Ariana Olvera: «En el proceso de empoderamiento femenino, hombres y mujeres debemos cambiarnos el chip»

Con Ariana Olvera nos sumergimos en el mundo del empoderamiento económico de las mujeres en México. Desde su perspectiva única, como activista y consultora en la materia, Ariana comparte cómo ha enfrentado los desafíos y superado obstáculos para llevar a cabo programas que promueven la autonomía financiera y el liderazgo femenino, especialmente en comunidades vulnerables.

Ella nos ofrece una visión de sus próximas iniciativas, que incluyen la creación de un libro testimonial y su compromiso continuo con el empoderamiento de las mujeres en el sur de México. Esta entrevista no sólo arroja luz sobre el trabajo incansable de Ariana, sino que también ofrece inspiración y perspectivas valiosas sobre el cambio social en el país.

“Me considero una mujer privilegiada y desde ese lugar, asumo la responsabilidad y el compromiso de ayudar a otras mujeres”

P: En nuestros países, el tema de la autonomía económica muchas veces choca con la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran muchas mujeres. Vulnerabilidad económica, social, financiera, digital; entonces, ¿cómo empoderar económicamente a mujeres en situación de vulnerabilidad, especialmente en un país como México donde se juntan esos elementos con el tema del idioma?

Ariana Olvera: Nuestro trabajo es con mujeres que viven en contextos vulnerables o cuyo contexto de origen tiene un acceso muy limitado a oportunidades de formación y, sobre todo, de alcanzar un estatus o una calidad de vida mejor a la de sus antecesores y antecesoras. Con esto me refiero a que los grupos de mujeres con las que he tenido oportunidad de colaborar o trabajar, tienen un acceso muy limitado o no tienen acceso a oportunidades sobre todo de formación, de educación y de otros bienes y servicios a los que pueden acceder las mujeres en zonas semi urbanas o urbanas en el país. Y no es por falta de capacidades, sino que las oportunidades o este tipo de servicios no les llegan.

Para echar a andar todos estos modelos formativos de emprendimiento femenino –explicó Ariana Olvera-, en primer lugar hemos analizado cuáles son las instancias a nivel internacional que ya han hecho un trabajo similar, por ejemplo la Organización Internacional del Trabajo tiene un modelo de intervención base para el desarrollo de emprendimiento femenino y, a través del Banco de Desarrollo para América Latina (CAF), agregó dos pilares a ese modelo de intervención que son la clave para poder desarrollar la autonomía económica y la autonomía en un sentido mucho más amplio. Estos dos pilares tienen que ver con el tema de cuidados y corresponsabilidad, que básicamente se refiere a realizar un trabajo de sensibilización con las mujeres y con las personas con las que convive en su día a día sobre la distribución de la carga de trabajo no remunerado. En específico la carga de trabajo de cuidados y la carga de trabajo doméstico.

Otro de los pilares –agregó Olvera- es la prevención de violencia de género y la atención a casos de violencia de género de todo tipo. Desde la consultoría hemos identificado un tipo de violencia muy marcado, sobre todo, en los casos  entre aquellas mujeres que decidieron dar el paso para ser independientes económicamente, prevalece la violencia doméstica, porque una vez que la mujer empieza a percibir un ingreso por su propia cuenta, pues ahí está latente alguna situación de violencia.

Con ellas trabajamos para lograr un cambio de mentalidad a partir de cómo se ha venido construyendo a sí misma y cómo fue educada. Partimos del hecho de cómo  les enseñaron a ser mujer de acuerdo a roles y estereotipos social y culturalmente impuestos. Revisamos y cuestionamos esos roles y si no se sienten cómodas con ellos, es muy válido modificarlos. 

Ahí es cuando hacemos todo este cambio de mentalidad y, en paralelo, hacemos el trabajo de prevención de violencia de género, porque en la medida que la mujer reconoce que se pueden modificar esos roles y va asumiendo las riendas de su vida y el liderazgo de su propia vida, al mismo tiempo puede enfrentar situaciones en las que puede haber violencia en su círculo más cercano.

Para salir de estas situaciones se trabaja en temas de prevención y de contención. Hay apoyo psicológico para aquellas mujeres que ya están en una situación de violencia que se ha venido perpetuando por años.

Sobre la base de estos dos pilares apoyamos a las mujeres en su reconstrucción. Posteriormente hacemos un trabajo de formación en desarrollo de habilidades para la vida, las mal llamadas -digo yo- soft skills porque para mí no son habilidades blandas, son habilidades para la vida, punto.

Después se hace el trabajo del desarrollo de habilidades de emprendimiento, de habilidades empresariales. Por lo tanto, no es una intervención de corto plazo, de un momento, sino un acompañamiento que se hace de manera continua. Son procesos un tanto largos que requieren estar ahí conociendo los contextos y el día a día de las mujeres.

Es fundamental el trabajo directamente en territorios, sobre todo conociendo que los contextos son muy vulnerables y por lo mismo puede haber reincidencia o las mujeres pueden desistir en el camino. Por ello es imprescindible ese acompañamiento hasta que veamos que ya realmente pueden volar solas y que la autonomía le están alcanzando en un sentido mucho más amplio y la toma de decisiones ya es por cuenta de ellas.

Es un trabajo de mucha paciencia, muy artesanal como el trabajo que estas mujeres hacen, pero también es un trabajo que una vez que ves esas vidas transformadas y que ves que son mujeres que ya están ejerciendo algún tipo de liderazgo en sus comunidades, pues deja muchas y muy grandes satisfacciones –puntualizó Ariana Olvera.

P: ¿Qué seguimiento hacen cuando ya empiezan a trabajar sus emprendimientos?

Ariana Olvera: En primer lugar, tratamos de abordar lo que hemos identificado como una doble narrativa del empoderamiento económico. Esta dualidad se presenta cuando las mujeres, aunque estén al frente de sus negocios y generen ingresos, pueden enfrentar violencia en su ámbito privado, en su hogar. Aunque parezcan empoderadas en público, a veces enfrentan conflictos internos.

Este acompañamiento es necesario porque estamos en una generación de mujeres que estamos en medio de una transición, desprogramándonos y reprogramándonos. Este proceso puede ser retador y doloroso, ya que iniciar un negocio y mantenerlo, implica desprenderse de lazos afectivos, como una pareja que pueda estar ejerciendo violencia. Por lo tanto, este acompañamiento es crucial en la etapa inicial, ya que las mujeres enfrentan no solo los desafíos típicos de emprender, sino también la reconstrucción interna de sí mismas. Es un doble desafío para ellas.

P: ¿En qué sectores económicos se están desarrollando estas mujeres?

Ariana Olvera: Los grupos a los que hemos estado dirigiendo las formaciones abarcan mujeres que trabajan en diversos sectores, incluyendo el textil y la confección, el agropecuario, la industria alimentaria y de bebidas. Algunas también están involucradas en el sector industrial, transformando productos del agropecuario. Además, hay mujeres en el sector de servicios y un pequeño grupo se dedica a la comercialización de productos. Sin embargo, la mayoría de los emprendimientos se centran en el textil y la confección, así como en alimentos y bebidas.

Muchos de estos emprendimientos tienen un enfoque social, buscando no solo generar ingresos, sino también tener un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente.

Muchas mujeres actúan como guardianas de la tierra, especialmente aquellas de comunidades rurales que preservan técnicas de producción ancestrales como parte del cuidado del medio ambiente y la conservación de tradiciones. Además, buscan impactar positivamente a sus comunidades, apoyando a otros grupos demográficos. Observamos cómo estos emprendimientos fomentan el liderazgo comunitario, partiendo del trabajo individual de cada mujer.

P: Ciertamente, en el sector formal de la economía se han logrado avances para las mujeres trabajadoras mediante políticas públicas. Sin embargo, para las mujeres emprendedoras en condiciones tan vulnerables, el tema de los cuidados es crítico. ¿Qué se puede hacer para que las emprendedoras puedan dedicarse a sus negocios sin llevar todo el peso de las responsabilidades del hogar?

Ariana Olvera: Actualmente uno de los programas que estoy gestionando se llama «Avancemos por la igualdad», de ONU Mujeres México, el cual se enfoca en el desarrollo de emprendimientos que ahorren tiempo relacionados con el cuidado, para que las mujeres de estas comunidades puedan dedicarse más a sus negocios.

Después de un desastre natural, como un  sismo que ocurrió en 2017, hubo una necesidad de reconstrucción tanto física como personal. Tras analizar la situación, identificamos la oportunidad de ofrecer a las mujeres la posibilidad de desarrollar emprendimientos de cuidado, dado que el sector público había reducido el presupuesto destinado a guarderías y espacios de cuidado para adultos mayores.

En estas comunidades, se planteó la posibilidad de que mujeres con formación pedagógica, de enfermería o experiencia en cuidados pudieran ofrecer servicios de cuidado infantil, espacios de juego, atención a adultos mayores o cuidado a domicilio, generando ingresos a partir de sus habilidades  -explicó la entrevistada-.

Estas iniciativas se replicaron con un enfoque de Economía Social y Solidaria, fomentando redes de apoyo efectivas y afectivas no sólo para la comunidad, sino también entre las propias mujeres, ya que la escasez de tiempo es una realidad para ellas.

P: ¿Cómo podemos involucrar a los hombres en el proceso de igualdad, particularmente en países de América Latina y México, que sabemos tienen una tradición machista?

Ariana Olvera: Siempre he sostenido que cuando hablamos de igualdad y de la agenda de género, no solo deberían ser las mujeres impulsando este cambio. Aunque somos las principales afectadas y nos compete, los mejores aliados son los hombres.

La igualdad de género no es una lucha de mujeres contra hombres; no se trata de ajustar cuentas. Se trata de vivir en igualdad, disfrutando plenamente de nuestros derechos humanos. Al igual que se nos ha instado a las mujeres a cambiar de paradigma en los últimos años, también debemos trabajar con los hombres. En mi experiencia diaria con mujeres, veo que están dispuestas a cambiar, pero a menudo sus parejas o hijos necesitan orientación.

En nuestra experiencia, hemos involucrado a los hombres desde la primera etapa del trabajo con las mujeres, explicándoles que no se trata de excluirlos del ámbito familiar, sino de promover una dinámica más equitativa. Cuando los hombres aceptan y apoyan la capacitación y el avance de las mujeres, no sólo se observa un cambio positivo en términos económicos, sino que también impacta en la dinámica familiar y en el desarrollo de los hijos e hijas.

Compartiendo privilegios

“Desprenderse de privilegios es costoso para los hombres. Desde su perspectiva puede resultar costoso en términos personales compartir esos privilegios con las mujeres. Cómo desprenderse de todo esto,  cómo transferir a ellas para que también puedan hacer gozo de esos privilegios que por siglos fueron exclusivos de ellos son aspectos que debemos trabajar para vivir en igualdad de condiciones. Por eso, así como estamos el chip a las mujeres también se le tiene que cambiar a los hombres”.

“Es fundamental sensibilizar a los hombres sobre la importancia de las masculinidades positivas. Debemos promover la corresponsabilidad, ya que si una pareja o una mujer trabaja fuera del hogar, no es justo que también asuma la mayor parte del trabajo doméstico. Esto requiere un esfuerzo de sensibilización. Afortunadamente, existen programas en nuestro país que trabajan con hombres sobre este tema, enfocándose en promover masculinidades positivas. Incluso están surgiendo círculos de hombres, similares a los círculos de mujeres, donde se aborda esta temática desde una perspectiva espiritual”.

 

P: Desde tu experiencia en el trabajo con mujeres, ¿cuáles son los grandes desafíos que has enfrentado y cuáles son los logros obtenidos?

Ariana Olvera: El principal desafío al que me he enfrentado, tanto a nivel personal como en el desarrollo de programas sociales para mujeres, es cómo sostener una intervención social a largo plazo. Esto no es simplemente ofrecer un acompañamiento puntual, sino comprometerse con un proceso continuo a lo largo de varios años, ya que la apuesta está en generar impacto a largo plazo. Este desafío también se extiende a cómo mantener y hacer crecer mi propio emprendimiento, así como persuadir a otras personas para que crean en mi proyecto. He sido la voz de proyectos de emprendimiento liderados por mujeres, y a menudo me he enfrentado a la incredulidad y la falta de apoyo de otros actores del ecosistema emprendedor, debido a prejuicios clasistas y racistas que persisten en nuestra sociedad.

Es necesario desafiar la creencia de que ciertos grupos de mujeres no pueden emprender o desarrollarse profesionalmente sólo porque provienen de contextos vulnerables –destacó Ariana Olvera-. Me he encontrado con la idea equivocada de que estas mujeres no tienen el talento o la motivación necesaria para triunfar. Es esencial superar estos paradigmas y reconocer el potencial de todas las personas, independientemente de su origen o situación socioeconómica.

En cuanto a los logros –agregó-, he sido testigo de mujeres extraordinarias que han logrado mantener y hacer crecer sus negocios, incluso en circunstancias difíciles. He visto cómo mujeres que viven en comunidades rurales remotas han logrado exportar sus productos y participar activamente en la economía local e internacional. Estos logros son un testimonio del talento y la determinación de las mujeres, y demuestran que, con el apoyo adecuado, pueden superar cualquier desafío y alcanzar el éxito. Sin embargo, como sociedad, todavía tenemos un largo camino por recorrer para ser más inclusivos y reconocer el potencial de todas las personas.

“Es necesario desafiar la creencia de que ciertos grupos de mujeres no pueden emprender o desarrollarse profesionalmente sólo porque provienen de contextos vulnerables. Me he encontrado con la idea equivocada de que estas mujeres no tienen el talento o la motivación necesaria para triunfar. Es esencial superar estos paradigmas y reconocer el potencial de todas las personas, independientemente de su origen o situación socioeconómica.”

«En Asia, el impulso al desarrollo tecnológico fomenta una mayor educación en el ámbito digital y financiero».

P: Sin duda, alcanzar todos estos cambios necesarios es un gran desafío. ¿Conoces alguna comunidad o país modelo que te haya inspirado y que de alguna manera quisieras replicar en México?

Ariana Olvera: Tuve la oportunidad de trabajar en un programa de desarrollo de habilidades empresariales en Sudáfrica el año pasado y el antepasado. Sudáfrica tiene ciertas similitudes culturales con México, ya que ambos países valoran la cultura y promueven el desarrollo de habilidades artesanales en los emprendimientos. Lo que me sorprendió fue ver cómo el gobierno sudafricano, la iniciativa privada y otros países estaban involucrados en este programa de desarrollo empresarial. Además, se estaba aplicando el enfoque de Economía Social y Solidaria, promoviendo proyectos comunitarios y la profesionalización de las mujeres participantes. Este enfoque de múltiples actores demuestra que se puede lograr un impacto significativo al sumar diferentes fuerzas.

Otro ejemplo inspirador es Indonesia –acotó la entrevistada-. Allí colaboré en un programa de desarrollo de habilidades digitales y educación financiera para Meta Facebook. Fue interesante adaptar el contenido para México, ya que el nivel de habilidades digitales de las emprendedoras indonesias era más avanzado. Esto destacó la brecha digital significativa que tenemos en México, así como la necesidad de promover la educación financiera y la inclusión financiera. En Asia, el impulso al desarrollo tecnológico fomenta una mayor educación en el ámbito digital y financiero.

Estas experiencias en Sudáfrica e Indonesia son ejemplos que me han inspirado.

En Sudáfrica, las mujeres ya estaban esperando una delegación de mujeres mexicanas para realizar un intercambio comercial, lo que demuestra su preparación y disposición. Sin embargo, aún necesitamos realizar un trabajo adicional con las mujeres mexicanas para equiparar sus habilidades y oportunidades.

«Todas las mujeres pueden alcanzar sus metas si persisten y creen en sí mismas»

«Me considero una mujer privilegiada y desde ese lugar, asumo la responsabilidad y el compromiso de ayudar a otras mujeres. Más que obstáculos, he enfrentado retos muy personales debido a los privilegios que he tenido. Estudié en universidades privadas dentro y fuera de México, y muchas oportunidades se presentaron como sincronicidades en mi vida, no fueron necesariamente planificadas con conciencia hacia dónde quería ir o qué quería estudiar. Siempre he sentido que hay fuerzas más grandes en juego que mueven los hilos de mi vida. Con estas oportunidades y facilidades, siento la responsabilidad de ayudar a otros.

«Me gradué de economista y trabajé varios años en el Gobierno Federal en México, en la Secretaría de Economía y en la Secretaría de Hacienda –comento Ariana Olvera-. Sin embargo, el trabajo de escritorio a veces se desconecta de la realidad en el terreno. El mayor desafío fue cómo apoyar el desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) en México sin ver directamente a las beneficiarias de estas políticas públicas. Esta desconexión me frustró y me llevó a renunciar, dando paso a la construcción de mi propio proyecto.

«El desafío era hacer que otros creyeran en mí. Al presentar proyectos, me cuestionaban sobre cómo serían remuneradas las mujeres beneficiarias y cómo financiaría mi propio sustento. Tuve que aprender a no escuchar esas voces y creer en lo que estaba haciendo, aprovechando las herramientas y privilegios que había tenido. Afortunadamente, tuve el apoyo de un padre feminista que siempre me animó a creer en mí misma.

«Transmito a otras mujeres que sí pueden superar cualquier barrera. Les digo: «¿Cuál es lo peor que puede pasar? Que te digan que no».

«Es importante creer en uno mismo y persistir. Mi intención es acercarles oportunidades a otras mujeres, oportunidades que a mí me fueron dadas de manera más sencilla. Es una responsabilidad transmitirles que sí se puede, aunque mi camino no haya sido fácil y haya tenido que esperar varios años para obtener ciertas oportunidades.

Creo que todas las mujeres pueden alcanzar sus metas si persisten y creen en sí mismas».

Proyectos

Estamos a punto de lanzar un proyecto aquí en el estado de Oaxaca, en paralelo al programa con ONU Mujeres. Este proyecto se desarrollará en todo el estado y comenzará en julio, enfocado en brindar capacitación para proyectos cooperativos liderados por mujeres. También estamos considerando lanzar otros proyectos en el sur y sureste del país.

A nivel personal, estoy trabajando en el desarrollo de un libro que recopile testimonios de las mujeres con las que hemos colaborado. La idea es crear un libro accesible, sin demasiados tecnicismos ni metodologías complicadas, que pueda servir como un referente claro en temas de empoderamiento para las mujeres. Además, tengo planes de establecerme en Oaxaca, como parte de un proyecto de vida que se está materializando. Estoy disfrutando cada paso de este proceso, sin apresurarme, y me llena de satisfacción poder apoyar a las mujeres a resolver sus desafíos.

Es importante recordar que, como consultoras, nuestra propia vida y salud son prioritarias. Si no estamos bien, no podemos ofrecer un apoyo de calidad a las mujeres que atendemos.

Desde un escritorio no se diseñan programas sociales

 

“Hay talentos en lugares donde no nos imaginamos. Por eso yo siempre he dicho que un modelo de intervención requiere que yo vaya y brinque charcos, trepe cerros, me monte en una lancha y recorra un río por tres horas hasta llegar a una comunidad para conocer cómo viven, sentir su sentir y después me puedo sentar con ONU Mujeres, con una empresa, con un gobierno para decirles, esto es la camisa que yo tengo para estas  medidas este contexto.

«Es un  error pretender desarrollar programas sociales desde un escritorio desconociendo las realidades porque cuando se intentan aplicar, simplemente no funcionan.

 El trabajo tiene que hacerse al revés,  darse cierta dosis de realidad, no te hace más ni menos persona el convivir con otros grupos de personas conocer para realmente conocer su realidad”. 

Quién es Ariana Olvera

Licenciada en Economía egresada del Tecnológico de Monterrey (México) y Maestra en Economía por el ITAM (Instituto Tecnológico Autónomo de México). Cuenta con estudios de Especialidad en Política Económica en la Universidad de Essex, Reino Unido y la Universidad Luigi Bocconi de Milán, Italia.

Socia fundadora de Consultoría Atalanta y Asociadas, donde lidera el desarrollo de actividades formativas y de vinculaciones comerciales para mujeres emprendedoras y empresarias en México y el extranjero; ha colaborado con organizaciones de la sociedad civil y con organismos internacionales, teniendo a su cargo la operación en México del Programa Avancemos por la Igualdad de ONU Mujeres, Ella hace historia de Facebook y el Programa Fortalece tu Negocio del Banco Mundial orientados al empoderamiento económico de la mujer, logrando atender a más de 2.000 mujeres por año.

Cuenta con 19 años de experiencia coordinando áreas de planeación estratégica en materia de política pública enfocada en temas de desarrollo económico y social, presupuestos, negociaciones internacionales, inteligencia tributaria e internacionalización de Pymes para fomentar la inclusión de grupos económicos y sociales vulnerables en iniciativas nacionales e internacionales.

Violencia vicaria

Los malos tratos y la violencia intrafamiliar causan enormes daños  en la persona agredida tanto a nivel físico como psíquico, sea mujer o hombre. Pero la violencia no afecta únicamente a la pareja. Cuando hay hijos de por medio estos padecen tanto de la observación del maltrato a sus seres allegados como, en muchos casos, de una violencia directa o indirecta aplicada contra ellos. Algunos de ellos incluso son agredidos física o psicológicamente con el propósito de dañar al otro componente de la relación. Lo que estos niños están sufriendo recibe el nombre de violencia vicaria.

Fuente: psicologiaymente.com

Impulsar un Sistema Nacional de Cuidados

Desde Onu Mujeres se ha trabajado con el sector privado para que también invierta no sólo en cuidados de niños y niñas, sino también  en el sector de cuidados de adultos mayores. A raíz del foro “Generación e Igualdad”, que hubo en México en y después en París, se viene avanzando  esta línea de trabajo tanto con sector privado como con gobiernos para que se pueda impulsar el sistema nacional de cuidados. Es necesario invertir en espacios de cuidado de adultos mayores y ello conlleva a un cambio de cultura, pues si bien existe mucho apego a la familia, estos cuidados implican muchísimo desgaste para los cuidadores o cuidadoras

Anabelle Yánes

Ejerció como periodista en Venezuela hasta el año 2002 en el área de economía, finanzas y negocios. Posteriormente desarrolló un emprendimiento para la fabricación de mermeladas y dulces artesanales.

En 2008 participó en el Concurso Ideas clasificando entre los cinco primeros proyecto de 730 participantes por el concepto de red de productoras artesanales. El emprendimiento tuvo éxito y duro hasta el 2019 cuando debido a la crisis económica en Venezuela se paró la producción y venta.

En paralelo, trabajó como docente durante este período.

Actualmente retoma el periodismo e inicia una nueva etapa escribiendo cuentos infantiles.

Vive en Estados Unidos.

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