¿Y si «mi inglés está oxidado» no fuera el problema real?

«No necesitas apuntarte a una academia ni repasar verbos irregulares para volver a conectar con tu inglés. Lo que sí necesitas es volver a usarlo en movimiento.

La frase más común cuando conozco a alguien es: «mi inglés está oxidado.»

Muchas veces lo dicen con una sensación de “espinita”, a veces con un poco de vergüenza y otras con una sonrisa que me dice “bueno, es lo que hay”

Y casi siempre, se utiliza como excusa para justificar por qué alguien, emprendedora o profesional brillante, ha dicho que no a una oportunidad internacional.

Lo entiendo. Lo he vivido. Ese miedo a hablar otro idioma delante de otras personas en nuestro entorno laboral.

Hoy te propongo otra mirada.

El mito del óxido

Decimos “está oxidado” como si nuestro inglés fuera una bici vieja en el trastero, olvidada, chirriante, inservible. Lo usamos como una muleta para esconder nuestra vergüenza.

Pero, seamos sinceras; el óxido no significa que la bici ya no funcione.

Simplemente significa que no la has usado en un tiempo. Y lo único que necesita es movimiento y un poco de aceite, no tirarla a la basura.

Pues, con el inglés pasa lo mismo.

Lo cierto es que la mayoría de las mujeres con las que trabajo ya saben suficiente inglés.

Saben leer y entender. Incluso pueden mantener una conversación dentro de un contexto “seguro” como podría ser una clase.

El problema viene cuando aparece la presión (como en una reunión, una presentación, o un congreso). En ese momento de la verdad, ese “óxido” se convierte en miedo.

No es miedo a hablar otro idioma.

Es miedo a exponerse. A no sonar profesional. A parecer menos.

Y entonces, volvemos a decirnos a nosotras mismas lo mismo de siempre:
“No es el momento.”
“Cuando mejore un poco más.”
“Es que mi inglés está muy oxidado…”

Pasa la oportunidad.

Y con ella, esa parte de ti que quería mostrarse al mundo.

El inglés no es el problema. La inseguridad sí.

Lo que he descubierto en casi 10 años de trabajo con profesionales de todo el mundo es esto:

La mayoría de las mujeres no están bloqueadas por falta de inglés. Están bloqueadas por falta de confianza al usarlo.

Esto no viene de la nada. Muchas hemos aprendido inglés desde el miedo:

  • Miedo a fallar el examen
  • Miedo a pronunciar mal
  • Miedo a que se rían
  • Miedo a que no nos entiendan

Desgraciadamente, no nos enseñaron a usar el idioma como una herramienta viva. Nos enseñaron a aprobar exámenes. A completar ejercicios. A traducir.

A estudiar, pero no a aprender.

Y claro, cuando llega el momento de usar el inglés en el mundo real, para comunicar ideas, para vender, para negociar, para contar tu historia… te sientes incapaz.

Porque una cosa es saber vocabulario.

Otra muy distinta es hablar con poder, con claridad y con presencia.

Fluidez funcional y confianza situacional

¿Te imaginas poder entrar a una videollamada con una clienta en los Estados Unidos y sentirte igual de segura que en español?

¿O poder grabar ese vídeo para tu web sin repetir 20 veces la misma frase?

¿O responder con naturalidad a un comentario en LinkedIn en inglés sin quedarte en blanco?

Eso es lo que yo llamo fluidez funcional.

No se trata de sonar como una nativa, ni de tener una pronunciación perfecta. Se trata de poder expresarte de forma clara, auténtica y eficaz en los contextos que más importan para ti.

Y eso va de la mano de otro concepto clave: la confianza situacional.
Porque no necesitas sentirte segura en inglés todo el tiempo. Solo necesitas poder activar esa confianza en los momentos que cuentan.

Con las herramientas adecuadas, esto no solo es posible, es liberador.

3 ejercicios para desoxidar tu voz

No necesitas apuntarte a una academia ni repasar verbos irregulares para volver a conectar con tu inglés. Lo que sí necesitas es volver a usarlo en movimiento.

Aquí te comparto tres ejercicios sencillos, pero poderosos, que puedes hacer desde hoy para recuperar confianza:

1.El diario de voz

Aquí trabajamos tu fluidez funcional y reducimos el miedo al “¿y si me trabo las palabras?”.

Cada día, durante una semana, graba un audio respondiendo a una pregunta simple como por ejemplo:

  • ¿Qué he hecho hoy en mi negocio?
  • ¿Qué me preocupa esta semana?
  • ¿Qué quiero lograr este mes?

Cometerás errores. No importa. Es parte del proceso. Lo importante es volver a poner tu voz en movimiento. Escucharla. Sostenerla. Ver que sí puedes hilar ideas.

2.- Reescribe tu última respuesta de email en inglés con tu voz real

Aquí vamos a entrenar la estructura + tu tono personal para usar tu inglés con más autenticidad.

Busca un correo o mensaje que hayas escrito en inglés con la ayuda seguramente de la IA (no es una regañina, es la realidad hoy en día). Ahora:

  • Léelo en voz alta
  • Piensa: ¿suena a mí? ¿O suena genérico, plano, robotizado?
  • Reescribe la respuesta usando expresiones más tuyas:
    Ejemplo: Cambia “I am writing to request information about…” por “I’d love to know more about…”
    Cambia “I would appreciate a response” por “Let me know what you think.”

3.- Escoge una situación real y prepárate

En este último ejercicio vamos a trabajar tu confianza situacional: aprender a activar seguridad cuando más la necesitas.

Piensa en una situación concreta que te dé inseguridad en inglés como, por ejemplo, hacer tu elevator pitch en una comunidad.

Ahora, escribe 3 frases clave que sí te gustaría poder decir en esos contextos.

No intentes traducir. Construye desde lo que ya sabes.

Luego ensaya en voz alta, múltiples veces. Así fortalecerás la conexión mente-boca.

Una voz que se mueve, florece

Decir “mi inglés está oxidado” suena inofensivo.

Pero muchas veces, se convierte en una verdad que nuestra alma cree firmemente.

Y la única forma de romperla es usar tu voz de nuevo.

No desde el perfeccionismo ni desde la obligación. Sino desde la curiosidad, el juego, la práctica y la autoescucha.

Porque tu inglés no está roto. Solo está dormido. Y con un poco de movimiento, y el entorno adecuado, puede volver a sentirse como una extensión de ti.

 

Soy  profesora nativa de inglés para negocios y ayudo a directivos, profesionales y equipos a soltarse en el idioma y convertir ese conocimiento en un aliado en sus negocios o en su trayectoria profesional. Te libero de la vergüenza de hablar y deshago el nudo que te provoca en la garganta el inglés.

Después de mucho esfuerzo y trabajo, encontré mi propio camino con el aprendizaje de los idiomas – que quizás te va a sonar un poco diferente a lo que has encontrado hasta ahora en tus clases de inglés.

Utilizo no solo lo que he aprendido durante mi formación académica como profesora (Máster en Estudios Ingleses con especialización en la enseñanza del inglés como idioma extranjero) y mis años dando clase en academias tradicionales, sino también lo que he aprendido e implementado yo para hasta llegar aquí.

Ahora imparto clases a medida para particulares y empresas que se adapten a sus necesidades. Si quieres saber más no dudes en ponerte en contacto.

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