De Inversión con visión de género a mujeres invirtiendo en mujeres

Invertir en mujeres tiene varias dimensiones y todas necesarias, incluso en paralelo para lograr cerrar las distintas brechas de género, reducir los años en alcanzar igualdad de oportunidades, aumentar participación y ayudar a construir una sociedad en la que las mujeres puedan obtener independencia económica.

 

A pesar de los avances, todavía las mujeres están subrepresentadas en posiciones de liderazgo y alta gerencia, una brecha a atender más aún con el impacto de la pandemia que afectó más a las mujeres, llegando a denominarse “la recesión femenina”, tanto por su impacto a nivel de empleo – sectores con más mujeres trabajando fueron los más afectados – así como a nivel personal – dada todavía la baja corresponsabilidad de parejas y familiares con labores del hogar.

Investigaciones coinciden en que las inversiones en mujeres tienen un efecto dominó y en cascada positivo en el contexto que las rodea [1]. Evidencian que al trabajar y ganar dinero tienen más probabilidades que los hombres de devolver sus ingresos a sus familias y comunidades ya que ahorran o reinvierten más en salud, educación y nutrición, lo que facilita alcanzar familias y comunidades más estables económicamente, saludables, educadas y resilientes.

Con ello las empresas se benefician en diversidad, innovación, productividad, rentabilidad y crecimiento al mismo tiempo que permea al país positivamente en el Producto Interno Bruto (PIB), promueve desarrollo, prosperidad y reduce desigualdades. 

A estos beneficios hay que sumarles el impacto positivo y multiplicador del ejemplo que ofrece a otras mujeres y sus hijas una mujer que se desarrolla, que adquiere más autoconfianza y obtiene independencia integral.

No es por menos que ONU Mujeres refuerza que invertir con enfoque de género es invertir inteligentemente [2], a lo que yo le agregaría que también es estratégico.

Las mujeres controlan una importante parte de la riqueza del mundo, más de USD 20 mil millones en gastos de consumo a nivel mundial o dos tercios del gasto global[3], y la perspectiva femenina es cada vez más necesaria al ampliarse la demanda de productos y servicios enfocados a la mujer.

Por ello, no tener mujeres en cargos de decisión en las empresas, no invertir en sus proyectos o empresas de propiedad femenina tiene diversos riesgos, como que la calidad de las decisiones y, por ende, las inversiones pueden tomarse de forma sesgada, así sea inconscientemente, al no haber diversidad en quienes participan en la decisión, pudiendo perderse oportunidades, aumentar discriminaciones derivadas de este sesgo y limitar el apoyo para cerrar la brecha de género, cuya reducción incide positivamente en resolver otros problemas.

Invertir con visión de género

Ahora bien, ¿cómo se invierte en las mujeres? Se invierte de distintas formas: en educación, capacidades y fortalecimiento de autoconfianza de niñas y mujeres; directamente en sus proyectos; en fondos que inviertan con visión de género su portafolio con proyectos en empresas de propiedad y/o lideradas por mujeres; en empresas que más allá de tener visión organizacional de género desarrollen productos y servicios orientados a mujeres.

Con ello se atiende las formas de invertir, y ¿quiénes invierten en ellas?

Obviamente, mas variedad de inversionistas es clave, aunque yendo un poco más allá, el género de quien invierte puede hacer una diferencia estratégica y de impacto.

Los estudios resaltan brechas en financiamiento e inversionistas que apuesten por mujeres, reforzando la necesidad de ampliar montos y fuentes de inversión. Al ver estadísticas, sin duda, hay una responsabilidad de los fondos de inversión a riesgo y otros inversionistas con las mujeres. A pesar del valor de la inversión, la urgencia en la necesidad de mayor inversión no coincide con el nivel de fondos que ellas encuentran, y aunque la realidad refleja cada vez más mujeres emprendedoras todavía son minoría y en el sector inversor es más incipiente.

El levantamiento de capital debe ser equitativo, no deberían existir diferencias entre mujeres y hombres sino en qué tan buena es la idea y la estructura de la propuesta.

Aunque hay cada vez más fondos de inversión con enfoque de género, distintas investigaciones coinciden en la tendencia de que las mujeres que piden apoyos financieros suelen obtener mucho menos capital que los hombres y en muchos casos no son seleccionadas, aún con buenas o mejores propuestas.

Curiosamente, empresas startups con mayor presencia de mujeres, la inversión es más eficaz con retorno que  llega a los 6 años versus si son lideradas por solo hombres 7,4 años; y por cada dólar invertido, las mujeres generan 0,78 dólares de ingresos y los hombres solo 0,31.

A pesar de ello, empresas europeas fundadas exclusivamente por mujeres en 2019 solo captaron el 1% de la inversión en capital riesgo de la región (349 millones de euros). [4]. Según un estudio más amplio, compañías fundadas por mujeres sólo reciben entre el 13% y el 18% del capital para emprendedores.[5]

Al aumentar participación de mujeres en la industria de fondos de inversión a riesgo y/o inversionistas angeles, hay más posibilidades de minimizar sesgos, ver oportunidades no evidentes a la visión masculina y se financien más compañías fundadas por mujeres talentosas e innovadoras.

Ante estas tendencias, la Comisión Europea ha alertado de la necesidad de apoyar proyectos liderados y presentados por mujeres. Latinoamérica, considerada entre las regiones con la mejor paridad de género en emprendimientos en etapas iniciales, no escapa de éstas brechas: solo el 6% de todas las inversiones de capital de riesgo y solo el 5% del financiamiento que llega a la región se destina a mujeres empresarias. [6]

Lo quizás positivo, más no suficiente es que el surgimiento de fondos de inversión con visión de género en el mundo[7] brindan una oportunidad para inversionistas internacionales y locales de financiar la recuperación de Latinoamericana a través de la inversión en mujeres, y con ello seguir sumándose a los Principios de Inversión Responsable que aporten a una sociedad más inclusiva.

En 2018, BID Invest [8] en alianza con la Corporación de Inversión Privada en el Extranjero (OPIC, en inglés) crearon el primer fondo enfocado en género para Latinoamérica por US$200 millones y en marzo del 2021 BID Invest emitió su primer bono de género. 

En España en el 2020 se creo Microwd FICC , primer fondo de inversión dedicado a financiar proyectos de emprendedoras en Latinoamérica.

Puede que no sea entonces falta de esfuerzo, sino quizás la necesidad de más impacto estratégico, fuentes y sin duda que se trabajen más los sesgos, ocultos o no, ante el financiamiento a mujeres.

No se trata solo de invertir en las mujeres, es nivelar el campo de juego y que con mayor efectividad se apoyen sus emprendimientos, se visibilicen y tengan oportunidades justas.

Por ejemplo, en el caso de emprendimientos en tecnología, se observa una mayor proporción de socios comerciales mixtos (62%) parte en respuesta a sesgos de género. Al ser acceso a capital el principal desafío (59%) las mujeres se aventuran con al menos un cofundador en lugar de solas para aumentar la visibilidad ante los fondos.[9]

Mujeres inversionistas

Interesantes experimentos académicos evidencian manifestaciones de sesgo de género en la forma que los inversores evalúan a los fundadores y sus propuestas, encontrando que fondos, con presencia principalmente masculina prefieren lanzamientos narrados por una voz masculina, calificándolos como más persuasivos y “lógicos” aún cuando los narrados por voz femenina sean idénticos.

Eso nos lleva a quienes están en la toma de decisiones de inversión. En Estados Unidos, el mercado de referencia en capital de riesgo, solo el 4,9% tienen alguna mujer como socia [10] y en Europa, el “promedio” es 5%.[11]

La poca presencia femenina puede llevar a decisiones de inversión sesgadas que discriminan a las emprendedoras.

En Latinoamérica, solo el 37% de 28 fondos encuestados por ONU Mujeres y Value for Women, contaba con mujeres en puestos de alta dirección y solo en el 25% eran dueñas mayoritarias; más de la mitad de los fondos no toman medidas específicas para contratar y ascender mujeres profesionales y solo el 43% tenían objetivos específicos para incluir empresas dirigidas por mujeres en sus portafolios.

 

Así como las mujeres debemos empoderarnos cada vez más en nuestras capacidades, es importante pasar del empoderamiento individual al empoderamiento colectivo con más mujeres invirtiendo en mujeres.

Cuando se apoyan proyectos de capital de riesgo lideradas por mujeres, es más probable que a su vez ellas contraten mujeres y le den más la oportunidad de crecer. Al aumentar participación de mujeres en la industria de fondos de inversión a riesgo y/o inversionistas angeles, hay más posibilidades de minimizar sesgos, ver oportunidades no evidentes a la visión masculina y se financien más compañías fundadas por mujeres talentosas e innovadoras.

Sin duda, habrán barreras a derribar en éstos entornos con estructuras jerárquicas y privilegios de redes masculinizadas, con insuficientes referentes femeninos y pocas mentoras. Hay distintos esquemas para eliminar sesgo en proceso de inversión que ya están ocurriendo, como la estandarización de preguntas a fundadores, evaluaciones ciegas o sacar de la ecuación la información demográfica de los fundadores.

Por ello, una variable que pueden sumar estratégicamente es facilitar, incentivar e insistir en “más mujeres invirtiendo en mujeres”, ya sea en sus portafolios personales o empresas, como dueñas de fondos de inversión, inversionistas ángeles, ejecutivas en los grupos que manejan los procesos de selección de proyectos, mentoras, visibilizando talento femenino y/o facilitando conexiones.

Notas

[1] Organización Internacional del Trabajo (OIT), Banco Interamericano de Desarrollo (BID), CAF, Naciones Unidas y el Fondo de Oportunidades para Mujeres, entre otros.

[2] ONU Mujeres y Value for Women 2021

[3] World Economic Forum (WEF) 2020 y  McKinsey 2019: Por ejemplo, en Estados Unidos, las mujeres manejan USD11 billones a nivel de riqueza, cifra que subirá a USD30 billones en diez años, según estudio de McKinsey.

[4] Cifras del PitchBook 2020 y Boston Consulting Group (BCG)

[5] “Estereotipos de género y decisiones de inversión: cómo los inversionistas de riesgo construyen socialmente el potencial de los emprendedores”, Revista “Entrepreneurship Theory and Practice”.

[6] ONU Mujeres y Value for Women 2021

[7] Informe Gender Smart Latin America & Caribbean, 2021

[8] La institución del sector privado del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

[9] “The rise of women stempreneurs”, BID 2020

[10] Women in Venture Capital 2020

[11] European Association of Women in Venture Capital 2020

Alesia Rodríguez

Alesia CEO de Inclusión Consulting Group, empresa consultora especializada en inclusión laboral, económica-financiera y social. 

Licenciada en Administradora de la Universidad Metropolitana con MBA de Columbia University, Maestria en Administración Pública (MPA) de Harvard University de donde es Mason Fellow en Gerencia y Politicas Públicas, Maestría en Economía de Brown University. 

Alesia lleva una actividad laboral de cerca de 35 años, en los sectores privado, gremial y público tales como Fogade, Ministerio de Finanzas y Banco Central de Venezuela. Ha trabajado en el área bancaria, de seguros, microfinanzas y mercado de capitales, compartiendo su asesoría estratégica y gerencial con empresas nacionales e internacionales, incluyendo iniciativas privadas con vinculación de políticas públicas y de responsabilidad social. Es investigadora y profesora invitada del IESA. 

Fué Presidenta Ejecutiva de la Cámara de Aseguradores de Venezuela, Miembro del Directorio de Fedecámaras por el sector seguros, de la Federación Interamericano de Empresas de Seguros (FIDES), y de juntas directivas empresariales. Actualmente es Miembro de la Junta Directiva de Mapfre Venezuela y Miembro de la Red de Género de la OIE (Organización Internacional de Empleadores). 

Alesia ha liderado proyectos para Fedecámaras y la OIT (Organización Internacional del Trabajo) en Liderazgo Femenino Empresarial, y es co-autora de la investigación del IESA (2019) ¨La Igualdad de Género en las empresas venezolanas”

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