Género en pantalla: Borgen y el poder de las narrativas feministas en la tv

«La representación de Birgitte como una líder fuerte y competente desafía las narrativas tradicionales y ofrece una nueva perspectiva sobre el liderazgo femenino, dejando de lado que las mujeres o el género femenino no puede asumir roles de poder, espacios de toma de decisiones, y que su esfera de mando está limitado al área de la cocina de su casa..”

La mirada feminista en esta serie de streaming llamada “Borgen” es necesaria,
es una narrativa feminista contra la corriente, porque es una representación y desafío en la pantalla; de cómo los medios de comunicación influyen en la construcción de significados de género y en la representación de las mujeres en la sociedad contemporánea; pretendiendo analizar la representación de las mujeres en la televisión, en este caso las que se representan en esta exitosa serie, y cómo las narrativas feministas desafían el discurso mediático hegemónico.

Desde los orígenes de la televisión, los roles de protagonización y segmentación de la información ha estado signada con estereotipos de género, incluyendo hasta el
mensaje que se quiera transmitir a través de las pantallas, siendo que se ha observado
que la figura de la mujer ha estado relegada a segmentos de farándula, entretenimiento, cocina; mientras que el hombre es designado para narrar información
vinculada a sucesos, porque son cosas “de hombres”, deportes, inversión financiera,
análisis políticos; dejando de lado en estos espacios a la mujer, a la que hasta en los
elementos publicitarios es la figura de la mujer la empleada para promocionar artículos de limpieza en el hogar, trapeadores, limpia pocetas, desengrasantes para cocinas, porque “son cosas de mujer” o sencillamente se ha culturizado que la cocina es el espacio de la mujer.

De igual manera, se ha cosificado el cuerpo de la mujer para publicidad de bebidas alcohólicas en los medios de comunicación, redes sociales, vallas publicitarias; formando esto parte de la manera como se han ido construyendo culturalmente los roles de género hasta en los medios televisivos, redes sociales que puede hacer una mujer, y que le corresponde a los hombres, dejando acentuadas notables diferencias que son necesarias abordar.

Ante estas y otras situaciones donde se observa la marcada representación construida a través de narrativas hegemónicas, de discursos donde la mujer ha estado subrepresentada en formatos tradicionales, y su rol ha estado adecuado a perspectivas androcéntricas; ante lo que se hace necesario hacerse interrogantes sobre el rol de los medios de comunicación y su influencia en la construcción de significados de género y en la representación de las mujeres en la sociedad contemporánea.

Para Marta Lamas, (1986) en “La categoría feminista y la categoría género”, el género, es un concepto que existe desde hace años, siendo utilizado a partir de los años 70 por las ciencias sociales como categoría con una acepción específica. Ella hace referencia a la relación entre evolución biológica y el comportamiento sociocultural, y se han estudiado varios aspectos, como el que atañe a las diferencias inherentes aprendidas entre los sexos.

Esta autora, menciona a su vez a Margareth Mead, quién en el año 1935, hace referencia el porqué de las diferencias conductuales y de temperamento son creaciones culturales, aunado que la naturaleza humana es increíblemente maleable. Murdock, (1937) citado por Lamas, hace una comparación de la división sexual del trabajo en varias sociedades; y él afirma que no todo es por las diferencias físicas entre los sexos.

¿Será entonces que esta construcción de género y representaciones de las
mujeres en la sociedad contemporánea está asociada al status? Linton (1942) citado
por Lamas, refiere que todas las personas aprenden su estatus sexual y los
comportamientos asociados a ese status. Refiere además que se concebía la
masculinidad y la feminidad con status instituidas que se vuelven identidades
psicológicas para cada persona. Ante ello, el hecho de que a las mujeres, por lo que se ha construido culturalmente, le corresponde narrar la farándula, y al hombre, por ser del
género masculino, le corresponde narrar deportes. Es que acaso ¿la diferencia sexual
implica desigualdad social?

Al respecto, Levi Strauss, ha señalado que la sociedad tiende a pensar sus propias divisiones internas mediante el esquema conceptual que separa la naturaleza¸ y Ortnet, (1974) plantea la interrogante sobre el establecimiento del sentido de correspondencia de la mujer con lo natural, y el referente del hombre con lo cultural, y cabe plantearse ¿si la mujer por ser mujer, y por ende, en su feminidad, no desee repetir chismes de farándula, ni leer recetas de cocina, sino que narre deportes, es antinatural?

Lauretis (1989), afirma que la noción de género como diferencia sexual ha
fundamentado y sustentado las intervenciones feministas en la arena del conocimiento
formal y abstracto, en los campos cognitivos y epistemológico. Esta autora sostiene
que el género no es una propiedad de los cuerpos o algo originalmente existente en los
seres humanos, sino el conjunto de efectos producidos en los cuerpos, los
comportamientos y las relaciones sociales.

En su artículo La tecnología del Género, Lauretis (1989) refiere sobre el género: “Procederé a establecer una serie de cuatro proposiciones en orden decreciente de auto-evidencia y luego volveré sobre ellas para elaborarlas con más detalle.

(1) El género es (una) representación, lo que no quiere decir que no tenga implicaciones concretas o reales, tanto sociales como subjetivas, para la vida material de los individuos. Todo lo contrario.

(2) La representación del género es su construcción, y en el sentido más simple se puede afirmar que todo el arte y la cultura occidental es el cincelado de la historia de esa construcción.

(3) La construcción del género continúa hoy tan diligentemente como en épocas anteriores, por ejemplo, como en la era victoriana. Y continúa no sólo donde podría suponerse -en los medios, en la escuela estatal o privada, en los campos de deportes, en la familia, nuclear o extendida o de progenitura única-para resumir, en lo que Louis Althusser
ha llamado los aparatos ideológicos del Estado. La construcción del género continúa también, aunque menos obviamente, en la academia, en la comunidad intelectual, en las prácticas artísticas de vanguardia y en las teorías radicales y hasta y por cierto especialmente, en el feminismo.

(4) En consecuencia, paradójicamente, la construcción del género es también afectada por su deconstrucción; es decir por cualquier discurso, feminista u otro, que pudiera dejarla de lado como una tergiversación ideológica. Porque el género, como lo real, es no sólo el
efecto de la representación sino también su exceso, lo que permanece fuera del discurso como trauma potencial que, si no se lo contiene, puede romper o desestabilizar cualquier representación.

Sumamente interesante es la afirmación de Lauretis, Teresa, al señalar que “Si las representaciones de género son posiciones sociales que conllevan diferentes significados, entonces, para alguien ser representado y representarse como varón o mujer implica asumir la totalidad de los efectos de esos significados. Así, la proposición que afirma que la representación de género es su construcción, siendo cada término a la vez el producto y el proceso del otro, puede ser reformulada más exactamente: la construcción del género es tanto el producto como el proceso de su representación.”

En estos diversos aportes, resulta fundamental lo destacado por Adams (1979) citado por Lauretis, y es que este afirma que en los análisis feministas, el concepto de un sujeto femenino descansa sobre una homogénea opresión de las mujeres en un estado, la realidad, dado previamente a las prácticas representacionales. A lo que Lauretis reflexiona que la construcción del género es el producto y el proceso tanto de
la representación y de la auto representación, la cual es esencial.

Borgen y el poder de las narrativas feministas en la televisión.

En Borgen, es un constante desafío al género en la pantalla, de allí que al observar estas producciones audiovisuales se pueda llevar a cabo una análisis feminista contra el discurso mediático hegemónico. Efectivamente los medios de comunicación han desempeñado un papel crucial en estas auto representaciones visibles en la sociedad contemporánea; y esto desde un enfoque crítico feminista, se incorpora a estas líneas, la descripción de producciones de audiovisuales disponibles en la plataforma de streaming Netflix; debido a la cantidad de elementos que coinciden con lo con estas sub representaciones, categorizaciones, estereotipos, y facilita el entender cómo los medios de comunicación influyen en la construcción de significados de género y en la representación de las mujeres en el desempeño de sus funciones.

Borgen, es una serie, que inicia con el triunfo electoral de Birgitte Nyborg, una mujer
quien se convierte en la primera mujer Primera Ministra de Dinamarca, enfrentándose a oponentes hombres que hacen todo lo posible para desacreditarla, y evitar que su candidatura sea observada, apoyada, y obviamente que ella gane. En esta serie también se visualiza la agenda de dicho gobierno sobre la igualdad de oportunidades en el ámbito público y empresarial de la industria televisiva, y en ambos escenarios se evidencia la presión por parte de los medios de comunicación y de hombres, empresarios, políticos, periodistas.

En Borgen, se enfocan en la alta esfera política, también en los entresijos del poder dominado por hombres, y en los medios de comunicación; así como, la relación entre los medios de comunicación y los altos cargos dentro de ellos. En esta serie Borgen, se explora cómo los medios de comunicación juegan un papel crucial en la configuración de la opinión pública y la construcción de significados, estereotipos, categorizaciones, ya que a lo largo de esta extraordinaria serie, se destacan varios puntos clave sobre el rol de los medios y su influencia en la construcción de significados de género y en la representación de las mujeres en la sociedad contemporánea, destacando además situaciones de discriminación por ser mujer en el campo político y en los medios de comunicación, se observan mujeres en la política, mujeres en los medios de comunicación; e invita a los espectadores de esta producción a cuestionar y reflexionar sobre las dinámicas de poder y género en la sociedad contemporánea donde el machismo tiene raíces enverdecidas con
intelectualidad.

La representación y los estereotipos de géneros en la serie Borgen.

Los medios de comunicación en la serie Borgen, reflejan y refuerzan los estereotipos de género, dado que las mujeres en posiciones de poder, como Birgitte Nyborg, política y Primera Ministra, pero también esposa y madre; a menudo enfrenta un muy fuerte cuestionamiento por sus homólogos masculinos; es criticada y destacan su apariencia física; su vida personal y la de los suyos frecuentemente son objeto de señalamientos negativos por los medios de comunicación; lo que influye en la percepción pública, ya que se muestra cómo las decisiones y comportamientos de Birgitte son interpretados y a menudo malinterpretados por los medios, afectando su imagen pública y su capacidad de liderazgo, poniendo en duda la categoría de poder, liderazgo, por parte de una mujer.

Sus decisiones son juzgadas más severamente, ya que son expuestas a la opinión pública a través de las pantallas de los distintos medios de comunicación, y es increíble cómo se resalta que su capacidad para equilibrar la vida profesional y personal es constantemente cuestionada.

Los estereotipos de género son prominentes en la serie Borgen, Birgitte tiene que luchar contra la idea de que las mujeres no son aptas para roles de liderazgo debido a su supuesta falta de firmeza o habilidades estratégicas, y contrario a ello debe quedarse en casa, cuidar de su hija adolescente y su hijo varón; cuidar del esposo para que no le engañe, el mismo que posteriormente termina dejándola sola.

Lastimosa, pero necesariamente en esta serie aborda el acoso y la discriminación directa que padecen las medios en sus entornos, y que son necesarios, además, que ella pueda identificar. Las mujeres en Borgen, tanto la figura de la Primera Ministra, las periodistas, enfrentan comentarios sexistas y comportamientos inapropiados de sus compañeros de trabajo masculinos, lo que refleja problemas sistémicos en la cultura política y mediática. No obstante a ellos; las mujeres en Borgen muestran resiliencia y capacidad para desafiar y superar estas discriminaciones construidas a través de los medios de comunicación y que las padecen por el hecho de ser mujeres.

La representación de Birgitte como una líder fuerte y competente desafía las narrativas tradicionales y ofrece una nueva perspectiva sobre el liderazgo femenino, dejando de lado que las mujeres o el género femenino no puede asumir roles de poder, espacios de toma de decisiones, y que su esfera de mando está limitado al área de la cocina de su casa.

Definitivamente, como se desarrolla en la serie, el futuro es femenino, las mujeres pueden asumir roles asociados a la política, al desempeño y funcionamiento de los medios de comunicación, enfrentar nuevos desafíos y dinámicas de poder satisfactoriamente, sin que su condición biológica de ser mujer, y las caracterizaciones asociadas a su género le sean limitantes para el éxito.

“El feminismo busca transformar las relaciones de poder basadas en el género”

Marta Lamas

Referencias

  • De Lauretis, Teresa. (1989). La tecnología del género. Tomado de Technologies of Gen-der. Essays on Theory, Film and Fiction, London.
  • Lamas, Marta, (1986) La antropología feminista y la categoría «género». Nueva Antropología. Asociación Nueva Antropología A.C. Distrito Federal, México
  • Mattelart, Michele. Mujeres e Industrias Culturales: Memorias de un pensamiento crítico. www.netflix.com

Esther Alfonzo

Abogada. Universidad de Margarita. MSc. Derecho Penal y Criminología- Universidad Bicentenaria de Aragua (UBA). MSc. Criminalística – Instituto Universitario de Policía Científica (IUPOLC). Doctorando en Ciencias Penales y Criminalísticas –Universidad Católica Santa Rosa-Universidad de Margarita.

Diplomados: “Formación de Investigadores”. “Derecho Procesal y Casación Penal”. “El Derecho Penal Contemporáneo y Ciencias Asociadas”. “Derecho Penal y Administración de Justicia” en la Universidad Bicentenaria de Aragua. Diplomado “Investigación, Criminalística y Ciencias Forenses en el Proceso Penal Venezolano” por la Escuela Nacional de Fiscales del Ministerio Público. Experiencia laboral como Fiscal del Ministerio Público; actualmente Abogada litigante.

Articulista. Conferencista Nacional e internacional. Docente Universitario.

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