Magdalena De Luca: “La tecnología no es el fin, es un gran habilitador”

“Tenemos que tener una visión positiva del futuro, y esa visión debe estar centrada en la inclusión, el crecimiento y la adopción de todo aquello que mejore la vida de las personas. La tecnología no es el fin. Es un gran habilitador. Y si a través de ella podemos transformar lo que ocurre en el mundo, en nuestras familias, en nuestros países, debemos lograrlo. Tenemos que trabajar para que quienes nos rodean lo sientan y lo piensen así, porque somos responsables de ese futuro”.

Así lo afirmó Magdalena de Luca, quien habla con la autoridad que le otorgan más de 45 años liderando la transformación digital de grandes organizaciones en Latinoamérica.

Con ella conversamos sobre el fascinante y a la vez abrumador mundo de la tecnología que mantiene al mundo en cambios constantes a los cuales debemos adaptarnos, conocer y estudiar en profundidad. También el tema ético relacionado con la inteligencia artificial, que tanto inquieta a la humanidad.

Visionarias (V): En un mundo tan complejo y cambiante, ante la aceleración tecnológica, ¿qué escenarios considera más probables para los próximos 25 años? ¿Es posible proyectar el mundo al 2050? ¿Qué factores hacen difícil vaticinar el futuro?

Magdalena De Luca (MDL): Yo pensaría que es difícil vaticinar incluso la próxima semana. El entorno social y económico es tan inestable que ya no existen crisis aisladas por país o región. Hoy, con la globalización de las situaciones, pareciera que vivimos crisis mayores que abarcan al mundo entero y hacen que el futuro sea cada vez más impredecible, tanto en lo económico como en lo social. Una depende de la otra.

«Lo único que parece seguir una hoja de ruta es la tecnología. El avance tecnológico continúa sin importar lo que ocurre alrededor: sin importar lo que le pasa al ser humano, a las clases sociales o a las generaciones. Hoy convivimos cinco generaciones distintas, y muchas de ellas se definen por cómo usan la tecnología. Esa transversalidad tecnológica —incluida la inteligencia artificial— puede marcar cambios profundos en nuestra visión de futuro.

«Las grandes empresas tecnológicas están tan avanzadas que incluso invierten billones en proyectos de inmortalidad. Ya no se trata solo de usar tecnología, sino de cómo, con los datos que manejan, podrían incluso seguir descifrando el genoma humano. Pero mejor no entremos en ese tema, porque es extremadamente complejo. Hablemos de cosas más sencillas, aunque todo eso también está ocurriendo, y de alguna forma todos estamos involucrados.

«Hoy, hasta las familias se replantean su forma de vivir. Ya no hay planes fijos: ¿Dónde viviré el próximo año? Antes, había una estructura: padres, hijos, estudios, trabajo. Ahora, incluso la educación es más informal. No sabemos en qué país vivir ni si queremos quedarnos en uno solo. Gracias a la tecnología, podemos ser nómadas digitales. Las reglas del juego han cambiado, incluso en el núcleo familiar.

La tecnología es un gran habilitador. No es el propósito, es la herramienta. Debe estar al servicio de algo: estudiar, trabajar, comunicarse. Pero el centro siempre debe ser el humano. Lo digo en todas mis conferencias: nuestros clientes son humanos, nuestros colaboradores son humanos. La tecnología está para hacer las cosas más rápidas, más eficientes, para brindarnos información.

Y en cuanto al futuro, siempre me preguntan: ¿qué va primero, la innovación o el futuro? Yo digo: el futuro está ahí. La innovación puede mejorarlo… o complicarlo.

V: La tecnología nos fascina, nos sorprende, pero también puede abrumarnos o asustarnos. La inteligencia artificial ha significado una nueva revolución que puede traducirse en cambios impredecibles. ¿Cuáles son los mayores riesgos éticos o sociales que podrían surgir de avances como la IA o la automatización?

MDL: Ese es el gran reto que enfrentan incluso los países. Hay una penetración muy alta de inteligencia artificial, se usa en muchos contextos críticos, pero la mayoría de los países aún no cuenta con leyes que regulen su uso.

El tema ético puede comenzar desde algo tan cotidiano como una empresa que utiliza inteligencia artificial para contratar personal. Esa IA puede tener instrucciones específicas para excluir a ciertos candidatos sin transparencia, sin darle la oportunidad a ese humano que está postulando. Alguien puede decir: “Eso mismo se lo pueden decir al departamento de talento humano”. Y sí, pero con la IA es distinto: hay tantos datos involucrados que los sesgos pueden quedar profundamente arraigados en el sistema.

V: ¿Cómo equilibrar la fascinación por la innovación con la responsabilidad de mitigar sus efectos negativos?

MDL: Dentro de las organizaciones es más sencillo. Si estás ofreciendo servicios a tus clientes o a tus colaboradores, puedes controlar ese entorno. Puedes definir exactamente qué debe hacer la tecnología, qué deben hacer esos agentes inteligentes. No es lo que “ellos quieran”, es lo que tú decides que hagan.

De hecho, muchos proyectos de inteligencia artificial han fracasado porque usan una IA tan generativa que es capaz de tomar el control de una conversación sin un objetivo claro. Encuentra información y simplemente la entrega. En muchos casos, esos agentes han tenido que ser eliminados porque adquirieron una “vida propia” dentro del sistema.

Por eso es fundamental tener control. Y dentro de las empresas, especialmente en ambientes transaccionales, eso es posible. Allí puedes asegurar que los procesos funcionen correctamente, ya sea atendiendo a empleados o a clientes.

Pero fuera de ese entorno controlado, el camino es infinito. Lo que viven hoy los usuarios comunes, las personas que usamos la tecnología sin estar detrás de su desarrollo, es apenas una fracción de lo que realmente está ocurriendo.
La innovación no puede detenerse. Lo que debemos hacer es adaptarla para que funcione a favor de un futuro positivo. No podemos frenar el avance, pero sí guiarlo hacia lo que realmente importa.

Otro riesgo es la posibilidad de replicarte a ti misma. Hoy puedes aparecer en una conferencia… sin estar presente. Esa réplica puede afectar a cualquiera: un político, una figura pública, una persona común. Por eso deben existir normas que regulen cómo se está utilizando la IA, incluso en la educación, donde hay muchas situaciones que pueden afectar el proceso de aprendizaje: desde la inclusión de contenidos no deseados, hasta el acceso a información manipulada.

Recuerdo cuando apareció el Internet. Antes de eso, en la universidad, nos prohibían usar calculadoras porque, supuestamente, no íbamos a aprender. Imagínate… Luego llegó el Internet. Y hoy, lo que está ocurriendo con la IA es un espectro abierto, sin reglas claras. Si no se regula, pueden surgir consecuencias muy negativas, no solo en lo ético, sino también en delitos, en la manipulación de la verdad, en lo que es real y lo que no, reproducido por entes digitales.

Mujeres e inclusión tecnológica

Magdalena De Luca: «En nuestra organización, que cuenta con 600 colaboradores a nivel nacional e internacional y es una empresa de tecnología, las mujeres STEM están presentes en todas las áreas. Desde preventa tecnológica —que requiere una preparación muy especializada— hasta la implementación de aplicaciones móviles, proyectos de inteligencia artificial y control de calidad de software.

«Las áreas son infinitas. El campo tecnológico tiene muchas aristas, y cada día crece el grupo de mujeres STEM. Se ha perdido el mito de que solo el ingeniero en computación puede participar. Hoy, con el auge del low code —donde prácticamente cualquier ciudadano puede programar una aplicación—, no hay excusas para que más personas, y especialmente mujeres, estudien y trabajen en tecnología.

«El sesgo solía ser que para estudiar tecnología había que ser un genio. Por eso muchas mujeres mostraban resistencia, aunque son muy minuciosas y estructuradas, muchas veces más que los hombres. Hoy no hay limitaciones técnicas. Hay mujeres haciendo robótica avanzada, y también en puestos de liderazgo, lo cual es crucial. Liderar en tecnología hoy no es lo que era hace años; requiere una visión holística de los procesos.

«Posiblemente, los mayores sesgos siguen en los niveles gerenciales. En algunos países, aún existe la barrera que impide que las mujeres lleguen a ser presidentas o directoras. Pero en áreas operativas y de servicio, hoy estamos llenos de mujeres trabajando en tecnología».

V: ¿Qué barreras persisten para que las mujeres lideren en industrias como la IA, la ingeniería o la carrera aeroespacial?

MDL: No existen barreras intrínsecas —afirmó de manera categórica—. Las barreras las tienen las organizaciones, o sea, es la mentalidad dentro de ellas. Pero en sí, no existen barreras.

V: ¿Cómo impacta la tecnología en mujeres de diferentes contextos socioeconómicos?

MDL: Cada contexto socioeconómico es importante porque el uso de la tecnología varía en cada uno. Hoy vemos muchas mujeres emprendedoras que, gracias a la tecnología, han podido surgir sin necesidad de tener un local físico. Muchas hacen sus trabajos utilizando redes sociales.

«Todo este proceso tecnológico está ayudando al crecimiento y la inserción de cada vez más mujeres emprendedoras y emprendimientos básicos en ese proceso. No es necesario ser experta, ni siquiera en finanzas, para llegar a consolidar un negocio, porque incluso se pueden automatizar modelos de negocio.

«Lo difícil hoy es competir, porque la aceleración de negocios es constante y cada día más rápida. ¿Cómo compites? Usando la tecnología. Así podrás, con pocos recursos, entender mejor tu negocio y el de tu competencia».

Inclusión amenazada

Hoy en día hay una tendencia que cuestiona las políticas de inclusión tanto en el ámbito público como en el corporativo. Incluso hay un movimiento que sostiene que las mujeres deben quedarse en casa atendiendo al hogar y, sobre todo, sorprende porque muchos hombres jóvenes aplauden esta tendencia. Para MDL esto sigue siendo un problema de educación, que empieza en la familia. “A veces, hasta los padres inculcan estas ideas. Sin embargo, creo que hay un cambio radical en las nuevas generaciones. Siento que las parejas jóvenes están trabajando de forma diferente, aunque no en todas las clases sociales, porque en algunas aún persiste un machismo muy arraigado que hace casi imposible romper el techo de cristal”.

Entre las nuevas generaciones, el sesgo de género es menor. En esas parejas donde ambos trabajan y se apoyan, hay una visión distinta de familia y un camino hacia la igualdad real entre mujeres y hombres. En las clases sociales más bajas, el machismo sigue muy arraigado, incluso transmitido por las madres al criar a sus hijos de esa forma, lo que es aún más preocupante. Lo que necesitamos es más educación familiar, más contenidos y blogs que promuevan la apertura y el cambio en la percepción de género. Sería mucho mejor que muchas de las publicidades que se publican a diario, y que no aportan, fueran reemplazadas por mensajes con impacto real”.

 

V: ¿Qué oportunidades ofrece la IA para reducir brechas de género, por ejemplo, en salud, educación o empleo?

MDL: En cualquier área. Un punto importante es que con la IA y la adopción de ese tiempo libre que puedas manejar, puedes aprender muchísimo más rápido. Antes, desarrollar una idea, documentarla o montar un contenido tomaba mucho tiempo; hoy, esas tareas se reducen considerablemente. Si se usan bien, estas herramientas pueden ser un gran apoyo. Además, las mujeres que tienen responsabilidades familiares, a cargo de sus hijos y otras tareas, encuentran en la tecnología un aliado para optimizar su tiempo y ubicuidad, ya que pueden aprovecharla en cualquier lugar y momento.

«Conozco muchas personas que han retomado la lectura gracias a la facilidad para descargar libros o recibir recomendaciones. Toda esa información disponible es perfecta para ayudar a las mujeres, que a menudo tienen menos tiempo por las múltiples demandas en sus vidas».

 

V: En los últimos años hemos visto un movimiento importante para impulsar que niñas y jóvenes elijan carreras STEM. ¿Es suficiente lo que se está haciendo, especialmente en regiones con alta desigualdad de género?

 

MDL: No es suficiente. Aunque ha crecido la participación de mujeres en áreas STEM en universidades e institutos, y también en la educación informal, todavía queda mucho por hacer. Hoy hay un gran proceso de educación fuera de las universidades. En mis redes sociales, por ejemplo, he preguntado a grupos de mujeres STEM cuántas aprendieron lo que hacen en la universidad, y muchas responden que nada, porque las instituciones están rezagadas.

«En cuanto a elegir estudiar STEM, ha cambiado la percepción. Hoy puedo ser comunicadora social y también una chica STEM, porque hay carreras que integran la tecnología, como la inteligencia artificial aplicada a las comunicaciones.

«STEM ya no es solo para ingenieros; médicos, abogados y comunicadores sociales usan tecnología en sus profesiones, y eso amplía el espectro y abre oportunidades. Recientemente vi a una enfermera consultando una herramienta de inteligencia artificial para mejorar el tratamiento de un paciente en una clínica. Es genial ver cómo la tecnología se adopta en cualquier carrera».

Derrumbando barreras

«No basta cursar carreras STEM. Al ingresar al mercado de trabajo, las mujeres encuentran múltiples barreras. Para MDL,cada persona debe enfrentarlas por sí misma. No hay una receta mágica. Algunas empiezan y no les va bien, y deciden abandonar. Las barreras serán cada vez más altas porque, aunque la tecnología parece más fácil, entender cómo usarla y para qué seguirá siendo un desafío. Por eso es un problema personal. Cada persona tiene que luchar y prepararse –enfatizó MDL-.  Es fundamental fortalecer la educación para que quienes ingresan al mercado laboral sepan qué obstáculos enfrentarán. Para superarlas, hay que estudiar más. Eso es todo”.

V: ¿Si tuviera que priorizar tres acciones para que las mujeres lideren la tecnología del futuro, ¿cuáles serían?

MDL: Primero, una formación robusta. Tienes que demostrar que eres una superprofesional en lo que haces. Eso me ayudó a mí hace 42 años, en 1979, a posicionarme cuando las mujeres no eran ingenieras en computación y la computación casi ni existía. Profesionalizarme y convertirme en especialista fue la clave para abrirme camino.

«Segundo, mantenerse actualizada. Muchas personas repiten el mismo año toda su vida, y no es así. Hay que actualizarse no solo en conocimientos, sino también en lo que ocurre en el entorno, cómo insertarse y qué hacer para seguir avanzando.

Tercero, seguir el proceso de empoderamiento. No tener miedo, romper ese temor a enfrentar nuevos desafíos.

V: ¿Puede compartir casos inspiradores o lecciones aprendidas de su experiencia?

MDL: Claro que sí. Empecé muy joven, y nunca olvidaré que en mi época no existían ni mujeres empresarias ni la tecnología como la conocemos. Una mujer me dijo: “Creo que te irá bien, pero tienes que cortarte el cabello, usar ropa oscura, parecerte a un hombre para poder trabajar.” Le respondí que no, que soy mujer y no quiero ser así, y fui justamente en dirección contraria: empecé a vestir colores vibrantes como naranja, fucsia, turquesa, y mantuve mi cabello largo.

Tengo muchas anécdotas, pero una que me impactó mucho fue cuando, ya con un recorrido importante internacional, un empresario me dijo que no quería hacer negocios con mujeres porque no estaba acostumbrado. Le pregunté si su limitación era el género o alguna otra cosa, y me respondió que nunca había trabajado con una líder mujer. Le dije que cuando estuviera listo para trabajar con mujeres, su organización crecería. Entonces le pregunté si tenía hija, y me dijo que sí, y que la estaba preparando. Le di las gracias y me fui. A la semana, tuve una siguiente reunión muy buena con él, porque comprendió que al cerrarme la puerta a mí, podía ocurrirle algo similar a su hija en el futuro.

Hoy es diferente. El empresario que me contacta ve mi perfil, mis proyectos, y es mucho más fácil que deje de lado el sesgo de género.

Nota: Fotos enviadas por el equipo de Magdalena De Luca

IA y sesgos de género

MDL: Es difícil asegurar que la IA sea una herramienta para empoderar a las mujeres y no una amenaza. Hay que adentrarse en los esquemas profundos de la IA y entenderla cada vez más. Por eso recomendamos mucho estudiar temas como “prompts”, búsquedas de información y todo lo relacionado con ese conocimiento.

«Parece que la IA es como un súper Google al que le preguntas y ya, pero detrás hay algoritmos complejos y muchos procesos que debemos profundizar para aprender a usarla bien.

«Si no la usamos correctamente, pueden surgir problemas. Ha habido muchos fracasos en implementaciones de la IA, en implementaciones donde un agente inteligente toma control sin que nadie pueda pararlo. Ese sesgo existe porque está programado desde un producto que generaron.

«Hay muchos riesgos hoy en día que hay que controlar, y para eso hay que estudiar, analizar qué producto usas. Hoy hay más de mil quinientas plataformas disponibles para hacer cosas, pero si no se usan bien, pueden resultar en un desastre».

Mujeres liderando empresas tecnológicas

“Yo pensaría que con la incorporación de las mujeres en la dirección de las empresas habría más humanización. Conozco mujeres líderes que son muy complejas, que cuando son líderes, son muy duras son muy exigentes, pero creo que en general hay un proceso mayor de humanización, comprensión y organización diferente. Las mujeres tenemos la capacidad de manejar distintas situaciones con distintos procesos y en distintos momentos.

«Creo que hay un entendimiento más amplio sobre cómo manejar una organización. Además, hoy es fundamental prepararse para las nuevas políticas de gestión humana, ya que las nuevas generaciones tienen parámetros muy diferentes. En el liderazgo femenino hay muchos procesos de humanización, comprensión y estructura que, en mi experiencia, a menudo superan a los masculinos».

¿Quién es Magdalena De Luca?

Magdalena de Luca es emprendedora por más de 45 años y fundadora y líder del holding de empresas Sybven, Soluciones Láser y Dana con presencia en 17 países y más de 450 clientes donde la tecnología es el principal motivador.

Conferencista internacional y propulsora de la Red de Mujeres Emprendedoras en las TIC y activista en el cumplimiento de las ODS a través del soporte a más de 100 ONGs a nivel regional (América Latina).

Ha sido reconocida como Líder Empresarial Inspirador 2023/2024 por EY Venezuela, Premio Líder TI Venezuela (2024), personaje Top 2023 de la Revista Ekos de Ecuador, 100 mujeres protagonistas de Venezuela (2023).

Conoce más de Magdalena en su LinkedIn: AQUÍ

Canal de Youtube: AQUI

 

 

 

Anabelle Yánes

Ejerció como periodista en Venezuela hasta el año 2002 en el área de economía, finanzas y negocios. Posteriormente desarrolló un emprendimiento para la fabricación de mermeladas y dulces artesanales.

En 2008 participó en el Concurso Ideas clasificando entre los cinco primeros proyecto de 730 participantes por el concepto de red de productoras artesanales. El emprendimiento tuvo éxito y duro hasta el 2019 cuando debido a la crisis económica en Venezuela se paró la producción y venta.

En paralelo, trabajó como docente durante este período.

Actualmente retoma el periodismo e inicia una nueva etapa escribiendo cuentos infantiles.

Vive en Estados Unidos.

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