El miedo de la Mariposa que se siente oruga: La lucha de Génesis      

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» Mi silencio no me protegió. Tu silencio no te protegerá.».

Audre Lorde

Las lectoras de Visionarias conocen parte de la historia de Génesis, que como recordarán es un nombre ficticio de un drama muy real. Ella me insiste no solo que no la deje sola, sino que le de voz por medio de Visionarias, que le abrió las puertas y la escuchó. «Escucha» que es necesaria y que de muchas maneras la salvó, afirmación que debemos tomar en cuenta ante la necesidad de las mujeres víctimas de violencias, que atesoran las palabras y la compañía no la pongan en duda. Siendo así Génesis, que se siente acompañada, sigue con miedo. Ella lo llama el miedo de la mariposa, la que cree que podía volar, pero no lo hace pues se siente aun, una oruga.

Es que Génesis ha sufrido grandes transformaciones desde el día que una mentira emotiva de un agresor condenado, la señaló, pues no solo fue exponerla, la desnudaron y dejaron sola ante un sistema judicial que le reclama algo que aun ella no entiende, pues la verdad es que defender los derechos de las mujeres no debe ser objeto de criminalización; sin embargo, tal aseveración para ella es teoría, dado que su vida desde hace casi dos años quedó en suspenso ante la posverdad.

«¿Cómo seguir guardando silencio ante las mariposas que se creen orugas por el miedo que les causa que su voz no sea escuchada?…”

Ese miedo de Génesis que se convierte en incertidumbre de lo que está por venir, que emplaza el imaginario de una vida estable que, se plasma como una subjetividad dominante y, como mariposa, actúa como oruga donde la vulnerabilidad es lo único que percibe.

Es el miedo de saber que no hizo nada incorrecto, pero se mantiene víctima de una posverdad, que la hace víctima de una justicia desdibujada, ante la lucha de saber que es inocentes y, sin embargo, insisten en invisibilizar.

Ese sentimiento que afecta el cuerpo y la mente, traduciendo el estrés en un signo de los tiempos que se somatiza y se transforma en angustia ante la inseguridad de no creer en la justicia, no creer en sus pares, no creer en ella, para estar en esa  sensación de soledad, desconfianza e impotencia.

En ese orden, es importante precisar la noción de la posverdad como fenómeno dentro de un proceso penal, que nos remonta a eventos como el referendo de la UE que motivó el Brexit, el triunfo de Donald Trump en la presidencia de USA y la derrota del Plebiscito por la paz en Colombia.

Las consecuencias de estos sucesos fueron de tal huella que el Diccionario Oxford escogió la posverdad como la palabra del año y, dado su estallido semántico tan reciente, los estudios que se han hecho del concepto despuntan;  no obstante, no es nuevo, pero su erogación ha sido tal, que en los actuales momentos se vive de cerca en los procesos penales, donde las personas no solo son procesadas por la opinión generalizada de un colectivo que poco le importa la verdad sino que le es más cómodo creer lo que lee y así ser juez de los seres humanos, al punto de que en esta  era  la miseria del proceso penal se traduce en los antivalores de una sociedad.

«El machismo es el miedo de los hombres a las mujeres sin miedo«

Eduardo Galeano

En el Diccionario de Oxford (2016) la posverdad es definida como “circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal” y en el de la RAE (2020) “distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”. Rosenzweig (2017), Mc Intyre (2018) y Bermúdez (2021) precisan en estas definiciones que el prefijo “pos” pretende «indicar no tanto la idea de que hemos dejado atrás la verdad en un sentido temporal […] sino en el sentido de que la verdad ha sido eclipsada”.

Si tales concepciones las llevamos a un proceso penal, la situación se hace más crítica, dado que está en juego la libertad de una persona, así como su honor, reputación entre otros derechos que desaparecen y, aunque resulte sorprendente batallar  por tratar de desvirtuar lo evidente, se convierte para una víctima  en una cadena de hierro, pues no solo es enfrentar los hechos desde una visión jurídica sino  que es saber que un enemigo muy grande está presente, que las creencias que se centran en el sujeto y los dilemas comportamentales implícitos son producto de la violencia mediatica  y el llamamiento a la emoción que estas plantean para así configurar mecanismos y prácticas que desfiguran la justicia.

Si bien es cierto que estamos en la era tecnológica de grandes avances, también lo estamos en un momento histórico donde el morbo de los seres humanos se ve explanado ante hechos que consideran emocionantes, lo repiten al punto de hacerlos verdad, sin detenerse a pensar si tal conducta afecta la administración de justicia.

Nada tiene que ver con la libertad de expresión lo planteado sino más bien en la condición de como una sociedad hambrienta de justicia y de culpables, son cómodos en dar por sentado lo que lee o escucha y no quiere cuestionar … hasta que son ellos lo que les toca sentarse en el banquillo y ser señalados sin piedad.

Estar sometido a un proceso penal no es fácil si eres culpable, Y SI ERES INOCENTE,  RESULTA ATERRADOR, pues se logra percibir, sentir no solo la injusticia, sino que esta sirve de fundamento para que los servidores públicos, bien por desidia, por órdenes o ignorancia, marquen la vida de una persona al someterla a cada penuria del proceso penal, sin importar el daño. Cada operador pretende que el otro resuelva mientras la sociedad con esas mentiras ya condenó a la mujer.

Ante esa realidad, Génesis se pregunta ¿en qué momento los ciudadanos dejamos de ser humanos?  ¿Cuándo nos daremos cuenta que la justicia no es juego de opiniones sino un valor que se protege? ¿Cómo seguir guardando silencio ante las mariposas que se creen orugas por el miedo que les causa que su voz no sea escuchada? ¿Criminalizar la defensa de los derechos de la mujer por el capricho de un agresor en una manifestación?  ¿Las defensoras de derechos de las mujeres deben ser llevadas a la hoguera?

El miedo de una mariposa que se cree oruga es una semiótica de subjetivación plena de negatividad que se constituye, a través de estos mecanismos, en un medio de subordinación del espíritu, del alma de ella y de quienes la señalan y la dejaron sola donde converge su miedo y el de los que guardan silencio y va desapareciendo la diferencia entre la angustia entendida como la interioridad de la incertidumbre y se hace eco el miedo como de angustia … todo por defender los derechos de la mujer, todo por una mentira emotiva.

Mis queridos lectores si aún no sabes de Génesis o su historia te es indiferente, poco o nada sirve conquistar espacios y no ayudar a volar a la mariposa

Gracias Génesis por permitirme contar tu historia pese al miedo. Como Visionaria te digo no estás sola…    

María Alejandra Mancebo

Con experiencia en la Administración de Justicia por 25 años como Juez, Defensora Pública de Responsabilidad Penal del Adolescente y Fiscal Nacional y Regional (Legitimación de capitales y Delitos financieros, Anti-Extorsión y Secuestro, Drogas, Violencia de Genero, Fase intermedia y juicio y Corrupción) y por tres años Directora de Postgrado de la Universidad Yacambu
Área Académica.

Docente de pre y postgrado desde hace 24 años en Universidades Nacionales. Conferencista Nacional e Internacional, Articulista nacional e internacional, miembro invitado de LEXCRIM (España), miembro invitado de Unversitas y Catedra Jorge Rosell, miembro activo de Académica Multijurídica Miembro del Consejo Consultivo de la Revista LEXITUM e integrante y una de las creadoras de Cata Jurídica con tacones con la Dra. Esther Alfonzo Rivera. Articulista y Conferencista Nacional e Internacional

Actualmente
Defensora de los Derechos de la Mujer
Consultora en el área penal de Destilerías Unidas (Empresa Trasnacional)
Asesora externa de la Universidad Yacambú
Feminista y cofundadora de Cata Jurídica con Tacones
Miembro de Capitulo Venezuela del Colegio Internacional de Estudios Jurídicos de Excelencia Ejecutiva / CIDEJ

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