Ana Lucía Divins: Una voz sanadora

«Somos energía total, vibramos con la música. Nuestro cuerpo es 80 por ciento agua, por lo tanto, las vibraciones del sonido y la música viajan fácilmente por nuestro cuerpo físico y tiene efectos muy positivos que permite calmarnos y eventualmente empezamos a encontrar nuestra propia sanación”, nos dice Ana Lucía Divins, quien con su bella voz apoya a las personas en los procesos de sanación tanto aliviando el dolor, como calmándolos cuando están agitados o muy estresados y ayudándolos a conseguir el sueño.

“La música se ha estado utilizando para estos procesos por millones de años, es solo que recientemente se empezó a documentar, pero por ejemplo, cuando tú escuchas música no solo lo haces con tus oídos, a veces cuando la escuchas la piel se te eriza porque tu cuerpo físico recibe las vibraciones. Sin embargo, hay que saber cómo utilizarla pues también puede tener un efecto negativo dependiendo de cómo y cuál música se utilice.”

La música, a través de los siglos, ha sido un bálsamo para el espíritu y para el cuerpo. Cantos, tambores, cuencos han acompañado los procesos de sanación. Hay suficientes estudios que documentan la influencia positiva o negativa (dependiendo del tipo) que tiene la música tanto en el ser humano como en plantas, animales y en el planeta. 

Ana Lucía ha experimentado su propio proceso de sanación. Ella nació y creció en Cali, Colombia. A los 24 años fue secuestrada por la guerrilla del ELN en medio de una complicada situación de secuestro masivo que consiste en llevarse a una cantidad de personas y posteriormente soltar algunas de manera selectiva. A ella la soltaron a los cuatro días, pero aquello le afectó enormemente tanto psicológica como moralmente, por lo que se  involucró en la lucha para que soltaran a las demás personas secuestradas y por la paz en su país. Esto, posteriormente, fue la causa por la cual dejase su país de origen para radicarse en los Estados Unidos.

“Esto significó un cambio  de percepción y de forma de vivir porque cuando al crecer en un país en medio de una situación de conflicto interno, como el caso de Colombia, es fácil perder sensibilidad por lo que está pasando a tu alrededor; te vuelves individualista, como que no te afecta mucho lo que está pasando. Te acostumbras a vivir el día a día, y a crecer en medio de la violencia. Eso es lo cotidiano.  Eso me pasó a mí hasta que llegó el momento en el que ya no pude seguir mirando solamente hacia adentro, hacia mi propia individualidad. Vivir el secuestro me obligó a mirar a mi alrededor. Fue un golpe muy duro el conectarme y experimentar muy de cerca lo que estaba sucediendo. Y por muchas situaciones no fue seguro quedarme  en Colombia después de esa experiencia,  pues ya yo no podía seguir inmune ni callada ante lo que sucedía en el país”, lo que la obligó a solicitar asilo político en Estados Unidos. Ella llegó sin ningún plan, “tenía mi grado de universidad como Ingeniería Industrial con un enfoque en finanzas y mercadeo, ya había empezado a trabajar y dejé todo: mi familia, mi carrera, mis amigos… me vine a empezar otra vez de cero.

«Son muy difíciles las situaciones que estamos viviendo,  pero las vemos más amplificadas porque tenemos más acceso a información. No se trata de negar que todo esto está pasando, pero a mí me gusta pensar que la gente buena somos más y que hay mucho que sí podemos hacer para ayudar y conservar nuestra humanidad».

P: ¿Cómo llegas a la música como instrumento de sanación?

Ana Lucía Divins: La música ha estado como parte de todo lo que yo he hecho desde que  tengo cinco años. Me acuerdo de estar cantando en el colegio en los coros, en las presentaciones, concursos de canciones y de música intercolegial, después en la Universidad. Siempre he estado cantando.  Pero quizás debido a la situación en la que crecí, realmente nunca me impulsaron a enfocarme en la música como una carrera profesional que pudiera proveerme económica y profesionalmente. Siempre fue algo que me acompañaba al ladito al mismo tiempo que estaba haciendo mi carrera profesional. 

Llegué a los Estados Unidos con lo que pude poner en  dos maletas y  unos poquitos ahorros que tenía. Todo ocurrió sin planificar, me tocó empezar de cero. Llegué a Miami, y al poco tiempo de haber llegado conocí a quien es hoy mi esposo, nos casamos y me vine a vivir a Charlotte para  empezar nuestra vida juntos.  Poco a poco me fui ubicando y me inicié en el área de finanzas y mercadeo. Tuve unos 20 años una carrera muy bonita en esta área en diferentes organizaciones locales y  multinacionales: bancos, compañías de seguros,  lo que nos dio a nuestra familia una estabilidad.

Al mismo tiempo, la historia de la música continuaba estando en el background, pues nunca he dejado la música. Ella siempre vuelve y me encuentra, incluso cuando he tratado de ignorar su llamado. Ella fue la primera forma que encontré de conectarme con la comunidad cuando llegué a Charlotte. Mi esposo conocía unos chicos que estaban haciendo música rock en español localmente, empecé a tocar y  cantar con ellos y a mantener esa conexión con la música y con los escenarios. Al poco tiempo quedé embarazada, cuando tuve mi primer hijo y a los 15 meses llego mi niña. Ya no era momento de estar tocando en restaurantes, bares, festivales y, nada, me dediqué a mis hijos, a mi familia y a mi trabajo.

Cuando nacieron mis hijos, la música fue una forma de conectar las dos culturas y los dos idiomas para ellos, el inglés de mi esposo y el español mío, creé con una amiga un proyecto para crear y compartir música bilingüe para niños llamado Criss Cross Mango Sauce. Luego seguí la exploración musical y creé Café Amaretto, un proyecto que busca rescatar las memorias y música tradicional latinoamericana. Total que siempre la música me ha acompañado en todas las transiciones de mi vida.  

Integrando culturas

En ese ir y venir de la música, ella me encontró nuevamente cerca del 2007 con un proyecto muy lindo que inicié inspirada en mis hijos y es un proyecto para conservar el idioma y las tradiciones usando la música en español de manera bilingüe para niños y con Irania Macías, una compañera y amiga quien es autora de libros de niños y cuentacuentos, empezamos este proyecto que se llama Criss Cross Mango Sauce, con la idea de lograr una integración de las dos culturas, donde se respete y se valore el ambiente donde ellos están creciendo, pero buscando el equilibrio dentro  de las dos culturas.

Con este proyecto hemos compartido música,  historias y tradiciones  a miles de bibliotecas, colegios, familias, museos en muchísimas partes trayendo ese concepto en vivo a las personas. Esa fue mi forma de reconectarme otra vez con la música y a la medida que les iba compartiendo a mis hijos las nanas que yo aprendí cuando estaba niña y los juegos y  las canciones con las que yo crecí me fui reconectando con mis raíces.

Eso se convirtió en algo muy grande y muy lindo que hasta el momento continúa creciendo. Sigo siendo parte del  proyecto de una forma distinta porque el proyecto creció tanto que tuvimos que crear una compañía para poder manejarlo eficientemente. Hace unos cuatro años quise enfocarme un poco más en mi aprendizaje y en mi camino de irme más profundamente al uso de música  para apoyar los procesos de sanación por lo que decidí vender mi parte de la compañía a mi socia y amiga Irania para que ella lo continuara, pero sigo vinculada como artista, cuando puedo hago presentaciones, canto con ella y con otro grupo de de artistas que están involucrados en esta iniciativa.

P ¿Y cómo te envuentras con la música sanadora?

Ana Lucía Divins: Las experiencias de Criss Cross Mango Sauce y Café Amaretto me llevaron a hacer mucha investigación sobre qué más podemos hacer a través de la música y me encuentro con la rama de la música como terapia, para sanar, el sonido sanador. Toda esta área es un mundo fascinante y mientras más he estudiado, más lo experimentaba, más efectivo me parecía y más me apasionaba. Sin embargo, no podía dejar por completo mi trabajo y además tenía la responsabilidad compartida con mi esposo de la casa y la crianza de los hijos.  Esto me llevó a explorar una opción para estudiar poco a poco y encontré una aplicación muy específica de la música para apoyar procesos de sanación. Obtuve mi certificación a través de la organización Music for Healing and Transition Program, validada por el Board de Músicos Terapéuticos

Allí pude obtener el conocimiento científico y práctico de lo que ya yo estaba experimentando, de cómo la música tiene tantos efectos positivos en el cerebro, en la mente, en el cuerpo y espiritualmente también.

Aprendí cómo utilizar la música cantando a los pacientes uno a uno al lado de su cama en hospitales, hospicios, casas de la tercera edad, entre otros.

Obtuve mi certificación como cantante terapéutica y certifiqué mi voz. Esto  me abrió la puerta a seguir aprendiendo, a seguir explorando el uso de esta herramienta, para apoyar procesos de sanación y al mismo tiempo que continúo cantando en comunidad y utilizando la música en diferentes formas. De hecho, empezando este año que viene, en enero, comenzaré a cursar un diplomado que me certificará como terapeuta de voz holística con The British Academy of Sound Therapy.

Hace un año y medio, decidí retirarme de la carrera corporativa y dedicarme cien por ciento a compartir mi voz y hacer música. Las aplicaciones de eso viene en estas formas diferentes (Criss Cross Mango Sauce, Café Amaretto y Azul Healing), siempre con la base, con el objetivo y la misión de compartir música y mi voz con un propósito que va más allá del simple entretener a una audiencia. Mi proyecto más fuerte en este momento es Azul Healing en el que uso mi voz para sanar.

Fuente: Las fotos de este artículo han sido suministradas por Ana Lucía Divins. Algunas fotos son de su autorías y otras de Glenn De Rosa.

Integrando culturas

Cuando salí de mi país quería dejar todo atrás, casi que olvidar y comenzar de nuevo. Pero llega un momento en que tus raíces te llaman porque son parte de ti, no puedes olvidar quien eres, de dónde vienes. Y así pasó con la música nuevamente. Empecé el proyecto Café Amaretto, que todavía sigue vivo.

Fue un descubrimiento muy lindo que  me llevo a conectarme con música muy vieja como los boleros latinoamericanos, la trova, música que siempre estuvo ahí como parte de  mi historia creciendo, pero nunca le puse muchísima atención cuando vivía en Colombia. Fue una manera de empezar a reconectarme con esa parte que se estaba olvidando un poquito.

Fue muy lindo porque a medida que me empiezo a reconectar con esa parte, empiezo a ver muchas otras personas a mi alrededor viviendo esta experiencia como inmigrantes, por lo que también es algo lindo para ellos reconectarse con sus raíces cantando boleros y canciones que hacía mil años no escuchaban en vivo.  Son canciones que traen y activan unas  emociones muy lindas y muy fuertes, de mucha conexión y de mucha sanación. Este proyecto lo empecé con un amigo guitarrista ecuatoriano, Carlos Crespo. Hemos comenzado a agregar y colaborar con otros músicos para llegar a más personas en diferentes escenarios.

 

Con Café Amaretto comparto la música con muchas audiencias y empiezo a ver las audiencias de la tercera edad y lo interesante que es observar cómo esta música que activa la memoria y partes del cerebro que pareciera que están dormidas. Es impresionante ver como estas personas cantan las canciones de principio a fin, es como si  se les iluminara algo cuando se conectan con estas canciones.

Empiezo a ser testigo al ver como la música tiene un poder tan, tan profundo que va mucho mas allá de cantar bonito, del entretenimiento o del show que estoy montando. Lo veo en las familias cuando traemos el concepto de música en español y música bilingüe, cuando  ves a un padre que siente un profundo orgullo al descubrir que puede pasarles algo a sus hijos.

Es mucho más allá, lo que me lleva a hacer mucha investigación sobre qué más podemos hacer a través de la música y me encuentro con la rama de utilizar la música como terapia, para sanar, el sonido sanador.

 

P ¿Tocas algún instrumento o sólo cantas?

Ana Lucía Divins: Mi voz es mi instrumento principal. No toco instrumentos como piano, guitarra, por eso colaboro con músicos y sobre todo con Carlos Crespo, con quien estoy comenzando a crear música original para sanación. Sin embargo, cuando dirijo experiencias en grupo de baños sonoros utilizo instrumentos como los cuencos de cristal, palos de lluvia e instrumentos de percusión que me acompañan en el proceso de crear el baño sonoro.

P: ¿Qué es un baño sonoro?

Ana Lucía Divins: Es una combinación de música y sonidos con el propósito de apoyar una relajación total, es como una meditación guiada por la música. Invito a las personas para que mediante la respiración se centren en el momento presente, todos traen sus esterillas de yoga, almohadas, cobijas, lo que necesiten sentirse cómodos para apoyar sus procesos de relajación, de sanación, de paz.  Yo empiezo a transmitir melodías, sonidos con los cuencos, por medio de mi voz, donde los llevo en un viaje sonoro. Es como sumergirse en una tina  de sonidos.

Todo es creado en el momento muy intuitivamente. A veces salen canciones al final y todos estos sonidos dura una hora aproximadamente. Al final las personas logran entrar en un  estado de relajación total donde el cerebro se calma, el cuerpo físico se calma, la mente se calma y espiritualmente empiezan a sentir más paz interior, a encontrar claridad, respuestas, en fin depende de lo que cada persona esté necesitando en este momento.

Es una herramienta muy efectiva de reconexión con uno mismo y de sanación de cuerpo, alma, espíritu basado en los efectos vibracionales y tiene efectos muy positivos que permiten calmarnos y eventualmente empezamos a encontrar nuestra propia sanación. 

P: Azul Healing es el paraguas bajo el que desarrollas la música terapéutica. ¿Estos tratamientos son cantando al lado del paciente o puede ser de manera virtual?

Ana Lucia Divins: Sí, debajo de ese paraguas hay varias aplicaciones. Una de ellas es lo que te acabo de contar de los baños sonoros y pronto voy a empezar a expandirlo un poco más debajo del paraguas más artístico, porque lo estoy empezando a llevar a audiencias más grandes; ahora mismo estoy por comenzar a grabar esta música para publicar en Spotify, en Youtube y por supuesto para seguir trabajando con grupos. 

Adicionalmente a esto, hay una línea muy clara y muy definida que es lo que mi certificación me permite hacer y es el ir en persona a cantar y a compartir música con propósito de apoyar procesos de sanación en organizaciones  de salud. Actualmente trabajo como contratista con varias organizaciones. Una organización específica es para personas de la tercera edad; allí trabajo en dos unidades: la de memoria  de pacientes que están ya teniendo problemas como Alzheimer  o demencia y la otra es la de rehabilitación física con pacientes  que están en cama. Les comparto la música para apoyar sus procesos en cama. También trabajo con pacientes que están pasando por procesos de cáncer o que son sobrevivientes de cáncer

Y sí, estas sesiones de música terapéutica las ofrezco virtualmente, tengo mucha experiencia ofreciendo estas sesiones por medio de Zoom. Pero ahora la gente obviamente lo prefiere en persona.

P: ¿Es posible contratar tus terapias desde otros estados o países?

Ana Lucía Divins: Sí tengo la capacidad de hacerlo a distancia por Zoom y esto es individualmente, esto entra dentro de lo que se llama telemedicina. En el área virtual yo sigo explorando y experimentando así fue como salieron los baños sonoros, así como la idea de grabar y de expandir todo lo que estoy experimentando para poder compartir con la mayor cantidad de personas posibles sin importar donde se encuentren.

P: ¿Cómo es el proceso de sanación con el canto? ¿Qué mueve la música dentro de uno para ayudar o coadyuvar el proceso de sanación?

Ana Lucía Divins: Todo va a depender de lo que cada persona necesite en el momento presente. Eso es lo más importante, porque lo que yo hago es encontrar a esa persona con música, en ese momento para entender cómo aplico la música. Por ejemplo, ella sirve para disminuir un dolor, sobre todo la voz es extremadamente potente porque puedes manejar los tonos y cambiar la música en el momento, que es lo bonito de esto. No es una grabación que te pongo y te quedas con la misma grabación todo el tiempo, sino que la voy cambiando en la medida que voy percibiendo qué cambio se debe hacer de acuerdo a la respuesta del paciente.  Por ejemplo, para  disminuir el dolor, las vibraciones y las conexiones que vas teniendo por medio de la voz y lo que va recibiendo el cuerpo, permite que disminuya el dolor.

También puede ayudar a calmar. Si estás muy agitado, la música que no está estructurada, predecible, sirve para calmar un estado de ansiedad. Pero no solo la voz y la vibración, es lo que cuentan en el proceso, sino que también es el poder compartir con el paciente una presencia sanadora y una intención de estar allí para apoyar el proceso de sanación de la persona que tienes al frente.

Esa energía, esa conexión que traes a la persona o al grupo que tienes al frente la comienzas a transmitir. Es una conexión que se crea para vibrar en una misma frecuencia. Entonces físicamente recibes las vibraciones, pero energéticamente recibes todo esto que acabo de explicar. De esta manera llega un momento en que nos conectamos y tu cuerpo empieza a recibir a nivel vibratorio lo que necesite. Puede disminuir el dolor, puede traer calma, puede también ayudarte a dormir.

Recuerda cómo dormimos a los bebés: les cantamos canciones de cuna que son canciones muy predecibles, que tienen un ritmo que el bebé sabe qué esperar y entonces el bebé y su sistema nervioso, se va calmando, van encontrando un estado de calma,  un estado de sueño. Esta es otra aplicación que tiene la música. Estos son ejemplos de cómo la música puede ayudar en los procesos de sanación. 

La música se ha estado utilizando para estos procesos por millones de años, es solo que recientemente se empezó a documentar, pero por ejemplo, cuando tú escuchas música no solo lo haces con tus oídos, a veces cuando la escuchas la piel se te eriza porque tu cuerpo físico recibe las vibraciones. Sin embargo, hay que saber cómo utilizarla pues también puede tener un efecto negativo dependiendo de cómo y cuál música se utilice.

 

P: Cuando vemos nuestra realidad, nos encontramos con conflictos, guerras, enfrentamientos, la amenaza nuclear, el cambio climático, muchos países divididos, que quizás siempre han existido, pero ahora tenemos mucha más información. ¿Qué opina sobre el tema de despertar de la consciencia y elevación de la vibración personal y de la humanidad como única salida a la extinción?

Excelente  punto especialmente ahora mismo,  yo pienso que no hay otra salida, es lo que yo he visto y es a lo que yo me estoy dedicando a hacer, es parte de mi misión de vida. No hay otra salida sino la de enfocarnos con todo lo que tengamos a encontrar esa paz y a elevar esa vibración individual para así poder compartirlo y afectar positivamente a quienes están a nuestro alrededor.

Somos energía total, vibramos, por eso la música sirve para todos estos efectos de los que hemos hablado porque es que la música son vibraciones. Somos energías, emitimos energía,  entonces sí individualmente quienes queremos ganar más conciencia nos enfocamos y tenemos como misión encontrar nuestra paz, nuestra sanación, enfrentarnos a nuestros temores y a nuestros lados oscuros que también necesitamos iluminar, de esta manera estamos iluminando a nuestra comunidad a nuestra familia, al mundo entero. Este es un trabajo totalmente necesario.

Hay dos opciones: una es pensar estas son situaciones muy grandes, asumiendo una actitud de negatividad, confrontación y desesperanza; y otra en la que asumimos que si bien no podemos arreglar el problema de la paz entre Ucrania y Rusia; o  el conflicto de tantos años en el Medio Oriente, de todas formas hay algo que sí podemos hacer. Podemos ser responsables y conscientes de nuestra propia vibración, de encontrar esa paz interior, de enfrentarnos con nuestras propias oscuridades para sanarlas y de compartir con otras personas esa luz que vamos encontrando en nuestro propio camino, para que otros puedan también encontrar paz y sanación.

Esto que otras personas que están a nuestro alrededor reciben, tiene réplica, pues lo llevan a sus familias, a sus comunidades y poco a poco si seguimos enfocándonos en este proceso de descubrir qué es lo que sí podemos hacer, o incluso mejor, que es lo que sí podemos SER, podemos ser seres de paz, de amor,  que vibramos alto y atraemos así una mayor conciencia colectiva. Esa para mí es la única solución. Son muy difíciles las situaciones que estamos viviendo, que como tú dices no son nuevas, pero las vemos más amplificadas porque tenemos más acceso a información. No se trata de negar que todo esto está pasando, pero a mí me gusta pensar que la gente buena somos más y que hay mucho que si podemos hacer para ayudar y conservar nuestra humanidad.

Anabelle Yánes

Ejerció como periodista en Venezuela hasta el año 2002 en el área de economía, finanzas y negocios. Posteriormente desarrolló un emprendimiento para la fabricación de mermeladas y dulces artesanales.

En 2008 participó en el Concurso Ideas clasificando entre los cinco primeros proyecto de 730 participantes por el concepto de red de productoras artesanales. El emprendimiento tuvo éxito y duro hasta el 2019 cuando debido a la crisis económica en Venezuela se paró la producción y venta.

En paralelo, trabajó como docente durante este período.

Actualmente retoma el periodismo e inicia una nueva etapa escribiendo cuentos infantiles.

Vive en Estados Unidos.

Otras Entrevistas Visionarias

Confía, coño

n 2017,cuando  Luisa Castañeda se dijo a sí misma ”confía, coño”, seguramente no se podría imaginar que sería el mensaje (con polémica incluida)  elegido por Irene Montero para dejar su cartera del Ministerio de Igualdad...

leer más

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

+ Sobre tratamiento de datos de los comentarios

RESPONSABLE TRATAMIENTO: VISIONARIAS, S.C.

FINALIDAD:  Publicar el comentario en relación a la noticia.

LEGITIMACIÓN: Consentimiento del interesado.

CESIONES: No se prevén cesiones, excepto por obligación legal o requerimiento judicial.

DERECHOS: Acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación, portabilidad, revocación del consentimiento. Si considera que el tratamiento de sus datos no se ajusta a la normativa, puede acudir a la Autoridad de Control (www.aepd.es).

INFORMACIÓN ADICIONAL: política de privacidad