Princesas que ya no quieren ser «princesas»

La literatura infantil está llena de cuentos de hadas, de damiselas encerradas en los sótanos de los castillos, de princesas en lo alto de las torres y de príncipes encantadores dispuestos a salvar a la bella joven en apuros. Todo esto sucede generalmente en un castillo, en medio de un bosque, y donde puede haber sapos, manzanas, culebras y dragones, en donde se entremezclan lo sobrenatural y el placer de maravillarse con tramas que prometen riquezas, donde los cuentos de hadas ofrecen la esperanza de liberarse del encierro y ocurren en territorios mágicos de posibilidades infinitas. En ellos tenemos a un héroe o una heroína, quienes se enfrentan a odiseas, terrores y desastres en un mundo que difiere considerablemente en la forma como la existencia humana funciona, llevándonos y a los protagonistas a otro lugar donde las maravillas son comunes y los deseos son cumplidos. Y la mayoría de ellos tiene un final feliz, lo cual es un sello del género de este tipo de cuentos.

Un cuento de hadas, cuento mágico o cuento maravilloso es una historia ficticia con personajes folclóricos tales como hadas, duendes, elfos, brujas, magos, sirenas, troles, gigantes, gnomos y animales parlantes, e incluye encantamientos, normalmente representados como una secuencia inverosímil de eventos. En el lenguaje contemporáneo, así como fuera del contexto literario, el término es utilizado para describir algo que está vinculado con princesas. Por ello, existen expresiones tales como un final de cuento de hadas o un final feliz.[i] Por supuesto conocemos de princesas que se convierten en ogros o que duermen para siempre, con cabellos que cuelgan desde lo alto de una torre o cuyo padre intercambiando a su hija por riquezas; pero eso pasa sólo en las leyendas, ¿verdad?

Los cuentos de hadas han sido historias inicialmente orales sobre las culturas, que pueden mimetizarse en mitos y en los que el contexto es percibido, tanto por el narrador como por los oyentes, como si se tratara de una realidad histórica. Sin embargo, tienen lugar en un período indefinido («érase una vez» o «había una vez») más que en un instante preciso.[i]

[i] Warner, Marina Once Upon A Time: A Short History of Fairy Tale. Oxford University Press©)

 Los cuentos de hadas están asociados hoy con los niños, en especial desde que los hermanos Grimm publicaron su colección como los ‘Cuentos de los niños y el hogar’ en el siglo XIX, aunque los primeros estaban destinados principalmente a las audiencias adultas. Los más antiguos datan de hace más de cuatro mil años y han ido llegando a través de las tradiciones de cada región.[ii] Se conoce algunos del Antiguo Egipto, hacia el 1300 a. C. (Historia de los dos hermanos), los cuales se verían más tarde en las culturas griegas y romanas ​y reaparecen de vez en cuando en la literatura escrita de culturas letradas; las de la antigua Roma con Apuleyo y su obra El asno de oro (100-200 d. C); la colección de fábulas titulada Panchatantra (India, 200-300 d. C.) o la muy conocida Las mil y una noches (compilada hacia 1500 d. C.). Si bien se desconoce en qué medida estos reflejan los verdaderos cuentos tradicionales o incluso su propio tiempo, la evidencia indica que dichas obras, reelaboraron los cuentos populares de tal forma que se los adaptó a las formas escritas.​ Las colecciones medievales como Los cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer, el poema épico The Faerie Queene de Edmund Spenser en el Renacimiento y los guiones teatrales de William Shakespeare en Rey Lear, pueden ser considerados como una variante literaria de los cuentos de hadas. ​La Bella Durmiente, el Gato con Botas, la Caperucita Roja o Cenicienta son clásicos infantiles inmortalizados como fábulas cuyos orígenes fueron los cuentos contados de generación en generación sobre épocas de fantasía, mitos y otras realidades. Los Hermanos Grimm y Hans Christian Andersen recopilaron cuentos populares antiguos, utilizando luego motivos y tramas para crear nuevos relatos convirtiéndose así en los grandes autores de los cuentos de hadas.

[i] Where do fairy tales come from? BBC.com http://www.bbc.com/culture/story/20140930-where-do-fairy-tales-come-from

[ii] Baeza, Ana. El origen tétrico de los cuentos de hadas. Bibliotcario.es en https://www.biblogtecarios.es/anabaeza/el-origen-tetrico-de-los-cuentos-de-hadas/

«Han demostrado ser capaces de ganar batallas y generar cambios trascendentales en la sociedad. Los días de tumbarse dócilmente, cantarle a la vida silvestre, o esperar a que alguien venga a casarse con ellas, han terminado; son heroínas de acción. Hoy la princesa salva al príncipe y al reino..

Todos hemos crecido escuchando cuentos de princesas, favoritos de algunas niñas, quienes quedan fascinadas y hechizadas con estas historias, ya que por lo general son relatos dulces, y tiernos donde la mujer es la protagonista, a veces sumisa, que espera paciente la ayuda de algún valiente caballero. Pero hoy, cuando la realidad ha cambiado y a las niñas se les invita a que no esperen por sus príncipes, sino a que sean las verdaderas protagonistas de sus propias vidas e historias, ya han aparecido nuevas y muy originales versiones de estos cuentos donde las princesas pueden ser lo que quieran, donde aparecen valores como el respeto, la cooperación y por supuesto, conceptos de equidad e igualdad[i].

 

Como nos dice Juana Torrijos en su libro Las Princesas Que Cambian Cuentos[ii], los cuentos pueden ser diferentes a como nos los han contado y donde las protagonistas tienen algo que decir sobre su historia; quieren ser dueñas de sus historias y deciden sus propias vidas. Se les da entonces un nuevo significado a los cuentos de hada tradicionales, porque las princesas modernas ya no quieren ser rescatadas, ni casarse obligadas, sino que quieren ser dueñas de sus propias aventuras; deciden su propia historia, su camino y su futuro, y las princesas son las protagonistas, pero no de la manera que todos conocemos.

Leemos de historias en pueblos, o en los barrios, donde la vida golpea a las familias, a las madres y en especial, a las hijas. Una vida dura que no pareciera plantear posibilidades por delante ni, a veces, la opción, de romper esos terribles ciclos de pobreza. Vemos así a niñas jóvenes que a los 12 años ya son madres y que, lamentablemente, a los 22 quizá ya sean abuelas. Pero ese ciclo de pobreza si se puede romper y allí entran nuestras bellas doncellas modernas, nuestras princesas de este siglo XXI, que, impulsadas por sus mamás, sus padres o sus entornos, logran pensar diferente y ser distintas en una sociedad que, a pesar de todos los avances, pareciera que todavía las quiere hacer retroceder a como dé manera. ¿Se puede cambiar este patrón? ¡Creo que sí! Vemos cambios en el comportamiento de algunas madres que se dan cuenta de que sus hijas lo pueden hacer mejor; de instituciones que se enfocan en sacar a los niños de la pobreza, les dan clases de reproducción sexual y los alejan de las drogas y de las pandillas. No es nada fácil, pero sí se puede cambiar. Las madres deben hacer un enorme esfuerzo para ir en contra de la corriente y no dejarse llevar por la inercia en la cual están sumidas las sociedades ante la ausencia de futuro que se percibe. Hoy las hijas relatan con orgullo cómo sus madres las hacían madrugar para ir a clases todos los días, atravesando caminos no muy fáciles o caminando bajo el frio y la lluvia.

[i] Brusa, Emilce. Cuentos de hadas y princesas. Voz Y cuento en https://vozycuento.com/2020/11/19/cuentos-de-hadas-y-princesas/#:~:text=Por%20lo%20general%20son%20relatos,ayuda%20de%20alg%C3%BAn%20valiente%20caballero.

[ii] Torrijos, Juana. Las Princesas Que Cambian Cuentos. Editorial La Locomotora, España (2019). ISBN: 9788412005608.

Ilustración de Amanda Niday (Facebook: @AmandaNidayIllustration)

“Tú no, princesa, tú no”, nos dice la canción de Joan Manuel Serrat, llamada Princesa[i]. Leemos relatos de chicas que recuerdan esas palabras como venidas de un sueño. “Mi mamá siempre me cantaba esa canción…” La letra de la canción continúa diciendo “Tú eres distinta. No eres como las demás chicas del barrio”. Una hermosa pieza de Serrat, incluida en su disco Sombras de la china de 1998, en la que demuestra su extraordinaria sensibilidad para retratar los anhelos y temores, las perplejidades y esperanzas de la gente sencilla respecto a los hijos, que son toda su apuesta posible frente al futuro[ii]; y en este caso, nos habla de lo que esperan los padres de sus hijas. Las madres de hoy salvan a sus princesas y ellas se vuelven en protagonistas de sus propias vidas. Son cuentos bellos y reales, no del folclore o de la cultura. Quieren mantener a su “princesa” a salvo de la pobreza y la desdicha, recordándole lo mucho que esperan de ella. Hoy las jóvenes eluden las trampas que les acechan en el camino: embarazo precoz, deserción escolar, marchitez de la ilusión[iii]. Muy probablemente muchas jóvenes hoy no han escuchado esa canción de Serrat, o canciones de esperanza o no tienen posibilidades de surgir. Pero en ocasiones vemos a las que logran eludir ese destino que parecían tener escrito en la frente. Las madres adolescentes son vulnerables y contribuyen a aumentar las cifras de pobreza, comprometiendo su futuro y el de las generaciones siguientes; y eso debe cambiar.

Algunas sacan su bachillerato, consiguen trabajo y tienen así una mejor vida. Es un esfuerzo cotidiano, heroico e invisible, pero fundamental, que transforma sociedades y requiere que todos trabajemos para generar ese mejor futuro para quienes hoy no lo pueden a tener. El amor en casa, la formación en valores, un sentido de dignidad, la posibilidad de estudiar, y la opción de alejarse de las calles crea oportunidades de cambio en la sociedad. Estas son tan solo algunas de las propuestas de eso que podemos y que debemos cambiar. Pero todavía, son muchas las chicas, pero pocas las princesas. “Tú eres distinta”

[i] Joan Manuel Serrat. Canción Princesa. Disco Sombras de la china, de 1998, Discografia BMG Ariola, Barcelona, España.

[ii] Torres, Héctor. Princesas; Prodavinci 2015, en https://historico.prodavinci.com/blogs/princesas-por-hector-torres/ 

[iii] Ibid.

Las princesas hoy han demostrado que tienen aspiraciones, sueños y responsabilidades, son hermosas en su físico y/o en su interior, son genuinas, autenticas, excepcionales e icónicas. Su individualidad y rasgos distintivos las distinguen del resto y muchas son extravagantes y aventureras. Hoy no es necesario tener un príncipe; se encuentran en problemas que resuelven ellas mismas; ya la única forma de salir de las dificultades no es cuando alguien viene a rescatarlas, sino cuando ellas deciden enfrentarlo. Ese es el camino hoy y así son las princesas que continúan inspirando a niñas en todo el mundo: Mulán se unió al ejército chino para derrotar a los hunos, Cenicienta tiene la determinación para superar la adversidad, y Moana tiene la audacia para salvar su hogar y su gente; y todo a pesar de -o gracias a- las circunstancias. Toman los riesgos que les presentan la vida, su energía es incansable y han tenido que arriesgarlo todo para ganar algo. Sueños, determinación, y deseo son parte de ese transitar.

Las princesas, hoy heroínas y mejor aún, líderes femeninas, tienen una serie de cualidades y características que creo las definen de manera muy positiva. En una encuesta que realicé en LinkedIn durante el mes de junio 2022, surgieron interesantes descripciones de las cualidades de estas nuevas princesas, llamadas líderes del 2022. Son inspiradoras, valientes, creativas, soñadoras, poderosas, enérgicas, generosas y muchas de ellas pioneras en lo que logran alcanzar. Además, son firmes, tenaces y tienen espíritus aventureros. Estas princesas y heroínas modernas nos muestran a las personas que encarnan la bondad y la valentía de la mujer de hoy.

Una investigación realizada en 2018 por Always Platinum (UK) y conducida por OnePoll.com, a 2.000 mujeres en Inglaterra, indicó que la nueva feminidad tiene una combinación de atributos suaves y fuertes[i], y reveló características comunes como, mostrar compasión y amabilidad, ser buenas amigas y dar un buen ejemplo. La ‘elección’ es importante para ascender en la carrera profesional, ser una madre que se queda en casa, elegir la vida soltera o el matrimonio. Curiosamente, la definición de feminidad ha cambiado considerablemente con el tiempo. Cuando se les preguntó qué habría significado esto hace 50 años, el 41% sugirió «delicado y dulce» y el 53% dijo «ser una buena madre y cariñosa«. La nueva feminidad hoy sugiere «ser independiente y leal» (41%) o «segura y elegante» (31%).

Recientemente vi la película The Father of the Bride (el Papá de la Novia) de HBO Max, una nueva versión latina protagonizada por Andy García y Gloria Estefan, que tiene complicaciones y toques más actuales, aunque todavía hay mucho por recorrer. Los padres están al borde del divorcio cuando comienza la película, pero llega su hija mayor y novia, Sofía, les dice que se va a casar, que se muda a Méjico y que ella le propuso matrimonio a su futuro esposo. Al final de la película, el novio toma su apellido, cosas que naturalmente desconciertan a su padre. Claramente ya hay la intención de modernizar las historias.

Es bajo esta nueva óptica de la nueva feminidad que debemos enseñarles el mundo a las jóvenes de la nueva generación: hoy la princesa es independiente, flexible y dinámica. La Blancanieves de hoy es otra cosa, como nos dice The Conversation en el artículo Fairy tale princesses get feisty de 2012[ii]: “No solo les cantan a los pájaros azules y limpian la casa. Son enérgicas, no siempre feministas, dotadas para las bromas ingeniosas y empuñan armas puntiagudas como espadas y dagas”. Será interesante ver enfoques innovadores de los cuentos de princesas, dada su historia, evolución e importancia como modelos a seguir. Han demostrado ser capaces de ganar batallas y generar cambios trascendentales en la sociedad. Los días de tumbarse dócilmente, cantarle a la vida silvestre, o esperar a que alguien venga a casarse con ellas, han terminado; son heroínas de acción.

Hoy la princesa salva al príncipe y al reino. El libro “La princesa de la luz” de George MacDonald, publicado originalmente en 1864, nos relata la historia de una niña condenada por su tía, una mujer rencorosa y amargada, a no tener gravedad. Incapaz de poner los pies en el suelo, flota para siempre hasta que «encuentra su gravedad» y, a diferencia de otros cuentos de hadas, esta gran heroína es quien al final salva al príncipe.

Debo reconocer que soy lector y cinéfilo de cuentos de hada, de las bellas historias y narrativas que escuchamos desde pequeños; pero estas hoy deben tener ese twist que adapte esas historias a esta nueva época, más moderna, post COVID, en la que estamos viviendo. La maldición de una bruja, una puerta mágica, una princesa que la encuentra para salir, son parte de nuestro crecer y los cuentos de hadas que han estado con nosotros durante tanto tiempo siguen teniendo su atractivo, ya que son las historias que se han entretejido en nuestros sueños de infancia, y en realidad nunca nos han dejado.

Y, sin embargo, también los cuentos de hadas y sus princesas están rebosantes de un nuevo potencial. ¿Qué pasa si hoy quien salva el día es en realidad una princesa?; ¿Qué pasa si la muchacha es quien le pide la mano a su novio?; ¿Qué pasa si la reina malvada no es tan malvada después de todo? Son preguntas como estas las que están en el corazón de los mejores relatos de cuentos de hadas modernos o las nuevas versiones de los cuentos milenarios y que debemos seguir contando a nuestros hijos y nuestras hijas. Después de todo, es a través de estos cuentos de hadas y princesas, narrando las clásicas y con sus nuevas versiones, que los niños y niñas de estas nuevas generaciones aprenderán el verdadero valor de la vida. Y porque no, a conocer la evolución de esas mujeres reales, de los cuentos e historias de la vida, que las convierten en las verdaderas heroínas y así quizá, logremos creer en la magia otra vez.

Y como nos dice la frase final de la película Ever After:

“Y, aunque Cenicienta y su príncipe vivieron felices para siempre,

el punto, caballeros, es que vivieron.”

[i] Elsworthy, Emma. The Mirror, 2018 https://www.mirror.co.uk/news/uk-news/women-reveal-top-30-traits-13300642

[ii] THE CONVERSATION Fairy tale princesses get feisty, 2012 https://theconversation.com/fairy-tale-princesses-get-feisty-7372

Luis Vicente García

Luis Vicente García es coach de rendimiento empresarial, conferencista internacional, autor de dos libros en materia de Franquicias y co-autor de 15 libros best-sellers internacionales junto con personalidades de la talla de Brian Tracy, Marshall Goldsmith, Jack Canfield y Joe Vitale, entre otros.

Es economista graduado de Georgetown University, con un MBA y especializaciones en Gerencia, Finanzas, Liderazgo Organizacional y Psicología Positiva. Es profesor en la UNIMET desde 2014, dictando clases de gerencia y liderazgo en los Diplomados de Gerencia Integral de Franquicias y Gerencia de Empresas de Servicios, y es profesor invitado en la UCAB y la Universidad Rafael Urdaneta.

Fue presidente de la Junta Directiva de Profranquicias (2017-2019). Es articulista para Visionarias, Inspirulina y El Nacional, creador de #MOTITUD y hoy se desempeña como embajador de Buena Voluntad de Goodwill Venezuela, editor en jefe de la revista Business Venezuela y Gerente General de Venamcham.

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