Discriminación de Género y los Estereotipos: Efectos del Patriarcado

«

«Imagina cuánto más felices seríamos, cuánta más libertad tendríamos para ser nosotros y nosotras mismas, si no tuviésemos el peso de las expectativas de género».

Chimanda Ngozi Adichi

Este año 2024 quiero desearles a todas y todos nuestros lectores de Visionarias, un año lleno de voces, lucha y valentía para seguir aportando a la sociedad y dejar nuestras huellas. Siendo así consideré que mi primera narrativa del año verse sobre la  discriminación de género la cual puede definirse como toda acción, actuación, distinción, segregación, exclusión o restricción que tenga por objeto anular, menoscabar y limitar el reconocimiento, goce o ejercicio condiciones de igualdad, de los derechos y libertades de las personas por razones de sexo, orientación o identidad sexual.

Esta generalmente se orienta a invisibilizar y desfavorecer a las mujeres, atribuyéndoles características y propiedades subordinadas y peyorativas.

Ahora bien, la discriminación o desigualdades han permitido la construcción de estereotipos de género, los cuales se pueden especificar como ideas fuertemente asumidas y culturalmente reforzadas sobre las características que las mujeres y los hombres deben poseer, como lo afirma Alda Facio: “a los hombres se les asignan las características, actitudes y roles que la sociedad más valora, y que además son las que se asocian con lo humano y la cultura. A las mujeres se les asignan actitudes, roles y características menos valoradas, y que además son más asociadas con los animales y la naturaleza”.

Es que a las mujeres se les ha atribuido como características del “ser mujer”, la ignorancia, la pasividad, la debilidad, la irracionalidad, la subordinación, la abnegación, la vanidad, la intuición, la ingenuidad, la candidez; incluso, somos consideradas por la sociedad patriarcal criaturas de limitada inteligencia, inseguras y deficiente capacidad creativa y organizativa. Y a los hombres le ha sido concedida la actividad, la seguridad, la promiscuidad, la racionalidad, la fuerza, la delegación, la dominación, la autoridad, la violencia, la agresividad, la verdad. En definitiva, el hombre como persona justa, ética y lógica, ¡que equivocados están mis lectores …!

«La perspectiva de género no significa un pensamiento que excluye a los hombres o intenta sustituir el dominio masculino por la dominación femenina, tampoco son acciones dirigidas exclusivamente a las mujeres, son iniciativas que buscan desarticular formas de discriminación y subordinación…”

El problema radica en que estas características femeninas y masculinas conforman el ideal social, la expectativa social sobre los hombres y las mujeres, como bien lo asevera Alda Facio “no solo son descriptivas sino normativas, pues inducen al individuo a comportarse de esa forma”, exponiéndose al rechazo, la exclusión, la burla, en definitiva, al estigma, si no responde a las expectativas de género que para ele han sido construidas.

De acuerdo a ello elevamos la voz para descifrar ¿qué motiva tal desigualdad de género? Y bien puede explicarse como consecuencia de una sociedad patriarcal en la cual las diferencias funcionan como criterio para crear prácticas discriminatorias que califican a las personas y las clasifican en una escala de superior a inferior.

Esta supuesta superioridad e inferioridad se fundamenta en concepciones biologicistas y ha sido utilizada como justificación para el ejercicio de la dominación, y la comisión de crímenes de lesa humanidad como la esclavitud y genocidios.

Como afirma Pierre Bourdieu: “se legitima una relación de dominio inscribiéndolo en lo biológico, que a su vez es una construcción social biologizada”. Para ello es necesario para el patriarcado que se mantengan tal discriminación pues son  reproducidas por agentes socializadores como la familia, la escuela, la iglesia y los medios de comunicación, mediante los cuales se introduce en las personas la idea de que las desigualdades que experimentan hombres y mujeres en la sociedad son naturales pues provienen del sexo, el cual se entiende como las diferencias biológicas, cromosómicas, hormonales, anatómicas y morfológicas de la persona.

Sin embargo, se ha invisibilizado que estas desigualdades sociales son un resultado del género, el cual, se puntualiza como los significados y valor social que se atribuyen a cada sexo. Son múltiples las formas en que se manifiestan y desarrollan las desigualdades de género, como el machismo, la invisibilización histórica, la sexualización y cosificación de la mujer, la violencia de género, la discriminación más allá del binomio hombre-mujer como la ejercida contra la población homosexual o transgénero, sin duda es momento de actuar de manera eficiente en contra.

«Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie.»

Emily Dickinson

Le daré varios ejemplos de lo descrito y que les pido nos unamos es el denominado lenguaje ginope, donde las mujeres están invisibilizadas en el lenguaje y el hombre aparece como el referente y sinónimo de la humanidad.

Este hecho legitima y mantiene la idea de que las mujeres no necesitan ser nombradas y por tanto no poseen el mismo valor social que los hombres, los roles de género: que son comportamientos, actitudes, obligaciones y privilegios esperados que una sociedad asigna a cada sexo.

La adjudicación-imposición de las tareas del hogar y el cuidado de los hijos a la mujer, contribuyó a su confinación y esclavización doméstica, su definición como madre-esposa-cuidadora y, por tanto, la creación de condiciones para su relegación y exclusión de los espacios políticos, bélicos, económicos y académicos.

El derecho masculinista: que según Alda Facio norma y regula de forma diferenciada y desigual la conducta y actuación de hombres y mujeres. En el pasado otorgaba el poder a los hombres sobre las mujeres, les impedía administrar bienes, recursos, y les imponía castigos al transgredir las exigencias masculinas. En la actualidad mediante legislaciones que privilegian a los hombres, o aquellas que no son capaces de reconocer y actuar contra la discriminación, perjuicio y violencia experimentada por las mujeres.

La pregunta ¿es que hacer? Y es aprender a desaprender y ver con otra visión la perspectiva de género, que como paradigma y las prácticas reconocen y fomentan la igualdad, la justicia y la libertad de todos los seres humanos para desarrollar sus capacidades personales, participar y tomar decisiones sin limitaciones impuestas por los roles tradicionales; y en la que se tienen en cuenta, valoran y potencian por igual las distintas conductas, aspiraciones, necesidades de mujeres y hombres.

Ello en razón que es una corriente teórica que permite visibilizar la realidad que viven las mujeres, así como, los procesos de socialización que refuerzan los mecanismos de subordinación. Pero además es una corriente práctica que se propone la transformación social mediante la erradicación de formas de discriminación.

La perspectiva de género no significa un pensamiento que excluye a los hombres o intenta sustituir el dominio masculino por la dominación femenina, tampoco son acciones dirigidas exclusivamente a las mujeres, son iniciativas que buscan desarticular formas de discriminación y subordinación, pero también, visibilizar y atender las que experimentan quienes no responden a las expectativas de genero socialmente creadas.

Es una categoría descriptiva de la situación de discriminación que viven las mujeres, además de que le ha sido exigido a los Estados su incorporación en las políticas públicas y la legislación, siendo así, invito a todas voces poderosas que nos unamos para lograr la erradicación desde la esencia

María Alejandra Mancebo

Con experiencia en la Administración de Justicia por 25 años como Juez, Defensora Pública de Responsabilidad Penal del Adolescente y Fiscal Nacional y Regional (Legitimación de capitales y Delitos financieros, Anti-Extorsión y Secuestro, Drogas, Violencia de Genero, Fase intermedia y juicio y Corrupción) y por tres años Directora de Postgrado de la Universidad Yacambu
Área Académica.

Docente de pre y postgrado desde hace 24 años en Universidades Nacionales. Conferencista Nacional e Internacional, Articulista nacional e internacional, miembro invitado de LEXCRIM (España), miembro invitado de Unversitas y Catedra Jorge Rosell, miembro activo de Académica Multijurídica Miembro del Consejo Consultivo de la Revista LEXITUM e integrante y una de las creadoras de Cata Jurídica con tacones con la Dra. Esther Alfonzo Rivera. Articulista y Conferencista Nacional e Internacional

Actualmente
Defensora de los Derechos de la Mujer
Consultora en el área penal de Destilerías Unidas (Empresa Trasnacional)
Asesora externa de la Universidad Yacambú
Feminista y cofundadora de Cata Jurídica con Tacones
Miembro de Capitulo Venezuela del Colegio Internacional de Estudios Jurídicos de Excelencia Ejecutiva / CIDEJ

Mi mejor título ser Mamá

Las Mujeres que somos

Estar con ustedes todos los meses en una columna, "Las Mujeres que somos" es un sueño y un compromiso. En ella, reflexionaremos sobre la esencia de la Mujer, quiénes somos y como el hombre forma parte también de nuestra historia. Sí mis querid@s lectores, se trata de...

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

+ Sobre tratamiento de datos de los comentarios

RESPONSABLE TRATAMIENTO: VISIONARIAS, S.C.

FINALIDAD:  Publicar el comentario en relación a la noticia.

LEGITIMACIÓN: Consentimiento del interesado.

CESIONES: No se prevén cesiones, excepto por obligación legal o requerimiento judicial.

DERECHOS: Acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación, portabilidad, revocación del consentimiento. Si considera que el tratamiento de sus datos no se ajusta a la normativa, puede acudir a la Autoridad de Control (www.aepd.es).

INFORMACIÓN ADICIONAL: política de privacidad