente un factor decisivo. Muchas mujeres líderes se enfrentan a expectativas contradictorias sobre cómo deberían expresarse. Cuando son directas pueden ser percibidas como excesivamente duras. Cuando adoptan estilos más colaborativos pueden ser consideradas menos contundentes. Superar esta dinámica exige desarrollar una voz propia, comunicar con claridad y mantener la coherencia entre el discurso y las decisiones.
Las organizaciones también tienen una responsabilidad ineludible en este proceso. La transformación no puede depender exclusivamente del esfuerzo individual de las mujeres. Las empresas que desean atraer y retener talento deben revisar sus procesos de promoción, sus sistemas de evaluación y las dinámicas culturales que perpetúan desigualdades. La diversidad en los equipos de liderazgo constituye una ventaja competitiva que impacta directamente en la innovación, la capacidad de adaptación y los resultados empresariales.
Cada mujer que abre camino en estos espacios donde lo normal es ver hombres en posiciones de poder, amplía las posibilidades para quienes vendrán después y contribuye a redefinir la manera en que entendemos la autoridad y el éxito empresarial.
Las barreras siguen existiendo, pero ya no son muros imposibles de atravesar. Cada vez más mujeres demuestran que liderar donde nadie las esperaba no solo es posible, sino que además puede convertirse en una poderosa oportunidad para transformar organizaciones enteras.
Susana Reina es Feminista venezolana, Psicóloga con Máster en Administración de Empresas y Mercadeo. Coach Ontológico Empresarial. Especialista en Políticas Públicas con Enfoque de Género.
Fundadora de FeminismoINC y cofundadora de FemData Consultoría.
Actual Vicepresidenta de Desarrollo Corporativo del Grupo Multinacional de Seguros en Panamá, Curacao y Puerto Rico. Apoya a mujeres a alcanzar posiciones directivas y asesora a empresas para desarrollar planes de inclusión y diversidad en América Latina y el Caribe.
Autora de «Incomodar para Transformar. Reflexiones en torno al movimiento feminista» y «Atrevidas: Manual de trabajo personal para el activismo feminista».
Susana Reina ha obtenido el reconocimiento de la Embajada de los Países Bajos en Venezuela, como una de Las 100 protagonistas que promueven la igualdad de género el país latinoamericano. Y recientemente en la Séptima Cumbre Mundial del Conocimiento 2024 de Dubai, ha sido elegida para formar parte del «Primer Cuadro de Honor de 50 importantes Mujeres seleccionadas de los 5 continentes».
Es Columnista en diferentes medios como Efecto Cocuyo (Venezuela), Visionarias Business (España) y The Ohio Press (EEUU) y Docente en América Latina y España.
Perspectiva Feminista
Un análisis crítico sobre temas sociales, políticos y culturales desde una óptica que promueve la igualdad entre mujeres y hombres y fomenta la reflexión sobre cómo los estereotipos de género y las estructuras de poder afectan a la sociedad en su conjunto.
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