El amor como esencia de la mujer

Estar con ustedes, este mes en mi a columna “las mujeres que somos” es todavía un sueño, pero, sobre todo, como les dije, una necesidad de hacer visibles temas de una manera sentida y que muchas personas se unan, pues tod@s somos parte de esa Mujer, nuestras mujeres

Cuando consideré abordar este tema, que confieso es la base del accionar de las personas, logré entender que mucho se ha escrito del amor, pero poco se comprende como fuerza motora, siendo así que viene a mi memoria nombres como Jane Austen, que se le recuerda por el género romántico; sin embargo, ello es banalizar la profundidad de su narrativa, pues de manera desafiante describe lo complejo de las relaciones amorosas y sociales.

A ella le sumo Emily Dickinson, que con su pluma permea el amor, la muerte como parte sensible y única del ser humano y contrasto con Frida Kahlo, que relata ese amor que dolía por Diego Rivera y, no obstante, fue capaz de analizar sobre el amor propio como un grito a la libertad; sin poder obviar a Simone de Beauvoir, que al tratar la opresión de las mujeres, otorga un rol esencia al amor.

Cada una desde su escena y época destacaron el amor como esencia del vivir, y si de vivir se trata, debemos aprender a hacerlo con y por amor. Sí, pero no un sentido trágico sino, insisto, como fundamento de nuestro hacer y es allí donde vislumbro que el amor tiene esencia de mujer, de una madre que es capaz de tolerar la violencia por creer que con ello protege a sus hij@s, de una hija que siente desde la ternura de su madre la necesidad de ser comprensiva, de una abuela que ama de manera sosegada con la sonrisa de ver en su nieta a su hija y a todas las generaciones, una ama de casa que se dedica al hogar como símbolo de amor o la profesional que no deja de trabajar con pasión y vocación, fuerzas que le devienen del corazón.

«El amor es, más que todo, una decisión. Y las mujeres somos nuestras decisiones.«

Obra de la artista americana Lilla Cabot Perry: «Girl reading a book». Obra del banner principal de la escultora francesa Valérie Hadida “Seaside” (bronce, 42 x 23 x 15 centímetros)

«El amor es la energía que mueve el mundo, la fuerza que nos impulsa a ser mejores y la magia que nos conecta con el alma de otra persona»

Anónimo

Lo descrito nos hace aseverar que el ser humano, las mujeres, revelan desde su realidad biológica, psicológica, espiritual, social potencialidades y dimensiones que se erigen entre lo racional, emocional y espiritual; por ende, nos acercamos a comprender que el amor no es un simple corazón. Es así como grandes hombres lo han estudiado, como el prologuista de Ordo Amoris, obra principal de Max Scheler, que se refiere al amor como “lo que nos despierta para conocer y querer; más aún, es la madre del espíritu y de la razón misma”. Esta manifestación sobre el amor desde la esencia del ser humano guarda relación con la esencia de donde cada uno deviene, de una MUJER

Por otra parte, el maestro Sánchez (2011) lo representa “… sin amor no cabe una entera comprensión de la persona humana”. Estas abstracciones expuestas se dirigen al amor como elemento esencial de la mujer en su interior y en su accionar dado que se basa en el ethos del ser humano.

Para entender el alcance de lo que precede, el lector debe conocer que la palabra amor, en cuanto a su etimología, procede del latín “amoris” y del verbo latino “amare, en la raíz “ama”, que figura la madre. Esto, desde mi visión, deviene que el amor sucede de la esencia de la mujer y un hombre con esencia de mujer detallo a Gómez (2018), cuando describe que el amor es un contenido inmenso, en el que se ondea entre la exacerbación o la sensibilidad, cuando no desagua en otras dimensiones puesto que este tiene un papel céntrico en las relaciones personales y sociales.

Es así como Selles (2013) presenta al amor en tendencias de interpretación a) la de pensadores que consideran que el amor es una pasión, b) la de quienes lo consideran más bien como un sentimiento, c) el amor visto como condición bilógica y conducta, d) la de aquellos otros que lo conciben como un estado, pero todas tiene el sello de una Mujer, donde el género no es lo que lo desarrolla sino como lo manifiesta. De esta línea de interpretación, de manera intencional, recuerdo a Fromm (2000) que precisa que el amor no es originario, sino que requiere de aprendizaje, como un arte. “Amar es fundamentalmente dar, no recibir”. Por tanto, Fromm sin saberlo bien explica el origen de la palabra, la madre que enseña.

A tenor de lo narrado, bajo una postura personal que justifica cómo el amor va más allá del género, y tanto mujeres como hombres debemos vislumbrar que es esencia de la madre, de la mujer y es así soportado en Maturana (1998t.) donde el amor es una emoción que nos permite aceptarnos a nosotros para convivir con los otros. Siendo así, podría decir, desentrañando a Maturana y mostrando mi postura, amar es, en primera instancia, reconocer al otro como otro.

Ahora bien, comprendiendo lo que es ser Mujer, pude percibir que el amor no puede ser únicamente este reconocimiento de la otra persona como ser válido. ¿Acaso ese fenómeno del que se ha hablado en libros, poemas, canciones, del que han hecho películas y obras de teatro; ese fenómeno que hasta la ciencia ha decidido que vale la pena estudiar; aquello por lo que algunos han iniciado guerras y otros han dado su vida, ¿puede ser definido tan fácilmente? El amor es mucho más complejo, pero tiene su inicio en esa validación del otro ser como humano.

Es que el amor es reconocer la dignidad del otro y, por ende, es el amor lo que nos hace dignos, llenos de valores y virtudes, que cuida, respeta, y sí mis querid@s lectores, el amor es una emoción y es esta misma la que dicta el actuar de forma inteligente de cada ser humano. Es a través de esta emoción que podemos coordinar nuestras acciones con las acciones de los otros, entendiendo que sólo así es posible la aceptación mutua, el respeto y, por supuesto, la sana convivencia.

¿Y quién nos enseña eso? La mujer, pues el amor si es una emoción porque es un componente biológico del ser humano, muchas veces se confunde con un sentimiento; sin embargo, el amor es, más que todo, una decisión. Y las mujeres somos nuestras decisiones.

Estas reflexiones me hacen apuntar a que el amor es una decisión que debe ser tomada día a día con la esencia de mujer; los sentimientos son cambiantes y posiblemente efímeros, mientras que las emociones, por ser parte de nuestra biología, no pueden no ser parte de nosotros. Y si el amor es una emoción, no puede no ser parte del ser humano, y será esa esencia la que permite actuar en consecuencia al amor que forma parte de cada uno.

María Alejandra tiene una experiencia de 25 años en la Administración de Justicia de Venezuela como Juez, Defensora Pública de Responsabilidad Penal del Adolescente y Fiscal Nacional y Regional (Legitimación de capitales y Delitos financieros, Anti-Extorsión y Secuestro, Drogas, Violencia de Genero, Fase intermedia y juicio y Corrupción) y por tres años Directora de Postgrado de la Universidad Yacambu (Venezuela) Área Académica.

Docente de pre y postgrado desde hace 24 años en universidades nacionales y docente invitada de la Universidad de las Palmas de la Gran Canaria (España) en un programa formativo de género.

Conferencista y articulista nacional e internacional, articulista, miembro invitado de LEXCRIM (España), miembro invitado de Universitas y Catedra Jorge Rosell, miembro activo de Académica Multijurídica, Miembro del Consejo Consultivo de la Revista LEXITUM.

Es defensora de los Derechos de la Mujer. Consultora en el área penal de Destilerías Unidas (Empresa Trasnacional). Asesora externa de la Universidad Yacambú. Abogada Feminista y cofundadora de Cata Jurídica con Tacones
Vicepresidenta del Capitulo Venezuela del Colegio Internacional de Estudios Jurídicos de Excelencia Ejecutiva / CIDEJ. PH en Gerencia Transcompleja.

Las mujeres que somos

Esta columna es un espacio donde contaré historias de mujeres: unas veces me iré a la historia, otras las narro y otras las entrevisto. Historias de mujeres reales, las mujeres que somos, lo que hacemos y hacia dónde vamos. 

María Alejandra Mancebo es Consultora Visionaria. Visita su espacio haciendo click aquí ⇒⇒

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