Expresar con tu cuerpo, es hablar sin palabras

«El lenguaje corporal es una comunicación que va más allá de las palabras, y no pide permiso para expresarse.«
“La danza es la lengua oculta del alma, del cuerpo”. Martha Graham
El movimiento corporal es una manera de expresión que en muchas ocasiones silencias.
Tu cuerpo te habla en cada movimiento que realizas, no hay manera de detenerlo, sin embargo, cuando todas esas creencias que llevas cargando aparecen, lo frenas e intentas modificar ese ajetreo, lo camuflas para evitar que vayan a notar tu estado de ánimo, tu reacción ante algo que te ha incomodado, dolido, enojado, etc.
Te has preguntado, que es lo que te lleva a disimular o esconder tus emociones…
¿Por qué, para qué?
La respuesta por lo general no aparece, ¿te has percatado de eso?
El lenguaje corporal es el lenguaje del alma y cuando no podemos expresarlo, se crea una desconexión entre mente cuerpo y corazón.
Cada gesto, cada movimiento, postura e inclusive tu forma menear las manos, los pies, están hablando de ti, de cómo te sientes.
Cuando accedemos, a que nuestras emociones nos conduzcan por medio del movimiento de nuestro cuerpo, logramos un proceso purificador que nos ofrece grandes beneficios para la salud mental, la expresión emocional, física y también cognitiva.
Por ejemplo, si dejamos fluir a nuestros pies, permitiendo que se deslicen sobre una superficie con movimientos lineales o circulares, si concedemos a que nuestros brazos se abran y cierren con cadencia al ritmo de la música, si dejamos que nuestro cuerpo se exprese en libertad absoluta, en ese momento de total entrega, nos conectamos con nuestras emociones, con nuestros sentimientos, con nuestro ser.
Así, se convierte en una herramienta, una forma de comunicación no verbal que permite canalizar las emociones de una manera más acertada.
El lenguaje corporal es una comunicación que va más allá de las palabras, y no pide permiso para expresarse.
El lenguaje corporal es poderoso pues, a través del cuerpo, se expresan de manera inconsciente, sentimientos como estrés, miedo, rabia, inseguridad, afecto, paz e indiferencia, pudiendo transmitir muchas cosas que, con palabras, no se expresan. Ayuda a mejorar el bienestar personal por medio de la toma de conciencia y aceptación del propio cuerpo, nos pone en contacto con nuestras emociones a través de la liberación y del control de estas (movimiento, respiración, relajación, etc.).
Esto significa vivir la alegría de poder inventar, crear y de sentirse libre a través del movimiento del cuerpo.
El movimiento corporal renueva el organismo y ayuda a sanar creencias y patrones de comportamiento que limitan la vida, a transformar lo inconsciente en consciente y a manifestar el real potencial, cuando se hace contacto con el verdadero YO.
Además, nos permite encontrar a través del movimiento del cuerpo, un lenguaje propio de estímulos auditivos, visuales, rítmicos y, de composición o relaciones espaciales, así como la recepción y transmisión de estados y climas emocionales, superando barreras sociales, como son el temor a la aceptación social, a la propia imagen corporal, etc.
Es importante aprender a reconocer las emociones y, para ello, es fundamental desarrollar el Autocontrol Emocional, o sea, la capacidad que permite gestionarlas de manera correcta y que impide que sean estas las que nos dirijan. Y, que tanto las emociones negativas como las positivas, se experimenten y expresen de la manera adecuada.
Cuando se siente tristeza, vergüenza, miedo, etc., es importante reconocer esas emociones, contemplarlas, entender el para qué se están presentando, pues son las habilidades emocionales que se adquieren para alcanzar un mayor desarrollo personal.
“Mary Angelou decía: No hay mayor agonía que llevar una historia no contada dentro de ti, (la historia de que quien realmente eres) cuando nadie está mirando quién eres de verdad. No en función de la complacencia al otro o de la mirada del otro, sino de quién eres tú”.
Soy Flor Cuecuecha, Coach de Movimiento Corporal y Emocional. Guío especialmente a mujeres, y hombres en procesos de liberación emocional a través del movimiento consciente y la escucha profunda creando un refugio seguro para expresar lo que sienten.
Me formé en distintas disciplinas de movimiento y bienestar. En cada sesión, fui testigo de algo profundo: cuando el cuerpo se mueve con intención, las emociones también encuentran una vía para liberarse.
En 2013, inicié un camino profundo de crecimiento personal que me permitió integrar cuerpo y emociones desde una comprensión más consciente.
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