Abigail Ganopol: Incorporar a las mujeres a la ciencia es un gran desafío

Ciertamente durante las últimas décadas ha habido avances importantes en la incorporación de las mujeres en los distintos ámbitos económicos y sociales, sin embargo, falta mucho por hacer, sobre todo en lo que a ciencia y tecnología se refiere. De acuerdo al informe “Descifrar el código: La educación de las niñas y las mujeres en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM)” publicado por la UNESCO en 2019, la educación no está disponible universalmente y las desigualdades de género están generalizadas, a menudo en detrimento de las niñas.

“La poca participación de la mujer en las carreras STEM es una problemática que tiene distintas aristas y hay que abordarlas de manera conjunta..”

Existen factores culturales y socioeconómicos complejos e interrelacionados que no solo afectan las oportunidades de las niñas para asistir a la escuela, sino también la calidad de la educación que recibirán, los estudios que podrán seguir y, en última instancia, sus carreras y trayectorias de vida.

Todo lo descrito en el informe se ha traducido en que “sólo el 30% de los estudiantes en carreras y programas en el campo de STEM (acrónimo en inglés para Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) son mujeres; solo el 28% de todos los investigadores en el mundo son mujeres y solo 17 mujeres han ganado el Premio Nobel de física, química o medicina desde que Marie Curie lo obtuvo en 1903, en comparación con 572 hombres.

Estas diferencias tan grandes, esta desigualdad tan profunda, no se dan por casualidad. Son demasiadas las niñas que se ven impedidas de avanzar por causa de la discriminación, los sesgos, las normas sociales y las expectativas que impactan la calidad de la educación que reciben y las disciplinas que estudian.

Las cifras son bastante elocuentes como podemos ver en los gráficos publicados en el informe de la UNESCO. La falta de representación que afecta a las mujeres y niñas  en las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas están profundamente enraizadas y frena su progreso hacia el desarrollo sostenible.

  Abigail Ganopol forma parte de ese 30% de mujeres que escogieron una carrera STEM. Ella tiene un doctorado en Ciencias Físicas y actualmente trabaja en Operaciones de Lanzamiento en la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la agencia espacial argentina.

Su primer recuerdo de la infancia, que fue la mecha que encendió su curiosidad por la astronomía, es el de su papá alzándola sobre sus hombros y llevándola en un amanecer a ver el planeta Venus. Así comenzaron miles de preguntas que tenían que ver con dónde termina el universo, qué hay más allá, qué son los agujeros negros…cada respuesta llevaba a nuevas preguntas que su entorno familiar y de amigos intentaba responder; no siempre lo lograban pues algunas aún hoy siguen sin respuesta. Su familia le compraba libros sobre astronomía acordes con su edad.

Todo esto fue sumando en el desarrollo de su vocación, de manera que al final de la escuela secundaria, cuando tuvo que elegir una carrera, tuvo el dilema entre Física y Astronomía. Escogió Física pues para la Astronomía, la Física es fundamental.

Abigail obtuvo su doctorado en Ciencias Físicas por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires; trabaja en la industria aeroespacial desde el 2009, siendo su campo de experticia las Operaciones de Misiones Satelitales, lo que la llevó a recibir una distinción de la NASA por su desempeño como ingeniera de vuelo en una de las misiones.

«No se trata de convencer a las niñas de que les guste la ciencia y la tecnología, sino de exponerlas a la misma información, a través de los juguetes y los juegos, que exponemos a los niños. «.

P: ¿Cómo ha sido tu desarrollo profesional, qué retos has tenido que enfrentar y cuáles han sido tus logros?

Abigail Ganopol: En lo profesional creo que el primer reto que tuve y que para mí fue mi primer gran punto de inflexión en la vida, fue que teniendo esta vocación extremadamente marcada por la astrofísica hubo un momento durante mi doctorado en que tuve que decidir qué rumbo darle a mi carrera. Fue un desafío inmenso tomar la decisión de dejar algo que me encantaba porque sentía que no era afín a mí la forma de hacer investigación y sentía la necesidad de hacer otras cosas.

Es en ese gran punto de inflexión en mi vida cuando tomó la decisión de insertarme en el mercado laboral, en el ambiente aeroespacial argentino y ahí entro a trabajar a la CONAE, que es la agencia espacial argentina y es donde he hecho toda mi carrera en el ámbito espacial y me he especializado en lo que tiene que ver con operaciones de misiones satelitales.

P: ¿Que es la misión LEO?

Abigail Ganopol: LEO viene de su denominación en inglés Low Earth Orbit. Se trata de misiones de órbita baja, que orbitan alrededor de la Tierra aproximadamente entre los 160 kilómetros y los 1000 kilómetros por encima de la superficie terrestre. Es en estas misiones, en las que se enfoca principalmente la agencia espacial argentina.

P: ¿Qué proyectos están desarrollando actualmente?

Abigail Ganopol: Actualmente está en desarrollo una misión satelital de órbita baja que es la misión “SABIA-Mar” en la cual participé durante toda la etapa de diseño de las operaciones satelitales. También estamos desarrollando en el área de acceso al espacio un vehículo lanzador de cargas útiles livianas. Hace poco más de un año estoy trabajando en el diseño y posterior desarrollo de las operaciones de lanzamiento.

P: Cuéntanos sobre el ámbito de trabajo. ¿Cómo es la participación de las mujeres, hay mujeres que trabajan contigo o eres tú de las pocas en el área?

Abigail Ganopol: Cuando trabajaba en el área satelital era de las muy pocas mujeres y en particular era la única del área ingenieril en la capa de mandos medios donde yo estaba. Siempre fuimos muy pocas mujeres en la parte vinculada a la ingeniería. Ahora que estoy trabajando en el área de lanzadores, en acceso al espacio, por el lado de la agencia espacial, soy la única mujer; por el lado de la empresa contratista de la agencia hay otras mujeres, pero muy poquitas. En todos los casos la proporción es muy pequeña respecto a la cantidad de hombres.

P: ¿Por qué crees que hay tan poca participación de las mujeres en el área de la ciencia?

Abigail Ganopol: Esta es una problemática que tiene distintas aristas y hay que abordarlas de manera conjunta. Las distintas aristas no tienen que ver solo con Argentina;  se ve en todo el mundo. Pueden cambiar levemente las estadísticas, pero la problemática  se repite en todas partes.

Por un lado, es necesario abordar la problemática a nivel país, trabajando en distintos niveles tanto nacional como institucionalmente para avanzar en todo lo que es materia de género. Nos referimos a que haya políticas relacionadas con lo que es la igualdad de género a nivel institucional; que exista personal dedicado para velar por que esas políticas se apliquen; capacitar al personal en los distintos niveles en las distintas instituciones; tiene que ver también con promover la igualdad de oportunidades y el acceso a la igualdad de oportunidades; aumentar la representación de mujeres en los distintos niveles; establecer distintas medidas de inclusión que permitan que a las mujeres les llegue información sobre apertura de puestos de trabajo; que puedan acceder a esos puestos de trabajo; y que puedan permanecer en esos puestos de trabajo. Tener puestos de trabajos inclusivos que contemplen las necesidades que tenemos las mujeres en determinados momentos de la vida y que son distintas a las que tienen los hombres, que tienen que ver con la maternidad.

Ninguna mujer debería tener que elegir entre su desempeño como mamá y su desarrollo profesional.

«El tipo de juego condiciona las elecciones en la edad adulta»

«Otra arista –acota Abigail Ganopol- tiene que ver con crear programas que apunten a exponer a las niñas tempranamente a actividades relacionadas con la ciencia y la tecnología.

Se suele usar mucho la palabra empoderar, pero usar esa palabra puede malinterpretarse porque pareciera que el foco estuviera puesto en la mujer o en la niña, como si tuviéramos que interesar a las mujeres y a las niñas en algo que a priori no les interesa y no pasa por allí.

Tiene que ver con exponer de manera pareja a niñas y niños desde temprana edad a la misma información. Se ve por ejemplo con los juguetes, con los juegos. Cuando haces la búsqueda en Google: “juguetes de nena” y “juguetes de nene” lo que aparece es muy distinto. La oferta que aparece para niñas es el bebote, las muñecas tipo Barbie y la cocinita y cosas del hogar, el maquillaje.

Para los niños en cambio aparecen juegos más de ingenio, de armar y desarmar bloques, un montón de cosas que estimulan la creatividad y la investigación tempranamente. Esto ocurre para niñas y niños desde muy temprana edad, antes de que tengan desarrollada la capacidad de habla incluso.

El tipo de juego condiciona las elecciones en la edad adulta: si vos durante toda tu vida de niña te entrenaste para jugar con bebotes, para jugar a la mamá,  para jugar a la cuidadora de la casa,  a la mujer que tiene que estar siempre divina, entonces cuando tenés que elegir una profesión, una carrera por qué vas a elegir algo para lo que nunca te entrenaste, por qué se te ocurriría hacer algo con lo que nunca tuviste contacto, si nunca te presentaron opciones diferentes.

Y vale también a la inversa: ¿por qué a los hombres les resultaría natural realizar tareas de cuidado si de pequeños no jugaban a esto?

Entonces no tiene que ver con empoderar desde el lado de convencerlas, sino de exponerlas a lo mismo porque cuando vos expones a una niña a la misma información, a ellas también les encanta programar, le gustan los dinosaurios, les divierte armar y desarmar, explorar, le gustan las mismas cosas, pero hay que exponerlas a eso. Si no las expones tempranamente, entonces después por qué van a hacer una carrera donde tengan que armar, desarmar y crear cosas.

Otra arista que es muy importante y que va de la mano de todo esto tiene que ver con poder medir y procesar.

Es importante  generar una base de datos que permita recolectarlos, cruzarlos, procesarlos estadísticamente, ver cómo se correlacionan en los distintos estratos sociales para poder hacer un monitoreo, una evaluación y reportar a las autoridades competentes en el tema sobre los resultados.

Esto permite realimentar todo lo que son las políticas de género, asignar presupuesto para abordar determinados aspectos que tienen que ver con la inclusión y la igualdad y la equidad de género.

P: ¿Qué se está haciendo en Latinoamérica y en los países hispanoparlantes por la inclusión de las mujeres, de las niñas, las jóvenes en la incorporación de carreras STEM?

Abigail Ganopol: Hay una oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Ultraterrestre (UNOOSA, por sus siglas United Nations Office for Outer Space Affairs)  para todo lo que tiene que ver con el espacio ultraterrestre y que ha tenido a lo largo de los últimos años un programa de mentoreo de mujeres que se llama Space4Women que justamente apunta a que mujeres profesionales de mayor experiencia mentoreen a jóvenes profesionales que están en distintos momentos de sus carreras o quieren cambiar de carrera. Es un programa muy bueno, que ha permitido acompañar a muchas mujeres a lo largo de un año, ayudándolas a resolver determinados aspectos de su vida profesional y personal.

Cuando vos estás en una carrera que está predominantemente dominada por hombres, es muy importante tener referentes femeninos con los que puedas hablar de otra manera, en los que puedas verte reflejada; si no, siempre los modelos que ves son modelos masculinos. Es como con los superhéroes. ¿Cuántos superhéroes masculinos hay y cuántas superheroínas? Es lo mismo, pero llevado a materia de género en la parte científico tecnológica: cuando predomina la cantidad de hombres respecto a las mujeres y no hay suficientes modelos de rol femeninos, esto lleva a que las mujeres no nos sintamos identificadas.

P: Cuéntanos de tu participación en una mentoría.

Abigail Ganopol: Yo fui mentora 2023 del programa Space4Women de UNOOSA. En el marco de esta participación también tuve el privilegio de poder participar en una reunión que hubo en Montreal, Canadá, entre el 30 de octubre y el 3 de noviembre del 2023, organizada por  la UNOOSA y la Agencia Espacial Canadiense (CSA, por sus siglas Canadian Space Agency)  donde nos reunimos cerca de 70 representantes de unos 37 países, para trabajar y avanzar en materia de género en el sector espacial. Allí  presenté el trabajo “Aspectos destacados de la igualdad de género en el Sector Espacial Argentino”.

P: Como mujer de ciencia, ¿cómo ves tú la inteligencia artificial? ¿Crees que puede significar una mayor participación de las mujeres en la ciencia o, por el contrario, serán desplazadas?

Abigail Ganopol: Es un gran desafío porque con  la inteligencia artificial van a desaparecer muchos puestos de trabajo tal como los conocemos  y muchos de esos puestos de trabajo están actualmente ocupados por mujeres. Entonces, esas mujeres van a quedar desempleadas y,  de alguna manera, al margen del nuevo mercado laboral para el cual se va a requerir un mayor grado de capacitación  que va a estar muy orientado a todo lo que es Tecnología de la Información, programación.

Hoy por hoy, sin que todavía tengamos la inteligencia artificial en su máximo esplendor, el mercado es fundamentalmente masculino, con una proporción de mujeres muy baja. Entonces esa brecha se va a profundizar aún más si no se aborda desde todas las aristas que hemos señalado anteriormente. Y son aristas complejas de abordar porque no  basta con una sola para resolver el problema. Hay que abordar  las distintas áreas, hay que empezar desde la infancia con los juegos que les presentas a niñas y niños para que logren una exposición similar. Se necesitan políticas públicas y velar porque esas políticas públicas se lleven a cabo adecuadamente.

También todo lo que tiene que ver el mercado laboral –añade la entrevistada-. Tener entrevistas de trabajo mixtas donde todos los géneros estén representados, porque una entrevista en un ambiente donde predominan los hombres, de alguna manera también desalienta a las mujeres e incluso a veces en algunas entrevistas hay preguntas con sesgo de género. No es que sean malintencionadas. Es simplemente la sociedad en la que vivimos, donde hay cuestiones naturalizadas que a veces se preguntan sesgadamente según el género: cómo vas a manejar la maternidad,  pensás tener hijos, estás casada… este tipo de cosas que a un hombre no se le suelen preguntar.

Otro aspecto  importante es que una vez que la mujer entra a un determinado trabajo tenga la posibilidad de desarrollarse de la misma manera que sus pares hombres y que no se la juzgue por ser mujer, sobre todo en la etapa de la maternidad. Ahí es todavía más difícil por todo lo relacionado con el período de lactancia y las licencias por maternidad donde para las mujeres suele ser muy difícil compaginar todo lo que nos sucede internamente pues de alguna manera las condiciones laborales hacen que entren a  competir la maternidad y el trabajo.

No debería suceder que tengas que elegir entre ser mamá y ocuparte de tu bebé o crecer profesionalmente.  Debería poder ser algo más llevadero. Sin embargo, esa etapa en particular es difícil para mamás que trabajan y tiene que haber políticas nacionales e institucionales que permitan que puedan llevarse a los a los bebés al trabajo, que haya guarderías en o cerca del trabajo.

También debería haber licencias por maternidad y paternidad parejas que permita que no haya un desbalance tan grande entre madres y padres que trabajan.  Por eso es una problemática compleja que hay que abordar desde distintas aristas.

«Es tiempo del tiempo»

 

Abigail tiene un concepto muy claro e interesante de la administración del tiempo. Su visión es holística, integradora. Para compartir su experiencia publicó el libro “Es tiempo del tiempo”.

P: ¿Cómo surgió la idea de escribir este libro?

Abigail Ganopol: El libro tiene que ver con la gestión del tiempo desde un enfoque holístico. Durante muchos años, en el ámbito laboral me dediqué a lo que es management de operaciones, que es la gestión de las operaciones satelitales. Adquirí determinadas habilidades y herramientas que luego combiné con otros aprendizajes en el campo del desarrollo personal y esto me llevó en un momento a emprender un proyecto personal y poder hacer algo que ayudara a otras personas.

La idea surgió de la mano de una amiga que me pidió ayuda para organizarse porque tenía una gran cantidad de actividades, y a su vez, deseo de emprender nuevos desafíos, pero no encontraba la forma de acomodar las tareas y hacerlas congeniar. En el proceso de ayudarla y en el proceso de ella de implementar estas herramientas, me di cuenta que lo disfruté muchísimo y que además era algo que servía realmente y que se veían los resultados en el corto plazo.

Eso me llevó adar cursos que tienen que ver con todo lo que es la gestión del tiempo desde un punto de vista holístico, esto es, considerando  al ser humano como un todo; no solo como una persona que tiene que ser más eficiente y productiva en el ámbito laboral, sino tomando en cuenta las demás áreas de la vida que son tan importantes como la parte profesional.

Empecé a dar cursos y en algún momento decidí formalizar todo el material que tenía y escribí el libro. Es algo que disfruto mucho haciendo porque se ven resultados en el corto plazo y todas las personas  con las que he trabajado tanto en los cursos como en el espacio de consultoría uno a uno, han logrado hacer cambios positivos en sus vidas y eso para mí es muy gratificante.

El libro se puede conseguir en formato papel en la Editorial Tinta Libre en Argentina y en formato digital, para quienes están en otros países, con la misma editorial en la página. Click aquí.

Una misión en mi vida

 

 

«Para mí es muy importante el tema de género y las carreras STEM. Lograr que las niñas y los niños tengan el mismo grado de exposición es fundamental para lograr una sociedad más equitativa. Todo lo que hacemos, lo que escuchamos, a lo que nos exponen durante la infancia es esencial, pues es donde se forma gran parte de nuestro sistema de creencias y de allí se deriva qué nos sentimos capaces de hacer cuando entramos en la etapa adulta. Por ello, es importante abrir las posibilidades de exposición a variedad de juegos tanto a niñas como a niños, y ampliar todo lo que tiene la que ver con las tareas de divulgación, de acercar la ciencia a la sociedad para que también desde los hogares eso llegue a las infancias».

P: Hay que sensibilizar a niñas y niños para perder el miedo a las materias científicas, que son difíciles.

Abigail Ganopol: No es que sean materias inherentemente difíciles. Existen distintos tipos de inteligencia. No tiene que ver con que sea fácil o difícil, sino con todo el sistema de creencias alrededor de lo que es la ciencia y la tecnología: que tenés que ser un bocho para hacer algo relacionado con eso, que tenés que tener facilidad. Y nada más alejado de la realidad.

«Cualquier cosa que decidas emprender en la vida, independientemente de la facilidad innata o no, se entrena. La mayor parte es trabajo y dedicación. No importa cuán innato es,  realmente lo que importa es cuánto te dedicas para ser cada vez mejor. Cualquier persona se puede dedicar a cualquier cosa, ciencia incluída, mientras le dedique tiempo y esfuerzo.

«A veces necesitas descubrir qué es lo que te apasiona. Como dije antes, yo tuve mucha suerte porque mi familia me estimuló y acompañó desde el principio».

Anabelle Yánes

Ejerció como periodista en Venezuela hasta el año 2002 en el área de economía, finanzas y negocios. Posteriormente desarrolló un emprendimiento para la fabricación de mermeladas y dulces artesanales.

En 2008 participó en el Concurso Ideas clasificando entre los cinco primeros proyecto de 730 participantes por el concepto de red de productoras artesanales. El emprendimiento tuvo éxito y duro hasta el 2019 cuando debido a la crisis económica en Venezuela se paró la producción y venta.

En paralelo, trabajó como docente durante este período.

Actualmente retoma el periodismo e inicia una nueva etapa escribiendo cuentos infantiles.

Vive en Estados Unidos.

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