Betilde Muñoz-Pogossian: “Necesitamos que haya más mujeres influyentes contribuyendo, siendo y ejerciendo su voz en el espacio público”

Por Marita Seara
Betilde Muñoz-Pogossian es de esas voces que hablan desde la convicción, pero también desde la experiencia acumulada de años dentro de las instituciones multilaterales. Al momento de esta entrevista era Directora del Departamento de Inclusión Social de la Organización de los Estados Americanos (OEA), trabajando en la promoción del acceso a derechos y la inclusión de poblaciones en situación de vulnerabilidad en apoyo al Secretario General y a los Estados miembros. Hace pocos días la han nombrado Asesora Senior del Secretario General de dicha organización. Es también cofundadora y coordinadora de la Red Politólogas No Sin Mujeres.
Pero más allá de los cargos, Betilde habla desde una certeza que atraviesa toda esta conversación: que la democracia se construye —y también se limita— en los detalles cotidianos, en los tiempos, en los espacios a los que se puede o no se puede llegar, y en los relatos que deciden quién es visible y quién no.
Optimista por naturaleza, como ella misma se define, mira el presente con una mezcla de realismo y esperanza. Reconoce avances que hace décadas parecían impensables —como el derecho al voto o la presencia de mujeres en espacios de poder—, pero también advierte que el camino hacia la igualdad sigue estando lleno de obstáculos estructurales que se cruzan, se acumulan y, muchas veces, se normalizan.
Y en ese mapa complejo, uno de los primeros factores que señala es tan concreto como determinante: el tiempo. Un tiempo que no es neutro, porque está profundamente atravesado por los cuidados y por una distribución desigual que sigue marcando quién puede llegar —y sostenerse— en los espacios de liderazgo.
Algunos datos antes. A nivel global, la participación política de las mujeres ha avanzado, pero sigue haciéndolo a un ritmo lento y desigual. Según datos recientes de la Unión Interparlamentaria (IPU) y ONU Mujeres, las mujeres ocupan alrededor del 27,5% de los escaños parlamentarios en el mundo, una cifra que crece apenas de forma marginal año tras año y que refleja que la paridad sigue siendo todavía una promesa pendiente más que una realidad consolidada.
En América Latina, la región se sitúa entre las más avanzadas del mundo en representación política femenina, con un promedio cercano al 35% de mujeres en los parlamentos, por encima de la media global. Sin embargo, esa presencia numérica no siempre se traduce en poder real. La participación en cargos ejecutivos, en ministerios estratégicos o en posiciones de liderazgo efectivo sigue mostrando brechas profundas que persisten incluso en los países con mayores avances.
Algunos Estados han logrado acercarse a la paridad en sus cámaras legislativas —como México, Bolivia, Cuba o Nicaragua—, pero en la mayoría de los casos las mujeres siguen siendo minoría en los espacios donde realmente se toman las decisiones. Y en la cúspide del poder ejecutivo, la brecha es aún más evidente: las mujeres continúan siendo excepción más que norma como jefas de Estado o de Gobierno.
Detrás de estas cifras no hay solo estadísticas, sino una pregunta que atraviesa silenciosamente todo el debate contemporáneo sobre democracia: qué significa realmente participar en igualdad de condiciones cuando el acceso, la permanencia y la influencia siguen marcados por barreras visibles e invisibles.
Es desde ese punto, entre los avances y las deudas pendientes, donde se abre la conversación con Betilde Muñoz. Una conversación que no solo mira los datos, sino lo que hay detrás de ellos: las estructuras, los tiempos, los silencios y las decisiones que todavía determinan quién puede llegar —y sostenerse— en el poder.
«El hecho es que hay que seguir promoviendo que mujeres puedan acceder a espacios de toma de decisiones a través del voto y sin cuotas, pero ese es un porcentaje muy pequeño del volumen de mujeres que potencialmente pudiera entrar y las cuotas se han creado para facilitárselo al 95% de mujeres restantes que no tienen esa posibilidad.».
Visionarias (V): Desde tu experiencia en la OEA y la red de politólogas No sin mujeres, de la cual eres cofundadora, ¿qué sigue frenando el avance de las mujeres en política y qué debería cambiar para que no solamente haya más mujeres en la política y más mujeres gobernando sino que influyan verdaderamente en las decisiones?
Betilde Muñoz Pogossian: Podemos decidir mirar el fenómeno de la subrepresentación de mujeres en los espacios de poder, en los espacios políticos, desde el lado optimista o pesimista, pero yo, por naturaleza, soy optimista. Así que voy a usar la analogía de un vaso medio lleno en el sentido de que obviamente siguen habiendo limitaciones, siguen habiendo obstáculos que no permiten a las mujeres entrar a espacios de representación y una vez que entran es, con frecuencia, cuesta arriba. Pero, al mismo tiempo, miremos los logros.
Hagamos un reconocimiento de que hay una parte llena del vaso y de que efectivamente sí hemos avanzado mucho. Obviamente, nadie debate hoy si las mujeres deben votar o no.
Sabemos que hay muchos países de nuestra región que han adoptado las cuotas y, sobre ellas, hay toda una discusión que podemos tener de si vale la pena tener cuotas o no.
El hecho es que hay que seguir promoviendo que mujeres puedan acceder a espacios de toma de decisiones a través del voto y sin cuotas, pero ese es un porcentaje muy pequeño del volumen de mujeres que potencialmente pudiera entrar y las cuotas se han creado para facilitárselo al 95% de mujeres restantes que no tienen esa posibilidad.
«Hay mujeres que han tenido condiciones más favorables para construir capital político: acceso a financiación, a redes de influencia, a formación de calidad o a espacios donde diseñar y proponer políticas públicas. Y eso está muy bien —añade—, esas mujeres hay que aplaudirlas y elevarlas. El problema es que esa no es la realidad de la mayoría.».
Visionarias: ¿Cuáles son estos obstáculos?
Betilde: Hay tesis doctorales sobre cuáles son esos obstáculos. Entre los que para mí son los más importantes dentro de lo estructural, son los temas sobre cómo se distribuye el uso del tiempo privado entre hombres y mujeres.
Esto es algo básico que explica que no tengamos tantas mujeres participando en la solución de problemas públicos, entrando a la política, invirtiendo tiempo en que se conozca sus propuestas, su nombre, que la reconozcan como una potencial líder en el puesto electo que le interese. ¿Por qué? Porque es un tema de costo de oportunidad.
Porque ese tiempo que las mujeres invierten en el cuidado de la familia, hijos, personas mayores, personas con discapacidad, cuidados que usualmente recaen en nosotras, es tiempo que no tengo para invertirlo en el espacio público, en mi comunidad, en resolver el tema del estacionamiento, del acceso al agua. Y ahí es donde se dificulta la ruta para construir liderazgo y ser electa.
Para Betilde, otra de las grandes dificultades que enfrentan las mujeres que quieren hacer política es el acceso al financiamiento. Como ella misma señala: “no podemos ser inocentes y pensar que para hacer política no hace falta dinero. Obviamente hace falta, porque tienes que montar un equipo que te lleve la campaña en redes sociales, necesitas a alguien que te ayude a recaudar fondos, y también personas que se encarguen de materiales como las franelas o los volantes que vas a distribuir”.
A esto se suma – menciona- que las redes de donantes que pueden sostener una campaña suelen construirse en espacios a los que muchas mujeres no pueden acceder con facilidad, en gran medida por cuestiones de tiempo y de cuidados: cenas, cócteles y encuentros que se celebran en horarios nocturnos.
Un tercer obstáculo, entre muchos otros, son los estereotipos. Según explica, existen estudios que muestran que los electores confían en que las mujeres pueden desempeñar un buen trabajo en espacios de toma de decisiones. Sin embargo, a la hora de votar, se inclinan por lo que consideran el “voto útil”. Es decir: ¿para qué votar por una mujer si al final “siempre gana un hombre”? Entonces, “voto por él”.
“Y estas ideas que están en la cabeza de la gente —concluye— se transforman con educación, pero también con políticas simbólicas que reconozcan y visibilicen el liderazgo de las mujeres”.
La violencia política por razones de género
Un cuarto obstáculo, tan determinante como los anteriores, es la violencia política por razón de género. Lejos de ser un fenómeno aislado, sigue siendo una realidad persistente en América Latina, ahora amplificada por los entornos digitales.
“Hay datos de CEPAL que documentan que esto es un fenómeno que sigue afectando a la región, especialmente en Centroamérica”, señala Betilde. La evidencia apunta en la misma dirección: organismos como CEPAL y PNUD advierten que la violencia contra las mujeres en política no solo se mantiene, sino que está adoptando nuevas formas en el ámbito digital, una de las que más rápido crece. Ataques en redes sociales, campañas de desinformación o acoso sistemático forman parte de un entorno que incrementa la exposición y el riesgo, especialmente para quienes ocupan o aspiran a cargos públicos.
“Se traslada al ámbito político y público”, explica, y tiene un efecto directo: desincentiva la participación. “Puede tener un efecto disuasivo: mujeres interesadas en resolver problemas públicos no lo van a hacer porque no se quieren someter a un escrutinio público y a una violencia que puede ser física, verbal y ahora se está dando mucho en el ámbito digital”.
Este tipo de violencia no es inocua. Diversos estudios señalan que muchas mujeres optan por retirarse del debate público o reducir su presencia tras sufrir ataques. “Hay una dimensión de violencia digital que a veces se traduce en lo real”, advierte Betilde.
El impacto, por tanto, no solo condiciona el acceso, sino también el ejercicio del poder. “Es otro factor que lamentablemente incide en que las mujeres se animen o que, cuando estén, no puedan ejercer el poder como debe ser”.
De héroes a heroínas: quién ocupa el relato
Betilde Muñoz nos habla de esas políticas simbólicas necesarias para combatir los estereotipos desde la educación, desde la visibilidad. Recurre a un ejemplo concreto dentro de la propia Organización de los Estados Americanos (OEA), para explicar cómo los símbolos también construyen poder y memoria.
Durante años, la institución contó con un espacio emblemático —la conocida Galería de los Héroes de las Américas— en el que se rinde homenaje a figuras históricas vinculadas a los procesos de independencia y construcción republicana del continente. Allí destacan nombres como Toussaint Louverture en Haití, José de San Martín en el sur o Simón Bolívar y Francisco de Miranda en Venezuela. Una narrativa visual que, como señala, “perpetúa en la cabeza de la gente que la libertad de nuestro hemisferio se la debemos a los hombres”.
Ese relato comenzó a cuestionarse desde dentro. “Hace unos años se tomó la decisión de que ya no iba a ser solo el hall de los héroes, sino también el de las heroínas”, explica. El desafío era evidente: no existía un espacio previsto para incorporar a mujeres en ese mismo formato.
La respuesta fue una solución simbólica, pero potente. Hoy, la galería ha evolucionado hacia un espacio más inclusivo, donde conviven referentes históricos masculinos con nuevas representaciones femeninas. Sobre los bustos tradicionales, los Estados miembros han ido incorporando retratos de mujeres que también fueron protagonistas en la historia de sus países: lideresas, pensadoras, activistas y figuras políticas que contribuyeron a la vida pública del continente.
Así, junto a los nombres que tradicionalmente han ocupado el relato —Bolívar, San Martín o Miranda— empiezan a emerger otras referencias como Manuela Sáenz, Juana Azurduy o las múltiples mujeres anónimas que sostuvieron procesos sociales y políticos clave.
Para Betilde, este tipo de transformaciones no son meramente estéticas. “Eso hay que hacerlo más, porque así puedes cambiar lo que está en la cabeza de la gente en relación con los estereotipos”, afirma. La manera en que se construyen los referentes —también desde lo visual— sigue siendo, en su opinión, una herramienta clave para redefinir quiénes son reconocidos como protagonistas de la historia.
Fuente:
Organización de los Estados Americanos (OEA), Galería de los Héroes de las Américas y documentos de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) sobre representación simbólica y liderazgo femenino.
¿Los hombres también pueden ser presidentes?
Nuestra entrevistada nos menciona que Michelle Bachelet tiene una anécdota de cuando fue presidenta de Chile. Después de su mandato, cuando Sebastián Piñera ganó las elecciones, el hijo de un amigo preguntó: “¿Es que los varones también pueden ser presidentes? Yo pensé que solo las niñas podían serlo”.
Según Betilde, esta reacción se explica porque ese niño había crecido viendo únicamente a una mujer en la presidencia, por lo que asumía que ese era el estándar natural. “Claro, nosotros los varones también tenemos derecho”, comenta, retomando el sentido de la anécdota.
Para ella, este ejemplo ilustra de forma muy clara cómo la representación transforma las percepciones desde edades tempranas y cómo los referentes visibles pueden redefinir lo que se entiende como posible.
Visionarias: Desde tu experiencia en espacios multilaterales y políticos, que suelen estar altamente masculinizados, ¿qué aprendizajes has tenido en tu recorrido? ¿Has encontrado obstáculos? ¿Qué mensaje le darías a quienes nos están escuchando y quieren abrirse camino en estos espacios?
Betilde: Definitivamente, los espacios multilaterales, como los políticos, son espacios bastante masculinizados. Desde la presencia mayoritaria de varones hasta la forma en que se toman las decisiones y cómo se da el relacionamiento entre hombres y mujeres.
Visionarias: En tu recorrido profesional, ¿hay alguna mujer que haya sido especialmente referente para ti? ¿Por qué la has elegido como inspiración?
Betilde: Yo te voy a hablar de la que fue mi primera jefa aquí en la OEA. Ella trabaja ahora en la ONU, y yo la sigo mirando porque ha tenido un recorrido que me parece fascinante.
Después de su paso por la OEA, entró a peacekeeping operations en Naciones Unidas y más adelante fue enviada especial del secretario general António Guterres. Es ese tipo de trayectoria la que yo sigo y uso como referente, sin duda.
Visionarias: Y como profesional, ¿hacia dónde vas tú? ¿Hay algún proyecto en especial?
Betilde: Yo amo mi trabajo, me encanta estar en este espacio multilateral que es la OEA. Estoy trabajando al 200% para asegurar que se logren los resultados y la misión de la organización, pero sin descuidar otras dimensiones de quien soy como profesional.
Por eso sigo muy activa contribuyendo académicamente. Me pueden seguir en Twitter en @beticamunozpogo. Yo proyecto mi trabajo y muchos de mis valores, temas que son importantes para mí, más allá del puesto que tengo, porque eso es parte de quién soy. Además de mi trabajo, me definen también muchos otros intereses, ideas y propuestas que quiero desarrollar.
Y, obviamente, aunque ya soy ciudadana de Estados Unidos, sigo siendo venezolana y lo seré siempre. Me encantaría, ojalá en el futuro, poder retribuir al país que me vio nacer y que me crió gran parte de mi vida, devolviendo todo lo que he aprendido: las redes que he construido, el conocimiento adquirido y volver a invertirlo en Venezuela.
Me encantaría poder tener ese privilegio en el futuro.
«En lo personal, a mí me ha ayudado mucho mirar siempre a mujeres referentes, mujeres que de algún modo marcan la pauta sobre cómo reaccionar en determinadas situaciones y cómo gestionarlas. Trato de aprender de esas grandes mujeres que vinieron antes que yo. Para mí eso ha sido fundamental».
Las cuotas siguen siendo debate
El debate sobre las cuotas sigue generando tensiones, incluso entre las propias mujeres. “Yo entiendo —explica Betilde— que hay mujeres que dicen: ‘yo no quiero que me elijan por ser mujer, quiero que me elijan por mis méritos, por lo que he logrado, porque me he esforzado mucho para conseguir mis credenciales’”.
Es una posición legítima, reconoce. Pero también invita a ampliar la mirada. No todas las trayectorias parten del mismo lugar. Hay mujeres que han tenido condiciones más favorables para construir capital político: acceso a financiación, a redes de influencia, a formación de calidad o a espacios donde diseñar y proponer políticas públicas. “Y eso está muy bien —añade—, esas mujeres hay que aplaudirlas y elevarlas”.
El problema es que esa no es la realidad de la mayoría.
Para Betilde, ahí es donde las cuotas cobran sentido: “sirven para todas las que no han tenido esas condiciones”. Es decir, para ese amplio porcentaje de mujeres que, sin mecanismos de corrección, difícilmente lograrían acceder a espacios de representación.
Los datos respaldan esta necesidad. Según CEPAL, más del 75% de los países de América Latina han adoptado leyes de cuotas o paridad de género en sus sistemas electorales, lo que ha contribuido directamente a que la región sea hoy una de las más avanzadas del mundo en representación femenina en parlamentos.
Sin embargo, como también señala Betilde, estas medidas no nacen con vocación de permanencia. “Las cuotas, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, son una medida temporal”, explica. En teoría, deberían desaparecer una vez alcanzado un equilibrio cercano al 50% entre hombres y mujeres en los cargos electos.
Pero la realidad es otra.
Ese punto de equilibrio aún no se ha consolidado de forma sostenida en la mayoría de los países. Y mientras las condiciones de partida sigan siendo desiguales, las cuotas continúan funcionando no como un privilegio, sino como una herramienta necesaria para corregir una desventaja estructural.
Red de politólogas
“Es una red creada por mujeres que tenemos una misma visión: que haya más mujeres influyentes contribuyendo, siendo voz y ejerciendo su voz en el espacio público.
Obviamente tengo que dar crédito a mi querida amiga y colega Flavia Freidenberg, que es el motorcito que hace que todo esto siga adelante. Pero junto a Flavia y otras colegas decidimos armar esta red. Empezamos en pequeño, con pocos países, y hoy ya tenemos mujeres en casi todos los países de América Latina, en Europa y en otros lugares. Estamos hablando de mujeres que investigan o trabajan temas de América Latina, son latinoamericanistas.
¿Y por qué decidimos fundarla? Porque ya estábamos con esta agenda de que hay que meter a más mujeres en el espacio público, que tengan voz. Y veíamos paneles de eventos llenos de varones. Por ejemplo, un panel sobre el sector petrolero en Venezuela, Colombia y Ecuador, con puros hombres.
Y les decíamos: ‘oye, ¿por qué no meten a una mujer? También hay que tener la visión de las mujeres’. Y la respuesta era: ‘es que no hay mujeres que sepan del sector petrolero’. Y eso mismo pasaba con otros temas: transición democrática, migración intrarregional… ‘no conseguimos mujeres que sepan’.
Entonces dijimos: ‘no, basta. Ya no podemos seguir reclamando’. Y por eso montamos esta red. Y lo interesante es la manera gigantesca en la que ha crecido.
Hoy la Red de Politólogas reúne a cientos de especialistas de decenas de países y busca visibilizar el trabajo de mujeres que investigan y analizan la política latinoamericana.
En redes sociales también ha tenido un impacto importante. La última vez que vi, teníamos más de 40.000 seguidores en Twitter.
Pero más allá de los números, lo realmente valioso es que medios de comunicación como CNN, Bloomberg o NTN24 nos buscan para conseguir expertas mujeres en diferentes campos”.
Síguelas en X: @RedPolitologas
Recomendaciones para mujeres que quiere liderar y alcanzar posiciones de decisión
Betilde: Yo creo que es muy importante proyectarse. Es decir, hacer un acto intencional, deliberado, de sentarte a pensar dónde estás, cómo te quieres ver y qué es lo que quieres lograr. Pensar en esos referentes.
Obviamente, no se puede quedar uno solo en los pensamientos; hay que armar un plan sobre cómo vas a lograrlo: qué contactos tienes que hacer, qué tipo de alianzas debes construir y qué experiencia necesitas adquirir. Es muy importante traducir esas aspiraciones en un plan concreto.
También es clave buscar aliados. En todos los espacios donde llegues, es fundamental identificar quiénes son las personas que no solo te pueden apoyar a mover las cosas que necesitas lograr, sino también acompañarte en el proceso.
Y algo muy importante es conseguir lo que en inglés se llama sponsors: personas con quienes puedas cultivar una relación en la que tú también aportas valor, y que, a la hora de definir misiones, proyectos o quién coordina determinadas iniciativas, piensen en ti y te nombren. Eso es clave para las mujeres.
Hay también un elemento importante de autoridad que se construye a través de la educación. Yo tengo un doctorado y creo que fue después de terminar mi PhD cuando empecé a ser observada de forma diferente, porque también se construye autoridad intelectual.
Sin embargo, las mujeres tendemos a hacer todos los cursos, todas las especializaciones, todas las maestrías, y hay que poner un límite a eso. Yo siempre digo: si el tiempo que estás dedicando al estudio te está quitando, en algún momento de tu carrera, más tiempo del que inviertes en construir tu propia autoridad profesional —hacer redes, ir a tomar un café con gente clave— entonces no te está sirviendo.
Ahí hay una decisión importante que también es personal: cómo equilibras la formación con la construcción de tu posicionamiento y tus redes.

¿Quién es Betilde Muñoz-Pogossian?
Betilde Muñoz-Pogossian es actualmente Asesora Senior del Secretario General en la Organización de los Estados Americanos (OEA). Anteriormente ocupó el cargo de Directora del Departamento de Acceso a Derechos de dicha organización.
Por más de 20 años, ha liderado misiones, programas, proyectos en la Región en temas como democracia y elecciones, equidad e inclusión social, entre otros.
En el Departamento de Acceso a Derechos, Muñoz-Pogossian es responsable de dirigir el trabajo en materia de inclusión de poblaciones en situación de vulnerabilidad y la promoción del ejercicio de sus derechos en apoyo al Secretario General, y a los Estados miembros.
La Dra. Muñoz-Pogossian tiene un PhD en Ciencias Políticas de Florida International University (Miami), y una Maestría en Relaciones Internacionales de la University of South Florida (Tampa). Es Fellow (2021) del Fisher Family Summer Fellows Program en Democracia y Desarrollo y Estado de Derecho de la Universidad de Stanford.
Es autora de varias publicaciones académicas y columnas de opinión. Durante su carrera de 20 años en la OEA, ha sido ganadora del Premio al Desempeño Sobresaliente en 2008, 2016, 2018, 2020 y 2024, otorgado por el Secretario General a funcionarios con desempeños sobresalientes.
También es cofundadora y coordinadora de la Red de Politólogas #NoSinMujeres.

Marita Seara Fernández
Periodista con perspectiva de género, editora de medios digitales e impresos y experta en comunicación y visibilidad. Su trabajo se centra en hacer visible lo invisible: la desigualdad de género, las mujeres referentes, el liderazgo femenino y el emprendimiento impulsado por mujeres en el ámbito de los negocios.
A lo largo de su trayectoria ha dirigido departamentos de comunicación en organizaciones vinculadas al mundo empresarial y de la inversión. Fue Directora de Comunicaciones de la Cámara de Industria y Comercio de EE.UU. y Venezuela, Gerente de Comunicaciones del Consejo Nacional de Promoción de Inversiones y Editora de la revista de economía y negocios Business Venezuela.
Su Blog nacido en 2014, Voces Visibles, marcó el inicio de su camino hacia la creación de un ecosistema propio de visibilidad para mujeres, germen de lo que posteriormente se convertiría en Visionarias.
Es autora de La Mujer. Una voz que se extiende, publicada en Amazon, y coautora de La Visibilidad en 3 miradas: Cuando la voz se escribe y Tendencias 2026: 16 miradas sobre los cambios que redefinen el mundo.
Es experta en comunicación y visibilidad, acompañando a mujeres a posicionarse como referentes en sus sectores, a reconocer su voz propia y a amplificarla de manera estratégica y auténtica.
Es fundadora y Directora Ejecutiva y Editorial de Visionarias Business, así como fundadora de la Red de Expertas Visionarias, una comunidad internacional de mujeres que impulsa la visibilidad, el liderazgo y el impacto femenino en el mundo profesional y empresarial.
La voz que necesitas escuchar para reinventarte
Como emprendedoras hemos convertido la constancia en una virtud casi absoluta y, sin darnos cuenta, hemos terminado confundiendo perseverar con resistir a cualquier precio. Cerramos los ojos ante el desgaste porque sentimos que cambiar de rumbo puede interpretarse...
Ese miedo a la palabra
"Es hora de romper con el miedo y dar el paso. Porque no es miedo a no saber. Es miedo a no saber expresarnos. Y ese miedo, lo sabemos ya, no es individual: es estructural, está documentado. Pero también sabemos cómo se rompe: escribiendo. " Hace un tiempo entrevisté...
Otras Entrevistas Visionarias
Betty Palmeros: «Muchas mujeres que han llegado a posiciones técnicas en estos sectores lo han hecho siendo las únicas en la sala.»
Hay mujeres que llegan lejos en sectores donde durante años apenas hubo espacio para ellas. Mujeres que han aprendido a liderar, a tomar decisiones complejas y a demostrar constantemente su capacidad en entornos donde, muchas veces, eran las únicas en la sala. Betty...
Elisabeth Sudupe: «El espacio también transmite como te cuida una empresa, qué espera de ti y cómo entiende el trabajo»
Durante años, el diseño de oficinas se ha entendido como una cuestión estética: metros, mobiliario, distribución. Pero algo ha cambiado. Las organizaciones han cambiado. Las personas también. Y, sin embargo, muchos espacios siguen respondiendo a una forma de trabajar...
Irene Aguilera: «Urge replantear los estereotipos sobre la vejez y fomentar una cultura de envejecimiento activo»
“El aumento en la expectativa de vida es y será una crisis psicosocial mundial y constituye al mismo tiempo una oportunidad personal en el sentido de que no hay marcha atrás: Seremos más mayores. Esto no es una tendencia cualitativa de carácter actitudinal que surge...
+ Sobre tratamiento de datos de los comentarios
RESPONSABLE TRATAMIENTO: VISIONARIAS, S.C.
FINALIDAD: Publicar el comentario en relación a la noticia.
LEGITIMACIÓN: Consentimiento del interesado.
CESIONES: No se prevén cesiones, excepto por obligación legal o requerimiento judicial.
DERECHOS: Acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación, portabilidad, revocación del consentimiento. Si considera que el tratamiento de sus datos no se ajusta a la normativa, puede acudir a la Autoridad de Control (www.aepd.es).
INFORMACIÓN ADICIONAL: política de privacidad

0 comentarios