Wollying: ¿Por qué nos lastimamos entre nosotras?

«El antídoto al wollying es la sororidad, ella nos permitirá desafiar este estereotipo dañino, porque recordemos que la sororidad es la solidaridad entre mujeres, basada en el reconocimiento de nuestras experiencias compartidas y en el compromiso de apoyarnos mutuamente. La sororidad es una herramienta poderosa para romper el ciclo de violencia y construir relaciones más justas y equitativas entre mujeres.”

“La sororidad no es solo una palabra, es una práctica. Es la decisión de levantarnos unas a otras, de creer en nosotras mismas y en el poder colectivo”. Chimamanda Ngozi Adichie.

Wollying, es la combinación de las palabras woman y bullying, siendo definido por las investigadoras Tracy Vaillancourt de la Universidad de Ottawa y Aanchal Sharma de la Universidad McMaster, como el comportamiento entre mujeres que a través de la sutileza natural del género femenino busca provocar cierto daño de mujer a mujer. Tracy Vaillancourt, Ph.D, es profesora de la cátedra de Investigación de Canadá en Salud Mental y Prevención de la Violencia Infantil de la Universidad de Ottawa.

Es común escuchar «Una mujer es la peor enemiga de otra mujer» y ¿esto es verdad? Es un estereotipo profundamente arraigado en nuestra sociedad que ha sido utilizado durante siglos para justificar la competencia, la envidia y, en última instancia, la violencia entre mujeres. Esta frase desafortunadamente, ha contribuido a normalizar el Wollying.

La coach Sheila Morataya, psicoterapeuta, ha manifestado que la rivalidad, celos, envidia entre mujeres genera un problema, ya que el sentir que otra mujer tiene cualidades que la agresora no tiene, es lo que lleva a incluso crear alianzas entre mujeres que practican wollying, para sacar del camino a una mujer, ya que sienten que la belleza o inteligencia de otras puede opacarlas, sumando también que este fenómeno se ha potenciado con el uso de las redes sociales, debido a que da la aparente libertad de expresar cualquier pensamiento por no tener a las personas frente a frente.

Esta psicoterapeuta, señala que el acoso entre mujeres se basa en la envidia y una falta de autoestima de algunas mujeres. Ella afirma que “hay una falta de seguridad en una misma porque la autoestima se debe sentir en la entraña, es como la firma del alma, lo que te impulsa a saber que mereces lo que mereces”.

Asimismo, señala que cuando la mujer carece de autoestima y de valores, entonces puede convertirse en victimaria de otras féminas al llenarse de miedo porque esa otra persona representa lo que se quiere o anhela. “Hay mujeres que definitivamente por llegar a un lugar no les importa pasar encima”.

El wollying, ha estado presente desde nuestras antiguas generaciones, y  lastimosamente ha formado parte del acervo hereditario; además indistintamente del nivel de formación académica de esa mujer, se ha vuelto cada vez más común en nuestra sociedad.

¿Podríamos decir que se trata de una forma de violencia psicológica entre mujeres? Esta forma de burla, acoso, rencilla, criticas destructivas entre mujeres, constituyen esas y otras acciones que afectan la autoestima, la reputación o la imagen de otra mujer. Resulta imprescindible conocer este término, Wollying, e identificar que abarca el sentido de competitividad insana entre mujeres; refleja pertenencia e identidad de chismes, burlas, rumores, injurias, humillaciones, sarcasmos, aislamiento, maltrato, y denota abuso de autoridad en el entorno académico, personal y laboral, en este último entorno, como conocemos con el síndrome de la abeja reina.

Efectivamente, el wollying puede manifestarse de diversas formas y su ejecución merma en la autoestima de la mujer, en la percepción que otros tienen de ella; porque eso precisamente es uno de sus fines, y esto debido a la difusión de rumores malintencionados, la exclusión social, la crítica constante en su presencia y en su ausencia; siendo que estas acciones pueden tener graves consecuencias en la psiquis de la mujer víctima, como la depresión, la ansiedad, la pérdida de confianza en sí misma y, en casos extremos, incluso el suicidio; y esto producto de todas estas acciones verbales, actos físicos sin vulnerar su integridad física realizados por otra u otras mujeres.

Hemos escuchado hablar de “las mujeres son tóxicas”, generalizaciones que implican esa caracterización errada en todas las mujeres, y estas investigadoras han señalado que la raíz del wollying se encuentra en la toxicidad femenina, que es un conjunto de actitudes y comportamientos que buscan dañar a otras mujeres; siendo que la toxicidad femenina puede estar motivada por la envidia, la inseguridad, la competencia o el deseo de control.

Muchas mujeres que ejercen el wollying pueden sentirse inseguras sobre sí mismas y buscar reafirmar su autoestima al menospreciar a otras; sentir celos, envidia por los logros o cualidades de otra mujer y tener comportamientos tóxicos en un contexto social que fomenta la competencia entre mujeres, algunas pueden recurrir al wollying para eliminar a quienes erróneamente consideran sus rivales; sumado a que en ocasiones se presentan dinámicas de poder, y el wollying puede ser una forma de ejercer poder y control de una mujer sobre otra mujer.

Por lo que es necesario, que las mujeres tomemos conciencia de la toxicidad femenina, que establezcamos estrategias y que trabajemos para erradicarla, no sólo en nosotras, en nuestro entorno, y en esas niñas y adolescentes que serán las futuras mujeres y que debemos romper esa tradición que hemos arrastrado del Wollying; enseñarles que debemos aprender a apoyarnos y a respetarnos mutuamente, en lugar de competir y criticarnos; recordando que nuestras niñas nos ven como sus referentes, sus ejemplos, y no queremos más mujeres infelices.

Es importante entender que el wollying no es un fenómeno inherente a las mujeres, sino un producto del patriarcado, esto porque el sistema patriarcal fomenta la competencia entre mujeres, las enfrenta entre sí y las divide para conquistar; y de igual manera, al hacer que las mujeres compitan por recursos limitados, como el reconocimiento, el afecto y el poder, el patriarca se asegura de que ninguna mujer se una para desafiar su autoridad.

De allí que el antídoto al wollying es la sororidad, ella nos permitirá desafiar este estereotipo dañino, porque recordemos que la sororidad es la solidaridad entre mujeres, basada en el reconocimiento de nuestras experiencias compartidas y en el compromiso de apoyarnos mutuamente. La sororidad es una herramienta poderosa para romper el ciclo de violencia y construir relaciones más justas y equitativas entre mujeres.

El repetir que «una mujer es la peor enemiga de otra mujer» es un mito perjudicial que refuerza el wollying y otros tipos de violencia contra las mujeres, ante lo que se debe desafiar este estereotipo y fomentar la sororidad; podemos construir un mundo más justo y equitativo para todas. Cambiemos el lenguaje – “la que puede puede, y la que no… que soporte”-  y seamos de las que manifestemos y obramos en pro de “la que puede puede y la que nola empujamos hasta que pueda y dejemos de competir entre nosotras, porque todas podemos”

Para esto, es fundamental educar a las personas sobre el wollying, y sus consecuencias, así podrás reconocer si eres víctima o si lo estás ejecutando; para ello también es necesario fomentar la sororidad creando espacios seguros para que las mujeres se conecten y apoyen mutuamente; y lo más importante es que si alguna mujer víctima de wollying, es importante que busque ayuda psicológica, ya que la mujer víctima de wollying se aísla, no confía en ninguna otra mujer, siente temor, ansiedad, puede deprimirse.

Debemos cuidarnos y rodearnos de personas que nos apoyen y respeten; y nosotras trabajar en nuestra propia autoestima y seguridad, para no dejarnos afectar por los comentarios negativos de las demás. Al trabajar juntas, podemos crear un mundo donde las mujeres se apoyen y se empoderen mutuamente.

«Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento»

Eleanor Roosevelt.

 

Esther Alfonzo

Abogada. Universidad de Margarita. MSc. Derecho Penal y Criminología- Universidad Bicentenaria de Aragua (UBA). MSc. Criminalística – Instituto Universitario de Policía Científica (IUPOLC). Doctorando en Ciencias Penales y Criminalísticas –Universidad Católica Santa Rosa-Universidad de Margarita.

Diplomados: “Formación de Investigadores”. “Derecho Procesal y Casación Penal”. “El Derecho Penal Contemporáneo y Ciencias Asociadas”. “Derecho Penal y Administración de Justicia” en la Universidad Bicentenaria de Aragua. Diplomado “Investigación, Criminalística y Ciencias Forenses en el Proceso Penal Venezolano” por la Escuela Nacional de Fiscales del Ministerio Público. Experiencia laboral como Fiscal del Ministerio Público; actualmente Abogada litigante.

Articulista. Conferencista Nacional e internacional. Docente Universitario.

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