Las emociones calladas

«Hoy en día, la “Organización Mundial de la Salud” (OMS, estima que la depresión afecta a más de 280 millones de personas. Sin embargo, más allá del diagnóstico mental, los trastornos emocionales son una de las principales causas de discapacidad física a nivel global. Aquí es donde entran en juego las “enfermedades psicosomáticas”..«
Cuando el cuerpo se convierte en el portavoz del alma
Existe una sentencia tan antigua como veraz: “Lo que la boca calla, el cuerpo lo grita”. Esta frase no es solo una metáfora poética; es una realidad biológica. Cada emoción guardada bajo llave y cada sentimiento reprimido buscan, tarde o temprano, una vía de escape. Cuando esa vía no es la palabra o la gestión consciente, el cuerpo toma el relevo, transformando el silencio en síntoma y el conflicto en enfermedad.
La ciencia detrás del grito
Enfermedades Psicosomáticas
Hoy en día, la “Organización Mundial de la Salud” (OMS, estima que la depresión afecta a más de 280 millones de personas. Sin embargo, más allá del diagnóstico mental, los trastornos emocionales son una de las principales causas de discapacidad física a nivel global. Aquí es donde entran en juego las “enfermedades psicosomáticas”.
Se trata de afecciones que, aunque se manifiestan con dolor o disfunción orgánica, tienen un origen o un agravante psicológico profundo. El estrés crónico, los traumas no resueltos y la ansiedad no son abstractos; viajan por nuestro sistema nervioso e inmunológico provocando:
- Migrañas y cefaleas tensionales.
- Hipertensión arterial.
- Úlceras y problemas gastrointestinales.
- Afecciones cutáneas (psoriasis, dermatitis).
Reconocer esto desafía la visión tradicional de que la mente y el cuerpo son compartimentos estancos. Somos una unidad; si el software (emociones) falla, el hardware (cuerpo) se resiente.
El mapa de nuestras emociones
Para sanar el cuerpo, primero debemos identificar qué estamos sintiendo. Las llamadas “emociones primarias”, son respuestas biológicas universales que todos compartimos:
- Alegría: El motor del bienestar y la satisfacción.
- Tristeza: La respuesta natural ante la pérdida; necesaria para el proceso de duelo.
- Ira: Una señal de que percibimos una injusticia o daño.
- Asco: Un mecanismo de protección ante lo que consideramos perjudicial.
- Miedo: La emoción básica de supervivencia ante la amenaza.
- Sorpresa: El asombro ante lo inesperado que nos prepara para la acción.
Negar cualquiera de estas emociones es como intentar mantener una pelota inflable bajo el agua: requiere un esfuerzo agotador y, en cualquier momento, saldrá disparada con una fuerza incontrolable.
Lecciones de la pantalla a la realidad
Un ejemplo maravilloso de esto es la película «Intensa-Mente» (2015) y su reciente secuela (2024). Aunque a menudo se perciben como historias para niños, su mensaje es vital para los adultos. La protagonista, Riley, nos muestra cómo la entrada a la adolescencia y la presión por «estar bien» pueden generar un caos interno.
Personalmente, considero que estas obras son un espejo para la adultez. Toda esa información emocional que no gestionamos en su momento no desaparece; se queda latente y, años después, se presenta en nuestra vida adulta sin pedir permiso, afectando nuestra salud y nuestras relaciones.
Prevención
El arte de gestionar el mundo interno
¿Cómo evitar que el estrés se convierta en síntoma?
La prevención requiere un enfoque integral:
- Conciencia emocional: Identificar qué siento y ponerle nombre.
- Estilo de vida consciente: Una alimentación equilibrada, ejercicio regular y un sueño reparador son los cimientos de la resistencia emocional.
- Herramientas de regulación: Prácticas como la meditación, el yoga, el Tai Chi y el movimiento corporal guiado ayudan a drenar la tensión antes de que se somatice.
El camino hacia el «Verdadero Yo»
Buscar apoyo profesional o contar con una red sólida de amigos y familiares no es un signo de debilidad, sino una válvula de escape crucial. Al decidir liberar esas emociones «encarceladas», ocurre algo mágico:
¡Los beneficios trascienden lo físico!
Nuestra salud física y emocional inician una danza en equilibrio. El entorno se vuelve más afable, nuestras relaciones dejan de ser una lucha de exigencias y empezamos a experimentar una paz interior genuina. Al final del día, aprender a escuchar lo que sentimos es el primer paso para dejar de enfermar por lo que callamos. Es, en esencia, el reencuentro con nuestro Verdadero Yo.
Como seres humanos, todos queremos ser felices y estar libres de la desgracia, todos hemos aprendido que la llave de la felicidad es la paz interna. Los mayores obstáculos para la paz interna son las emociones perturbadoras como el odio, apego, miedo y suspicacia, mientras que el amor y la compasión son las fuentes de la paz y la felicidad (Dalai Lama)
Soy Flor Cuecuecha, Coach de Movimiento Corporal y Emocional. Guío especialmente a mujeres, y hombres en procesos de liberación emocional a través del movimiento consciente y la escucha profunda creando un refugio seguro para expresar lo que sienten.
Me formé en distintas disciplinas de movimiento y bienestar. En cada sesión, fui testigo de algo profundo: cuando el cuerpo se mueve con intención, las emociones también encuentran una vía para liberarse.
En 2013, inicié un camino profundo de crecimiento personal que me permitió integrar cuerpo y emociones desde una comprensión más consciente.
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