El negocio también tiene estaciones

«La mayoría de los negocios tienen estacionalidad: algunos venden más en verano, otros venden más en Navidad, otros viven su mejor momento en septiembre y algunos dependen incluso de circunstancias que no pueden controlar.

Cada verano veo cómo se repite la misma escena.

Por un lado, emprendedoras preocupadas porque el teléfono suena menos, porque llegan menos solicitudes de presupuesto o porque las ventas han bajado respecto a mayo o junio (yo estoy en ese grupo…).

Por otro lado, emprendedoras que apenas tienen tiempo para respirar porque están en plena temporada alta, acumulando horas de trabajo y haciendo malabarismos para llegar a todo (generalmente negocios dedicados al turismo y la hostelería).

Y, curiosamente, tanto unas como otras suelen tener la misma sensación: que la situación que están viviendo no debería ser así.

Pero la realidad es que sí, porque igual que la naturaleza tiene estaciones, los negocios también.

No todos los meses están llamados a ser iguales

Durante muchos años he trabajado en sectores donde julio y agosto son meses especialmente tranquilos. La formación es uno de ellos.

Las empresas reducen actividad, muchas personas están de vacaciones y las decisiones importantes se posponen hasta septiembre.

¿Significa eso que mi negocio va mal? No. Significa que estoy en julio.

Y aunque parezca una obviedad, entender esta diferencia cambia completamente la forma de vivir estos meses.

Si sabes que cada año ocurre lo mismo, ¿qué sentido tiene frustrarte?

No estoy diciendo que no nos guste facturar… ¡por supuesto que nos gusta! Pero cuando algo forma parte de la naturaleza de nuestro negocio, luchar contra ello solo genera desgaste.

En lugar de pelearte con una realidad que ya conoces, quizá puedas preguntarte:

  • ¿Qué puedo aprovechar de este ritmo más tranquilo?
  • ¿Qué tareas llevo meses posponiendo?
  • ¿Qué decisiones necesito tomar con calma?
  • ¿Qué ajustes necesita mi negocio para afrontar mejor el último trimestre del año?

Porque precisamente cuando baja el ruido es cuando mejor podemos escuchar.

El verano también puede ser una oportunidad para parar

Las emprendedoras solemos vivir en modo acción: atendemos clientes, vendemos, creamos contenido, respondemos mensajes, apagamos incendios…

Y muchas veces avanzamos tanto que dejamos de observar.

Por eso, para quienes tenemos una actividad más tranquila durante el verano, estos meses pueden convertirse en un regalo.

Un momento para hacer balance, para revisar qué objetivos nos marcamos en enero y qué ha ocurrido realmente, para analizar qué servicios son rentables y cuáles no, para preguntarnos si seguimos disfrutando de lo que hacemos.

Y, si hace falta, recalcular la ruta.

Porque cambiar de dirección no significa fracasar, sino estar atenta a lo que tu negocio necesita.

Y si tu verano es una locura… ¡aprovéchalo!

Ahora bien, sé que muchas de las mujeres que leerán este artículo estarán pensando: «Judit, qué suerte. En mi negocio julio y agosto son los meses más intensos del año.»

Y tienen razón.

Hostelería, turismo, ocio, actividades infantiles, comercio en determinadas zonas… para muchos negocios el verano es precisamente el momento de máxima actividad.

Si este es tu caso, seguramente estés cansada de escuchar aquello de «aprovecha para descansar».

Porque sabes perfectamente que ahora no toca, pero sí quiero proponerte algo: en lugar de quejarte porque trabajas mucho durante estos meses, intenta recordar que precisamente esa intensidad es una de las razones por las que tu negocio funciona.

Muchas empresas sobreviven el resto del año gracias a lo que facturan durante la temporada alta.

Por tanto, si ahora estás en plena campaña, aprovecha cada oportunidad.

Cuida a tus clientes, optimiza procesos, observa qué funciona mejor.

Y, sobre todo, recuerda guardar parte de esa abundancia para los meses más tranquilos.

Porque igual que quien tiene menos trabajo en verano debe prepararse para septiembre, quien tiene mucho trabajo en verano debe prepararse para enero.

La estacionalidad no es un enemigo

Ojalá todos los negocios facturaran exactamente lo mismo cada mes.

Ojalá pudiéramos prever cada ingreso con absoluta precisión.

Ojalá no existieran temporadas altas ni bajas.

Pero la realidad es otra.

La mayoría de los negocios tienen estacionalidad: algunos venden más en verano, otros venden más en Navidad, otros viven su mejor momento en septiembre y algunos dependen incluso de circunstancias que no pueden controlar.

La clave no está en luchar contra esa realidad, sino en conocerla, aceptarla y aprender a gestionarla (y a aprovecharla).

Porque cuando entiendes cómo funciona tu negocio a lo largo del año, dejas de tomar decisiones impulsivas y empiezas a trabajar con más estrategia.

Aprovecha la estación en la que estás

A veces queremos estar en otra fase: queremos más clientes cuando toca planificar, queremos más descanso cuando toca vender, 1ueremos más calma cuando toca crecer…

Pero cada etapa tiene su función.

Y cuanto antes aprendamos a aprovechar lo que cada una nos ofrece, más disfrutaremos del camino emprendedor.

Así que, tanto si estás aprovechando estos meses para descansar, reflexionar y replantearte cosas, como si estás trabajando más horas que nunca porque es tu temporada fuerte, te animo a abrazar la realidad de tu negocio y sacar lo mejor de ella.

Porque el éxito no consiste en que todos los meses sean iguales, sino en saber bailar con cada estación cuando llega.

Y ahora sí…

✨ Te deseo unas felices vacaciones, mucho descanso si puedes permitírtelo, mucho trabajo si es tu temporada alta y, sobre todo, mucha serenidad para aceptar que cada negocio tiene sus ritmos y que todos ellos forman parte del viaje. ✨

Un abrazo y volvemos a leernos en Visionarias en septiembre.

Judit Sorribes es consultora, mentora y formadora especializada en LinkedIn y ventas, con más de 25 años de experiencia en el ámbito comercial. Desde hace más de cuatro años, se dedica a ayudar a emprendedores, autónomos y pymes, especialmente aquellos en los sectores de consultoría, formación y servicios, a utilizar LinkedIn como su principal canal de ventas.

Su enfoque se centra en optimizar perfiles, crear publicaciones que atraigan a potenciales clientes, realizar prospección efectiva y abrir conversaciones que conviertan contactos en clientes. Además, te ayuda a potenciar la construcción de una marca personal sólida que inspire confianza y autoridad. Una de sus propuestas de valor es enseñar a utilizar LinkedIn de manera efectiva sin necesidad de suscripciones Premium o Sales Navigator, aprovechando al máximo las funcionalidades gratuitas de la plataforma.

Además, si no tienes tiempo (o no tienes ganas) de aprender, ella se ocupa de tu estrategia en LinkedIn (perfil, publicaciones y prospección) gracias a su servicio “llave en mano”.

Su trabajo (así lo expresan sus clientes) refleja una pasión innata por la formación y el desarrollo profesional de sus clientes.

Judit se autodefine como una apasionada de la vida con una clara vocación de servicio.

Web: juditsorribes.com

 

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