El rol de la mujer en la transformación de las empresas

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Escrito por Gabriela Sandoval

Es un hecho comprobado que el impacto de las mujeres en las organizaciones va mucho más allá de la posibilidad de conectarse más empática y fácilmente con los colaboradores. No tenemos que indagar demasiado, los resultados están a simple vista, y así lo resaltan estudios recientes de la ONU Mujeres que hablan de que las empresas lideradas por mujeres, o que cuentan con al menos una mujer en sus comités ejecutivos, presentan una rentabilidad del capital 44% superior al resto de las empresas que no cuentan con ella.

Y aunque sabemos que en esta lucha por las reivindicaciones aún queda mucho camino por recorrer, nunca habíamos llegado tan lejos, en tanto nos hemos convertido en un motor real de productividad a punta de transformación, en todos los espacios en los que interactuamos.

Recuerdo aquellos días en mi primer trabajo de responsabilidad, en una asociación gremial caraqueña, por cierto, la segunda más antigua del país, cuando mis ánimos de cambiar procedimientos obsoletos generaron los primeros roces con algunos compañeros de trabajo, porque «¡para qué cambiarlo, si hasta ahora ha funcionado muy bien!“

Seguramente esa frase la has escuchado mil veces, no solo hace veinte años sino recientemente, cuando intentas por todos los medios cambiar las formas de hacer las cosas dentro de la empresa en la que te encuentras actualmente. Incluso cuando eres dueña de empresa, hay circunstancias que te llevan a mantener ciertas prácticas que por resultar cómodas, se mantienen inertes en el tiempo. Allí está nuestro primer reto.

Pero mi historia no ha sido solo de tropezones contra esos muros que los expertos en desarrollo Organizacional llamamos “resistencia al cambio“. También ha sido de logros que han dejado huella.

Recuerdo más tarde cuando empeñada en «sanear“ un sistema de certificación nacional de profesionales, cuyas prácticas permitían obtener un reconocimiento «pagando lo correspondiente“ a pesar de no tener los méritos suficientes, pasó a ser un ejemplo de transparencia y eficiencia, dándole un impulso institucional a la organización como hacía rato no lo tenía.

Si hay algo que me caracteriza, al igual que a muchísimas mujeres con las que he compartido en todos estos años, es que los cambios no sólo no me dan miedo, sino que me motivan constantemente y a pasos agigantados.

Quizás por eso me dedico hoy a apoyar a las empresas en sus procesos de transformación y a impulsar a más mujeres a que asuman el liderazgo allí justamente, donde la adaptabilidad, la asertividad en la toma de decisiones, el entendimiento de la empresa como un todo interconectado, entre otras competencias, son tan afines a nosotras.

Fuente: Freepick (Sories)

Las mejores prácticas de la mujer transformadora de hoy

En virtud de esto he “rastreado” cuáles son algunas de las mejores prácticas, para asumir el reto de transformar organizaciones, que tienen las mujeres en el mundo, sobre todo en estos últimos meses en que los cambios se han incrementado como nunca antes. Prácticas que desde la feminidad generan un impacto diferente, acorde a los tiempos que hoy nos tocan vivir:

*Tener un balance real vida – trabajo. No es un misterio el hecho de que debemos encontrar el tan anhelado equilibrio. No se trata sólo de dormir mejor, comer bien y hacer ejercicio regularmente, se trata además de hacer actividades diferentes, disfrutar con tu familia, y lo más importante, generar una integración entre estas actividades y el trabajo. No es posible separar una cosa de la otra, como solíamos hacer antes.

Somos personas integrales y las empresas lo están entendiendo, y las que no, tendrán que ajustarse a ello. ¿Y por que no? allí es justamente donde nosotras podemos lograr cambios importantes que beneficien no sólo a las mujeres.

*Ser fiel a tus valores. Si, esos valores personales que profesas en casa también son importantes en el trabajo. A veces tendemos a “hacer concesiones” por no generar conflictos o por no parecer algo que no se ajusta a lo que la empresa espera de nosotras.

Cuando tus valores y los valores de la empresa no son coincidentes, es hora de que revalúes si hay algo que merece la pena cambiar. Allí hay un mundo de posibilidades de generar transformaciones realmente profundas, y te digo con propiedad que sí es posible!

*Controlar todo es una locura. No es sólo la típica frase de “tienes que delegar más”, es mucho más que eso. Pensamos siempre que el poder controlar todo lo que pasa en nuestras áreas o en la empresa, nos permitirá estar atentas para tomar decisiones importantes en el momento oportuno, y esto no siempre funciona de esa manera.

En contraposición, el liderazgo compartido es una herramienta de oro para lograr un mayor alcance en nuestro trabajo, y mayores niveles de productividad. No sólo te librará del estrés de asumir todo, sino que te permitirá dedicarte a crear más soluciones innovadoras que promuevan los procesos de transformación en la empresa.

*Promover el aprendizaje a toda costa. Debes ser un libro abierto, y transferir continuamente todo lo que ves y haces. Esto es algo que se nos da muy bien y debemos cultivarlo tanto como sea posible. Documentar todo le da la posibilidad al resto de tu equipo, de continuar cada proyecto o idea, aún en ciernes. En los procesos de transformación es además fundamental mirar lo que hizo la empresa en el pasado, pues siempre es un buen punto de partida.

*Ser transparente nunca fue tan importante. En este momento de conexión y empatía, acércarte al otro desde tu realidad total y completamente transparente, genera relaciones de trabajo más genuinas y productivas. No es fácil hacerlo, sobre todo porque nos enseñaron a no mostrarnos tal y como somos en el trabajo, porque podíamos ser malentendidas, o simplemente porque la gente se enteraría de nuestra vida privada. Si bien no se trata de contar todo abiertamente, lo que la gente espera de nosotras es la conexión y el entendimiento mutuo, y por supuesto que en eso, somos unas expertas.

*Definir cuidadosamente las estrategias. No hay forma de diseñar un proceso de transformación en las empresas, si éste no esta acompañado de las estrategias adecuadas. Y estas estrategias deben venir adosadas de indicadores especialmente diseñados, que nos permitan medir la eficiencia de lo que estamos haciendo.

Las decisiones basadas en suposiciones o corazonadas, asumiendo que nuestro sexto sentido puede ayudarnos en casi todo, no es la mejor opción cuando de lo que se trata es de tomar decisiones acertadas en nuestras empresas.

Generar estrategias es, sin duda, una de las tareas más importantes de nuestra gestión, que por cierto, muchas veces lo hacemos con total naturalidad en nuestros distintos ámbitos.

*Demostrar que el compromiso aún es importante en las empresas. Ser comprometido es un valor que a veces parece algo de otra época, pero no debemos dejarlo de lado.

Debemos promoverlo entre nuestros equipos de trabajo. El compromiso en las organizaciones genera más espacios para la innovación, pues la gente está más motivada a hacer que la empresa sea cada vez más competitiva.

*Adentrarse en terrenos no explorados hasta el momento. Esta práctica es aplicable cuando pensamos tanto en entrar en mercados en los que no hemos incursionado, como en aquellas áreas de la organización que no son afines con lo que “tradicionalmente” hacemos las mujeres, como la tecnología, finanzas, logística, entre otras.

Por fortuna esto está cambiando en muchas empresas a nivel mundial, donde las mujeres se ha insertado exitosamente. Pero todavía nos falta un buen trecho. Investigar, formarse, y finalmente atreverse ¡esa es la consigna!.

…Cuando tus valores y los valores de la empresa no son coincidentes, es hora de que revalúes si hay algo que merece la pena cambiar. Allí hay un mundo de posibilidades de generar transformaciones realmente profundas.

¡El reto es comenzar ya!

Aunque la transformación en sí misma requiere de una estrategia bien planteada, hay que lanzarse al agua en la primera oportunidad que tengamos, diseñar una estrategia no es igual a ralentizar los procesos. Debemos asumir el reto cuanto antes.

Afortunadamente, la irrupción de la digitalización en nuestra forma de hacer negocios ha puesto en bandeja de plata cientos de herramientas para terminar de dar el salto, para adentrarnos en ese campo que nunca pensamos que pudiese convertirse en una oportunidad real para nuestras empresas, y más aún como emprendedoras.

Definitivamente la transformación llegó para quedarse y no nos queda más que asumirla como un proceso natural de nuestra vida empresarial. Desarrollando las competencias que tenemos, muchas de ellas naturalmente; generando más y mejores alianzas tanto interna como externamente, que nos permitan montarnos en la dinámica de la transformación; y entender la transformación también como un proceso personal y profesional, nos ubicará en una senda productiva como nunca antes.

Entonces, ¿asumimos el reto de transformarnos? #soymujerysoyempresaria

Gabriela Sandoval

Co Fundadora de 2Strategies Consulting Group.

Sociólogo, especialista en Desarrollo Organizacional.  Experiencia liderando proyectos de cambio organizacional, planificación estratégica, negociación, formación y desarrollo, comunicación y vocería, responsabilidad social empresarial, entre otros.

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