Fuente: Jairo Alzate (Unsplash)No estoy procrastinando, estoy postergando. Así, no hay culpa ni vergüenza. Simplemente, no puedo hacerlo. Es como si una parte de mi mundo emocional se hubiera retirado a meditar. No digo que he perdido las emociones, sigo teniendo momentos de alegría, me enfado,...