¿Estás descansando o te estás anestesiando? La diferencia entre elegir o huir.

«La transformación real comienza cuando nos atrevemos a mirar de frente lo que nos ocurre. Y el mindfulness nos enseña a hacerlo con amabilidad. Sin luchar, sin huir. Sin juzgarnos si lo estamos haciendo bien o mal. Sin exigirnos resolverlo todo de inmediato ni sostener más de lo que podemos sostener en ese momento..«
Recientemente propuse esta misma reflexión ante 100 personas reunidas para escuchar las charlas inspiradoras del Women’s Talks de Barcelona. Y el resultado fue muy interesante.
La premisa era clara: nuestra capacidad de darnos cuenta de cuándo estamos tomando decisiones conscientes y cuándo estamos funcionando en piloto automático.
La excusa: nuestras actividades habituales de entretenimiento. En especial, las maratones de series que tan de moda se han puesto últimamente.
¿Te ha pasado alguna vez que terminas un episodio y no logras sacártelo de la cabeza? A mí sí. Curiosamente, eso me ha vuelto mucho más selectiva a la hora de consumir entretenimiento. Sin embargo, sigo fascinada por el poder que tienen las buenas historias para captar nuestra atención.
Y creo que he descubierto el por qué. Las buenas historias no nos atrapan por su presentación en sí, porque tengan una buena fotografía o una edición espectacular. Nos atrapan por las emociones que despiertan en nosotras mientras las estamos consumiendo.
Nos hacen sentir esperanza, miedo, alegría, nostalgia, pasión y drama… Y es precisamente esa experiencia emocional la que nos engancha, pues genera conexión. Empatizamos con los personajes. Nos involucramos en la trama. Y, muchas veces, despertamos partes de nosotras mismas que permanecían latentes.
Por eso mismo, a priori, no encuentro nada malo en disfrutar de una buena serie, una película emocionante o una novela cautivadora. Al contrario. En un mundo acelerado, donde vivimos rodeadas de estímulos y responsabilidades, regalarse un rato en el sofá puede ser una forma saludable de descanso. Puede ayudarnos a desconectar, a relajarnos y a dejar de pensar durante un rato en nuestras preocupaciones.
Sin embargo, existe una diferencia importante entre descansar y evadirse. Me di cuenta de ello cuando empecé a practicar Mindfulness. Fue entonces cuando descubrí que detrás de cada acción existe un pensamiento que la precede. Y que la mayoría de esos pensamientos operan de forma automática, sin que seamos conscientes de ellos.
De hecho, gran parte de nuestras acciones diarias no las elegimos deliberadamente, con consciencia. Lo normal es que vayamos en piloto automático. Esto es así por pura optimización de recursos. Ya que nuestro cerebro crea patrones de respuesta para ahorrar energía. Podríamos decir que, simplemente, sigue el camino de menos resistencia.
El resultado, claro está, es que reaccionamos más de lo que respondemos. Y ahí lanzo la pregunta incómoda:
¿Eres consciente de para qué haces lo que estás haciendo ahora?
Volviendo al tema de las series. El dilema no es si te apetece pasarte la tarde viendo un capítulo tras otro en el sofá. Sino desde dónde estás eligiendo hacer esa acción. ¿La eliges conscientemente porque necesitas desconectar? ¿O la utilizas como escudo para no escucharte a ti misma?
Hace algún tiempo me enganché a una serie de forma casi compulsiva: Good Omens. Ya era fan del libro, pero cuando vi la serie, pasó a nivel adicción. Necesitaba ver la serie a diario, los videos de reseñas, los resúmenes de fans… ¿Qué estaba pasando de verdad?
Aunque me dé un poco de vergüenza reconocerlo, estaba usando la serie de excusa para no sentir la incomodidad de un conflicto que estaba teniendo lugar en casa. Como ese conflicto no iba directamente conmigo, no entraba en las discusiones, pero, evidentemente, me estaba afectando a nivel emocional más de lo que imaginaba. Y aquella serie se había convertido en mi refugio perfecto para evadirme de la incomodidad que me generaba escucharles discutir por todo.
Afortunadamente, quizás gracias a mis años de experiencia con el Mindfulness, me dí cuenta de lo que estaba haciendo. Y en cuanto lo entendí, dejé de ver la serie por completo. Ese gesto consciente me devolvió mi presente y la capacidad de hacer algo con la incomodidad que estaba sintiendo.
Así que, la próxima vez que te enganches a una buena historia, pregúntate: ¿estoy descansando o estoy huyendo de algo?
Tranquila, no se trata de renunciar para siempre a las series, a las redes sociales o a cualquier otra actividad que nos distraiga. Se trata de recuperar el poder de elegir cuándo y cómo vivirlo.
Elegir cuándo descansar la mente soltando la presión de la responsabilidad.
Elegir cuándo parar, aunque no hayamos terminado aún ese informe.
Elegir cuándo actuar y cuándo no. Cuándo pedir ayuda y delegar.
Y, sobre todo, elegir qué historias queremos seguir alimentando en nuestra mente.
Porque huir de nuestra incomodidad no soluciona nada, tan solo nos anestesia.
La transformación real comienza cuando nos atrevemos a mirar de frente lo que nos ocurre. Y el mindfulness nos enseña a hacerlo con amabilidad. Sin luchar, sin huir. Sin juzgarnos si lo estamos haciendo bien o mal. Sin exigirnos resolverlo todo de inmediato ni sostener más de lo que podemos sostener en ese momento.
Esto es lo que le enseño a mis clientas: escucharse con honestidad y cariño. Respirar la emoción en el cuerpo para comprender su mensaje y tomar cartas en el asunto. Porque cuando elegimos desde la consciencia, nuestra vida nos pertenece.
¿Cuánta de tu vida te pertenece actualmente?
Inma Romero es Mentora de Crecimiento Personal y fundadora de la Comunidad «Respira y Sonríe». Desde 2019 acompaña a cientos de mujeres a recuperar el poder de elegir su presente mediante la autoescucha y las decisiones conscientes, incluso si nunca antes han meditado. Creadora del método MCP, combina la consciencia amable del Mindfulness con la acción poderosa del Coaching y la coherencia del Propósito, para que aprendas a vivir desde la claridad mental, la paz interior y el amor propio.
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