Madres emprendedoras: Piedras angulares en el progreso intergeneracional

«En América Latina, la falta de empleo formal y la carga de cuidados, que triplica la de los hombres, empuja al 86% de las mujeres a emprender por necesidad bajo condiciones precarias». Esta cita corresponde a Elizabeth Prado,  Responsable de Alianzas de Equidad e Inclusión de la Fundación Microfinanzas BBVA, quien menciona que los datos del Banco Mundial muestran que aumenta el número de hogares en los que sólo una mujer adulta cuida de uno o más niños «y, como consecuencia, la incidencia de la pobreza es más del doble en este tipo de hogares». 

Para la FMBBVA – menciona- estas madres son piedras angulares en el progreso intergeneracional porque su autonomía económica repercute en el bienestar de sus hogares.

 «Ellas destinan hasta el 90% de sus excedentes a educación, salud y alimentación familiar. Según nuestros datos de impacto, pese a que los negocios de mujeres son más pequeños, crecen a tasas similares a las de los hombres, un 14%, y 7 de cada 10 emprendedores que superan la pobreza, son mujeres. Apoyar a las madres emprendedoras con acceso a servicios financieros y no financieros contribuye a mejorar la educación, la nutrición, la salud y a erradicar la pobreza».

Por ello, y con motivo del Día de la Madre, te dejamos las historias de tres madres emprendedoras de Chile, Perú y República Dominicana.

Eleuteria Roque
Perú
Ganadera y agricultora

 

Eleuteria Roque se dedica a la cría de ganado lechero y a la producción de leche en la  comunidad peruana de Yanamo, en la región Puno. Esta emprendedora vende la leche  que produce a pequeñas empresas que se dedican a la elaboración de quesos.  Compagina esta actividad con el cultivo de quinoa, el pastoreo de ovejas y al manejo de  ganado para engorde. 

Tiene dos hijos que son su mayor orgullo: Carlos Leonel, que va a cumplir 18 años, y el  pequeño Dionisio, que tiene 10 años. Eleuteria quiere que sus hijos estudien y sean  profesionales. Por eso decidió emprender hace ya 18 años, justo después de nacer su  primogénito. Su marido y ella se encargan actualmente de las labores del campo y la  ganadería. 

Conciliar su trabajo con su vida familiar no es sencillo. «Lograr ese equilibrio exige  muchísima disciplina por mi parte. Mi día a día sigue un horario muy estricto. Me levanto a  las cinco de la mañana para ordeñar a las vacas antes de que lleguen los transportistas a  por la leche. A pesar del esfuerzo de las labores agrícolas, siempre me doy el tiempo para  preparar la comida a mi hijo menor antes de que coja el autobús para ir a estudiar a Puno.  Mi jornada termina por la noche, cuando salgo hacia la carretera en mi motocicleta para  esperarlo y traerlo a casa seguro», explica. 

“Mi mayor logro, el que me llena de orgullo, es haber podido enviar a mis hijos a estudiar a  la ciudad gracias a los ingresos de la venta de leche. Verles cumplir con sus  responsabilidades educativas me demuestra que cada madrugada y cada sacrificio han  valido la pena”, confirma. 

Eleuteria decidió montar un negocio para sacar adelante a su familia aprovechando unos  terrenos de su propiedad, siguiendo la tradición familiar de criar ganado. El negocio se ha  convertido en su fuente de ingresos. Como ella misma dice «en mi casa todo depende de  la leche». Gracias a ese trabajo diario, y también al apoyo de los créditos de Financiera  

Confianza (entidad peruana de la Fundación Microfinanzas BBVA), incluso en las  temporadas difíciles de siembra o cosecha ha podido pagar la educación de sus hijos.  «Ellos fueron, sin duda, mi motivación principal», afirma con rotundidad. 

A esta emprendedora le gustaría que sus hijos continuasen con el legado familiar, pero  desde una perspectiva más moderna y profesional. Carlos Leonel estudia Agronomía. Ha  ganado una de las becas universitarias que Financiera Confianza entrega a hijos de  emprendedores de escasos recursos, para quienes acceder a estudios superiores es más  complicado por su situación económica. A su madre le gustaría que cuando termine su  carrera regrese al campo, pero para aplicar un enfoque mucho más técnico que les ayude  a mejorar las prácticas agrícolas y ganaderas.

Como le ocurre a millones de productores rurales de todo el mundo, sus ingresos  dependen de factores externos. En su caso, sus principales problemas son la salud de los  animales, a los que también les afecta el «mal de altura» y la bronconeumonía, que ataca  al ganado por el frío extremo y la falta de lluvias en Puno. «Perdí tres vacas y cinco  terneros. Es una tristeza muy grande y un golpe económico muy fuerte, porque la cantidad  de dinero que recibimos a la semana disminuye considerablemente, pero tenemos que  reponernos y seguir adelante», afirma. 

A las emprendedoras les aconseja que persigan sin miedo sus sueños y sus  negocios. «Desde mi experiencia sí se puede lograr salir adelante, incluso con lo poco que  uno tenga para empezar. Les pido que sigan trabajando con mucho esfuerzo y dedicación,  porque les aseguro que todo ese sacrificio, tarde o temprano, dará frutos».

«Me dedico a la crianza de ganado vacuno y a la producción de leche en mi comunidad, Yanamo,  en el distrito de Atuncollya, en la región peruana de Puno. Este emprendimiento lleva 18 años  funcionando: de hecho, lo empecé justo cuando nació mi hijo mayor. La leche que producimos  es para consumo local porque se la vendo a pequeñas empresas de la zona que la utilizan para  la elaboración quesos. También me dedico a la agricultura, cosecho quinua, y al pastoreo de  ovejas y al manejo de ganado de engorde». 

Su familia

Tengo dos hijos que son mi mayor orgullo: Carlos Leonel va a cumplir 18 años, y mi pequeño  Dionisio tiene 10 años y los dos están estudiando. De todas las labores fuertes del campo y de  la ganadería nos encargamos mi esposo y yo. Con estos emprendimientos sostenemos a nuestra  familia: el esfuerzo diario es para asegurarle a mis hijos un buen futuro profesional. 

¿Cómo concilia su vida familiar con el negocio? 

Lograr ese equilibrio exige muchísima disciplina por mi parte. Mi día a día sigue un horario muy  estricto. Me levanto de madrugada, entre las 05:00 y las 05:30., porque tengo que ordeñar a las  vacas antes de que lleguen los transportistas a recoger la leche.  

A pesar de todo el cansancio de las labores agrícolas, siempre me doy el tiempo para preparar  la comida para mi hijo menor, que debe viajar 45 minutos en transporte público todos los días  para ir a estudiar a Puno. Mi jornada termina por la noche, cuando salgo hacia la carretera en  mi motocicleta para esperarlo y traerlo a casa seguro. 

Motivos para emprender 

Mis hijos fueron, sin duda, mi motivación principal para decidir emprender. Quería sacarlos  adelante aprovechando los terrenos que teníamos y siguiendo nuestra tradición familiar de criar  ganado. Este negocio se ha convertido en nuestro pilar. Como siempre digo en casa, «todo  depende de la leche». Es gracias a este trabajo diario, y también al apoyo de los créditos de  Financiera Confianza, que incluso en las temporadas difíciles de siembra o cosecha he podido  pagar la educación de mis hijos. 

¿Le gustaría que sus hijos continuaran con el negocio? 

Me gustaría que mis hijos continuaran con el legado de la granja, pero desde una perspectiva  más moderna y profesional. Mi hijo mayor está estudiando Agronomía. Mi gran deseo es que,  cuando termine su carrera, regrese al campo para aplicar un enfoque mucho más técnico que  nos ayude a mejorar nuestras prácticas agrícolas y ganaderas. Quiero que aporte sus nuevos  conocimientos desde un nivel técnico. 

¿Cuáles han sido sus principales logros y dificultades en su actividad emprendedora?

Mi mayor logro, el que me llena de orgullo, es haber podido enviar a mis hijos a estudiar a la  ciudad gracias a los ingresos de la venta de leche. Ver a mi hijo en la universidad cumpliendo  con sus responsabilidades me demuestra que cada madrugada y cada sacrificio han valido la  pena. 

Por otro lado, mi mayor dificultad siempre es la salud de mis animales. Sufrimos mucho por el  «mal de altura» y la bronconeumonía que ataca al ganado por el frío extremo y la falta de lluvias.  Solo en el último año perdí tres vacas y cinco terneros. Es una tristeza muy grande y un golpe  económico muy fuerte, porque la cantidad de dinero que recibimos a la semana disminuye  considerablemente, pero tenemos que reponernos y seguir adelante. 

¿Qué recomienda a las mujeres emprendedoras para lograr su independencia económica? 

A todas las mujeres emprendedoras les aconsejo que persigan sus sueños y sus  emprendimientos sin miedo. Les puedo asegurar desde mi experiencia que «sí se puede lograr»  salir adelante, incluso con lo poco que uno tenga para empezar. Les pido que sigan trabajando  con mucha fuerza, esfuerzo y dedicación: les aseguro que todo ese sacrificio, tarde o temprano,  dará frutos.

María Cachaña
Chile
Cocinera

En Calbuco, Región de Los Lagos en el sur de Chile, donde el mar y la cocina son parte de la vida  cotidiana, María Cachaña ha levantado un negocio con esfuerzo y amor incondicional por su familia.  Su historia refleja la realidad de miles de mujeres que con sus microemprendimientos mueven la economía local. 

Si hay un motor profundo en la historia de María, ése es su rol como madre para lograr que sus hijos  tengan un futuro mejor. Tiene tres hijos, y cada uno de sus pasos está guiado por un sueño claro y  firme: que tengan oportunidades y puedan convertirse en profesionales. Su hija mayor ya avanza en  ese camino, estudiando Nutrición y Dietética. Comparte con su madre el talento por la cocina. “Ella  es mi pilar”, dice con orgullo, “trabaja conmigo en los meses de sus vacaciones, principalmente en  las ferias de la temporada de verano”. 

Criar a sus hijos, trabajar y emprender al mismo tiempo no ha sido fácil. Para María, estar presente  en la vida de sus hijos mientras sacaba adelante su negocio es una de sus mayores satisfacciones.  “Lo que más me hace feliz es estar en mi casa y ver crecer a mis hijos, y también hacer lo que me  gusta”. 

Si algo define a María es su capacidad de reinventarse frente a la adversidad. Durante la pandemia,  cuando muchas oportunidades se cerraron, se encontró con un bebé recién nacido en brazos y la  imposibilidad de salir a trabajar. Lejos de rendirse, decidió apostar por las redes sociales y el delivery.  Junto a su esposo, fue de las primeras en ofrecer este servicio en su sector. 

El esfuerzo dio frutos. Lo que comenzó como una necesidad urgente, hoy es un negocio consolidado:  actualmente abastece a cerca de diez locales comerciales de forma diaria. “Uno se gana su fama, a la  gente le gusta lo que haces y te empiezan a llamar”, recuerda. 

Lleva más de 15 años trabajando de manera independiente en el rubro de la comida. Su cocina es su  espacio natural, su pasión. Prepara empanadas, tortillas y rescata tradiciones gastronómicas del sur  del mundo como los «milcaos» – preparación a base de papas ralladas – y su especialidad más  reconocida: la «chochoca», un plato tradicional de masa que cocina enrollada en un palo,  directamente frente a las brasas, y que se ha convertido en un imprescindible en las fiestas  populares de verano. “Cocinar es mi pasión”, dice con convicción. 

Pero el éxito de María no se sostiene solo, sino en red. Es socia fundadora del banco comunal «Los  Millaray», la metodología de Fondo Esperanza que agrupa a emprendedoras de un mismo sector  para apoyarse mutuamente, acceder a microcréditos y salir adelante juntas. 

María no solo ha sido testigo del crecimiento del grupo, sino también una de sus principales  impulsoras. Lideró su creación y desde sus inicios asumió el rol de tesorera, un lugar que, según  dicen sus compañeras, le pertenece por su orden y compromiso. Pero su liderazgo va más allá de los  números: organiza, convoca y sostiene a las otras 21 personas que lo conforman. 

“Somos un grupo muy unido. Cuando a alguna le pasa algo, estamos todas”, cuenta. Esa red de  apoyo ha sido fundamental en momentos difíciles, pero también en los desafíos del día a día, como  cuando las ventas bajan y deciden juntas buscar soluciones.

Su historia está marcada por la perseverancia. Porque no todos los días son buenos, lo sabe bien.  “Hay días en que las ventas están malas y una se frustra. Pero hay que decir: hoy estuvo malo, pero  mañana será mejor”. 

Esa convicción la ha llevado lejos. Ha sido reconocida en eventos locales por la calidad de sus  preparaciones, y ha vivido momentos de gran alegría al ver su puesto lleno de clientes feria tras  feria. Aun así, María sigue soñando. Sueña con ver a sus tres hijos con un título profesional en las  manos. Y sueña con abrir algún día su propio restaurante donde pueda ofrecer todo lo que sabe  hacer y todo lo que nace desde su cocina. 

Porque en cada plato que prepara, hay algo más que ingredientes: hay historia, patrimonio, esfuerzo  y amor. El amor incombustible de una madre que, día a día, transforma su trabajo en oportunidades  reales para su familia y en pura inspiración para otras mujeres. 

«Preparo comidas tradicionales como empanadas, milcaos (masa de papas), empanadas dulces,  roscas y sopaipillas y los vendo a distintos negocios y panaderías de Calbuco. Llevo  aproximadamente 15 años con este emprendimiento. Durante muchos años vendía en la calle al  lado del consultorio de salud aquí en Calbuco.  

«El verano es la mejor época, porque ya soy conocida y me invitan a muchas fiestas costumbristas de  la zona. Paso prácticamente todo enero y febrero trabajando. Mi especialidad más conocida es la  «chochoca», un plato tradicional de masa que se cocina enrollada en un palo, directamente frente a  las brasas. 

«Cuando en la pandemia no podíamos salir de la casa, nació mi tercer hijo y el negocio se paralizó.  Entonces comencé a ofrecer delivery, fuimos los primeros en la zona, y me fue bien. Así me  conocieron muchos locales que son hasta hoy clientes». 

¿Cómo está conformada tu familia? ¿Es este un negocio familiar? 

Estoy casada y tengo tres hijos. Mi hija mayor estudia Nutrición en la universidad, y cuando está de  vacaciones durante el verano trabaja conmigo. Ella me acompaña especialmente en las ferias  costumbristas que se desarrollan en esta ciudad. Además, tengo un hijo de 9 años y otro de 6  quienes aún están en el colegio. Mi marido me ayuda con el negocio. Yo cocino sola y organizo los  pedidos, él distribuye.  

¿Cómo logras equilibrar tu vida laboral con la familiar? 

Mi jornada varía bastante, entonces puedo ir equilibrando entre ir a dejar y buscar a mis hijos al  colegio y distribuir mis productos en los 12 locales que se abastecen. Por ejemplo, el día lunes el  trabajo es más intenso: empiezo a las 5 de la mañana a ordenar todo para repartir. Pero los martes y  miércoles es un poco menor la demanda de los locales, pudiendo ordenar de mejor manera mis  tiempos.  

¿Qué te motivó a emprender? ¿Fueron tus hijos una razón importante? 

Sí, totalmente. Mis hijos fueron la principal motivación, porque no quería estar ausente en la casa y  perderme de verlos crecer. También necesitaba generar mis propios ingresos, porque muchas veces  un solo sueldo no alcanza. Cuando dejé mi trabajo anterior, busqué qué podía hacer, y entendí que  tenía que ser algo que me gustara, y eso era la cocina.  

¿Te gustaría que tus hijos continúen con este negocio? 

Creo que este es un negocio que viene de familia, porque heredé el gusto por cocinar de mi  abuelita. Como un sueño, más adelante me gustaría tener un lugar establecido, una cocinería y abrir  un local de comida junto a mi hija, que está estudiando Nutrición. 

¿Cuál consideras que ha sido tu mayor logro y tu mayor dificultad? 

Mi mayor logro ha sido llegar a tantos clientes, vender en 12 locales, eso jamás me lo imaginé. En  cuanto a dificultades, para mí siempre ha sido lograr vender a un precio conveniente mis productos.  Porque lo más complejo ha sido el alza de los precios y tratar de mantener un equilibrio sin afectar a  los clientes. 

¿Qué consejo le darías a otras mujeres que quieren emprender? 

Que tengan valor y valentía. Es importante hacer lo que a una le gusta, como en mi caso la cocina y  el comercio. Encuentren lo que les apasiona y den el paso para tener su propio negocio. Como  mujeres esto siempre nos beneficia y con eso podemos ayudar a salir adelante a nuestros hijos.  

¿Dónde pueden encontrarte o contactarte? 

Me pueden buscar en Facebook como “María Cachaña Huenante”. En este Facebook vendo mis  productos y también almuerzos a quienes me encargan por este medio (los días domingo).  

Sabemos que formas parte de una organización de apoyo al emprendimiento. ¿Cómo ha sido  esa experiencia? 

Pertenezco a Fondo Esperanza desde hace 15 años. Soy fundadora del Banco Comunal Los Millaray  aquí en Calbuco. Ha sido un gran apoyo para poder salir adelante con mi negocio. 

Yocelin Veloz Angustina
República Dominicana
Bolsas personalizadas para publicidad

Hace ya casi cinco años, Yocelin Veloz emprendió por necesidad y con mucha determinación.  Durante la pandemia, ni ella ni su familia tenían trabajo. Su marido se dedicaba a confeccionar  pantalones vaqueros y tuvo que dejarlo cuando llegaron los confinamientos. Ella ya tenía en  mente el ser su propia jefa. 

Pasada la pandemia, Yocelin empezó a trabajar vendiendo por las calles los productos de un  laboratorio. Seguía con su sueño de emprender. A veces, las ideas para hacerlo surgen de  repente, como le ocurrió a ella. Estaba en la calle, a punto de entregar uno de los pedidos del  laboratorio para el que trabajaba. Al ver el paquete con los productos, vio una idea de negocio:  diseñar bolsas personalizadas con publicidad para empresas. 

Al principio, vendía las bolsas a través de un proveedor, pero el margen de beneficio se reducía  mucho por los costes del intermediario. Así que decidió ofrecerle directamente a su antigua  empresa la posibilidad de diseñarles las bolsas para sus pedidos. Fue un éxito y otras compañías  empezaron a encargarle más modelos y diseños. 

El negocio iba creciendo y su marido comenzó a trabajar con ella. Yocelin se encargaba del  diseño de los productos y de negociar con los clientes. Y su marido confeccionaba las bolsas.  Tras el fallecimiento de su esposo, su hija mayor lleva con ella ahora el negocio, le ha ayudado  seguir adelante y a no perder el ánimo, y ha heredado de su madre el espíritu emprendedor  porque a sus 19 años tiene su propio negocio de uñas acrílicas. 

Yocelin es una luchadora incansable en cuyo negocio ya emplea a cuatro personas Quiere  expandir su microempresa, comprar más maquinaria y aumentar la producción para seguir  prosperando.  

«Tengo un taller donde fabrico carteras especialmente para marcas y productos de belleza. Llevo varios años trabajando en esto desde mi casa, poniendo todo mi empeño en cada pieza que coso». 

Su familia 

Soy madre soltera y mis dos motores son mis hijas: una de 21 años y la pequeña de 7. Mi hija mayor es mi brazo derecho; ella es la que se encarga de coser los bolsos mientras continúa con sus estudios. Es un orgullo para mí que este sea un negocio que sacamos adelante entre las dos. 

¿Cómo concilia su vida familiar con el negocio?

La clave es el orden. Organizo bien mis horarios para poder cumplir con los pedidos del taller sin descuidar a mis niñas. Trato de que el trabajo no me quite tiempo de calidad con ellas, y viceversa. 

Motivos para emprender 

Mis hijas y mi mamá son mi motor. Todo lo que hago es para que ellas estén bien y sacar a mi familia adelante. Ellas me dan la fuerza para levantarme cada día. 

 

¿Le gustaría que sus hijos continuaran con el negocio? 

Me encantaría que el día de mañana mis hijas sigan con el taller y lo hagan crecer todavía más. 

¿Cuáles han sido sus principales logros y dificultades en su actividad emprendedora?

Haber podido comprar mis máquinas nuevas con mucho esfuerzo para seguir trabajando. Mi gran reto es montar el local tal como lo he soñado, no lo he conseguido todavía pero sigo  trabajando para lograrlo 

¿Qué recomienda a las emprendedoras para lograr su independencia económica?

Que no se rindan. Trabajen mucho y sean responsables. A mí me ha ayudado mucho ser  cumplida con mis préstamos en Banco Adopem: si una tiene buen crédito y es responsable, las  puertas se abren y se puede lograr la independencia económica.

Datos clave sobre madres emprendedoras.

Por FMBBVA 

En todo el mundo, las mujeres emprendedoras destinan el 90% de sus ingresos a la prosperidad familiar y social, principalmente mediante la financiación de la educación de sus hijos, según la FAO.

Apoyar a las microempresarias es apostar por su desarrollo, el de sus familias y el de su entorno. 

A nivel global, las emprendedoras asumen más responsabilidades en la familia, según GEM:

Las altas cargas de cuidados tienen un impacto directo en su capacidad para invertir en el crecimiento de sus negocios. 

Las mujeres tienen casi el doble de probabilidades que los hombres de reportar el cierre de su empresa debido a circunstancias familiares o motivos personales.

Algunos de los principales retos que siguen asumiendo las emprendedoras son: Falta de acceso a capital y financiación

Segregación sectorial y rentabilidad

Responsabilidades familiares

Brecha digital y tecnológica

Barreras culturales y de percepción

Datos de España

Uno de cada dos nuevos autónomos en 2025 es una mujer, según el informe de la Federación Nacional de Asociaciones de Autónomos (ATA). España supera la media europea en emprendimiento femenino: el peso de la mujer autónoma es del 35,4% frente al 34,6% de la UE. 

El 53% de las madres emprendedoras deciden serlo para tener flexibilidad y poder cuidar de sus hijos sin renunciar a sus ingresos, según el estudio Las Invisibles, impulsado por la Asociación Yo No Renuncio del Club de Malasmadres. Pese a ello, 4 de cada 10 autónomas no está satisfecha con el equilibrio de su vida personal y familiar. 

Datos de América Latina 

El 86% de las mujeres decide ser su propia jefa por necesidad en América Latina y el Caribe, según el GEM 2024/2025 Women’s Entrepreneurship Report

La Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) atiende a 1,8 millones de emprendedoras en cinco países de América Latina. De ellas, el 67% son cabezas de familia. Su inserción laboral es limitada, con negocios que no generan grandes ingresos, como el comercio al por menor y el sector servicios, y tienen menor estabilidad.

La mayoría vive en entornos urbanos, lo que les encarece el coste de la vida. Esta situación, sumada a que sus ingresos son más reducidos, les supone una alta vulnerabilidad económica.

La estructura familiar predominante es la monoparentalidad, donde 1 de cada 2 madres es soltera. Este grupo enfrenta niveles críticos de precariedad, con una pobreza más acentuada. 

Comprometida con impulsar la autonomía económica de las microempresarias, 7 de cada 10 personas que atiende la FMBBVA y que salen de la pobreza son mujeres.

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