La educación de la mujer como clave del desarrollo

Escribir un artículo sobre el progreso de las mujeres a lo largo de la historia o detenernos en los temas críticos que actualmente las afectan nos puede llevar a entender la enorme variedad de temas importantes que destacan su evolución y logros. Temas como por ejemplo el acceso a la educación, el ascenso de las mujeres en puestos de liderazgo, su empoderamiento económico o su participación en la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM), son tan solo algunas de las áreas en las que hemos visto importantes avances. En especial, el acceso de las mujeres a la educación, y el impacto que ha tenido en su empoderamiento, junto con los avances en la educación de las niñas y esfuerzos para cerrar la brecha de género. Sin embargo, esto algo que nos ocupa a quienes queremos buscar soluciones a estos temas tan graves y difíciles que se viven en la actualidad.

Los temas de las mujeres rompiendo los tan preocupantes techos de cristal en roles ejecutivos o en la conformación de las juntas directivas, contrastan con el creciente número de mujeres empresarias y sus contribuciones a la economía mundial, o el reconocimiento de las capacidades de liderazgo de las mujeres y su impacto positivo en la sociedad. Todos estos son temas clave para el futuro de las sociedades en todo el mundo. Y sí, en efecto, mucho se ha hecho, pero mucho más falta todavía por hacer. Cambiando las percepciones sociales de los roles y expectativas de las mujeres es clave para el avance de la humanidad.

Todos los temas relacionados con la mujer son importantes para el desarrollo sostenible del planeta, aunque la percepción de lo que se considera más actual y relevante puede variar en función de factores como la ubicación geográfica, el contexto cultural y los acontecimientos ocurridos en cada región. Sin embargo, hoy quiero compartir algunas ideas en general sobre un tema de mujeres particularmente relevante que ha ganado una atención significativa en los últimos años: la igualdad de género y el liderazgo de las mujeres en varios sectores, impulsados por la educación que se imparte a las mujeres en todo el mundo.

«La educación sirve como catalizador para la igualdad de género, rompiendo el ciclo de la pobreza, empoderando a las personas y fomentando el desarrollo social y económico.. «

Mejorar la participación de la mujer en la política y los negocios solo vendrá dado si se mejoran los aspectos relacionados con la educación de las niñas y mujeres a mayor escala y con mayor compromiso de parte de los gobiernos. Estos temas, algunos de los cuales han sido ampliamente discutidos, inclusive en estas páginas de Visionarias, continúan siendo relevantes en la actualidad por lo que es oportuno hacer una revisión de donde nos encontramos en los actuales momentos.

Un tema relacionado y desafiante es el desarrollo de la mujer como aspecto fundamental en lo que tenemos por delante de cara al futuro. Ello se relaciona con los esfuerzos para cerrar la brecha de género en los puestos de liderazgo y promover la igualdad de representación de la mujer, que ha ganado un impulso significativo a nivel mundial.

El empoderar a las mujeres y reconocer sus contribuciones ha sido particularmente destacado, con iniciativas destinadas a romper las barreras y los sesgos que obstaculizan el progreso de las mujeres. Ello lleva a un tema clave como lo es el desarrollo de la mujer como líder, en todos los ámbitos de la sociedad, lo que también incluye el abordaje de la violencia de género y el acoso sexual que sigue siendo un problema crítico en todo el mundo.

Hablar de la educación para las niñas y mujeres en este 2023 es de alguna manera reconocer la cantidad de temas variados y complejos que existen y se mantienen presentes hoy día. Fomentar la educación de la mujer puede generar un acceso equitativo a una educación de calidad para niñas y mujeres, incluida la promoción de las tasas de matriculación, retención y finalización en todos los niveles educativos. Además, promover y apoyar a niñas y mujeres en los campos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) no solo les brindará nuevas oportunidades laborales, sino que con ello se abordarán temas como los prejuicios de género o la desigualdad de oportunidades.

Entre otros temas, ello traerá mayores beneficios, como por ejemplo:

  1. Promover la igualdad de oportunidades para cerrar la brecha salarial de género y abordar la segregación ocupacional, fomentando la participación de las mujeres en todos los sectores de la economía; y,
  2. Aumentar la representación de mujeres en roles de liderazgo en diferentes sectores que será crítico para los años venideros, incluidos la política, la empresa, la academia, las artes, la ciencia y las organizaciones comunitarias.

Estas áreas representan un enfoque integral para que, a través de la educación, podamos reducir la brecha y fomentar la igualdad de género, creando un entorno en el que las mujeres y los hombres tengamos las mismas oportunidades, derechos y representación. Por supuesto, esto es una tarea nada sencilla. Determinar cuál de estas áreas es y será más crítica y urgente para reducir la brecha de género es muy complejo y puede variar según el contexto específico y los desafíos que enfrenta un país en particular, por lo que debemos trabajar en todas ellas a la vez.

La educación es fundamental para empoderar a las niñas y mujeres, ya que sienta las bases para su crecimiento personal, les da oportunidades económicas y genera bienestar general. Al garantizar el acceso equitativo a una educación de calidad, los países pueden lograr un progreso significativo en la reducción de la brecha de género.

A continuación les presento algunos aspectos claves a considerar al ampliar la importancia de la educación en niñas y mujeres:

Acceso más amplio a la educación: Garantizar el acceso equitativo a la educación para niñas y mujeres es esencial. Históricamente, las niñas se han enfrentado a barreras tales como normas culturales y sociales, restricciones económicas, distancia a las escuelas y problemas de seguridad que dificultan su acceso a la educación. Abordar estas barreras a través de políticas e intervenciones, como construir escuelas más cerca de las comunidades, brindar transporte y ofrecer becas, puede ayudar a cerrar la brecha de género en la educación.

Calidad de la educación: no se trata solo del acceso; garantizar una educación de calidad es igualmente crucial. Las niñas y los niños deben tener acceso a entornos de aprendizaje seguros e inclusivos que promuevan el pensamiento crítico, la creatividad y las habilidades para la vida. La educación de calidad empodera a las niñas con conocimientos, habilidades y confianza, lo que les permite participar plenamente en la sociedad y perseguir sus aspiraciones.

Eliminar los estereotipos de género: la educación puede desafiar y derribar los estereotipos de género dañinos. Al promover métodos de enseñanza sensibles al género, currículos inclusivos, así como nuevos modelos a seguir, la educación puede ayudar a desmantelar los prejuicios de género y promover la igualdad de oportunidades para niños y niñas. Ello alienta a las niñas a explorar campos tradicionalmente dominados por hombres, como la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM), y empodera a los niños para desafiar la masculinidad tóxica y abrazar la igualdad de género.

Tasas de retención y finalización: Garantizar que las niñas permanezcan en la escuela y completen su educación es crucial. Se deben realizar esfuerzos para abordar los factores que contribuyen a mayores tasas de abandono escolar entre las niñas, como el matrimonio precoz, el embarazo adolescente, la falta de instalaciones sanitarias y la violencia de género. Estrategias como brindar educación integral sobre salud sexual y reproductiva, ofrecer opciones de aprendizaje flexibles y crear entornos de aprendizaje de apoyo pueden ayudar a las niñas a mantenerse comprometidas con la educación.

Empoderamiento y habilidades para la vida: la educación equipa a las niñas con habilidades esenciales para la vida, conocimientos y habilidades de pensamiento crítico. Les permite tomar decisiones informadas sobre sus propias vidas, su salud y su bienestar. La educación también mejora sus perspectivas económicas, permitiéndoles buscar mejores oportunidades de empleo, obtener mayores ingresos y contribuir al desarrollo de sus comunidades.

La educación sirve como catalizador para la igualdad de género, rompiendo el ciclo de la pobreza, empoderando a las personas y fomentando el desarrollo social y económico. De allí que la educación de las mujeres sea un factor crítico para el futuro desarrollo del planeta por varias razones. Una de ellas es el crecimiento económico que se puede alcanzar, ya que la educación de las mujeres tiene un impacto directo en el crecimiento económico y el desarrollo de los países.

Cuando las niñas y las mujeres reciben una mejor educación, adquieren habilidades y conocimientos que mejoran su empleabilidad y potencian la generación de mayores ingresos. Las mujeres educadas tienen más probabilidades de obtener mejores oportunidades laborales, iniciar sus propios negocios y contribuir al crecimiento de las economías locales y nacionales. Una mayor participación femenina en la fuerza laboral y el empoderamiento económico se han relacionado con mayores tasas de crecimiento del PIB y reducción de la pobreza.

Al abordar la educación como clave del desarrollo, las sociedades pueden crear un entorno propicio en el que las niñas y las mujeres tengan las mismas oportunidades para aprender, prosperar y contribuir a su máximo potencial.

Por otro lado, la educación está íntimamente ligada al desarrollo sostenible. Cuando las mujeres reciben educación, es más probable que tomen decisiones informadas con respecto a la planificación familiar, la salud y la gestión sostenible de los recursos. La educación promueve la conciencia sobre los problemas ambientales y equipa a las mujeres con el conocimiento y las habilidades para contribuir a prácticas sostenibles en sus comunidades.

Al educar a las mujeres, mejoramos su capacidad para enfrentar los desafíos relacionados con el cambio climático, la degradación ambiental y los objetivos de desarrollo sostenible. Por otro lado, la educación empodera a las mujeres para que ellas tomen mejores decisiones sobre su propio bienestar, el de su familia y de sus hijos, lo que les permite estar más informadas sobre los temas de nutrición, prácticas de atención médica, prevención de enfermedades y salud reproductiva. De allí que la educación de las mujeres se asocie con menores tasas de mortalidad materna e infantil, una mejor nutrición infantil y un mejor acceso a los servicios de salud.

Hoy hablamos mucho sobre empoderamiento e igualdad de género y la educación es una herramienta poderosa para lograrlo, al desafiar las normas sociales discriminatorias, los estereotipos de género dañinos y las dinámicas de poder desiguales.

Cuando las mujeres reciben educación, adquieren confianza, asertividad y la capacidad de participar en los procesos de toma de decisiones a nivel individual, familiar y comunitario.

La educación equipa a las mujeres con el conocimiento y las habilidades para defender sus derechos, desafiar la violencia de género y contribuir al cambio social y político. Y, la educación fomenta la creatividad, el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la innovación y el progreso.

Al garantizar el acceso equitativo a la educación para niñas y mujeres, desbloqueamos su potencial para contribuir con nuevas perspectivas, ideas y soluciones a los desafíos globales.

La educación de las mujeres y en especial de las niñas es una fuerza transformadora con implicaciones de largo alcance para el desarrollo futuro del planeta. Al invertir en la educación de las niñas y las mujeres, podemos fomentar el crecimiento económico, lograr el desarrollo sostenible, promover la igualdad de género, mejorar los resultados de salud, fomentar la paz y la estabilidad y desbloquear todo el potencial de la mitad de la población mundial. No es solo una cuestión de justicia e igualdad, sino también un imperativo estratégico para construir un futuro más próspero, inclusivo y sostenible para todos. Y, ¿cómo lo logramos? Fomentando dos áreas para ello:

Generando oportunidades económicas: cerrar la brecha salarial de género, brindar igualdad de oportunidades para el empleo y el avance profesional y abordar la segregación ocupacional. El empoderamiento económico de las mujeres no solo las beneficia a ellas, sino que también tiene un impacto positivo en las familias, las comunidades y la economía en general; y,

Promoviendo el liderazgo y toma de decisiones en las mujeres: aumentar la representación de mujeres en roles de liderazgo es vital para promover la igualdad de género y abordar los sesgos sistémicos. Cuando las mujeres ocupan un lugar en la toma de decisiones, sus perspectivas y experiencias se reflejan mejor en las políticas y estrategias, lo que lleva a resultados más inclusivos y equitativos.

En un informe del Fondo Monetario Internacional de 2017 se señalaba que la inversión en la educación y la salud de las mujeres, y la atención a sus oportunidades de empleo y empoderamiento, rinde grandes dividendos en términos de desarrollo económico. Sin embargo, señalaba que la equidad de género está lejos de ser la norma mundial.

En los países de bajos ingresos, hay menos niñas que niños en la escuela; las tasas de matriculación femenina son particularmente abismales (en Níger 17 por ciento y Sudán del Sur 7 por ciento). En la India se gasta menos en la salud de las mujeres que en la de los hombres en todos los grupos demográficos y socioeconómicos (Saikia, Moradhvaj y Bora 2016).

Y, a partir de 2016, las mujeres ocupaban menos de una cuarta parte de los cargos parlamentarios en todo el mundo. Para septiembre de 2022, solo 29 mujeres eran jefas de estado (excluidas las figuras decorativas). Hoy, en especial luego de la pandemia, solo la mitad de las mujeres en edad de trabajar están en la fuerza laboral formal en comparación con las tres cuartas partes de los hombres en edad de trabajar.

Es importante tener en cuenta que todo lo dicho anteriormente y todas estas áreas están de una u otra forma interconectadas, ya que el progreso en un área a menudo respalda el progreso en otras. Un enfoque integral que aborde las múltiples dimensiones de la brecha de género y la educación de la mujer es crucial para lograr un cambio duradero y crear una sociedad más equitativa, lo que contribuirá a alcanzar un impulso más amplio y generalizado hacia la igualdad de género.

 

Universidad Central de Madrid. Fotografía publicada en Estampa, 24 de junio de 1933. Artículo La mujer en la universidad: del acceso restringido a ser mayoría en las aulas (La Vanguardia, 10/05/2018)

Para cerrar, hagamos que esto sea duradero. Apoyar y fomentar la educación en las mujeres y las niñas tiene un efecto multiplicador; es decir, educar a las niñas tiene un impacto transformador en las sociedades. Cuando las niñas reciben educación, es más probable que se casen más tarde, tengan menos hijos e inviertan en la educación y el bienestar de sus propios hijos. Esto creará un ciclo positivo de empoderamiento, que generará grandes beneficios intergeneracionales y un mayor progreso social a largo plazo.

 

Luis Vicente García es coach de rendimiento empresarial, conferencista internacional, autor de dos libros en materia de Franquicias y co-autor de 15 libros best-sellers internacionales junto con personalidades de la talla de Brian Tracy, Marshall Goldsmith, Jack Canfield y Joe Vitale, entre otros.

Es economista graduado de Georgetown University, con un MBA y especializaciones en Gerencia, Finanzas, Liderazgo Organizacional y Psicología Positiva. Es profesor en la UNIMET desde 2014, dictando clases de gerencia y liderazgo en los Diplomados de Gerencia Integral de Franquicias y Gerencia de Empresas de Servicios, y es profesor invitado en la UCAB y la Universidad Rafael Urdaneta.

Fue presidente de la Junta Directiva de Profranquicias (2017-2019). Es articulista para Visionarias, Inspirulina y El Nacional, creador de #MOTITUD y hoy se desempeña como embajador de Buena Voluntad de Goodwill Venezuela, editor en jefe de la revista Business Venezuela y Gerente General de Venamcham.

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