Asertividad y salud mental

¿Te ha pasado que ante determinada persona o circunstancia no te atreves a manifestar lo que sientes, a poner un límite o simplemente a decir que no?

La asertividad es base para la construcción de una comunicación efectiva a partir de identificar el cómo defender nuestros derechos a través de expresar lo que sentimos mediante una manifestación responsable, directa, honesta y respetuosa, al tiempo que lo hacemos con los demás; no obstante, identificar límites, situaciones o valores que para nosotros no son negociables, requiere de autovaloración y autoconocimiento, esto es, ser personas observadoras de qué tan ecuánime es tomar una decisión entre lo que pensamos, sentimos y actuamos que nos facilite una comunicación sustentada en aquello que podemos controlar sin depender emocionalmente de las personas con quienes interactuamos.

⇒ Asertividad, competencia social

Bisquerra y Mateo (2019) destacan que las relaciones sociales son una de las principales fuentes de bienestar, al tiempo que son la principal causa de conflicto y malestar en las personas; en ese sentido la asertividad como habilidad social requiere de práctica, particularmente cuando las emociones derivadas de conflictos dificultan el logro de una solución equilibrada entre la razón y la emoción.

Para Wolpe, citado en Bisquerra y Mateo (2019) la asertividad se define como “la expresión, adecuada, dirigida hacia otra persona, de cualquier emoción que no sea la ansiedad”; en consecuencia, esta habilidad implica saber expresar nuestras emociones, opiniones y derechos de forma hábil, respetando a nuestros interlocutores.

La generación de conflictos implica una escalada de emociones, como el enojo, la impotencia, la hostilidad, el odio, la frustración, así como de interpretaciones y suposiciones sin tener información suficiente, que impactan en los estados de ánimo de las personas, lo que afecta su salud mental a partir de la tensión o incluso crisis de comunicación que puede suscitarse llegando a los insultos, agresión o violencia, por lo que la práctica de la asertividad implica autocontrol, regulación de la agresividad y discursos no violentos que facilite, a través de la negociación y gestión de conflictos, la defensa de nuestros derechos con autonomía emocional.

Bajo ese contexto, dominar las habilidades sociales, fomenta la comunicación efectiva, el respeto, actitudes prosociales y la asertividad, por lo que las competencias para la vida y el bienestar hacen referencia a la capacidad de adoptar comportamientos adecuados y responsables para atender o solucionar conflictos de carácter personal, familiar, profesional y social (Pérez y Pellicer, 2015).

permanecer en una práctica de dependencia emocional o desvinculación afectiva, nos aleja de la comunicación asertiva

⇒ Autonomía emocional, dependencia emocional y desvinculación afectiva

El logro de un bienestar emocional implica hablar de autonomía emocional a partir de identificar nuestros propios valores y cómo los correlacionamos con nuestra historia de vida respecto a las emociones siendo personas previsoras y responsables de no actuar de forma reactiva sino con autorregulación; por ello, tratándose de asertividad, referirnos a la autonomía emocional significa vincularnos con las emociones de las demás personas sin permitir que sean éstas las que nos dominen o determinen la conducta que vamos a adoptar, lo que requiere trabajar en el plano cognitivo de la atención consciente respecto a lo que sentimos y qué tipo de emoción emerge que sea acorde con nuestro comportamiento, siendo la sensopercepción un elemento clave para ello.

asertividad

Contrario a lo anterior, permanecer en una práctica de dependencia emocional o desvinculación afectiva, nos aleja de la comunicación asertiva. La primera de ellas se refiere a ser personas subordinadas a satisfacer las necesidades de terceras personas, a estar en un continuo sometimiento a su voluntad por lo que no se toman decisiones propias. La dependencia emocional se caracteriza por la indefensión que pueden sentir determinadas personas al haber estado sobreprotegidas, lo que impacta en escasa habilidad para una toma de decisión y de iniciativa, habitualmente ante el temor que le puede generar el sentirse una persona rechazada o abandonada por lo que busca en los demás su bienestar emocional (Bisquerra y Mateo, 2019).

Por otro lado, la desvinculación emocional implica carecer de vínculos afectivos, identificándose, incluso, con conductas insanas o destructivas al no tener habilidad para mantener un vínculo positivo con quienes se interactúa prevaleciendo un distanciamiento, desvinculación, falta de empatía y, en consecuencia, la generación de comportamientos egoístas, lo que implica, de igual forma, una falta de competencia social que nos acerque a la práctica de la comunicación asertiva.

⇒ ¿Cómo practicar la asertividad?

Inicialmente, como se ha advertido, es un proceso que implica reconocer la emoción de la o las personas con quienes estamos interactuando sin demeritarlas, minimizarlas o desvalorizarlas lo que implica un discurso o comunicación que inicie con el reconocimiento de sus emociones como, por ejemplo: “Sé que estás molesta; sé que la situación les incomoda; sé que te sientes frustrada; sé lo mucho que les importa ese evento…”.

Posteriormente, reconocer nuestras emociones, aquello que deseamos manifestar o llevar a cabo, como conector o complemento al reconocimiento de terceras personas utilizando frases como: “… en estos momentos Yo me siento satisfecha; Yo me siento cómoda; Yo necesito; Yo quiero”, lo que nos facilitará hacer un cierre dentro de nuestra comunicación de forma efectiva para tomar una decisión sin emitir justificaciones innecesarias o bien pedir perdón o sentir culpa como parte de nuestro discurso que nos lleve a un estado de dependencia emocional.

Por el contrario, el poder de la comunicación asertiva es reconocernos como personas capaces de autocontrolar nuestras emociones responsabilizándonos en la forma como ponemos límites, negociamos o tomamos una decisión con la plena consciencia de que nos respetamos a nosotros mismos y a los demás.

Bibliografía

  • Bisquerra, R. y Mateo, J. (2019). Competencias emocionales para un cambio de paradigma en educación. HORSORI Editorial.

  • Pérez, N. y Pellicer, I. (2015). Necesidad del desarrollo emocional en la adolescencia. Sevilla-España: (GROP) Grup de Recerca en Orientación Psicopedagógica de la UB.

Reflexión

En cualquier entorno en el que nos relacionemos, la práctica de la asertividad permitirá que mantengamos un bienestar emocional y, en consecuencia, una mejor salud mental al tener un discurso que involucre aspectos cognitivos, conductuales y emocionales acordes con nuestros valores tanto morales como de aquello que consideramos valioso en nuestra vida, facilitando de esta forma la autorregulación de pensamientos rumiativos, creencias limitantes o distorsiones cognitivas que nos detonen estados de ansiedad, estrés, depresión o angustia, siendo la sensopercepción elemento necesario para su consecución.

 

Alice Rodríguez

Socia fundadora de Resilio Consultores, S.C. a cargo de las áreas de Psicología, en la atención psicoterapéutica a mujeres víctimas de violencia de género, y Sector Empresarial en la implementación de políticas institucionales en temas relacionados con la prevención a la violencia laboral y sexual, igualdad de género, diversidad, inclusión y no discriminación.

Psicóloga Clínica egresada de la Universidad Latinoamericana. Licenciada en Derecho, egresada de la Universidad Tecnológica de México.

Egresada, entre diversos estudios, del Máster en Derecho Administrativo y Tributario por la Universidad Complutense de Madrid; del Máster Interdisciplinar en el Estudio y Prevención de la Violencia de Género por la Universidad de Salamanca; del Diplomado en Mindfulness y Psicoterapia por el Instituto Iberoamericano de Estudios para la Paz en Murcia, España; del Diplomado en Derechos Humanos de la Mujer por la Universidad Austral en Argentina; Diplomado en Educación para la Paz y Derechos Humanos por la Universidad Iberoamericana, y Diplomado en Enfoque de Derechos y de Igualdad de Género, en Política, Programas y Proyectos por la OEA.

Cuenta con 25 años de experiencia profesional. Es articulista para el Tribunal Federal de Justicia Administrativa y conductora del programa de radio “Género y Acción” que se transmite por Caldero Radio.

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