Elisabeth Sudupe: «El espacio también transmite como te cuida una empresa, qué espera de ti y cómo entiende el trabajo»

Por Marita Seara
Durante años, el diseño de oficinas se ha entendido como una cuestión estética: metros, mobiliario, distribución. Pero algo ha cambiado. Las organizaciones han cambiado. Las personas también. Y, sin embargo, muchos espacios siguen respondiendo a una forma de trabajar que ya no existe.
Para Elisabeth Sudupe, consultora y diseñadora estratégica de espacios de trabajo, el error no está en cómo se diseñan las oficinas, sino en desde dónde se piensan. Su enfoque parte de una idea clara: el espacio no es neutro. Influye en cómo trabajamos, en cómo nos coordinamos, en cómo pensamos y, en última instancia, en cómo funciona una organización.
Hoy, en un contexto donde el trabajo híbrido ha redefinido la relación con la oficina, el espacio ha dejado de ser un lugar al que se va por inercia. Se ha convertido en una decisión. Y, como tal, debe aportar valor.
No es una percepción aislada. Hay cifras que constatan lo que nos dice Sudupe. Diversos estudios sobre entornos de trabajo señalan que el ruido y las interrupciones no son un detalle menor: pueden reducir la productividad de forma significativa en tareas que requieren concentración. Además, tras cada interrupción, una persona puede necesitar más de 20 minutos para recuperar el nivel de foco previo, lo que convierte estos pequeños impactos en un coste acumulado muy relevante a lo largo de la jornada. Pero Sudupe va un paso más allá.
Para ella, una oficina no solo influye: puede facilitar el trabajo o dificultarlo profundamente. “Puede ayudar a concentrarse, a coordinarse mejor, a tener reuniones más útiles o, al contrario, generar ruido, interrupciones y desgaste”.
Por eso, antes de pensar en planos o mobiliario, su punto de partida es otro: Entender cómo trabaja realmente un equipo. Qué necesita. Dónde se bloquea. Qué hace que fluya.
Porque, en el fondo, el espacio no solo se diseña.
Se interpreta.
«Si una empresa pone números a las interrupciones, al ruido y a las reuniones improductivas, suele descubrir que los costes ocultos son mucho más altos de lo que imaginaba. Y ahí es cuando deja de ver el espacio solo como una cuestión estética y empieza a entenderlo como una herramienta que afecta de verdad a la productividad, a la coordinación y al día a día del equipo..».
Espacios y Cultura Organizacional
Visionarias: ¿Puede un espacio llegar a reforzar —o debilitar— el vínculo de una persona con su organización?
Elisabeth Sudupe: Sí, claramente. El espacio también transmite cómo te cuida una empresa, qué espera de ti y cómo entiende el trabajo. Cuando una persona siente que el entorno está pensado para facilitarle las cosas, para darle claridad, comodidad y sentido, se refuerza la conexión con la organización.
En cambio, cuando el espacio genera confusión, incomodidad o una sensación constante de improvisación, eso también se nota. No siempre se verbaliza así, pero influye en cómo se vive el trabajo. La oficina no solo se ve: se experimenta cada día.
De hecho, hay cifras que constatan lo que nos dice Sudupe. Diversos estudios en entornos laborales muestran que el ruido y las interrupciones no son un detalle menor: pueden reducir la productividad individual entre un 10 % y un 30 %, especialmente en tareas que requieren concentración .
A esto se suma, según algunos informes, que un trabajador puede sufrir entre 50 y 60 interrupciones al día y que, tras cada una, necesita una media de 23 minutos para recuperar el nivel de concentración previo . No es extraño, por tanto, que el 74 % de los empleados afirme que el ruido en la oficina les agota mentalmente y afecta directamente a su rendimiento
Visionarias: ¿Cómo se traduce realmente la cultura de una empresa en su espacio de trabajo?
Elisabeth: Para mí la cultura no se transmite decorando una oficina con los colores de marca o con mensajes en la pared. Se transmite cuando el espacio está alineado con cómo esa empresa trabaja de verdad.
Si una organización dice que valora la autonomía, la confianza o la colaboración, eso debería notarse en cómo se usan los espacios, en qué tipo de conversaciones facilitan, en si hay lugar para concentrarse o para decidir bien. Un espacio cuenta quién es una empresa cuando hay coherencia entre lo que dice y lo que hace.
Visionarias: Cuando abordas el diseño de una oficina o espacio corporativo, ¿qué sueles observar primero para entender qué necesita de verdad esa empresa?
Elisabeth: Lo primero no es el espacio, sino la forma de trabajar. Intento entender qué tipo de trabajo hace ese equipo, cómo se coordina, dónde se atasca, qué necesita concentración y qué necesita interacción.
Muchas veces una empresa llega pensando que necesita una reforma, pero en realidad lo que necesita primero es entender por qué hoy trabajar le cuesta más de lo que debería. A partir de ahí, el espacio empieza a leerse de otra manera.
Visionarias: ¿Cuáles son los errores más habituales que cometen las organizaciones al diseñar sus espacios?
Elisabeth: El error más frecuente es empezar pensando en el mobiliario, el estilo o la distribución sin haber entendido antes qué necesita sostener esa empresa. Pasa mucho que se copian soluciones de otras oficinas.
Y otro error habitual, y es muy importante, es no ver el coste oculto de una mala oficina: interrupciones constantes, reuniones que se alargan porque no hay un lugar adecuado, ruido, falta de foco… Todo eso parece pequeño, pero acumulado tiene un impacto muy real en tiempo, energía y coste.
Si una empresa pone números a las interrupciones, al ruido y a las reuniones improductivas, suele descubrir que los costes ocultos son mucho más altos de lo que imaginaba. Y ahí es cuando deja de ver el espacio solo como una cuestión estética y empieza a entenderlo como una herramienta que afecta de verdad a la productividad, a la coordinación y al día a día del equipo.

«“Cuanto mejor comprendes cómo trabaja una organización, más útil puede ser lo que propones”.
El Hoy y el Futuro
Visionarias: ¿Ha cambiado la forma de entender la oficina en los últimos años?
Elisabeth: Sí, bastante. Antes la oficina se entendía como un simple lugar donde ir a trabajar. Hoy las empresas se preguntan más qué valor tiene reunir allí a un equipo cuando hay tareas que se pueden desempeñar desde la distancia.
Ese cambio es importante, porque obliga a pensar mejor qué debería pasar en la oficina y qué condiciones necesita un equipo para trabajar bien cuando comparte espacio.
Visionarias: En un contexto híbrido, ¿qué están priorizando las empresas… y qué valoran realmente las personas?
Elisabeth: Muchas empresas están buscando que la oficina tenga sentido, que no sea solo un lugar al que se va por costumbre. Les preocupa atraer talento, ordenar mejor ciertas dinámicas y que el espacio acompañe una forma de trabajar más flexible.
Y las personas valoran, sobre todo, que la oficina les aporte algo real: poder concentrarse mejor en algunos momentos, coordinarse bien en otros y sentir que el tiempo que pasan allí merece la pena.
Visionarias: ¿Hacia dónde evolucionan los espacios de trabajo hoy?
Elisabeth: Creo que vamos hacia oficinas que deberían ser más humanas, más flexibles y también más estratégicas. Pero, más allá de las etiquetas, lo importante es si ese espacio responde de verdad a cómo trabaja esa empresa.
Para mí, lo estratégico es entender qué necesita esa empresa en el momento actual y diseñar un entorno que le aporte más claridad, más foco, orden y mejor forma de coordinarse para que funcione mejor.
Visionarias: Si pudieras diseñar la oficina del futuro sin limitaciones, ¿cómo sería?
Elisabeth: Sería una oficina mucho más consciente de para qué existe. No pensada como un conjunto de mesas, sino como un sistema de espacios distintos para necesidades distintas: concentración, coordinación, conversación, decisiones, creatividad o pausas.
También sería una oficina más clara y menos ambigua. Un lugar donde cada tipo de trabajo encuentre mejor su sitio y donde el espacio no compita con las personas, sino que las acompañe. Para mí, la oficina del futuro no es la más espectacular, sino la que mejor ayuda a que una organización funcione bien.
Algunos consejos a las empresas
Visionarias: ¿Qué le dirías a una empresa que siente que su oficina ya no encaja con lo que es hoy?
Elisabeth: Le diría que no ignore esa sensación, porque normalmente dice algo importante. Las empresas cambian: crecen, incorporan personas, cambian su ritmo, su forma de coordinarse o sus prioridades. Y muchas veces el espacio se queda respondiendo a una etapa anterior.
Eso acaba notándose en cosas muy concretas: más ruido, más interrupciones, más sensación de parche, más dificultad para concentrarse o para trabajar con fluidez.
Cuando una empresa empieza a sumar el tiempo que pierde cada semana en interrupciones, reuniones poco eficaces o falta de condiciones para trabajar bien, entiende que no está ante un problema menor.
Para Elisabeth, además, hay una clave esencial para cualquier organización que quiera replantear su espacio de trabajo: observar cómo trabaja hoy y, antes de pensar en distribución o mobiliario, hacerse una pregunta fundamental.
“Para mí, la buena pregunta no es “qué oficina queremos”, sino “qué necesitamos que esta oficina haga posible””.
Visionarias: ¿Qué le dirías a quienes siguen viendo la oficina solo como un lugar físico?
Elisabeth: Les diría que el espacio no lo es todo, pero tampoco es neutral. Influye más de lo que parece en cómo se organiza un equipo, en cómo se relaciona y en cómo vive su trabajo.
Y además tiene un impacto económico. Si una oficina favorece interrupciones, ruido o reuniones poco útiles, eso acaba traduciéndose en horas perdidas cada semana. Por eso merece la pena dejar de ver la oficina solo como un coste o como un escaparate, y empezar a verla también como una herramienta de funcionamiento.
Visionarias: ¿Qué le dirías a una mujer que quiere desarrollarse profesionalmente en este sector?
Elisabeth: Le diría que construya criterio propio. Que no se quede solo en la parte visual, que entienda también cómo funcionan los proyectos, las organizaciones, la coordinación y la toma de decisiones.
Y también que confíe en su mirada, aunque a veces tenga que abrirse camino en entornos donde todavía persisten ciertos sesgos. Cuanto más sólida sea su comprensión del trabajo que hay detrás del diseño, más fuerza tendrá su propuesta.
Lo que dicen los espacios sobre el Liderazgo
Visionarias: ¿Qué dicen los espacios sobre nuestra forma de liderar y trabajar?
Elisabeth: Pueden contar mucho. Pueden hablar de jerarquía, de apertura, de confianza, de control o incluso de improvisación. Muchas veces una oficina revela cómo se organiza esa empresa por dentro, aunque nadie lo haya pensado así de forma explícita.
También muestran si hay coherencia entre lo que la organización dice y lo que realmente facilita en su día a día.
Visionarias: ¿Hasta qué punto el espacio influye en la forma en que las personas colaboran entre sí?
Elisabeth: Influye bastante, porque condiciona cómo se encuentran las personas, cómo conversan y cómo resuelven cosas juntas. No es lo mismo colaborar en un entorno donde todo interrumpe que en uno donde hay distintos tipos de espacios según lo que el equipo necesita.
Cuando el entorno está bien pensado, colaborar no depende solo de la buena voluntad. Hay mejores condiciones para hablar, compartir, decidir y avanzar sin generar más ruido del necesario.
Visionarias: ¿Existen diferencias en cómo se conciben estos espacios según el género?
Elisabeth: Creo que depende más de otros factores: del tipo de responsabilidad que se tiene, de la experiencia profesional, del rol dentro de la organización y de la forma concreta de trabajar. No me parece que haya una única mirada femenina o masculina sobre el espacio.
Sí creo que distintas trayectorias vitales y profesionales pueden hacerte más sensible a ciertas necesidades. Pero lo importante, para mí, es no diseñar desde supuestos abstractos, sino entender a las personas y al contexto real de esa empresa.
Hacia dónde va Elisabeth
El trabajo de Elisabeth Sudupe se sitúa en un momento muy concreto del crecimiento empresarial: cuando la compañía evoluciona, pero su oficina ya no acompaña ese ritmo. En ese punto de tensión es donde empieza a emerger una necesidad más profunda de lo que parece a simple vista.
Como ella misma explica, “suelen llegar empresas que han crecido y notan que su oficina ya no acompaña bien ese momento”, aunque muchas veces lo que expresan inicialmente es solo la superficie del problema: reorganizar, actualizar o dar una nueva imagen.
Detrás, hay una búsqueda más esencial. “Normalmente buscan recuperar claridad, orden y una mejor forma de trabajar en equipo”, señala Elisabeth, que insiste en que, aunque no siempre se nombre, el espacio acaba influyendo directamente en cómo se trabaja.
En su experiencia, este desajuste no ocurre de forma abrupta, sino progresiva. Muchas organizaciones crecen más rápido de lo que su entorno es capaz de reflejar.
“Muchas han cambiado más deprisa de lo que ha cambiado su entorno de trabajo”, explica. Equipos más grandes, más complejidad, nuevas dinámicas… pero oficinas pensadas para otra etapa. Y ese desfase, añade, “se va acumulando poco a poco, hasta que trabajar empieza a costar más de lo que debería.”
Desde esa lectura, su mirada de futuro es clara: seguir consolidando el espacio como una herramienta estratégica dentro de las empresas en crecimiento, no como un elemento estético aislado, sino como parte activa de su funcionamiento.
En sus palabras, quiere seguir profundizando en esta visión del diseño como algo estructural: “Me gustaría seguir profundizando en esta idea del espacio como herramienta estratégica para empresas en crecimiento. Acompañar a organizaciones que necesitan que su oficina no solo se vea bien, sino que les ayude a funcionar mejor.”
Y añade una dimensión clave a su propósito: ampliar la conversación sobre lo que realmente significa diseñar un espacio de trabajo. “Y también seguir llevando esta conversación a más lugares: ayudar a que se entienda que diseñar un espacio de trabajo no va solo de estética, sino de cómo una empresa quiere trabajar, coordinarse y crecer.”
Una forma de construir una mirada propia
La trayectoria de Elisabeth Sudupe está profundamente marcada por su paso por la empresa familiar, una etapa que, lejos de idealizaciones, le permitió comprender cómo funcionan realmente las organizaciones desde dentro.
Ese contacto directo con la realidad empresarial le dio una perspectiva poco habitual en el ámbito del diseño. Como ella misma explica, le permitió ver “cómo crecen, cómo deciden, cómo se adaptan y también cómo aparecen tensiones cuando la estructura ya no acompaña ese crecimiento”.
De ahí nace una mirada especialmente práctica, donde el espacio deja de ser una cuestión aislada para convertirse en una consecuencia de algo más profundo. “Muchas veces, detrás de una necesidad de espacio hay en realidad una necesidad de orden, de claridad o de mejor funcionamiento”, señala.
El paso hacia su propio camino profesional no fue casual, sino una decisión consciente de especialización y posicionamiento. Sudupe identifica con claridad el valor estratégico que el espacio puede aportar a las organizaciones, más allá de lo estético.
“Fue una forma de construir una mirada propia”, explica, y también de decidir “desde qué lugar quería trabajar, con qué tipo de empresas y con qué enfoque”. En ese proceso, hay una renuncia clara: no quedarse en la superficie. “No me interesaba quedarme solo en la parte estética, sino en cómo el espacio puede ayudar a que una empresa funcione mejor”.
A lo largo de su recorrido, hay un aprendizaje que atraviesa toda su práctica: el valor del contexto. Cuanto más se entiende cómo funciona una organización, más sentido tiene cualquier propuesta de diseño.
“Cuanto mejor comprendes cómo trabaja una organización, más útil puede ser lo que propones”, afirma.
Pero, además, hay una idea que se repite en su discurso y que define su forma de trabajar: no siempre lo visible es lo importante. “Muchas veces los problemas visibles no son los problemas de fondo”, explica.
Por eso, para Sudupe, un buen proyecto no consiste únicamente en transformar un espacio, sino en hacerlo con criterio, escucha y comprensión. “No se trata solo de transformar un lugar, sino de hacerlo con una comprensión real de lo que esa empresa necesita sostener”.

Oficina sin fricción”® para crecer con foco y productividad
MĀIA nace como su proyecto más personal en el año 2022 para poder poner al servicio de las empresas del entorno su conocimiento, experiencia y deseo de ayudarles en la transformación de sus espacios de trabajo, no solo en términos estéticos, sino como medio para fortalecer la cultura y el compromiso de los equipos.


¿Quién es Elisabeth Sudupe?
Elisabeth Sudupe es consultora y diseñadora estratégica de espacios de trabajo y fundadora de Ambientes MĀIA.
Ayuda a empresas en crecimiento a alinear su espacio con su forma real de trabajar para reducir interrupciones, mejorar la coordinación entre equipos y proteger el tiempo de foco.
Antes de crear Ambientes MĀIA dirigió áreas de desarrollo de negocio y marketing, abrió showrooms, gestionó grandes cuentas y equipos multidisciplinares, y negoció con fabricantes, arquitectos y clientes corporativos. Ha tenido que priorizar con recursos limitados, sostener decisiones con plazos exigentes y alinear finanzas, operaciones y personas. «Esa experiencia me permite empatizar con la dirección y con el día a día de los equipos: sé qué duele, qué bloquea y qué mueve la aguja».
Después de más de 30 años en el sector del mobiliario de oficina, «he visto muchas empresas invertir en cambiar el espacio sin haber entendido antes qué estaba fallando en su forma de trabajar».
Por eso hoy enfoca su trabajo en algo distinto: analizar cómo funciona realmente la organización y traducirlo en un espacio para que proteja el foco, mejore la coordinación, facilite decisiones y acompañe el crecimiento.
Ambientes MĀIA nace en 2022 como su proyecto más personal para ayudar a empresas que necesitan algo más que una oficina bien resuelta: «necesitan un espacio que funcione mejor».
A lo largo de los años se ha seguido formando en estrategia empresarial, liderazgo y arquitectura de interiores, en instituciones como UDIMA, INSENIA, ESADE, IESE, IE, ESIC y UPV. Esa combinación entre experiencia, formación y visión de negocio es la base de su enfoque.
«No hago oficinas más bonitas.
La parte estratégica la lidera personalmente: «analizo, priorizo y defino qué conviene resolver primero. Y cuando el proyecto pasa a implantación, coordino la ejecución con partners de confianza para que el cambio se lleve a cabo con criterio y continuidad operativa».
Su propósito: convertir la oficina en una herramienta de negocio que sostenga el crecimiento y se convierta en una ventaja competitiva que impulse la productividad, la colaboración, experiencia de cliente y orgullo de pertenencia.
Sus Redes Sociales:
LinkedIn Elisabeth Sudupe: CLICK
Linkedin Ambientes Maia: CLICK
Contacto:
Mail: elisabeth@ambientesmaia.com

Marita Seara Fernández
Periodista con Perspectiva de Género y Editora de medios digitales e impresos. Consultora Comunicacional. Escribe para hacer visible lo invisible, sobre igualdad de género, sobre mujeres referentes, sobre la mujer en el mundo de los negocios y sobre el emprendimiento liderado, «por supuesto», por mujeres. Ha dirigido los departamentos de Comunicaciones de organizaciones relacionadas con el sector de los negocios e inversiones. Fue Directora de Comunicaciones de la Cámara de Industria y Comercio de EEUU y Venezuela, Gerente de Comunicaciones del Consejo Nacional de Promoción de Inversiones y Editora de la revista sobre economía y negocios Business Venezuela.
En 2014 creó su propio blog, Voces Visibles, para escribir sobre los derechos de mujeres y niñas en el mundo. Publicó en Amazon La Mujer. Una Voz que se extiende. Es coautora de La Visibilidad en 3 miradas: Cuando la Voz se escribe y de Tendencias 2026: 16 miradas sobre los cambios que redefinen el mundo. Es Consultora Comunicacional y apoya y asesora a mujeres +50 en sus estrategias comunicaciones y a armar su Hoja de Ruta hacia la visibilidad y posicionamiento de sus marcas y de ellas como referentes en sus áreas de acción.
Marita es fundadora de Visionarias Business y su Directora Ejecutiva y Editorial. También fundadora de la Red de Expertas Visionarias.
La voz que necesitas escuchar para reinventarte
Como emprendedoras hemos convertido la constancia en una virtud casi absoluta y, sin darnos cuenta, hemos terminado confundiendo perseverar con resistir a cualquier precio. Cerramos los ojos ante el desgaste porque sentimos que cambiar de rumbo puede interpretarse...
Ese miedo a la palabra
"Es hora de romper con el miedo y dar el paso. Porque no es miedo a no saber. Es miedo a no saber expresarnos. Y ese miedo, lo sabemos ya, no es individual: es estructural, está documentado. Pero también sabemos cómo se rompe: escribiendo. " Hace un tiempo entrevisté...
Otras Entrevistas Visionarias
Betty Palmeros: «Muchas mujeres que han llegado a posiciones técnicas en estos sectores lo han hecho siendo las únicas en la sala.»
Hay mujeres que llegan lejos en sectores donde durante años apenas hubo espacio para ellas. Mujeres que han aprendido a liderar, a tomar decisiones complejas y a demostrar constantemente su capacidad en entornos donde, muchas veces, eran las únicas en la sala. Betty...
Betilde Muñoz-Pogossian: “Necesitamos que haya más mujeres influyentes contribuyendo, siendo y ejerciendo su voz en el espacio público”
Betilde Muñoz-Pogossian es de esas voces que hablan desde la convicción, pero también desde la experiencia acumulada de años dentro de las instituciones multilaterales. Al momento de esta entrevista era Directora del Departamento de Inclusión Social de la Organización...
Irene Aguilera: «Urge replantear los estereotipos sobre la vejez y fomentar una cultura de envejecimiento activo»
“El aumento en la expectativa de vida es y será una crisis psicosocial mundial y constituye al mismo tiempo una oportunidad personal en el sentido de que no hay marcha atrás: Seremos más mayores. Esto no es una tendencia cualitativa de carácter actitudinal que surge...
+ Sobre tratamiento de datos de los comentarios
RESPONSABLE TRATAMIENTO: VISIONARIAS, S.C.
FINALIDAD: Publicar el comentario en relación a la noticia.
LEGITIMACIÓN: Consentimiento del interesado.
CESIONES: No se prevén cesiones, excepto por obligación legal o requerimiento judicial.
DERECHOS: Acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación, portabilidad, revocación del consentimiento. Si considera que el tratamiento de sus datos no se ajusta a la normativa, puede acudir a la Autoridad de Control (www.aepd.es).
INFORMACIÓN ADICIONAL: política de privacidad

0 comentarios