Los 60 años: Lo que nos enseña El Principito para celebrar este momento de vida.

«La década de los 60 nos sumerge en una relación cuantitativa con la vida y sus circunstancias: fecha de nacimiento, densidad muscular, fecha de jubilación, pensión, dinero en el banco, presupuesto mensual y, por supuesto, el índice de estudios médicos.»

Acabo de cumplir 69 años. Este artículo es un  ritual de agradecimiento a mi propia historia de sanación, resiliencia y reinvención.

Las cifras

Leo en las noticias:

«Una sexagenaria fue atropellada por un motorizado que iba a toda velocidad y cayó aparatosamente al lado de la acera.»

¿Sexagenaria? ¡Ah! Pero si yo soy una sexagenaria, pensé. Me impactó la noticia y, sobre todo, su narrativa. No era una señora, no sabíamos de dónde venía, qué hacía, por qué se trasladaba… solo era una «sexagenaria».

Recordé entonces las palabras de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry (1943), uno de mis libros más queridos:

«A las personas mayores les encantan las cifras. Cuando les habláis de un nuevo amigo vuestro, no os preguntarán sobre lo esencial. No os dirán nunca: ¿Cómo es el sonido de su voz? ¿Cuáles son sus juegos favoritos? ¿Colecciona mariposas? En su lugar os preguntarán: ¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos tiene?»…

La década de los 60 nos sumerge en una relación cuantitativa con la vida y sus circunstancias: fecha de nacimiento, densidad muscular, fecha de jubilación, pensión, dinero en el banco, presupuesto mensual y, por supuesto, el índice de estudios médicos.

Los criterios sociales con los que se mide esta etapa constituyen una amalgama de números que desdibujan nuestra historia de vida. No se ventilan ni valoran biografías llenas de superación, ni se contemplan vivencias, fracasos o aprendizajes—tan valiosos para compartir.

«Mi mamá está muy bien, tú sabes. Tiene 65 años, seis nietos, está jubilada, come bien sus tres comidas y camina tres veces por semana.»

Quiero hacer énfasis en que la calidad de vida no puede seguirse midiendo solo en cifras. Es urgente adoptar adicionalmente un enfoque cualitativo. Para el año 2030, se estima que la población mundial mayor de 60 años alcanzará los 1,400 millones.

¿Serán las cifras suficientes para comprender la magnitud de este fenómeno?

¿Qué consecuencias emocionales y psicológicas se esconden detrás de esos números?

La mayoría de las depresiones que emergen frecuentemente en esta etapa se relacionan con el aislamiento, la falta de propósito y la ausencia de afectos… y también, con la interiorización de esos criterios restrictivos y cuantitativos que impiden vivir con sentido su vida, sobre todo asumir que el cumplimiento de estos criterios garantiza que todo está bien.

Muchas cifras. Escaso registro de emociones.

El asteroide B612

El Principito vive en un pequeño asteroide con una rosa, un cordero y muchos atardeceres. Su espacio, aunque mínimo, requiere trabajo y atención diaria. Se ocupa de mantenerlo limpio, muy especialmente, de arrancar los peligrosos baobabs para evitar que lo invadan.

¡Qué mejor metáfora!

Cultivar la simplicidad como estrategia para los años venideros es clave. Definir un espacio psicológico propio—en la forma que sea posible y digna—nos protege del olvido de quiénes somos.

La sociedad nos empuja a vestirnos de negro, a ser llamados “abuelos” sin distinción, a ser considerados una carga y a cumplir patrones de conducta que constituyen la vía segura para la invisibilidad. Todos uniformes, todos grises, todos ocultos.

Vivir en nuestro pequeño planeta, sencillo y claro, es una garantía de libertad. Significa protegernos de los «baobabs» sociales: personas inapropiadas, prejuicios impuestos, roles que no elegimos. Y, sobre todo, nos permite seguir disfrutando de cada atardecer interno o externo.

El recorrido por los planetas

A estas alturas de la vida, hemos habitado muchos planetas con esfuerzo y dedicación. Fuimos súbditos, reyes, hombres de negocios, faroleros, bebedores… cumplimos muchos roles. Cada tránsito ha dejado huella: aciertos, fracasos, lecciones.

A los 60, sabemos muchas cosas. Ese es nuestro tesoro.

Hemos aprendido a soltar, a cambiar de planeta cuando era necesario, y a aceptar las consecuencias. Somos menos manipulables, menos propensos a encantamientos. Tal vez por eso, a veces, parecemos menos flexibles. Pero es que ya no somos inocentes.

¡Gracias a la vida por eso!

Nuestras competencias y habilidades nacen de una mezcla de experiencia vital y sabiduría instintiva. Ese olfato o «gut feeling» que no deberíamos traicionar jamás y que los jóvenes no tienen.

La rosa y el zorro

«Es el tiempo que has perdido por tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.»
«Hay que ser muy paciente –dijo el zorro–. Al principio te sentarás un poco lejos de mí, así, sobre la hierba. Yo te miraré de reojo y tú no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca…»

Cuando el Principito comprende que su rosa es única, no por ser diferente, sino porque él ha dedicado tiempo y cuidado a ella… y cuando entiende que al domesticar al zorro ha creado un vínculo invisible pero real, descubre lo más valioso de la vida.

Quienes transitamos los 60 ya sabemos quiénes son nuestras rosas y nuestros zorros: amigos entrañables, compañeros de trabajo, hijos, nietos, mascotas, pasiones, rituales cotidianos.

Ritos que debemos honrar, porque nos mantienen lúcidos, vivos. Como dice el zorro: «Es el rito lo que hace que un día sea diferente a los otros días, una hora diferente a las otras horas.»

Regreso a casa

Volver a nosotros mismos es quizá el mayor acto de responsabilidad que esta década nos invita a ejercer.

Ver estos años como una hazaña vivida, y reconocernos con el privilegio de estar aquí, en el presente. Para contarlo. Para acompañar. Para seguir creando con libertad.

¡Hemos llegado a los 60! Y estamos viviendo el privilegio de envejecer.

El gran reto: convertirnos en estrellas, entender el misterio de la vida y, de vez en cuando, mirar al cielo y preguntarnos con la inocencia de nuestro niño interior:

«¿Se habrá comido el cordero la flor, sí o no?»

Y entonces veréis… cómo todo cambia.

Celebremos esta década que nos da la posibilidad de mirar las estrellas con sentido de trascendencia y seguir viviendo con plenitud lo que nos queda de vida.

Bibliografía:

De Saint-Exupery, Antoine. Le petit Prince. (1943) Redición Editorial Suromex, S.A México. 2020.

Soy consultora estratégica y coach, después de haber trabajado en corporaciones en el área de planificación estratégica y gerencia, principalmente en Venezuela y México.

Nací en Caracas, Venezuela en 1956, donde crecí y me desarrollé personal y profesionalmente.

Viví en México del 2008 al 2012, regresé a Venezuela y retorné en el 2017. Celebro ambas nacionalidades.

Soy Psicóloga (UCAB), Magister en Psicología Social ( UCV) Planificadora estratégica de negocios (IESA) y Business y Life coach ( Universidad Iberoamericana, México).

Participo con pasión en conferencias y actividades dedicadas a visibilizar el edadismo y oportunidades de negocio de la Silver Economy.

En mis presentaciones y redes, busco darles valor a mis queridos plateados, mostrando sus potencialidades.
A nivel individual, ayudo a personas a definir sus nuevas rutas de expansión, sustituyendo los «ya no» por «ahora sí». Creo que no existen cambios vitales sino personales.

Como consultora estratégica, me siento orgullosa de haber contribuido a que emprendedores, agencias de comunicación y startups hayan descubierto oportunidades de crecimiento.

Entre mis logros en estos últimos años están: el haber superado dificultades migratorias, pérdidas de familiares en la pandemia, una estafa financiera y sobreponerme a un cáncer de mama en el año 2020. Apoyo en lo que puedo.
Practico yoga y camino diariamente como ritual de meditación activa. Estudio astrología y tarot.

Adoro a mis dos hijas y a mis 5 nietos. Soy estudiosa de C.G. Jung y estoy dispuesta a aprender siempre.

Disfruto ser invitada a participar en equipos inter generacionales donde se requiera pensamiento estratégico y sabiduría.

Irene Aguilera forma parte de nuestra Red de Expertas Visionarias. Visita su perfil haciendo click aquí ⇒⇒

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