Los 70 años: Aprender a volar: consciencia de muerte para nutrir lo que nos queda de vida

«A los 70 años, sin duda se está en el grupo de “los viejos”. Socialmente se te evalúa como alguien que “llegó” a un estado llamado vejez, y ahora parece que toca “capear el temporal” con estoicismo, recibiendo diariamente una fuerte narrativa edadista, la exclusión y el desprecio abierto de que ya no perteneces a ciertos círculos sociales. Este hecho está lleno de matices y de diferentes significados sobre lo que se entiende por vejez, complejos y actualmente en contante evolución.»
Comienzo recordando una película maravillosa que tuve el privilegio de ver, El lado oscuro del corazón (1992) de Eliseo Subiela, una eterna joya argentina para el cine mundial, en la cual participó, nada menos y nada más que el inigualable Mario Benedetti, además de los actores Darío Grandinetti, Sandra Ballesteros, entre otros, junto con la demoledora Nacha Guevara. La cinta está impregnada de los conmovedores y maravillosos poemas de Oliverio Girondo.
En este film, algo que deseo destacar para mi conveniencia son las escenas en las cuales la muerte comienza a participar en la trama.
La “parca” lentamente aparece en escena y comienza sigilosamente a acercársele al protagonista, sin participar en los diálogos, pero estando siempre allí, de lejos, aunque, si mi memoria no me falla, llega un momento que dialoga con el personaje principal convirtiéndose en confidente y consejera. Brillantemente interpretada por Nacha Guevara, envuelta en telas negras, poco a poco, milimétricamente y durante varias escenas de la película, ella se aproxima, se acerca… y se hace presente.
Amplifico esta imagen con toda mi carga subjetiva para subrayar la experiencia vital en la cual, a los 70 años, se devela con claridad el hecho de la finitud de la vida y la certeza de la muerte, de la partida de este mundo.
Esto cambia las cosas de una manera profunda y activa un estado psicológico paradójico: la certeza de la muerte incrementa la valoración de la vida, de lo que realmente tiene valencia y significado. Los años se perciben como fugaces, transitorios y momentáneos. La vida comienza a verse corta… pero ahora, con la extensión de la expectativa de vida, no tan corta como antes, porque —al menos estadísticamente— viviremos un poco más.
A los 70 años, sin duda se está en el grupo de “los viejos”. Socialmente se te evalúa como alguien que “llegó” a un estado llamado vejez, y ahora parece que toca “capear el temporal” con estoicismo, recibiendo diariamente una fuerte narrativa edadista, la exclusión y el desprecio abierto de que ya no perteneces a ciertos círculos sociales. Este hecho está lleno de matices y de diferentes significados sobre lo que se entiende por vejez, complejos y actualmente en contante evolución.
Mas que nunca existe actualmente una revisión social y cuestionamientos acerca de la imagen, el desempeño y las capacidades de personas entre los 70 y 80 años.
Objetivamente, y en cuanto a datos cuantitativos, aproximadamente el 6,4 % de la población mundial tiene 70 años o más (datos de 2020, Organización Mundial de la Salud). Esto equivaldría a entre 480 y 560 millones de personas. Este porcentaje incluye tanto a personas de 70 a 79 años (30 %) como de 80 o más (14 %) dentro del grupo de mayores de 60 años.
Aunque no hay una edad fija para el inicio de la vejez, la OMS utiliza categorías basadas en la edad cronológica para facilitar la investigación y la planificación de servicios:
- Vejez temprana: 65-74
- Vejez intermedia: 75-84
- Vejez avanzada: 85+
Esta constituye otra clasificación útil para políticas públicas. Sin embargo, nuestro interés se enfoca más en los perfiles psicológicos que nos pudieran brindar información sobre cómo se conceptualiza la longevidad, especialmente en personas que ya transitan esta etapa después de los 70.
Propongo algunas interrogantes:
¿Cómo se sienten? ¿Qué hacen? ¿Qué tan enfermos están? ¿Cuántos se sienten bien físicamente? ¿Cuántos se sienten bien emocionalmente? ¿Cómo imaginan su proceso evolutivo a lo largo de la longevidad? ¿Son optimistas? ¿Consideran esta etapa únicamente como una larga preparación para la muerte? ¿Están listos para vivir 10, 15 o 20 años más?
¿Cuál es su propósito o meta para estos próximos años?
En nuestra persistente tarea de desarrollar segmentaciones alternativas de los grupos etarios mayores de 40 años, diseñamos una clasificación que fue presentada en el artículo acerca de la década entre los 40 y 50 años. En dicha segmentación, la década de los 70-80 la hemos denominado la edad de la nutrición.

Figura 1
Dicha nutrición, como concepto, debe ser entendida no solo de forma literal, sino también metafórica y simbólica.
La aparición de la consciencia de muerte puede favorecer, desde nuestra evolución psicológica, la decisión de nutrir nuestra vida con aquello que nos hace sentir vivos. No hay tiempo para toxicidades ni situaciones destructivas.
El alimento físico y el del alma son clave para hacer introspección y decidir en quiénes queremos convertirnos en los años venideros.
La nutrición selectiva y significativa de nuestra vida a los 70 años es la base para transformarnos y encontrar, definir y decidir la identidad de nuestro senex: ese hombre o mujer sabios que acumulan experiencia y la honran todos los días. No nos podemos traicionar.
Debido a ello, es momento de: soltar objetos y relaciones, regalar, donar, cerrar, abandonar, guardar silencio —mucho silencio—, entrenarse, aprender, disfrutar, simplificar, celebrar, cansarse y, de vez en cuando, “hacerse el loco” y sobre todo no tenerle miedo al ridículo.
Investigando, encontramos una segmentación muy interesante y reveladora creada por Avivah Wittenberg-Cox sobre tramos de edad. Esta autora divide las edades en “quarters”. He aquí su excelente trabajo:

Figura 2
En ambas propuestas, la de Wittenberg-Cox y la nuestra, no se alude en ningún momento a déficit o caída de facultades.
En su propuesta, Wittenberg-Cox describe el tramo de los 50 a los 75 años como la etapa BECOME (“llegar”, “transformarse”, “convertirse”).
Podemos relacionar ambas visiones así: la primera destaca el mecanismo: “la nutrición” y la segunda el resultado: “convertirse” en un ser que luego cosecha lo que ha sembrado.
La gran pregunta es: ¿En qué quieres convertirte entre los 70 y los 80 años?
Independientemente de las limitaciones físicas y de las vicisitudes…
¿Quieres ser un jubilado sin proyectos, una abuela sin vida propia, un amargado que vive criticando a los demás… o un ser del que te sientas profundamente orgulloso?
Nutrición o nutrirse da cuenta a un proceso profundo de autocuidado: Alejarse de relaciones tóxicas por mas cercanas que sean, distanciarse de quien no te respeta, no importa si es familia directa, separarse sin discutir de ese familiar que no es amoroso contigo, no permitir que los hijos te traten como niños mandándote a callar, lo cual se define como infantilización de los adultos mayores, tomar distancia de los amigos que no te buscan y afirman que perteneces a «tu circulo íntimo”. Debes asumir el costo de la pérdida de relaciones significativas, pero esto será positivo porque libera de muchas responsabilidades. Esto también aplica para vínculos en el ámbito profesional.
El cuidado amoroso de los otros hacia tu persona, el autocuidado físico y amoroso , el respeto por tus miedos y dudas, comienza a ser lo clave en nuestras vidas.
Cuando la muerte se va acercando sigilosamente, ésta debe convertirse en una compañera constante que nos inspira a brillar con luz propia para poder trascender, para poder volar, como nos sugiere la película.
Debemos iluminar nuestro “lado oscuro del corazón”, nutriendo cuerpo y alma de lo que verdaderamente necesitamos, de forma poética y reflexiva, pero también de una manera muy práctica y cotidiana. Muchos no nos entenderán, y eso no importa, pero ya no hay tiempo para necios ni necedades.
Quedarte con lo bueno de la vida. Busca la luz todos los días.
Bibliografía:
OMS. Envejecimiento y salud. Tomado de https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/ageing-and-health
Subiela. Eliseo. El lado oscuro del Corazón (1992) https://es.wikipedia.org/wiki/El_lado_oscuro_del_coraz%C3%B3n
Whitterberg -Cox ,Avivah . 4 Quater living podcast.
https://substack.com/home/post/p-169547469
Soy consultora estratégica y coach, después de haber trabajado en corporaciones en el área de planificación estratégica y gerencia, principalmente en Venezuela y México.
Nací en Caracas, Venezuela en 1956, donde crecí y me desarrollé personal y profesionalmente.
Viví en México del 2008 al 2012, regresé a Venezuela y retorné en el 2017. Celebro ambas nacionalidades.
Soy Psicóloga (UCAB), Magister en Psicología Social ( UCV) Planificadora estratégica de negocios (IESA) y Business y Life coach ( Universidad Iberoamericana, México).
Participo con pasión en conferencias y actividades dedicadas a visibilizar el edadismo y oportunidades de negocio de la Silver Economy.
En mis presentaciones y redes, busco darles valor a mis queridos plateados, mostrando sus potencialidades.
A nivel individual, ayudo a personas a definir sus nuevas rutas de expansión, sustituyendo los «ya no» por «ahora sí». Creo que no existen cambios vitales sino personales.
Como consultora estratégica, me siento orgullosa de haber contribuido a que emprendedores, agencias de comunicación y startups hayan descubierto oportunidades de crecimiento.
Entre mis logros en estos últimos años están: el haber superado dificultades migratorias, pérdidas de familiares en la pandemia, una estafa financiera y sobreponerme a un cáncer de mama en el año 2020. Apoyo en lo que puedo.
Practico yoga y camino diariamente como ritual de meditación activa. Estudio astrología y tarot.
Adoro a mis dos hijas y a mis 5 nietos. Soy estudiosa de C.G. Jung y estoy dispuesta a aprender siempre.
Disfruto ser invitada a participar en equipos inter generacionales donde se requiera pensamiento estratégico y sabiduría.

Irene Aguilera forma parte de nuestra Red de Expertas Visionarias. Visita su perfil haciendo click aquí ⇒⇒

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