Ser diferente no es un problema. Es tu mayor fortaleza como emprendedora

«Cuando dejas de intentar ser como los demás y empiezas a ser tú misma, las personas adecuadas empiezan a aparecer en tu vida. Aparecen clientes que valoran tu forma de trabajar, colaboradores que entienden tu manera de ver el mundo, y amigos que te quieren sin pedirte que cambies.”
Desde pequeña tuve la sensación de que yo no era “normal”. No era como los demás niños, no reaccionaba igual, no pensaba igual y, sobre todo, no vivía las cosas con la misma intensidad. Era una niña muy despierta, muy curiosa, muy sociable; me encantaba estar con la gente, ayudar a los demás, participar en todo, ser protagonista cuando hacía falta y, también lo reconozco, sentir que lo que hacía tenía un valor y que ese valor era reconocido.
Pero esa diferencia, lejos de ser algo bonito, durante muchos años fue dolorosa. Dolía porque me hacía sentir fuera de lugar, distinta, incómoda, y porque ser “especial” no siempre se interpreta como algo positivo. A veces significa ser la que destaca, la que incomoda, la que genera comentarios, comparaciones o incluso envidias. Y eso, cuando eres una niña, pesa (y mucho…).
Hubo muchas etapas en las que deseé ser como los demás, pasar desapercibida, encajar sin esfuerzo, sentir que formaba parte del grupo sin tener que cuestionarme continuamente quién era o por qué reaccionaba de una manera diferente. Intenté adaptarme, bajar el volumen, no llamar tanto la atención, comportarme como se esperaba, y durante un tiempo creí que ese era el camino correcto.
El cansancio de intentar encajar
Con los años me di cuenta de que intentar encajar en un molde que no es el tuyo es una de las cosas más agotadoras que existen. No solo consume energía, también consume autoestima, confianza y alegría. Puedes hacerlo durante un tiempo, puedes incluso convencerte de que lo estás logrando, pero tarde o temprano aparece esa sensación de incomodidad que te recuerda que no estás siendo tú (como siempre digo: “al final, la cabra tira al monte…”).
Esa sensación la viví en el colegio, la viví en algunos trabajos, la viví en determinados entornos sociales donde parecía que siempre había una forma correcta de ser, de pensar o de actuar, y donde cualquier diferencia se interpretaba como un problema que había que corregir.
Y, sin embargo, la vida tiene una manera muy curiosa de enseñarte lo que necesitas aprender. Con el tiempo, con las experiencias, con los errores y también con los éxitos, empecé a entender algo que cambió mi manera de verme a mí misma: no era que yo no encajara, era que estaba intentando encajar en lugares que no estaban hechos para mí.
Esa toma de conciencia fue totalmente liberadora, porque me permitió dejar de luchar contra mí misma y empezar a mirarme con más respeto, con más curiosidad y con más cariño.
El día que dejé de querer ser normal
Hubo un momento en el que comprendí que no quería ser normal, que no necesitaba parecerme a nadie y que mi manera de ser, de pensar y de relacionarme con el mundo era parte de mi identidad, de mi esencia y, en realidad, de mi fortaleza.
Entendí que aquello que durante años había considerado un defecto (ser intensa, ser visible, ser diferente) era precisamente lo que me permitía conectar con las personas, entender sus necesidades, comunicar con claridad y generar relaciones de confianza. Era lo que me hacía destacar en mi trabajo, lo que me ayudaba a ayudar a otros y lo que, sin saberlo, estaba construyendo mi camino profesional.
Con el paso del tiempo también descubrí algo muy importante: cuando dejas de intentar ser como los demás y empiezas a ser tú misma, las personas adecuadas empiezan a aparecer en tu vida. Aparecen clientes que valoran tu forma de trabajar, colaboradores que entienden tu manera de ver el mundo, y amigos que te quieren sin pedirte que cambies.
Y entonces te das cuenta de que ser diferente no te aleja de las personas, sino que te acerca a las personas correctas.
Emprender: el refugio de quienes no encajan
Muchas personas emprendedoras tienen una historia parecida, aunque cada una la viva a su manera. Son personas que, en algún momento de su vida, sintieron que no encajaban en el sistema tradicional, que no encontraban su lugar en estructuras rígidas o en entornos donde la creatividad, la sensibilidad o la iniciativa no siempre eran bien recibidas.
El emprendimiento, en muchos casos, nace de esa necesidad de ser una misma, de trabajar desde la autenticidad, de construir un espacio donde tus talentos no sean un problema, sino una oportunidad.
Emprender es, en el fondo, un acto de valentía, pero también un acto de coherencia. Es decir: “Esto soy yo, así trabajo, así pienso, así quiero vivir”.
Y esa coherencia, aunque a veces dé miedo, es la base de la resiliencia.
Ponerle nombre a lo que eres
Hace relativamente poco descubrí una palabra que me ayudó a entender muchas cosas: neurodivergente. Existen muchas formas de neurodivergencia, muchas maneras diferentes de procesar la información, de relacionarse con el entorno, de sentir y de reaccionar.
Ponerle nombre a esa realidad no fue una etiqueta limitante, sino todo lo contrario, fue una puerta hacia el autoconocimiento. Me permitió entender por qué necesitaba ciertos ritmos, por qué reaccionaba con intensidad ante determinadas situaciones, por qué algunas cosas me agotaban más que a otras personas y por qué otras me llenaban de energía.
Ese conocimiento me ayudó a aceptarme, a respetarme y a diseñar una vida y un negocio más coherentes conmigo misma, más sostenibles y, sobre todo, más felices.
Lo que hoy le digo a otras personas
Hoy, cuando escucho a alguien decir que siente que no encaja, que es diferente, que es demasiado intenso, demasiado sensible o demasiado exigente consigo mismo, no puedo evitar sonreír con complicidad, porque sé exactamente lo que está sintiendo.
Y también sé algo que quizá esa persona todavía no ha descubierto: esa diferencia, ese rasgo que hoy le genera inseguridad, puede convertirse mañana en su mayor fortaleza.
La resiliencia nace de la aceptación
La resiliencia no consiste en aguantarlo todo, ni en ser fuerte todo el tiempo, ni en demostrar que puedes con cualquier cosa. La verdadera resiliencia nace cuando te aceptas tal y como eres, cuando dejas de luchar contra tu naturaleza y empiezas a utilizarla como una aliada.
Cuando te aceptas, tomas decisiones más coherentes.
Cuando te aceptas, trabajas con más energía.
Cuando te aceptas, construyes relaciones más sanas.
Y cuando te aceptas, tu negocio se vuelve más auténtico.
Porque al final, lo que marca la diferencia en el emprendimiento no es la perfección, ni la técnica, ni la estrategia más sofisticada, sino la capacidad de sostenerte a ti misma en los momentos difíciles, de aprender de cada experiencia y de seguir adelante sin renunciar a quién eres.
Ser diferente no es un problema.
Ser diferente es una oportunidad.
Y, en muchos casos, es el inicio de tu mejor versión.
Judit Sorribes es consultora, mentora y formadora especializada en LinkedIn y ventas, con más de 25 años de experiencia en el ámbito comercial. Desde hace más de cuatro años, se dedica a ayudar a emprendedores, autónomos y pymes, especialmente aquellos en los sectores de consultoría, formación y servicios, a utilizar LinkedIn como su principal canal de ventas.
Su enfoque se centra en optimizar perfiles, crear publicaciones que atraigan a potenciales clientes, realizar prospección efectiva y abrir conversaciones que conviertan contactos en clientes. Además, te ayuda a potenciar la construcción de una marca personal sólida que inspire confianza y autoridad. Una de sus propuestas de valor es enseñar a utilizar LinkedIn de manera efectiva sin necesidad de suscripciones Premium o Sales Navigator, aprovechando al máximo las funcionalidades gratuitas de la plataforma.
Además, si no tienes tiempo (o no tienes ganas) de aprender, ella se ocupa de tu estrategia en LinkedIn (perfil, publicaciones y prospección) gracias a su servicio “llave en mano”.
Su trabajo (así lo expresan sus clientes) refleja una pasión innata por la formación y el desarrollo profesional de sus clientes.
Judit se autodefine como una apasionada de la vida con una clara vocación de servicio.
Web: juditsorribes.com

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